"Evita nunca se sometió a ningún macho." Reportaje a José Pablo Feinmann
Retrato de una mujer contradictoria, trepadora y con agallas
Perón autorizó a Hugo del Carril a filmar la vida de Eva
Tres películas en marcha y otros dos proyectos en duda
"Fue una mujer con intuición pol�tica." Reportaje a Mar�a Saenz Quesada
"�Qui�n era realmente Eva Perón?" Por Abel Posse
"Evita 'nace' el 17 de octubre" Por Marysa Navarro
Jos� Pablo Feinmann es novelista y fil�sofo. Durante mucho tiempo se dedic� a reflexionar y escribir sobre el peronismo en las p�ginas de la revista Humor y en otros medios. Hace pocos d�as termin� de escribir su gui�n para la pel�cula sobre Eva Per�n que filmar� Juan Carlos Desanzo, del cual adelanta aqu� su contenido. El autor de Los �ltimos d�as de la v�ctima se explaya sobre la personalidad de Evita y el papel que cumpli� junto a Juan Domingo Per�n, y expone su opini�n sobre la versi�n de la historia que filmar� Alan Parker. Adem�s, establece un posible paralelismo entre la figura de Madonna -que protagonizar� esta pel�cula- y la de Eva Per�n.
por Jorge Belaunzar�n
-�En qu� se basa la pol�mica que se desat� a partir de que se confirm� que Madonna har� el papel de Evita en la pel�cula de Alan Parker?
-Creo que el verdadero sustento de la pol�mica viene de la figura de Evita. La figura de Evita es contradictoria, lo cual la torna fascinante. Es una de las m�s fascinantes de la historia argentina y, en alguna medida, de la historia en general. Es mujer y actriz en un pa�s machista; es una mujer que trepa, llega y gana el poder; es una mujer que muere joven -como los elegidos de los dioses-; es una mujer con una enorme pasi�n por la justicia social, por nivelar las clases sociales y por el distribucionismo econ�mico; y a la vez con un car�cter muy fuerte, autoritaria, sin mucho respeto por las formas democr�ticas. Todo esto conforma una figura tremendamente contradictoria con facetas positivas, negativas, blancos, negros y grises. Y todo esto hace que sea una figura que convoca la imaginaci�n de muchos escritores, guionistas, novelistas. En cuanto al proyecto de Parker, se basa en la comedia musical que escribieron dos ingleses. Conozco bastante sobre versiones de Eva Per�n e interpretaciones del peronismo porque durante much�simos a�os me encargu� de estudiar ese fen�meno tan dif�cil de ubicar, tan err�tico, que es el peronismo. Y la Evita de Tim Rice responde a la cl�sica visi�n que los europeos tienen de Evita y del fen�meno peronista en general. Es decir: Evita fue una demagoga, una trepadora con enormes ambiciones de poder, y Per�n fue un manipulador de masas, un dictador y un fascista. Y la gente que los sigui� eran individuos sin una clara conciencia social, pol�tica, clasista, manipulados por esta especie de pareja diab�licamente ambiciosa.
-�Cu�nto hay de verdad y cu�nto de fantas�a en esta visi�n que describe?
-�Cu�l es la verdad hist�rica? Creo que no existe como tal. No hay nadie que pueda decir "�sta es la verdad". Lo que existe son determinadas interpretaciones acerca de la historia. La versi�n que est� haciendo Madonna es la lectura t�picamente europea; yo hago otra, que no es absolutamente diferenciada, pero que es distinta. Adem�s, creo que lo que tiene de fascinante la figura de Evita es que no propone una verdad, sino que permite varias verdades, varias lecturas, varias posiciones, que abren el campo infinito de la pol�mica. Y por eso estamos aqu� hablando de Evita, porque si hubiera una verdad sobre Evita no hablar�amos m�s y listo. Evita no era monol�tica. Actuaba de muy distintos modos y esto configuraba una totalidad altamente problem�tica y compleja. Y por eso es que hay tantas Evitas. �Cu�l es la verdadera? No s�.
-�Hay alguna figura actual que tenga esa multiplicidad de facetas, esa riqueza que ten�a Evita?
-En la actualidad no hay una figura que se le pueda comparar. En gran medida por el momento en el que apareci�, que era de gran fluidez hist�rica: la posguerra, el surgimiento de Am�rica latina. La Argentina era un pa�s poderoso, un pa�s codiciado por Espa�a, los Estados Unidos, Inglaterra. Hoy no nos codicia nadie. Era una pa�s en el cual pod�a sentirse de alguna manera la centralidad de la historia. Hoy m�s bien sentimos que si en alguna parte del mundo estamos es m�s cerca del culo que de la cabeza. Y por eso existen burdas simplificaciones. Por ejemplo, la Evita de los grandes vestidos podr�a ser una especie de Amalita Fortabat. Pero Amalita es s�lo eso: el lujo, los grandes vestidos. La Evita desafiante, callejera, por ah� tendr�a algo de este m�nimo personaje que es Mariana Nannis, que tiene algo de esa cosa callejera y popular que ten�a Evita; es decir de la mina que vino de abajo, trep� y se vuelve agresiva en su manera de hablar, en su manera de comportarse. Y despu�s no hay m�s, porque no hay gente muy combativa hoy en d�a. Digamos que la pasi�n por los obreros y los desheredados que ten�a Evita no est� presente en ning�n lado. O est� presente en las mujeres de algunos gobernadores que quieren imitarla, pero se nota enseguida que son torpes imitaciones. Por el momento sigue siendo irrepetible. Esa mezcla de mina trepadora, de lenguaje callejero, de pasi�n por los humildes, de autoritarismo, de verticalismo y de desenfrenada pasi�n por la justicia social es muy dif�cil que se repita en una sola persona. Adem�s, lo que influye decididamente en Evita es la muerte joven. Para ser Evita hay que pagar el precio de morir joven. Hay que preguntarle a mucha gente �usted est� dispuesto a morir a los 33 a�os y ser Evita? Y bueno, no s�. Muchas de estas imitadoras que aparecen no s� si quemar�an su vida en la militancia, como la quem� Evita. Porque el c�ncer de Evita es una descomposici�n de su cuerpo, pero tambi�n Evita se quema en la militancia. Esto es muy claro.
-�Podr�a ampliar esa idea?
-Evita es de esos personajes que sienten que representan la historia en determinado momento, que pasan a encarnar la historia. Cuando Sarmiento estudia a Quiroga en el Facundo, dice: "Estudio a Quiroga porque la historia en determinado momento se encarna en Quiroga". Esto es lo que Hegel llamaba individuo hist�rico universal, que era ese individuo que en determinado momento encarnaba el sentido de la historia. Napole�n, para Hegel. Creo que Evita ten�a conciencia de que a partir de 1946 encarnaba el sentido de la historia en la Argentina, y sobre todo lo encarnaba como mujer. Porque era absolutamente singular en ese aspecto: pol�tica, agresiva, apasionada, arrabalera, mujer y justiciera social. Era �nica. Sab�a que lo encarnaba, que estaba montada en el sentido trascendente de la historia. Y que ten�a que consagrar su vida para esa trascendencia hist�rica. Y ella quer�a pasar a la historia; pas� a la historia y creo que se consumi� pasando a la historia. Se agot� en pocos a�os porque su militancia, el fuego de esa pasi�n fue tan grande que, de alg�n modo, la quem�.
-Incluso ni siquiera quer�a dormir para tener m�s tiempo para dedicarle a su tarea.
-Ni siquiera quer�a dormir. Aparte, lo interesante es que no dorm�a porque sigui� sus costumbres de la far�ndula. Las actrices no duermen de noche o se acuestan muy tarde. Entonces Evita se dorm�a cuando Per�n se levantaba. Es muy interesante porque los contactos entre Per�n y Evita a partir de 1949 son m�nimos. Indudablemente no comparten el lecho, lo cual muestra que tienen la libido en otra parte: Per�n en el poder y Evita en la justicia social. Evita sigue acost�ndose tarde y duerme muy poco, dos o tres horas, porque sabe que no le alcanza el tiempo. Creo que en toda esta gente hay un presentimiento cruel y helado de saber que van a morir j�venes y que tienen poco tiempo, entonces se consumen en lo suyo. Evita, a partir de determinado momento, aunque nadie le haya dicho que ten�a c�ncer, sab�a que ten�a poco tiempo. Y lo dec�a: "No me alcanza el tiempo", "Hay que seguir". Y esta falta de tiempo es paralela a su fanatismo, entrega, perseverancia, obstinaci�n, que son notables.
-�Tiene algo que ver que sea 1949 la fecha en que Per�n y Eva dejan de compartir el lecho o es casual?
-Hay algunos que dicen que en esa fecha se detectan algunos problemas corporales en Evita determinados por su c�ncer, lo cual impide una relaci�n sexual de �ndole claramente vaginal entre ellos. Pero yo no voy por ese lado. A partir de 1950, Evita est� tan metejoneada con lo que tiene que hacer que no tiene mucho tiempo para compartir la cama con Per�n. No es, adem�s, lo que se puede decir una pareja sexuada; es una pareja que comparte objetivos pol�ticos, de poder y de distribucionismo econ�mico y social. A partir del 50 Evita est� muy metejoneada con ser Eva Per�n, que es una de sus transformaci�nes m�s fascinantes: primero es Eva Duarte, despu�s es Mar�a Eva Duarte de Per�n -cuando viaja a Europa como esposa del Presidente- y luego Eva Per�n en su momento de mayor militancia. Incluso en esta �ltima etapa es cuando abandona su nombre de soltera y asume el de Per�n, pero con el Eva y el Evita, que es el que ejemplifica m�s el nombre de la militante, porque as� la llamaban los obreros. Y durante esa etapa est� entregada a su pasi�n militante. El amor de Evita por el pueblo pobre es de enorme intensidad. Esto es indiscutible. Si hablamos de verdades, �sta es una verdad que no se puede discutir. S� hay interpretaciones: que lo hizo por demagogia, por ambiciones de poder, para ser enaltecida, reconocida. De todos modos, sea por lo que haya sido, lo hizo. Cuando tanto se dice hoy en d�a que Madonna ofende la memoria de Evita, los que ofenden la memoria de Evita son los que generan desempleo. Ofender la memoria de Evita es dejar gente sin laburo en la Argentina. Eso s� la horrorizar�a, la lastimar�a profundamente, porque la desesperaba que la gente no tuviera trabajo ni cobertura social.
-�Evita era como la imaginaban los j�venes de los 70?,�era revolucionaria?
-La Argentina del 46 vive un momento de gran prosperidad que le permite a Evita ejercer un distribucionismo econ�mico y pol�tico, sin alterar el juego entre clases dominantes y dominadas. Ella no es una revolucionaria en el sentido cl�sico. Marx no la hubiera considerado as�. Ella no propone suplantar al capitalismo por el socialismo, propone hacer el capitalismo m�s justo, humanitario, distributivo. No pensaba en un sistema alternativo al capitalista. Esto incluso la pod�a llegar a horrorizar. Aunque creo que hac�a socialismo o una pol�tica de izquierda, entendiendo por esto aquella que tiende al igualitarismo. De todos modos, lo que Evita claramente advert�a era que el capitalismo pod�a ser mejor. En este sentido nos vendr�a muy bien una Evita hoy, porque la situaci�n es muy mala. Pero estar�a a contramano de la historia. Lo que vemos ahora es que la coyuntura da surgimiento a pol�ticos que est�n de espalda a las necesidades de las masas, son corruptos, insensibles, fr�volos, injuriosos, ostentosos. Se hace dif�cil imaginar a Evita hoy. Estar�a muy asqueada, en todo caso. Pero no veo de d�nde podr�a salir.
-�Y en cuanto a lo que le faltaba a Evita, seg�n sus cr�ticos, que era el tinte democr�tico, la tolerancia?
-Eso est� vigente en muchos actos de este Gobierno, que se muestra muy irritativo con la prensa, con los disidentes. Pero Evita concedi� mucha menos libertad de prensa que este Gobierno. Para la campa�a del 11 de noviembre del 52 todas las radios y los diarios estaban en manos del peronismo, y Evita estaba muy contenta con eso. "Hay que cerrarle la boca a la oligarqu�a", dec�a Evita. Era una mujer de h�bitos autoritarios, tambi�n muy condicionda por el autoritarismo de la oposici�n. No hay que olvidar que Evita deb�a saber, o deb�a intuir, que si el gobierno peronista ca�a, tambi�n lo iban a prohibir, perseguir, torturar y fusilar, tal como ocurri�. Hasta el nombre le prohibieron los que vinieron en el 55. Ella plantea la pol�tica como guerra, como oposici�n tajante, irreconciliable, y no como disidencia tolerante. Tambi�n as� la ve�a la contra. Era un momento de posiciones irreconciliables.
-�Qui�nes fueron los primeros intolerantes?
-La intolerancia fue anterior a Evita. Despu�s del golpe (Jos� Evaristo) Uriburu fusila, tortura, y luego (Agust�n) Justo persigue, proh�be diarios y realiza elecciones fraudulentas. Lo que existe es el fraude. As� que claramente Evita ven�a de una �poca de gran mentira institucional que estaba protagonizada por el general Justo.
-�Se puede decir, desde la perspectiva del que reivindica su figura, que "el autoritarismo de Evita se justificaba"?
-Desde la perspectiva de hoy el autoritarismo siempre es equivocado. No puedo avalar de ninguna manera el autoritarismo, porque hoy estamos en una saludable etapa de revalorizaci�n profunda de la democracia. Y eso me parece uno de los signos m�s positivos de esta etapa hist�rica. Antes que Evita llegara al poder hubo muchos a�os de historia argentina en los cuales el fraude era la mec�nica institucional. A�os en los cuales, incluso, los gobiernos se eleg�an en la C�mara de Comercio Argentino-Brit�nica. El presidente de la Argentina iba a ser Robustiano Patr�n Costas. Ah� aparece el golpe del 43, de los militares del GOU, que indudablemte ten�an simpat�as nazifascistas, pero que internamente se opon�an a la tradicional oligarqu�a. Uno no puede estar con los militares del 43, pero tampoco con la oposici�n. Evita nace como una mujer que odia a esa oligarqu�a. Aparte hay algo fundamental: Evita era bastarda, hija ileg�tima, provinciana, pobre y mujer en la Argentina de 1935. Lo �nico que ten�a era que era linda y ten�a un lindo cuerpo, y eso lo instrument�. No tengo la menor duda de que se lo levant� a (Agust�n) Magaldi para rajarse de Jun�n, y es muy probable que haya usado un par de camas para trepar, lo cual me parece muy bien, y eso la vuelve m�s fascinante todav�a. Me parece de un cretinismo infinito que digan que era un puta, y me parece que la oligarqu�a siempre le contest� a la verdadera pasi�n de Evita con chismes de letrina. Evita era una apasionada fascinante y la oligarqu�a le pon�a una lupa a su pasado a ver si hab�a andado con (Pedro) Quartucci o con Magaldi. Cosas miserables, peque�as ruindades que se pintarrajean en las letrinas. Y Evita ten�a una grandeza que iba m�s all� de eso. A m� ese pasado que cierto peronismo intenta ocultar tanto para que Evita sea santa me resulta m�s fascinante. Me resulta fant�stico que Evita haya venido de Jun�n con Magaldi porque se lo levant� utilizando lo �nico que ten�a, que era su cuerpo, su belleza y su juventud, en vez de que haya venido sola como una ni�ita santa a la ciudad buscando el porvenir humildemente con su valijita. �No! Yo creo que Evita ten�a agallas y ten�a que luchar contra que era bastarda, pobre, mujer, provinciana. �Qu� te parece! En la Argentina de 1935. Por supuesto que quer�a subir, era muy ambiciosa; si no, no hubiera sido Evita y no estar�amos hablando de ella.
-En alguna de las entrevistas que concedi� Madonna dijo que le gustaba el personaje de Evita porque pensaba que se parec�an en sus respectivos ascensos.
-Ah� Madonna no se equivoca, hay una parte de una Madonna pasional... a ver si lo puedo tomar por el lado de Evita. Creo que Evita nunca se someti� a ning�n macho. Ni siquiera a Per�n. A Per�n lo tapaba de elogios, lo inundaba de frases monumentales y enormes declaraciones de amor, pero no se le someti�. Cuando algunos dicen que Per�n no tuvo adversarios de peso en la Argentina de los 50, yo creo que el adversario de peso que tuvo Per�n fue Evita. Y esto es un tema muy delicado. Esta es una postura ideol�gica muy personal, pero Evita fue el adversario de Per�n. Per�n nunca iba a ir hasta los extremos. Evita hace traer armas de Holanda, 500 ametralladoras y 1.500 pistolas autom�ticas, para armar a los obreros. Cuando Evita muere, Per�n les da esas armas a la Gendarmer�a y con esas armas la Gendarmer�a lo derroca en el 55. Per�n es un pol�tico, un conciliador, un negociador, y Evita es una apasionada que llega a los extremos. Realmente, la gran figura alternativa, la gran figura que se le opone a Per�n, es la de Evita, no la de Balb�n, precisamente. Madonna tiene en su historia personal esa actitud de tomar la delantera ante los hombres. Como mujer uno puede ver a Madonna desde ese aspecto, una mujer activa, que se le anima a los hombres; no una mujer que est� a la espera de lo que el macho haga, sino que ella hace lo que quiere con el macho. Y en ese sentido creo que Evita era as�. Evita se lo levanta a Per�n. Evita era as�, era una mina que se le animaba a los machos. En este sentido era profundamente activa y profundamente opuesta a esa imagen tradicional de la mujer pasiva, de la mujer en el hogar, a eso de que detr�s de todo gran hombre hay una gran mujer. No, un carajo. Evita no estaba detr�s de ning�n gran hombre, ella era una gran mujer por s� misma. Y si esto es bastante intolerable todav�a, imaginate en la Argentina de los a�os 50 una mujer con esas caracter�sticas.
-En el terreno de la ficci�n, �se podr�a suponer que Per�n no hubiera llegado hasta donde lleg� sin Evita?
-Incluso creo que casi no ser�a necesario hacer ficci�n. Hay una carta de Per�n a Evita de unos d�as antes del 17 de octubre del 45, cuando estaba en la c�rcel, en donde le dice que quiere dejar todo, que se quiere ir al Sur, y es Evita la que lo impulsa a seguir. Per�n pierde el fuego sagrado con la muerte de Evita. Despu�s de su muerte, Per�n entra en una etapa de frivolidad, de tener amantes adolescentes como Nelly Rivas, en la etapa de la UES (Uni�n de Estudiantes Secundarios), negocia con el capital extranjero -algo que Evita no quer�a hacer en absoluto- y entra en contradicci�n con el art�culo 40 de la Constituci�n justicialista del 49, que defend�a el control estatal sobre los resortes fundamentales de la econom�a. Se vuelve el Per�n de la gorrita, de la pochoneta. Creo que Evita le hubiera dado tres o cuatro patadas en el culo y lo hubiera puesto en caja. "�Qu� hac�s tarado? -le hubiera dicho-. Una revoluci�n no se hace as�." Per�n pierde much�simo con Evita, y no lo recupera m�s. Hasta tal punto no lo recupera que se une con una mujer que es la caricatura de Evita.
-�Per�n se menemiza despu�s de la muerte de Evita?
-S�. El Per�n del 54-55 es un Per�n menemista. Es un Per�n de la frivolidad, la joda, la estupidez, de la entrada del capital extranjero, de las relaciones con los Estados Unidos, de una sexualidad muy bifurcada. Como si se hubiera decidido a coger desde el 54 en adelante. Y lo hizo mal, con mucha torpeza, demasiado p�blicamente, sin ninguna grandeza, en el mundo de la caricatura. Y la mayor�a de las caricaturas de la llamada Revoluci�n Libertadora son las de ese Per�n: el Per�n con la pochoneta, con el gorrito pochito, con las chicas de la UES. Per�n da mucho material para que se lo denigre, para que se lo subalterne. Y est� el Per�n con Fangio, con Gatica, amigo de los deportes. Toda esa cosa muy menemista.
I. B.
�Los guionistas somos muy mentirosos, como todos los creadores. No hay nada m�s fascinante para un escritor que hacer ficci�n e interpretar. Todo es interpretable. Mi Evita es la interpretaci�n que yo hice de ella. Basado en bibliograf�a, pero los di�logos de mi gui�n no s� si existieron. Borges dec�a una cosa hermosa sobre Manuel G�lvez: �Entre lo veros�mil y la imaginaci�n, Manuel G�lvez siempre elige lo veros�mil�. Se trata de elegir la imaginaci�n�, dice Jos� Pablo Feinmann acerca del gui�n sobre Eva Per�n que termin� de escribir hace algunos d�as para un proyecto que filmar� Juan Carlos Desanzo.
Feinmann se muestra muy conforme con su trabajo, que le llev� cinco meses: �En mi gui�n Evita habla todo el tiempo y es muy interesante su lenguaje, porque no habla como una santa, te lo aseguro. Evita era muy carajeadora y eso no se vio en el cine. Pero adem�s carajeaba con mucha gracia. Por ejemplo, le dicen �Te va a operar un m�dico que se llama George T. Back� y ella dice: ��La T de qu� es, de te jodiste?�. Chistes muy del 50, que podr�an haber aparecido en Patoruz� o Rico Tipo. Y tampoco vacila en reputear a quien tiene que reputear. A Juan Duarte, por ejemplo, cuando �l se va con minas en el viaje a Espa�a, ella lo va a buscar y le dice: �Te dicen jab�n Lux porque te encam�s con nueve de cada diez estrellas de cine��.
La Evita de la historia de Feinmann es contradictoria, trepadora y con agallas, como a �l le gusta. �Es la que dice �me hubiera levantado al Petiso Orejudo para rajarme de Jun�n�; la que en el momento previo de conocer a Per�n le dice a una amiga: �Negra, �ste es el levante del siglo� y se va a buscarlo a Per�n y se lo levanta; la que tiene una charla con Enrique Santos Disc�polo, en la cual Disc�polo le dice: �Estoy sufriendo porque me est�n odiando y me dicen que yo us� la radio para apoyar al gobierno peronista y no hubo posibilidad de que alguien me contestara porque estaban prohibidos�. Y Evita le responde: �Vos no entend�s nada. O prohibimos nosotros a ellos o nos van a prohibir a nosotros. O hablamos nosotros o hablan ellos. Ya vas a ver que cuando nos hagan caer no nos van a dejar ni el nombre�.�
- �Cu�l es el eje de la historia?
- Es el a�o 1951, que es un a�o muy fascinante en la vida de Evita porque empieza con la huelga de los ferroviarios contra Per�n a la que ella enfrenta personalmente. Sigue con la clausura de La Prensa, donde hay una conversaci�n con John William Cooke, y despu�s el renunciamiento del 22 de agosto del 51. El hecho de que la gente no tenga claro si Evita lleg� a la vicepresidencia fue una buena coyuntura para armar una especie de thriller pol�tico. �Llegar� Evita a la vicepresidencia? es la pregunta que tiene que develar el gui�n. Todo se va armando a partir del 51 con racconti hacia momentos fundamentales de la vida de Evita como, por ejemplo, cuando va a Chivilcoy por la muerte de su padre y le dicen que se vaya porque es hija ileg�tima. Esa bastard�a a ella la condiciona enormemente. Ella quiere ser vicepresidenta porque quiere tener algo institucional en su vida, algo legalizado, porque siempre fue una ilegal. Ese es su verdadero anhelo por la vicepresidencia.
En su historia, Feinmann no deja muy bien parado a Per�n: ��l no la respalda para la vicepresidencia. Durante el acto le dice �Deciles que acept�s sin decir que s�. Y Evita le pregunta: ��C�mo se hace eso?�. �No s�, mandalos a sus casas�, le responde Per�n. La misma frase que Edelmiro Farrell le dijo a Per�n el 17 de octubre cuando estaban las masas en la Plaza. En su dormitorio, esa noche, ella le dice: �Me dijiste lo mismo que te dijo Farrell. A veces en vos el milico puede m�s que el l�der obrero��.
El 14 de junio de 1971, en Madrid, Juan Domingo Per�n firm� un documento en el que autorizaba a Hugo Del Carril a realizar un filme sobre Evita. �Por la presente delego en la persona del Se�or Don Hugo Del Carril, con car�cter de absoluta exclusividad, todo lo concerniente a la filmaci�n de la vida y obra de mi Se�ora Mar�a Eva Duarte de Per�n. Declaro asimismo que este es el �nico compromiso existente y que nadie ha sido anteriormente autorizado al efecto�, dec�a el texto que firmaba Per�n.
Un a�o despu�s, Del Carril declaraba a la revista Radiolandia: �No s�lo he mantenido vivo mi proyecto y mi plan para filmar La vida de Eva Per�n, sino que tambi�n tengo preparados todos los bocetos y borradores del gui�n. Pero lo fundamental de esta idea es que el mismo General Juan Domingo Per�n es el m�s entusiasta al respecto. Para ello fue que me dio la plena autorizaci�n para filmar la vida de su extinta esposa. Y me la otorg� en 1971, como si hubiera tenido la premonici�n de que en poco tiempo estar�a nuevamente en el coraz�n del pueblo argentino como un triunfador, ya que en aquella fecha esto era s�lo un anticipo esperanzado, pues todos saben que entonces no se hubiera podido hacer la pel�cula�. El proyecto, como otros destinados a llevar al cine la figura de Eva, nunca se realiz�.
D. B.
Adem�s de la pol�mica y fastuosa versi�n cinematogr�fica de la �pera Evita a cargo de Alan Parker, por lo menos otras dos versiones nacionales intentar�n narrar la �verdadera� historia de la ex primera dama argentina. Confirmadas las producciones de V�ctor B� y Aleph Producciones (empresa del editor de P�gina/12, Fernando Sokolowicz) resta confirmar si el mexicano Alfonso Arau -en un principio tentado por B�- y Leonardo Favio llevan adelante sus respectivos largometrajes.
Hac�a mucho tiempo que la Argentina no figuraba en los principales medios de espect�culos del exterior. Ahora, gracias a la Evitaman�a, los proyectos en danza ocupan considerable espacio en, por ejemplo, las dos publicaciones l�deres del negocio cinematogr�fico: Variety y The Hollywood Reporter.
Esta �ltima, por ejemplo, public� hace dos semanas que el productor V�ctor B� ofreci� la direcci�n de su pel�cula al mexicano Alfonso Arau. �Arau ser�a ideal para mi proyecto�, asegur� el hijo de Armando B�. Sin embargo, el realizador de Como agua para chocolate y Un paseo por las nubes le asegur� a la misma revista que �estoy viendo la posibilidad de producir y quiz� dirigir otra pel�cula, titulada Eva Per�n, con la cantante argentina Nacha Guevara como protagonista�. Arau y Guevara se conocen desde hace varios a�os y estuvieron dialogando hace algunos meses en un festival internacional. De todas maneras, en un reportaje concedido a esta revista, la actriz asegur� que todav�a no recibi� una propuesta concreta del cineasta mexicano.
B�, quien en los �ltimos meses asegur� alternativamente que su pel�cula estaba �confirmada y lista para ser filmada� y �descartada por falta de apoyos�, confirm� ahora que entre junio y julio iniciar� el rodaje. Seg�n �l, la pel�cula que financiar� junto con Argentina Sono Film costar� entre cinco y seis millones de d�lares, ser� �la m�s real y documentada de todas�, contar� con Andrea Del Boca en el protag�nico y con Enrique Torres -cu�ado de la actriz- como guionista. B� tambi�n asegur� que �si no es Arau, contrataremos a otro director de renombre internacional�.
Quien s� tiene director pero no protagonista es el proyecto Eva Per�n, abanderada de los humildes. Juan Carlos Desanzo ser� el realizador y Jos� Pablo Feinmann el guionista de este filme, de 3,5 millones de d�lares de costo, que posiblemente cuente con capitales espa�oles y en el que H�ctor Alterio ser�a Juan Domingo Per�n, mientras que Evita surgir�a de un inminente casting. Seg�n una informaci�n que la productora Aleph reparti� a los medios, el filme fue declarado �de inter�s cultural� por la C�mara de Diputados; �de inter�s nacional� por el secretario general de la Presidencia de la Naci�n, Alberto Kohan, y cuenta con apoyo asegurado de la C�mara de Senadores de la provincia de Buenos Aires, del secreatrio de Cultura de la Naci�n, Mario O'Donnell y de la Fundaci�n Eva Per�n. La cantidad y calidad de estos apoyos parece quitarle al filme de B� el car�cter de versi�n oficial que hasta el momento parec�a tener asegurado.
Quien todav�a no ha dado se�ales p�blicas acerca de si filmar� o no su pel�cula sobre Evita es Leonardo Favio, cineasta favorito del presidente Carlos Menem, del gobernador bonaerense Eduardo Duhalde y del titular del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, Julio M�rbiz. Hasta el momento, el realizador de Gatica, �El mono� se limit� a publicar solicitadas informando el inicio de la preproducci�n. Si llegara a confirmarse este rodaje y el de Arau, ser�an entonces cinco los largometrajes que convertir�n seguramente a 1996 y 1997 (cuando se estrene la mayor�a de estas producciones) en el bienio de la gran batalla cinematogr�fica de Evita.
Averiguar cu�nto de mito y cu�nto de realidad tuvo la vida de Eva Per�n es una tarea ardua. Abel Posse en La Pasi�n seg�n Eva (Emec� Editores), Alicia Dujovne Ortiz en Eva Per�n. La biograf�a (Aguilar), Marysa Navarro en Evita (Planeta) y Tom�s Eloy Mart�nez en Santa Evita (Planeta) son algunos de los autores que intentaron dilucidar los misterios de uno de los s�mbolos m�s controvertidos de los argentinos. La historiadora Mar�a S�enz Quesada cuenta c�mo se contruy� el mito: desde el nacimiento de Eva Duarte en 1919 hasta su muerte en 1952 y a�n muchos a�os despu�s, la historia de Evita creci� gracias a los ingredientes aportados tanto por sus m�s fieles adoradores como por sus m�s radicales detractores, haciendo a�n m�s dif�cil descubrir cu�l es la verdadera Eva Per�n.
Por Mariana Roveta
�La figura de Evita, su figura hist�rica, su significaci�n real y concreta, est� modificada por su condici�n de mito y el mito es algo que surge de manera oscura en el pasado, en la prehistoria de los pueblos y es adoptado, tiene un simbolismo especial y entonces act�a m�s all� de lo que realmente fue aquello que representa�, explica la historiadora Mar�a S�enz Quesada, subdirectora de la revista Todo es Historia y autora de Mujeres de Rosas y Los estancieros, entre otros libros.
Esta condici�n de mito con la que est� te�ida la vida de Eva Per�n se registra desde el momento de su nacimiento: �La dificultad de llegar a conocer sus or�genes, el acta de nacimiento que desaparece, su condici�n de hija natural, le dan a su vida esa dimensi�n de mito desde que nace. Luego se van agregando otros elementos; c�mo lleg� a Buenos Aires, qui�nes fueron sus protectores, qui�nes fueron sus amantes. Todos estos elementos dificultan la b�squeda de una verdad definitiva acerca de qui�n era Evita realmente�, opina S�enz Quesada.
A pesar de este aura que impide muchas veces conocer en profundidad la verdadera personalidad de Evita, la historiadora considera que hay elementos que contribuyen a establecer pautas para dilucidar qui�n era �la abanderada de los humildes�: �Fue una persona que mereci� el desprecio de una sociedad. Su origen humilde justifica el esp�ritu reivindicativo que adopta a partir del encuentro con Per�n y con el grupo militar de la Revoluci�n del 43 y el encubrimiento de su pasado a base de esfuerzo y de seducci�n�.
Si bien es cierto que Evita renov� el papel tradicional de la primera dama imprimi�ndole un matiz activo y novedoso, una vez incorporada en la vida pol�tica, el mito de Eva sigui� creciendo gracias al extenso anecdotario que comenz� a circular. Su muerte tr�gica a una edad temprana, la momificaci�n de su cad�ver, su posterior desaparici�n luego del golpe de Estado del 55, la recuperaci�n del cuerpo y los rumores de la extra�a relaci�n que supuestamente manten�a Jos� Lopez Rega con el cad�ver en la residencia de Puerta de Hierro, fueron las piezas que terminaron de armar el rompecabezas e inspiraron a las generaciones que lucharon contra los detractores.
�El otro aspecto de Evita es el que muchos se resisten a reconocer: Evita colaborando para la visi�n verticalista de los sindicatos que ten�a el peronismo o actuando contra la huelga de ferroviarios de enero del 51 que culmin� con una represi�n muy fuerte del movimiento obrero, actuando como alguien que viene de muy abajo y adhiere sin resistencias, sin posibilidades de diferir de la visi�n que Per�n, que es la del peronismo como expresi�n del anticomunismo, como presi�n de una derecha moderada cat�lica. Todo esto Evita lo acepta�, agrega la historiadora.
-�Se puede hablar de Evita como mujer pol�tica?
-S�, es una mujer pol�tica que act�a sin salirse del esquema impuesto por la presidencia de Per�n, pero es una mujer con intuici�n pol�tica.
-Su relaci�n con las masas, �formaba parte de una estrategia pol�tica o surg�a de la pura intuici�n?
-Yo pienso que era intuitivo, sus discursos son dichos desde adentro, absolutamente viscerales. Son modos de comunicaci�n que llegaban en forma directa de la misma manera en que eran expresados a quien los recib�a y rechazados por aquellos a quienes ella llamaba �vendepatrias�. Da la impresi�n de que en esos discursos hay mucho de la verdadera Evita.
-�En qu� medida contribuy� Evita a la construcci�n de su propio mito?
-Ten�a una inseguridad b�sica muy comprensible que al mismo tiempo iba creando el mito. Uno de los testimonios que cita Roberto Vacca en su libro dice que ella se convirti� en un mito y que estaba convencida de que lo era. Adem�s, est� en nuestra conciencia colectiva; el realismo m�gico latinoamericano est� presente en la Argentina, que como sociedad oficial se considera muy racional, pero que con Evita se reencontr� como sociedad latinoamericana, porque fue una forma de encontrarse representada por ella. Era el gusto por la princesa, por la actriz.
-En relaci�n con su �poca de actriz, �qu� es lo que realmente se sabe sobre la supuesta prostituci�n de Evita?
-Yo no s�, pero el tema de la prostituci�n de Evita es como el tema de toda mujer sin ninguna influencia que solamente puede llegar a trav�s de influencias masculinas; eso le pas� a Evita y a muchas otras mujeres de su �poca. La mujer desprotegida en este mundo machista y sin ninguna educaci�n s�lo puede llegar a trav�s de influencias masculinas. De ah� a que le gustara la prostituci�n o que fuera una prostituta nata, no. Me da la impresi�n de que recurri� a la �nica forma de salir de su anonimato.
-�Por qu� la pel�cula de Alan Parker despierta reacciones tan adversas?
-Yo no creo que est� despertando reacciones. Me parece que el peronismo, o algunas diputadas, est�n dando una especie de �ltimo grito, como decir: ��Aqu� estamos!�. La globalizaci�n de la cultura llega tambi�n al mito de Evita, pero no ya para un grupo restringido de Nueva York o de Londres, sino en una pel�cula candidata seguramente al Oscar y con una actriz del nivel de Madonna. Entonces los chicos argentinos van a incorporar a la Evita de Parker antes que el mito de Evita que conocen sus familias. Creo que para el Gobierno esto es casi una ventaja dentro de la confusi�n que en este momento el peronismo tiene respecto de sus or�genes; esta Evita posmoderna, donde nada importa demasiado, lo beneficia.
Por Alicia Dujovne Ortiz
El poder la excitaba mucho m�s que la potencia sexual. Y, como muchas mujeres, le era f�cil sentir ternura por una corpulencia viril de la que s�lo ella conoc�a el secreto. Adem�s, ser la �nica en saberlo �no equival�a a tener dominio sobre �l? Y Per�n, al afirmarle a (Hugo) Del Carril que el propietario de su bragueta no era otro que �l mismo, �acaso no confesaba el temor a haber ca�do prisionero? (...).
Por otra parte, la singularidad sexual de Per�n le dejaba el campo libre para pasar de inmediato a las cosas serias, a la pol�tica. En el relato de Del Carril, Per�n ya ha observado el olfato de Evita. El testimonio de Arturo Jauretche, citado por Borroni y Vacca, lo confirma: �Conoc� a Evita un mes despu�s de que se juntara con Per�n. Como �l estaba enfermo, me pidi� que fuera a su casa de la calle Arenales para hablar con �l. Por m�s que se hubiera metido con el teatro, Eva era una chica asexuada. Esa era su afinidad con Per�n, porque tampoco �l era muy sexual. En ese casamiento se juntaron dos voluntades, dos pasiones de poder. No fue un casamiento por amor� (...).
Evita dej� entrever una ligera irritaci�n, al decir que Per�n la exasperaba,