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El
final de un pontificado histórico Congoja mundial por la muerte
de Juan Pablo II Tras la muerte de Juan Pablo II, millones de personas de todo el mundo acudieron a iglesias, santuarios y lugares sagrados del catolicismo para recordar al Santo Padre. De un continente a otro, redoblaron las campanas haciéndose eco de las de Roma, donde más de 100.000 personas asistieron hoy a una misa al aire libre en la Plaza de San Pedro, en memoria del jefe de la Iglesia Católica. En Buenos Aires , la catedral metropolitana ofreció una sucesión de servicios religiosos para recordar al Papa y desbordó de fieles que dejaron mensajes de condolencias y ofrendas florales bajo un retrato del fallecido pontífice. La cantidad de personas que se acercaron hasta la principal iglesia católica de Capital Federal provocó que se programaran misas sucesivas durante todo el día, celebradas por obispos y párrocos de las diócesis. La celebración central por las exequias del Papa Juan Pablo II en tanto, tendrá lugar mañana a las 18, presidida por el arzobispo y cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio. Desde
muy temprano, la Catedral metropolitana abrió las puertas a la feligresía
y exhibió un gran retrato del Papa Juan Pablo II sobre el cual, los
más devotos, dejaron sus caricias y miradas de congoja. |
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ofrendas florales ocuparon gran parte del acceso al templo cerca de un atril
sobre el cual se depositó un cuaderno de hojas rayadas para que los
visitantes dejaran sus mensajes de despedida.
Con paciencia, los más devotos hicieron fila para dejar un mensaje sobre el cuaderno espiralado, antes de ingresar al templo para escuchar las voces de los sacerdotes. "El papa peregrino que se acaba de ir llegó a los confines del mundo", destacó el padre Jorge Herrera Gallo, quien destacó en Juan Pablo II "su amor y sacrificio". El rector de la catedral, Juan Junot, señaló en tanto que "las puertas del cielo se abrieron de par en par a este magnífico sacerdote y magnífico sumo pontífice, que murió en su propia ley. Hombre firme en sus convicciones hasta el final". "Su espíritu motivó su físico muy lastimado por sus enfermedades y por el peso de la cruz, el peso de la Iglesia durante 26 años. No le importó dar lástima en la ventana porque a Jesús no le importó dar lástima en la cruz", fue el recuerdo de Junot al pontífice fallecido. La Nacion, Domingo 3 de abril de 2005 |
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