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EL VIAJERO DE LA FE: LA CONSERVACION DEL CUERPO DE JUAN PABLO II Los Signoracci, una vieja familia de embalsamadores Desde hace cuatro generaciones, la familia Signoracci se pasa de padres a hijos los secretos de la profesión de embalsamador. Los Signoracci trabajan bajo la dirección del Instituto de Medicina Legal de la antigua Universidad de La Sapienza de Roma y han realizado la delicada tarea de "conservación del cuerpo" de los últimos papas. A Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo I le inyectaron por via arteriosa un líquido a base de formoles. Los restos de Juan Pablo II recibirán un tratamiento aún más sofisticado, con los últimos descubrimientos para evitar la corrupción del organismo. Cuando fue abierta la tumba de Juan XXIII en cumplimiento de las disposiciones para su beatificación, se descubrió que el cuerpo del "Papa bueno" estaba perfectamente conservado 38 años después de su muerte, en 1965. Juan Pablo II dispuso el traslado de los restos del Papa que llamó al Concilio Vaticano II a la basílica de San Pedro, en una cripta transparente donde son cotidianamente venerados por los fieles. |
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Cesare Signoracci, el decano de la familia, espera ser llamado de inmediato junto con su primo Massimo. Cesare advierte que "no somos médicos" pero sí gente experta en embalsamamientos. El bisabuelo Giovanni ejercía la profesión en la isla Tiberina de Roma y los hermanos Arnaldo, Renato y Ernesto Signoracci fueron los que trataron con líquidos los cuerpos de los últimos tres papas. El Papa Wojtyla dejó bien precisadas sus instrucciones en la Constitución Apostólica "Universi dominici gregis", que firmó en 1996, para establecer los mecanismos de su sucesión. Allí también indicó que el cuerpo del pontífice puede ser sometido a tratamientos de conservación. La
familia Signoracci ha cambiado de técnicas. Ya no se usa el embalsamamiento
clásico, por el cual se vaciaba a los papas muertos extrayéndoles
los órganos. |
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