Las niñas de mi clase

Vidas erosionadas
como campos trillados,
surcos abiertos, otros
cerrados, vergel de alegría
donde el agua del
surtidor ríe
y como el jazmín,
trepa a lo mas alto,
allí se desborda.

Resu, marcada a fuego
y hierro,
no pudieron borrar
la sonrisa y el beso.

Toñi, bullanguera
como nacida en Triana.

Irene es el silencio,
observadora callada.

Feli, la mora dulce
y ese maldito vio
que el mar no la lleva.

Angelical Angélica,
su pelo blanco
añorando la dicha
que se fue de su lado.

Sara se ríe, por no llorar
y regala sonrisas aquí
y allá donde hay hierro
siembra amapolas.

Mi pobre Pepi, cariñosa
siempre atribulada,
toda dulzura.

Agapita, una reina
majestuosa, cual azucena
blanca que se sonroja.



Mikel Ruiz




































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