En
primer lugar tras la muerte, el camarlengo, que es el cardenal riojano
Martínez Somalo, debe constatar la muerte. Para ello hace lo siguiente:
le llama tres veces por su nombre y da también tres golpecitos
en la cabeza del Papa con un martillo de plata. Luego es el turno del
protonotario del Vaticano que certifica la muerte.
Entonces
entran en escena los embalsamadores que recogen el cadáver y lo
preparan para ser expuesto en un ataúd triple, de cobre, de zinc
y de madera. Allí estará tres días en la basílica
de San Pedro, de cara al público. Después se celebra el
funeral solemne en la plaza de San Pedro.
Comienzan
entonces los preparativos del cónclave. Los cardenales tienen 15
días desde la muerte del Papa para llegar hasta Roma, aunque normalmente
ya están todos allí para los funerales. Entonces entran
en el cónclave para elegir al sucesor.
¿Es
prematuro hablar de posibles cambios en la política vaticana a
partir de la elección de un nuevo papa?
Hombre,
hablar ahora de cambios es complicado. A mi juicio, la Iglesia es una
institución sabia que ha de cambiar. El pontificado de Juan Pablo
II ha tenido muchos aciertos, pero el mayor error ha sido el haberse escorado
demasiado a la derecha, y hay varios sectores de la izquierda eclesiástica,
e incluso del centro, que no se han sentido a gusto durante todos estos
años, en los que casi no han respirado.
Lo
lógico es que esta institución sabia encuentre un nuevo
papa que centre la Iglesia, la equilibre más.
¿Estos
movimientos pendulares se constataron en las anteriores elecciones de
nuevos papas?
Casi
siempre el papa siguiente hace lo contrario de lo que hizo su predecesor.
¿Será
diferente la muerte de este papa por lo largo de su pontificado y el carisma
que ha impreso en la Iglesia?
Va
a ser diferente en todos los sentidos. Primero porque este papa es diferente,
porque ha durado muchísimo, porque será Juan Pablo II, el
Magno. También será distinta su muerte por la influencia
de los medios de comunicación. El papa ha sido una estrella mediática
y los medios le han prestado una gran atención.
Por
eso, la CNN, y personifico así a los grandes medios internacionales,
no va a permitir que la elección del sucesor dure más de
una semana por los recursos que van a dedicar a cubrir la noticia. Las
noticias van perdiendo vigor y el suspense no lo van a poder mantener
por mucho tiempo. Si en siete días el cónclave no tiene
la decisión tomada empezarán a presionar diciendo que los
cardenales están divididos, etcétera.
¿Esta
influencia de los medios de comunicación puede ser también
determinante para la elección de un candidato en concreto?
El
papa lleva muriéndose, entre comillas, mucho tiempo. Todos los
medios de comunicación tienen obituarios preparados desde hace
muchos años que se van actualizando periódicamente, y hablan
de los posibles candidatos a la sucesión.
¿A
qué problemas tiene que hincarle el diente la Iglesia en los próximos
años?: ese traje ya está diseñado y los cardenales
se lo colocarán a alguien en concreto. El perfil del sucesor está
muy hecho, y el cónclave va a ser sencillo.
¿Por
qué ha dicho que Juan Pablo II será conocido por el sobrenombre
de "El Magno"?
Porque
es un papa magno. Sólo ha habido tres papas con ese apelativo grandioso
en latín. Este va a ser uno más. Ha hecho todo a lo grande.
Es el papa que ha pulverizado todos los records: de viajes, de encíclicas,
de libros escritos, de gestos.
Fundamentalmente
será un papa que pase a la historia por sus gestos. Ha escrito
mucho pero no pasará a la historia por esto sino por los gestos
que ha tenido: pedir perdón, colocar el papelito en el Muro de
las Lamentaciones, el gesto de visitar por primera vez una mezquita, ponerse
sombreros de todo tipo, desde mexicanos a esquimales...