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| Ahora, por iniciativa popular en Quilmes, el sector de juegos infantiles del parque de avenida Vicente L�pez, entre Guti�rrez y Oscar Smith, llevar� el nombre de Jos� Mart�n Amigo, el joven asesinado hace veintid�s a�os. Una nueva lecci�n de la Historia. El caso de Jos� Mart�n Amigo servir�a para demostrar lo canalla del r�gimen militar. C�mo, desde el poder, se lleg� al colmo de la perfidia. El poder econ�mico m�s el poder de las armas m�s el silencio del poder pol�tico. Fueron due�os de la vida y de la muerte, m�s, due�os absolutos de todo. Al joven Jos� Mart�n Amigo lo ejecutaron los l�bregos asesinos a sueldo del general Camps y del comisario Etchecolatz. Camps, muerto en libertad y en la cama, auxiliado con la santa extremaunci�n y la bendici�n papal. El segundo vive en su piso del Barrio Norte, edita sus libros donde cuenta sus haza�as y tiene entrada en el programa de Mariano Grondona, donde hasta tuvo imagen para burlarse de uno de sus torturados, el diputado Alfredo Bravo. Todo, Dios mediante y las leyes de obediencia debida y punto final del alfonsinismo. Mas el caso del joven Jos� Mart�n Amigo servir�a para demostrar la falsedad de toda la cuidada exposici�n de la teor�a de los dos demonios de la CONADEP explicitada en el pr�logo del Nunca M�s. Jos� Mart�n Amigo, aun en los peores momentos de la dictadura, a pesar de que lo conoc�a todo el barrio de Quilmes Oeste por su actividad pol�tica y social, jam�s us� seud�nimo ni port� armas y vivi� siempre en la misma casa con sus padres y hermanos. Cuando lo mataron llevaba en sus bolsillos sus documentos; la polic�a as� pudo allanar de inmediato la casa paterna donde viv�a. Los padres, horas despu�s, debieron retirar el cuerpo ensangrentado de su hijo. El entierro fue una expresi�n de dolor popular, pese al miedo de aquellas horas en las que tener uniforme representaba ser de la raza superior. Quienes conocieron al joven asesinado recuerdan hoy c�mo lloraban los chicos y los grandes en su entierro. Irma de Sinagra, docente jubilada, describe as� al Jos� Mart�n Amigo que conoci�: Su virtud mayor era la ternura y capacidad de organizaci�n. El trabajo comunitario en las villas y organizaciones barriales siempre lo ten�an presente. Era el referente de la militancia juvenil de Quilmes Oeste. Estaba de novio con una chica llamada Adriana, quien tambi�n fue secuestrada por la polic�a y nunca m�s se supo nada de ella. Jos� Mart�n Amigo era estudiante del sexto a�o de la Facultad de Ingenier�a de la Universidad Tecnol�gica; le faltaba apenas un a�o para recibirse. Se financiaba sus estudios trabajando como tornero y como dibujante. Hasta que lleg� el d�a en que se entristeci� para siempre esa barriada: en la ma�ana del 24 de setiembre de 1976 Jos� Mart�n Amigo sali� para el trabajo, pasaba por casualidad el sodero del barrio en su viejo camioncito y lo llev� hasta cerca de la estaci�n de Quilmes. En ese momento la bonaerense de Camps estaba haciendo una razzia y deteniendo gente joven. Amigo fue reconocido por alguien, primero le balearon las piernas y luego le atravesaron cada cent�metro de su cuerpo con la metralla. Es curioso el comunicado del Comando de la Zona 1 del Ej�rcito en el que hoy se puede leer el delito del joven estudiante y obrero. Dice que sorprendieron a un delincuente subversivo arrojando panfletos en la v�a p�blica. Eso no es verdad pero, aunque fuera, la pregunta que cabe es: �era delito suficiente para balear as� a un ser humano? En el comunicado quieren explicar de alguna manera el crimen oficial diciendo: Esta es la forma en que las organizaciones subversivas, luego de reclutar a sus incautos adeptos, los emplean, inici�ndolos en tareas aparentemente de poca trascendencia (panfletos, pintadas de paredes, etc.) comprometi�ndolos as� con la organizaci�n y luego utilizarlos en asesinatos, secuestros, es decir, toda gama de su accionar asesino. Est� bien claro el m�todo Camps: primero matar y luego imaginar lo que podr�a llegar a ser la v�ctima. El barrio siempre lo tuvo presente dice la docente Irma de Sinagra y en los aniversarios de su asesinato concurr�an los vecinos, casi en secreto, al cementerio y a las misas recordativas que el padre Farinello celebraba en la capilla de Nuestra Se�ora de Luj�n. Con la huida de los militares, en 1983, la gente del barrio se volvi� a organizar y cre� la agrupaci�n `Jos� Mart�n Amigo, que tiene por estandarte los viejos ideales de solidaridad de los a�os 70. As�, cada D�a del Ni�o se organiza la chocolatada en la Sociedad de Fomento del barrio y siempre se presta ayuda al necesitado. Hoy esa agrupaci�n est� funcionando con un pu�ado de j�venes de 17 a 23 a�os que estudian y trabajan y se hacen tiempo para realizar trabajo social en la villa; su tarea est� dirigida a los chicos, llev�ndoles no s�lo comida sino tambi�n entretenimiento, aliento y compa�erismo. Estos j�venes que siguen el ejemplo de Jos� Mart�n Amigo son en su mayor�a hijos de viejos militantes populares. El trabajo solidario, la mejor respuesta a los balazos de Videla, Camps y Etchecolatz. Y ahora, el parque de juegos infantiles se llama Jos� Mart�n Amigo. Votado por unanimidad por todos los bloques de concejales. Se inaugurar� justo el 24 de este mes, cuando se cumplan 22 a�os del vil y cruel asesinato. El tiempo y la Historia hacen la s�ntesis de los valores: ese Videla, ayer todopoderoso, hoy se hace el enfermo para no ir a declarar ante el juez y presenta un certificado m�dico del hijo, y cuando le preguntan sobre sus cr�menes dice no recordar nada. Ese es el valor final de Videla. Ni �l, ni Camps ni Etchecolatz ni ninguno de sus rufianes tuvieron el valor de pegarse un tiro ante �sta, la m�s absoluta derrota moral, como por lo menos hicieron algunos nazis que atinaron al buen gusto de meterse un balazo final en su podredumbre. No, Videla est� esperando dar l�stima para que alguien sienta conmiseraci�n. Ni �l ni sus verdugos jam�s ser�n premiados con el nombre de un jard�n de juegos para ni�os. Ese es el triunfo final de quien dio su vida por la sociedad solidaria. Pero no nos consideremos vencedores. Las Madres de Plaza de Mayo estaban en contra de todo monumento a los muertos y desaparecidos si no eran producto de una l�nea coherente de justicia y no s�lo el fruto de un oportunismo edulcorado. Los mismos partidos que en el rol municipal de Quilmes votaron por el nombre de Jos� Mart�n Amigo eligieron en la Capital Federal como juez a un paniaguado de la dictadura asesina. Guillermo Mu�oz, asesor de los militares desde 1976 a 1982, electo nada menos que juez por el Frepaso, la UCR y el justicialismo. En esto vemos la falta de l�nea de conducta, el oportunismo, la tr�gica realidad de que se usa la Etica para conformar, pero al mismo tiempo traicionan lo m�s sagrado de la Moral. �C�mo es posible que se premie as� a Mu�oz, un personaje que vio impasible c�mo sus asesorados mataban a mansalva, desaparec�an personas, robaban ni�os? �Qu� dualidad tr�gica es �sta? Necesitar�amos el estilo profundo y desesperado de Kafka para describir el oscurantismo aprovechado, el ego�smo, el oportunismo rampl�n de los llamados representantes del pueblo. Bussi gobernador, Patti intendente, Mu�oz juez. Para ellos, el poder, para Jos� Mart�n Amigo, la poes�a. Hasta que la poes�a llegue al poder, cuando elijamos a luchadores con �tica y no a sempiternos oportunistas. Los luchadores libertarios de principios de siglo llamaban Hijo del pueblo a todo h�roe ca�do en la lucha por la dignidad y justicia. A Jos� Mart�n Amigo le daremos el t�tulo indeleble de Amigo del pueblo.
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