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ROMA
/ El Ejército ha tenido que intervenir para controlar la situación PD
/ Agencias / EFE Las previsiones de los organizadores se están quedado cortas y ya se habla de que se superarán con creces los dos millones de visitantes calculados inicialmente, hasta el punto de que el Prefecto de Roma, Achille Serra, no descarta que se doble esa cifra. El gentío que se ha dado cita en la capital italiana para despedir a Karol Wojtyla sigue teniendo su principal punto de referencia en las filas kilométricas para honrarle en el Vaticano. El comisario extraordinario del Gobierno italiano para las exequias, Guido Bertolaso, ha anunciado que esta noche se cerrará el acceso a esas filas, con 24 horas de antelación respecto a la clausura mañana jueves de la capilla ardiente, sin saber si todos los que están allí podrá llegar a la basílica de San Pedro. |
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Las colas ingentes que se formaron ya desde la tarde-noche del lunes pasado han crecido de forma masiva este miércoles, con el consiguiente aumento de las horas de espera. Ante las llegadas sin tregua de fieles y las de los primeros gobernantes, como el presidente de EEUU, George W. Bush, se han adelantado algunas de las medidas de seguridad y control y ha sido cerrado el espacio aéreo sobre Roma. También cerró esta tarde sus puertas de forma temporal la Capilla Sixtina para que se inicie su preparación con vistas a la celebración del cónclave, que comenzará dentro de doce días, el lunes 18 de abril. La Congregación de Cardenales decidió en su cuarta reunión la fecha en que se iniciarán las deliberaciones para elegir al sucesor de Juan Pablo II, en las que no participará el purpurado ’in pectore’ (secreto) nombrado en el consistorio de 2003. El nombre de este purpurado nunca se conocerá, dado que Karol Wojtyla no lo transmitió antes de morir ni lo dejó escrito en ningún documento, según confirmo el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls. |
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| Esta
singular categoría de cardenales, creada siglos atrás para
velar por la seguridad de personalidades religiosas, concede al Papa la
prerrogativa de mantener en secreto la identidad, incluida para aquel que
ha sido designado.
El cónclave que empezará el día 18 se desarrollará según la Constitución Apostólica ’Universi Dominici Gregis’, que establece que para ser elegido Papa son necesarios los dos tercios de los votos de los asistentes en los primeros 21 escrutinios y mayorías absoluta entre los dos candidatos más votados en los siguientes. Como electores podrán participar los 117 de los 183 miembros del Colegio Cardenalicio menores de 80 años, aunque hay dudas de que pueda hacerlo el filipino Jaime Sen, que está enfermo. Los 66 cardenales restantes, octogenarios, no podrán entrar en la Capilla Sixtina, pero si ser elegidos Papa. En la tercera reunión de la Congregación de purpurados
se leyó el testamento de Juan Pablo II, que se hará público
mañana jueves en su lengua original polaca y en su traducción
al italiano Juan Pablo II comenzó a preparar este testamento que, según ha trascendido, es exclusivamente de carácter espiritual, en 1979, unos meses después de ser elegido Papa. Mientras se ultiman los preparativos para el solemne funeral del viernes, los aeropuertos de Fiumicino, Ciampino y la base militar de Pratica di Mare están a punto para recibir a las dos centenares de delegaciones oficiales que llegarán desde todo el mundo. Durante el funeral, el espacio aéreo lo controlará un avión radar Awacs de la OTAN, a la vez que cazas del Ejército italiano estarán dispuestos para despegar con el apoyo de misiles Spada. La Policía ha sellado las alcantarillas de gran parte de la ciudad, mientras los buzos revisan las aguas del río Tíber y tiradores de élite van tomando posiciones en los tejados de las zonas cercanas al Vaticano. El Ministerio italiano del Interior ha activado un comité que funciona las veinticuatro horas del día y que cuenta con expertos en la lucha contra el terrorismo, aunque los servicios secretos han apuntado que no existe señal alguna de un eventual atentado. Juan Pablo II se llevó con él el nombre del cardenal "in pectore" El nombre del cardenal "in pectore" designado por Juan Pablo II en el consistorio de octubre de 2003 nunca se conocerá, dado que no lo transmitió antes de morir ni lo dejó escrito en ningún documento, según informa EFE. |
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| Así
lo confirmó hoy el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls,
que señaló que, en este caso, "no existe" el purpurado
"in pectore".
Esta singular categoría, creada siglos atrás para velar por la seguridad de personalidades religiosas, concede al Papa la prerrogativa de mantener en secreto la identidad de uno o más cardenales de los que haya nombrado, de tal forma que ni siquiera el propio interesado lo sepa. La modalidad ha perdurado hasta nuestros días y aparece recogida en el Código de Derecho Canónico, que establece que mientras su nombre permanezca oculto "no tiene ninguno de los derechos o deberes de los cardenales". Sólo los adquiere cuando se conozca su identidad, si es que llega a desvelarse, pero a efectos de antigüedad se atiende al día en que su nombre fue reservado "in pectore". Con la muerte del Papa se desataron una oleada de especulaciones sobre quién podría ser el misterioso cardenal, ya que en caso de tener menos de 80 años sería el miembro 118 del cónclave del que saldrá el nuevo Papa. Cuando en octubre de 2003, coincidiendo con los 25 años de pontificado, Juan Pablo II anunció que se había reservado un nombramiento "in pectore", comenzaron a barajarse las primeras hipótesis sobre su identidad. Muchos señalaban entonces como candidato al arzobispo polaco Stanislaw Dziwisz, secretario de Karol Wojtyla durante casi cuarenta años, primero en la archidiócesis de Cracovia y luego en la Santa Sede. Una segunda hipótesis apuntaba a que el Papa hubiera querido dar respaldo a los católicos de un país en el que esta Iglesia atraviese dificultados, como Rusia -donde hay una delicada relación con la Iglesia Ortodoxa- o China. Actualmente las relaciones entre Pekín y el Vaticano son inexistentes, y la Santa Sede mantiene lazos diplomáticos con Taiwán, territorio que el Gobierno chino considera una mera provincia. Por eso, algunos apuntaban a que el cardenal "in pectore" podía ser el obispo honkonguense Joseph Zen, aunque él mismo consideró hoy "absurda" esa idea porque, a su juicio, no había necesidad de mantener su eventual nombramiento en secreto. "Aquí(en Hong Kong) hay libertad", aseguró a una radio italiana, aunque preciso que no tiene "ninguna duda" de que el purpurado designado por el Papa era un religioso "chino, pero de la China continental; hay algunos, perseguidos desde hace años, que de verdad lo merecen". En declaraciones difundidas ayer, martes, en Hong Kong, Zen aseguraba que el Vaticano habría decidido romper sus lazos con Taiwán para establecerlos con China, aunque esa hipótesis no ha sido comentada por la Santa Sede. Por su parte, el Gobierno de Pekín ha indicado esta misma semana que está dispuesto a emprender relaciones con el Vaticano, siempre y cuando Roma no interfiera en asuntos religiosos que considera nacionales, como la gestión de las congregaciones o elección de responsables eclesiásticos. El nombre del cardenal "in pectore", que tanta expectación a levantado entre la prensa estos días, "permanecerá custodiado para siempre en el corazón del Papa", añadió Zen. Juan Pablo II ya había creado cardenales "in pectore" en tres ocasiones anteriores, en las que reveló su identidad varios años después. El primer nombramiento lo hizo en 1979, cuando en secreto elevó a la categoría de purpurado al arzobispo de Shangai, el ya fallecido jesuita Ignatius Gong Pin-mei, y sólo desveló su identidad en 1991. En el consistorio de 1998 anunció la designación de otros dos "in pectore", y sólo en 2001 reveló que eran el ucraniano Marian Jaworski, arzobispo de Leopoli de los Latinos, y Janos Pujats, arzobispo de Riga, en Letonia. |
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