Si no tuviera, como
tengo, un gran tema para esta nota, echar�a mano a alguno de los infalibles recursos que
tienen los columnistas cuando, sencillamente, no se les ocurre nada. Es decir, cuando no
tienen, como yo tengo hoy, un gran tema. Estos infalibles recursos surgen del oficio, de
los a�os, de los reflejos veloces, de una sagacidad que, al cabo, el columnista
laboriosamente ha construido. El m�s infalible de esos recursos radica en numerar la
nota. Tal cual; 1), 2), 3) 4) etc�tera. Porque cuando uno no tiene un gran tema tiene que
ocuparse de muchos, y si numera la nota empieza por darle cierto aire de rigor, cierto
aire matem�tico, casi profesoral. El t�tulo se impone, surge de esta organizaci�n de lo
multifac�tico. El t�tulo es: Miscel�nea. Que significa mezcla conjunto, mezcolanza,
amasijo. Pero, con los a�os, con la tr�gica, recurrente y s�bita falta de ingenio de
tantos columnistas, la palabra miscel�nea entr� en descr�dito. Ahora, los columnistas,
cuando no tienen un gran tema como, insisto, hoy tengo yo recurren a la
palabra fragmento, que fue impuesta por la vague posmoderna y, por lo tanto, da culta. De
modo que as� titulan sus notas; Fragmentos. Si me permiten, aqu�, un consejo, les dir�
que siempre que vean una nota que se titula Fragmentos, huyan: el tipo no tiene nada que
decir.
Por ejemplo: si yo, hoy, no tuviera, como tengo, un gran tema, hubiera titulado Fragmentos
a esta nota. Y la hubiera numerado. Y en 1) me hubiera ocupado de alguna pel�cula de
reciente estreno. Esto es infalible para columnistas de ingenio herido: recurrir a la
pel�cula de la semana. Yo hubiera recurrido a Babe 2, la del chanchito. Parece que es muy
buena (cosa extra�a en una secuela) y trata de los sinsabores del simp�tico puerquito en
una ciudad monstruosa que lo rechaza, que se le muestra esquiva y hasta feroz. Ocurre, sin
embargo, que mi columna no es una columna de cine. Debo relacionar a Babe 2 con un tema
candente, actual, densamente humano y pol�tico. �C�mo no ver en Babe, en su dolorosa
relaci�n con esa ciudad que lo expulsa, un s�mil con la situaci�n de los inmigrantes
ilegales en la Argentina? Trazado este s�mil cerrar�a el primer punto de mi nota
Fragmentos. Abro, entonces, el segundo. �Cu�l podr� ser? Hojeo el diario. S�, qu�
duda cabe: la ingeniera Alsogaray (que siempre entrega temas a los columnistas de ingenio
fragmentado) protagonizar� el punto dos. Durante una conferencia de prensa, en Bariloche,
a ra�z de los incendios forestales, agredi� verbalmente a periodistas. Les dijo que eran
incendiarios disfrazados. Una joyita de la ingeniera, nunca falla. Siempre que hay que
poner un trazo grueso, una guarangada pol�tica, algo que a todos, por contraste, nos haga
sentir exquisitos y buena gente, est� ella, la ingeniera. Observen que su frase
(periodistas disfrazados de incendiarios) es tan contundente, tan brutal, que con s�lo
ella cubro el punto dos. Aqu�, pongamos, ya llevo unas treinta l�neas. O m�s. No voy
mal. Ahora, el punto tres. Porque una nota que se llama Fragmentos tiene esta ventaja: uno
no tiene que estructurarla, puede poner todos los puntos que se le antojen, o, si
prefieren, todos los fragmentos. (Osvaldo Soriano ten�a talento hasta para estas
piller�as. Hab�a inventado un artilugio que era el viejo artilugio de Fragmentos pero
m�s divertido. Se llamaba Llamada (Internacional) y era as�: un editor de un diario
extranjero lo llamaba por tel�fono para pedirle una nota. Soriano le comentaba los temas
de la semana. Al editor ninguno lo convenc�a del todo, con lo cual Soriano trasladaba al
editor la imposibilidad de elegir un tema, el tema de una nota estructurada y no
unafritanga de fragmentos. El editor suger�a otros temas. Soriano se los comentaba. El
editor preguntaba si no hab�a nada mejor. Soriano suger�a algo. Al editor no lo
convenc�a. Soriano suger�a otra cosa. Y as� hasta el final de la nota, que estaba llena
de di�logos y evitaba los numeritos. A eso llamo yo zafar con ingenio.)
Ahora, dec�a, el punto tres. Creo que en el punto tres lo pondr�a al loco Ch�vez. Este
venezolano es un tipo colorido, le da fuerza a cualquier fragmento, �l solo cubre lo que
sea. Jur� como presidente y dijo: Juro sobre esta Constituci�n moribunda.
Har�a notar que nadie puede validar su propio acto por medio de una Constituci�n
moribunda. Es por medio de esa Constituci�n que se lo nombra presidente, si �l la
declara moribunda se declara, a s� mismo, un presidente casi ileg�timo. Har�a notar el
peligro de los caudillos populistas en esta hora de consolidaci�n de las democracias
latinoamericanas. Y nada m�s: porque, creo, al columnista fragmentario no s�lo le falla
el ingenio, tampoco tiene muchas ganas de trabajar. Ahora, el punto cuatro y �ltimo.
�Cu�l podr� ser? Qu� duda cabe: Brasil. Pero tratar�a de darle un toque no
econ�mico, ya que ha sido, el tema, pulverizado por los economistas. Hablar�a de la
angustia que Brasil genera en la gente. Uno dice Brasil y ya nadie piensa en
la alegr�a, en las garotas de Ipanema, en Vinicius, en Jobim, en Sonia Braga y en Do�a
Flor. No; uno piensa en los cr�ditos hipotecarios en d�lares, en los autos cero que los
argentimedios supimos conseguir, en Roque, en Soros, en la dolarizaci�n. Uno piensa que
todo se va al mism�simo diablo y la angustia corroe el alma como nunca antes. Y, ahora
s�, culminar�a la nota. Con, claro, un resumen. Porque toda nota que se llame Fragmentos
(que es, recuerden, la que yo hubiera escrito hoy si no tuviera, como tengo, un gran tema)
debe concluir con un resumen que otorgue la enga�osa, intrigante y, dig�moslo, sutil
pero tramposa idea de que todo ha tenido una unidad porque todo tiene que ver con
todo. �O la insensibilidad de Mar�a Julia Alsogaray no tiene que ver con el
despiadado destino de los inmigrantes que se refleja, de modo sorpresivo pero
insospechable, en Babe 2? �O Hugo Ch�vez no representa un peligro para nuestras
democracias tanto como los descalabros econ�micos de Brasil? S�, qu� tanto: todo tiene
que ver con todo y por medio de los fragmentos de esta nota hemos llegado a una visi�n
totalizadora, que es lo que quer�amos. Y as� si no tuviera, como tengo hoy, un
gran tema cerrar�a esta nota fragmentaria, f�cil, hecha con el oficio, que no dice
nada porque no tiene nada que decir. En cambio, insisto, yo, hoy, tengo un gran tema. Del
que me voy a ocupar en alguna pr�xima nota.
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