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La
lectura del cuidado testamento de 15 páginas, redactado por el
Pontífice en diferentes fechas, emocionó ayer a los cardenales Por
José Manuel Vidal
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Esas misma fuentes aseguran que el testamento les fue leído íntegramente ayer a los cardenales reunidos en congregación general, para decidir, entre otras cosas, el día del comienzo del cónclave, que finalmente será el 18 de abril. «Fue una lectura en un clima de recogimiento y de oración», dice un purpurado. Y añade: «Fue muy emocionante. Es tan wojtyliano en su contenido e, incluso, en su redacción que era como estar viéndolo de nuevo, dándonos sus últimos consejos de padre bueno y santo». Muchos cardenales se emocionaron y alguno hasta lloró. Del contenido, se sabe poco. El portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls se limitó a decir, en rueda de prensa, que es un texto «de unas 15 páginas, escrito en polaco, en diversos momentos del Pontificado». Por ejemplo, «la primera parte fue escrita en 1979». Según las fuentes consultadas por este
periódico, en contra de las especulaciones que se habían
hecho, el testamento papal «no contiene prescripciones concretas».
Ni sobre el nombre del cardenal in pectore ni sobre la herencia de los
bienes papales. Porque al Papa, durante su largo Pontificado, le han hecho
muchos regalos y algunos muy valiosos. Pero los bienes materiales de los
que dispone el Papa son sólo suyos mientras es Papa y, a su vuelta,
vuelven a la Iglesia. |
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| Dicen los que han escuchado su lectura que se trata de un texto bello y cuidado, redactado en el estilo cíclico y un tanto oriental del Papa Wojtyla, que se abre con la cita evangélica «Ahí tienes a tu madre» (Juan 19, 27). Se trata de la frase que Cristo pronuncia en el Calvario, poco antes de morir, para entregar al apóstol Juan lo más precioso que tiene: su madre, María. Y lo más preciado también en la vida de aquel crío polaco que, todavía niño, recibe en la escuela la noticia de la muerte de su madre y acaba por fijar por siempre su mirada en María. «El testamento es un resumen que evoca imágenes de toda la vida del Papa», asegura alguien que ha estado presente en la ceremonia de lectura celebrada en la mañana de ayer. «Lo mejor que tengo quiero que os llegue a todos», escribe Karol Wojtyla, aludiendo a la Virgen María, según la misma fuente. «Toda la vida en tus manos y es ahora cuando más te necesito», añade el texto, que explica el sentido que Juan Pablo II daba a la divisa Totus Tuus. La María a la que dedica su Pontificado, poniendo una enorme M en su escudo papal y un lema de enamorado ante los pies de su amada: Totus tuus. Por eso, en su testamento la recuerda como «la primera colaboradora de Dios en la obra de la salvación», que, «con su ministerio materno, nos guía hacia Cristo». Y añade una confesión personal, que es como una declaración de amor: «He experimentado siempre en mi vida la presencia amorosa y eficaz de la madre del Señor; María me acompañó cada día en el cumplimiento de la misión de sucesor de Pedro». El testamento papal continúa con unas reflexiones sobre la muerte y la vida nucleadas en torno a una cita bíblica: «Deberás rendir cuentas de cómo administraste tu tiempo». Una cita que, dicha por él, es todo un canto de humildad. El Sumo Pontífice desahoga su corazón, pasa revista a su vida y termina su testamento pidiendo que su muerte sea «un don de amor a la Iglesia». Después, otorga su bendición apostólica a la Iglesia y a la Humanidad y remata con la célebre frase de Cristo antes de morir: «En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu». Y con el litúrgico «amén». Enlaces |
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