Página/12 - Junio de 1998

 

 

LA CULPA NO ES DEL F�TBOL

Por Jos� Pablo Feinmann

 

 

T.gif (67 bytes) El 28 de febrero de 1994, en la isla de Capri, Jacques Derrida, Gianni Vattimo y algunos otros pensadores de fuste se reunieron para dialogar sobre un fen�meno que no estaba en discusi�n: el retorno de las religiones. Insisto: la cuesti�n no era averiguar si hab�an o no retornado las religiones. Esto era un hecho: s�, hab�an retornado. La cuesti�n era preguntarse por qu�. De modo que aqu� puede encuadrarse --en una primera y superficial mirada-- la cuesti�n de las calles y veredas desiertas de la Argentina cuando juega la selecci�n. Si Nietzsche dijo: "Dios ha muerto", no importa: existe el f�tbol. Si Fukuyama dijo: "La Historia lleg� a su fin", no importa: el f�tbol sigue. Si Lyotard dijo: "Han muerto los grandes relatos", no importa: el �nico gran relato de hoy, el que verdaderamente existe es el que hace V�ctor Hugo cada vez que narra los avatares de Ortega y Batistuta. En verdad, uno puede lucirse con estas cosas y hasta parecer ingenioso y hasta creer que enuncia la verdad. Si han muerto Dios, la Historia y la Revoluci�n, �c�mo no va a haber f�tbol?

Sin embargo, �por qu� no se paraliza Buenos Aires, por qu� no se ralean sus calles y veredas, por qu� el desierto no crece en la ciudad cuando se juega un mundial de hockey, de polo o de ping pong? Porque el f�tbol es un maravilloso deporte. Sirve para pensar. (Por ejemplo: en el segundo tomo de la Cr�tica de la Raz�n Dial�ctica, edici�n Losada, Sartre le dedica casi cien p�ginas al an�lisis de un partido de f�tbol para explicitar las relaciones dial�cticas entre la particularidad y el todo.) Sirve para divertirse. Para emocionarse. Para comunicarse. Y mil cosas m�s. Hasta sirve para que uno lo juegue y baje de peso sin pastillas ni dietas crueles.

Quiero decir: no ser�a aconsejable olvidar, en medio de la tentaci�n de los an�lisis trascendentes y serios, que el f�tbol es el m�s maravilloso deporte que el hombre haya inventado sobre este mundo. Y que un Mundial es --o deber�a ser-- la mejor posibilidad de verlo bien jugado. Y que, en medio de la devastaci�n de las identidades y los estados nacionales, todav�a esa celeste y blanca que llevan nuestros millonarios muchachos nos entrega la sensaci�n provisoria de ser un pa�s. Que no lo seamos o que para serlo haga falta mucho m�s no es culpa del f�tbol.

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