Pido perd�n
Por Osvaldo Bayer
Desde Bonn 

Pedir perd�n est� de moda. Se cometen los peores cr�menes desde las altas esferas o se colabora con reg�menes antidemocr�ticos o se est� con los dictadores, y medio siglo despu�s, cuando los hechos salen a la luz, se pide perd�n. Y todos contentos. Lo hace el Papa, lo hacen los pol�ticos, lo hacen las estructuras de poder cuando el viento cambia. Se pide perd�n y no se paga nada. Y ya est�. Se ha convertido en oficio de caballeros. Todo es muy f�cil. Es como ir a la iglesia, hincarse ante el altar, y golpearse el pecho con los dedos juntos y ya est�, p�same, p�same, p�same, y uno se siente con derecho a pertenecer al mundo de los justos. Y el que no acepta estas leyes del juego es un incorregible.
A la Iglesia Cat�lica alemana no le fue as�, tan f�cil. Esta vez tuvo que pagar algo, poco, pero tuvo que aflojar el bolsillo. Hace unas semanas se fund� en Alemania el Fondo para la Indemnizaci�n de los Trabajadores Esclavizados durante el per�odo del hitlerismo. Desde el �39 al �45 hubo en la Alemania nazi m�s de siete millones de obreros extranjeros esclavizados. Eran casi todos del Este: polacos y rusos. Y hete aqu� que los investigadores hist�ricos descubrieron que tambi�n la Iglesia Cat�lica tuvo trabajadores esclavizados. Los obispos no pudieron negarlo, aunque trataron de restarle toda importancia. El obispo Lehmann ensay�: �La Iglesia Cat�lica apenas us� una mil�sima parte del total de esos trabajadores extranjeros�. Es decir algo m�s de siete mil. El argumento disculpatorio nos hace acordar a aquellos neonazis que sostienen que en el Holocausto no murieron seis millones de jud�os sino �s�lo� 264 mil. Bien, la Iglesia Cat�lica s�lo us� siete mil esclavos (eso lo dicen ellos) y el obispo Lehman agreg� con voz pastoral que se les hab�a dado buen trato y que hasta hay cartitas de ex esclavos que les agradec�an a los curas el trato que les hab�an dado. Id�lico. Bueno, con estas cartitas podr�a escribirse una nueva Caba�a del T�o Tom. La verdad es que la Iglesia Cat�lica alemana se aprovech� de una infamia para poder seguir teniendo sus jardincitos en orden y sus c�lices bien lustrados, y sus vendimias productoras del vino de misa al d�a, y sus ba�os limpios y sus autos lustrados. Cuando la �nica reacci�n digna tendr�a que haber sido la denuncia del r�gimen de esclavitud y marchar a las catacumbas si hubiera sido necesario. Pero no, se sigui� la corriente. Ahora pagar� cinco millones de marcos, que realmente son monedas para la iglesia cat�lica m�s rica del mundo, y se niega a formar parte del Fondo de Indemnizaci�n. Pero bueno, a lo mejor dentro de diez a�os, un nuevo obispo pedir� perd�n por esta sagrada mezquindad.
Es que la historia no se puede comprar ni con superficiales pedidos de perd�n ni con dinero. El acompa�ar y bendecir con la cruz levantada la conquista espa�ola con la matanza de sus habitantes naturales, la destrucci�n de culturas y su explotaci�n m�s brutal, lo mismo que con la esclavitud de los africanos, o las cruzadas, o la quema de brujas o la Inquisici�n, no se olvida con pedido de perdones, ahora, desde el balc�n del Vaticano y dicho en treinta idiomas.
En la Argentina se anuncia el pedido de perd�n por parte del Episcopado �por los pecados que cometi� a lo largo de la historia nacional�, principalmente el papel jugado por los obispos durante la represi�n ilegal.
Ser�a muy hip�crita que acept�ramos esas proposiciones verdaderamente inmorales: perd�n para la reconciliaci�n. La reconciliaci�n recibi� en la Argentina su golpe de muerte con la Obediencia Debida y Punto Final del gobierno radical, en las cuales intervinieron no s�lo Alfons�n sino la inmensa mayor�a de los pol�ticos oficialistas que hoy est�n en el gobierno. Los asesinos volvieron a transitar las calles, los torturadores a gozar de los productos robados a las v�ctimas, los desaparecedores acontinuar con sus carreras militares o en el comercio o en la diplomacia o en los servicios de informaciones, o en las mafias a la Massera. Los comentaristas europeos se burlan del criterio de �territorialidad� de la Justicia que defiende De la R�a y sus adl�teres. Es decir, que si las v�ctimas de la dictadura quieren Justicia, tienen que buscarla en el exterior, mientras en la Argentina siguen todos los asesinos y ladrones del r�gimen militar protegidos ad infinitum por la ley radical.
Hace pocas semanas, el presidente De la R�a pidi� perd�n �claro, no se iba a perder la novedad� por los nazis que hizo entrar Per�n en los primeros a�os de la posguerra. Est� bien el gesto, pero antes el se�or De la R�a tendr�a que pedir perd�n por los centenares de peones rurales patag�nicos fusilados por el gobierno radical en 1921-22, o por los obreros asesinados por la polic�a y el Ej�rcito durante la Semana Tr�gica. No, en esto los radicales no repasan nunca la historia, o tal vez, de discutirse los asesinatos de las peonadas santacruce�as por el teniente coronel Varela, los definir�an brevemente como �obediencia debida�. Por lo menos promover una discusi�n exhaustiva sobre esos hechos en lugares de la cultura y colegios. Y en una asamblea legislativa, el primer mandatario debe prometer que jam�s su gobierno ni su partido recurrir�n a las armas para sofocar una leg�tima huelga obrera.
Perd�n para la reconciliaci�n pide el obispo Karlic. �C�mo, en un pa�s donde los represores siguen robando, como el caso Vergez, o haciendo negocios a lo S�rpico Cavallo? No, primero los asesinos en la c�rcel y luego se podr� ver qu� es reconciliaci�n. La �nica que puede ser es aquella que castigue a los culpables y asegure que jam�s las Fuerzas Armadas puedan volver a cometer los cr�menes infames de la d�cada del �70; que jam�s ning�n pol�tico que ocup� cargos en la dictadura pueda ejercerlos en gobiernos democr�ticos; que los legisladores que votaron Obediencia Debida y Punto Final, y los pol�ticos que apoyaron con su firma el decreto de Menem sobre el perd�n de Videla y sus comandantes, tengan que hacer en p�blico rectificaci�n de sus conductas y reconocer el oportunismo y el gesto antidemocr�tico. Y solicitarles que voluntariamente, por la salud p�blica jam�s acepten ning�n cargo que represente a la democracia. No lo merecen.
S�, as� podr� venir poco a poco eso que los obispos llaman �reconciliaci�n�. Pero primero tendr�an que comenzar ellos a sanear su instituci�n cat�lica: publicar un documento que reproduzca la investigaci�n exhaustiva de c�mo se comportaron obispos como Plaza, y de curas alcahuetes y soplones de los desaparecedores, y por qu� la Iglesia jam�s levant� la figura del m�rtir Angelelli y de tantos sacerdotes asesinados por los militares. La verdad. La verdad antes de la reconciliaci�n. Con la investigaci�n de probados historiadores. No dogmas ni bendiciones. La verdad. �Por qu� jam�s la Iglesia investig� el asesinato del obispo Ponce de Le�n y por qu� permiti� que se destruyera toda su documentaci�n sobre la desaparici�n de obreros y estudiantes en San Nicol�s? Ni el perd�n ni la bendici�n con agua bendita. La verdad. S�lo la verdad.


Hosted by www.Geocities.ws

1