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ADIOS AL PEREGRINO: EL ULTIMO ADIOS AL SANTO PADRE Trampa de los fieles para la fotito El Vaticano prohíbe fotografiar al Papa en su "lecho de muerte o después de muerto". Para sortear el obstáculo, miles de feligreses usaron en la Basílica de San Pedro celulares con cámaras digitales. THE NEW YORK TIMES. ESPECIAL El cuerpo del papa Juan Pablo II estuvo expuesto en la Basílica de San Pedro toda la semana. Pero difícilmente haya estado en paz con el paso de 18.000 personas por hora, en especial, cuando la mayoría eran italianos provistos de celulares con cámaras digitales. Los ritos funerales para los papas, estipulados por Juan Pablo II en 1996, prohíben específicamente fotografiar al Pontífice "en su lecho de muerte o después de muerto", con excepción de los fotógrafos acreditados. Los carteles de la Basílica de San Pedro prohíben también las fotografías en el lugar. Esta semana, sin embargo, el pesado aire que rodeaba al ataúd del Papa no se vio tan colmado de oraciones como del sonido de flashes y obturadores. "Todo el mundo toma fotos, obviamente", observa Antonio Parente, de 19 años, quien logró sacar ocho fotografías en los 30 segundos que demandó su paso cerca del cuerpo. "Todo el mundo quiere recordar este momento", agrega. Y no se hizo ningún esfuerzo para detener a los fotógrafos. |
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La Iglesia y la tecnología de los celulares son las dos instituciones más importantes y contrastantes en Roma. Una es muy antigua y la otra muy nueva. En el caso de las iglesias, cuanto más grandes son más se puede impresionar. En el caso de los celulares, cuanto menor es su tamaño mejor. Los celulares son para los romanos lo que los autos son para los residentes de Los Angeles, símbolos de status. Todo el mundo busca de forma constante la última tecnología, que por estos días incluye cámara con zoom, video y Blue Tooth, un sistema que permite que los dispositivos electrónicos se comuniquen de manera veloz y eficiente. Por ello es que era de esperar que se los viera en esta semana tan especial y que muchos italianos vieran este trascendental evento, la muerte del Papa, a través de la lente de su celular. "En el pasado, los peregrinos se llevaban alguna reliquia, como un pedacito de tela de la túnica de un santo", explica Gianluca Nicoletti, comentarista de medios para el diario La Stampa. "Hoy llevan a sus casas una reliquia digital", agrega. El ubicuo "cellulare" (como se dice en italiano) tuvo de todos modos un papel más práctico esta semana. En las últimas 24 horas, la Agencia Italiana de Protección Civil envió mensajes de texto a los celulares indicando a sus usuarios cuándo se iba a cerrar la fila para ver al Papa. No está claro, de todos modos, qué es lo que piensan hacer la mayoría de los peregrinos con las millones de imágenes del cuerpo del Papa que están almacenadas en miles de celulares. Un policía de Bolzano, Italia, dice que va a guardar las que sacó para sus dos hijos adolescentes. |
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Scioli, emocionado, resaltó la figura de Juan Pablo II "Emocionados". "Conmovidos". Los funcionarios argentinos que asistieron a los funerales de Juan Pablo II no ahorraron adjetivos a la hora de contar lo que vivieron durante las tres horas que duró el oficio religioso. Uno de los más impactados era el vicepresidente Daniel Scioli que —junto con el canciller Rafael Bielsa, y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri— ocuparon el privilegiado sitio, a un costado del atrio de la basílica, destinado a las delegaciones extranjeras. "Este Papa cosechó lo que sembró. Valores en un mundo necesitado de ellos. Esta ceremonia marcó un punto de inflexión en la convivencia internacional. Porque fue algo que trascendió a la Iglesia. ¿O cómo debemos tomar el saludo y las palabras que intercambió el presidente de Israel con sus colegas de Siria e Irán?", comentó Scioli a Clarín. El vicepresidente tuvo ocasión de saludar al presidente norteamericano, George Bush, quien, rápido de reflejos, le dijo: "Nos vemos en Mar del Plata", en alusión a la visita que hará al país en noviembre para participar de la Cumbre de las Américas. También conversó brevemente con el ex presidente Bill Clinton. De riguroso traje y corbata oscuro, como todos, Scioli pudo estrecharle la mano, además, al jefe del gobierno español, Jose Luis Rodríguez Zapatero, al presidente de Francia, Jacques Chirac —quien le pidió que le llevara sus saludos a Néstor Kirchner— y al presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, con quien se quedó conversando al final de la ceremonia, junto con el canciller Bielsa y su par brasileño, Celso Amorim. Clarin, 9 de abril de 2005 |
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