Poesia fragmentada
Mineros

Nacieron arañando entrañas.
Metálico fue su primer parpadeo;
corrosiva y seca la humedad de sus ojos
en el seno de aquellos opacos espacios.
¡Malditas montañas!
Llenas de silencio de luz,
llenas de silencio de aire.

Nacieron arañando entrañas.
Que sonoro era su llanto,
lleno de sed de sed,
lleno de hambre de hambre.
¡Que desencanto!
¡Maldito subsuelo!
Tumba en vida como único consuelo.

Pedro Quintana





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