Y aqu� viene justo el centenario de la semana. Toda Alemania record� al canciller de hierro, Otto von Bismark, muerto hace cien a�os. Un conservador inteligente: para parar las luchas obreras contra la explotaci�n no sigui� el ejemplo del rey de Prusia que, ante la revoluci�n democr�tica dijo: "Contra los dem�cratas el �nico remedio son los soldados" (en alem�n se puede decir en versito: "Gegen Demokraten helfen nur Soldaten"). Es decir, la receta seguida por nuestros conocidos Pinochet y Videla. No, Bismarck, para mantener el sistema, es decir, para que los poderosos siguieran gozando de su riqueza, aprob� leyes fundamentales que exig�an los socialistas: la ley de seguro por enfermedad, el seguro por accidente de trabajo y el seguro por vejez e invalidez, es decir, la de jubilaci�n y pensi�n. En cierto sentido, les gan� de mano a los socialistas, dio algo para no perder todo. Uno de los pensadores m�s claros de la actualidad alemana, el historiador Wolfgang Mommsen, ha escrito --en un ensayo sobre Bismarck-- estas palabras sobre la actualidad y lo hecho hace cien a�os: "Pol�tica social es, al parecer, un producto pasado de moda en el presente. El ideal del Estado benefactor, que promet�a a todos los ciudadanos un m�nimo aceptable de vida aun en las peores condiciones, ha perdido en muchos lugares su brillo de antes. En todas partes se oye el grito de: 'desmontar el Estado social', ya que --dicen-- no pueden seguir sosteni�ndose debido a las consecuencias de la llamada globalizaci�n, porque ese antiguo Estado social impide la necesaria flexibilizaci�n en el empleo de las fuerzas de trabajo y porque no pueden ser financiadas". "Entretanto --sigue diciendo el historiador Mommsen-- se ha podido constatar con cierta exactitud que la econom�a de mercado --de s� misma-- no es capaz de producir los medios y las formas para impedir la miseria social y el deterioro de partes de la poblaci�n. M�s que eso, en las sociedades pr�speras occidentales nos estamos confrontando con el fen�meno llamado de "la nueva pobreza" que no quiere adecuarse de ninguna manera con la teor�a liberal --nuevamente actual-- de la fuerza autorreguladora del mercado. Por eso debemos partir de la realidad que hoy no s�lo en las sociedades del Tercer Mundo sino tambi�n en el coraz�n de las sociedades pr�speras postindustriales de Occidente, entre ellas Alemania, existe pobreza --no creada por propia culpa-- en partes de la poblaci�n, y justamente no siempre en franjas que antes se asignaban siempre al proletariado. Esto nos da motivo a mirar hacia atr�s y reconsiderar la legislaci�n social-pol�tica de Bismarck, que marca el principio de la construcci�n de los sistemas sociales modernos de todos los Estados europeos". Despu�s de hacer un detallado estudio de las leyes sociales del tiempo de Bismarck y compararlas con el desmantelamiento de las conquistas sociales del sistema actual, finaliza diciendo el profesor de la Universidad de Dortmund: "Hay s�lo una cosa segura; que el mercado libre, como tal, no puede solucionar los problemas de una sociedad que provoca --en medio de una riqueza que se acrecienta cada vez m�s-- una pobreza ascendiente y la humillaci�n de partes de la poblaci�n". Los poderosos del dinero en vez de aprender del conservador inteligente Bismarck se han lanzado a una obscenidad que encontrar�a su paralelo en Ner�n y Caracalla. As� como en la Argentina vale como ejemplo quien se compre el auto m�s caro, as� en Alemania se ha comenzado a fabricar el Maybach, el auto m�s apetecido por los superficiales del poder. Bien, pero dejemos las p�lidas y vayamos a las buenas nuevas: anoche, en televisi�n, el presidente de Daimler Benz, emocionado, casi con l�grimas en los ojos, anunci� que la empresa hab�a ganado el primer semestre de 1998, el doble que en el mismo per�odo del a�o pasado. Y usando ya el idioma en los t�rminos de los que hacen y deshacen el mundo dijo: "Hay que ponerse contentos porque una empresa pr�spera es un ejemplo de acci�n social". Aplausos. Me gan�. Pero ahora s�, una buena noticia sin iron�as. Quince organizaciones cat�licas y evang�licas y otras de derechos humanos han organizado la campa�a "Vestir con dignidad" en la cual se pide a la poblaci�n que no compre prendas deportivas de la firma Adidas ya que es p�blico y notorio que la citada empresa fabrica en Asia, Am�rica Central y Europa del Este pisoteando las leyes m�nimas de dignidad del trabajo: hasta 15 horas en seis y siete d�as por semana trabajan mujeres j�venes por 80 d�lares al mes, en locales estrechos y condiciones ambientales que provocan diversas enfermedades. Es una campa�a en toda Europa. El ser humano no se rinde. Para que, por lo menos, que los empresarios de Adidas miren hacia atr�s y aprendan del conservador Bismarck, que muri� hace cien a�os.
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