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LEONARDO SANDRI, SUSTITUTO EN LA SECRETARIA DE ESTADO Scioli
se reunió con el arzobispo argentino que tiene un rol estratégico
en la Santa Sede Sandri, una de las cinco autoridades que quedaron en vigencia en el Vaticano tras la muerte de Juan Pablo II, cobró notoriedad en los últimos tiempos de la enfermedad de Juan Pablo II ya que lo reemplazó en la lectura de mensajes en varias misas. En el encuentro, que duró unos 25 minutos, Sandri "agradeció las cartas enviadas por el Presidente y hablaron de la participación del Papa en el diferendo argentino con Chile y de lo que significó Argentina para el santo padre", sostuvo Oliveri. El arzobispo argentino, cuyo cargo es el de sustituto de la Secretaria de Estado para Asuntos Generales en el Vaticano, también "comentó diferentes anécdotas que conocía sobre los viajes del Papa a la Argentina", agregó Oliveri, según dijeron a la agencia oficial Télam fuentes de la comitiva. Previamente, Scioli y Oliveri antes habían estado recorriendo las Pontificias Academias par las Ciencias y las Ciencias Sociales del Vaticano, donde dialogaron con el obispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo |
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EL VIAJERO DE LA FE: UN RITUAL HISTORICO La Capilla Sixtina, el lugar de la elección Los carpinteros preparaban ayer la mesa en forma de herradura para el debate secreto. Los turistas que llenan todos los días, maravillados, la Capilla Sixtina, han sido desde ayer reemplazados por ruidosos carpinteros y otros artesanos del Vaticano que comenzaron a preparar la más extraordinaria mesa electoral de la Tierra. Los 116 cardenales electores que elegirán desde el lunes 18 al nuevo Papa se sentarán en bancas dispuestas en forma de herradura, frente a la mesa de los escrutinios y de la presidencia del Cónclave. También sus eminencias levantarán la mirada muchas veces en las largas y nerviosas horas que transcurrirán en uno de los lugares más bellos del mundo, decorado con los frescos de Miguel Angel y de otros pintores del Renacimiento italiano, que fue uno de los grandes momentos culturales de la civilización occidental. Imposible sustraerse a la fascinación de la Capilla, que lleva el nombre del Papa Sixtom, que la hizo construir entre 1475 y 1481. Dicen que Juan Pablo II, que recibió en el sorteo la banca número 91, se detenía especialmente a admirar algunas figuras. Su favorito, afirman, era un fresco de Perugino, "La consigna de las llaves". Muchas veces el pontífice admiraba la figura de Cristo que consigna la llave del reino a Pedro. |
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Hay muchas otras pinceladas para admirar porque sobre la pared del altar se encuentra "El Juicio Universal" de Miguel Angel y arriba están los célebres frescos de Buonarruotti sobre la creación del universo y las figuras de los profetas. Sobre la pared izquierda esta la estufa en la que se queman las papeletas después de cada votación habrá cuatro por día, dos a la mañana y dos a la tarde-, que con la ayuda de productos químicos producirá una fumata negra si el resultado fue negativo, o una fumata blanca en el caso que el nuevo Papa haya sido elegido. "En la Capilla Sixtina renace la Iglesia", dijo alguien alguna vez. Se refería precisamente a que allí se escribe la historia de la continuidad con la elección del nuevo Papa. Bajo la mirada de profetas y condenados al infierno que observan desde las venerables paredes, tres cardenales escrutadores, tres revisores e "infirmari" que deben ir a buscar los votos de algún cardenal enfermo que está en su cama dentro del área del Cónclave, cuentan los votos de los purpurados. Cada cardenal escribe el nombre de su elegido y lo lleva hasta la urna. Al final de la votación se extraen las papeletas y se hace el escrutinio, cosien do los votos para evitar embrollos. Si uno de los cardenales resulta el elegido, le preguntan si acepta y como quiere llamarse. Después, el nuevo Papa es conducido a la "Camara Lachrimatoria", así llamada porque en el pasado derramaban lágrimas los elegidos. El sastre le ajustará el hábito blanco. Tres talles (chico, mediano y grande) ya están preparados. Cuando está listo, el elegido parte en medio de una procesión hasta el balcón principal. Y el cardenal Medina Estévez exclamará: "Habemus Papam!". Clarin, 7 de abril de 2005 |
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