2.-Egofagias
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El concepto “egofagia” no es más que un pretexto, una metáfora para catalogar de alguna forma el hilo conductor de este trabajo que busca profundizar problemáticas de construcción de obra, principalmente por medio del retrato y su subgénero, el autorretrato. Múltiple metáfora al tomar en cuenta al Ego no tan sólo desde la perspectiva del Yo individual, sino de éste mismo como múltiple y la vez del colectivo como entidad individual, el paso del Yo al Nos se da por la totalidad de lo uno. La digestión es la procesualidad y transformación de los códigos y referentes en obra.
Este pretexto expresa la tachadura de la anonimia por medio de la fisión, multiplicidad de autorías o significancias de un mismo individuo; fusión, asociación o apropiación de la identidad autoral ajena (antropofagia) o propia (autofagia) desdoblada en “alteridad”; y por metamorfosis, transformación de referencias no catalogadas en autoría. En este contexto y en el de las problemáticas identitarias de la producción artística, ya sean vistas desde la perspectiva individual o colectiva juega un rol fundamental la influencia como relación o apropiación de “lo otro”.
2.1.- Canibalismo
Sólo la egofágia me une.
Poéticamente, Gráficamente, Pictóricamente.
Si bien la cultura occidental condena la antropofagia esta ha existido desde el origen de la humanidad ya sea producto de la hambruna, perturbaciones sicóticas, rituales religiosos, de duelo o guerra, etc.
La fe cristiana posee su propio ritual antropófago instituido por Cristo en la cena pascual previa a su detención[1]. Al igual que en otras manifestaciones antropófagas, más evidentes y primitivas, el cuerpo y la sangre poseen propiedades espirituales de identidad, psíquicas y cualitativas, éstas son traspasadas a quien las digiera, lo cual connota trascendencia o inmortalidad.
Algo similar sucede con la ficción vampírica en la cual estos seres hemófagos se nutren de personas vivas para conservar la inmortalidad. La novela de Bram Stoker “Drácula” describe a Renfield, un personaje zoófago relacionado con Drácula. Renfield “desea absorber tantas vidas como pueda, y se ha impuesto la tarea de lograr esto de una manera acumulativa. Le dio muchas moscas a cada araña, y muchas arañas a cada pájaro, y luego quería un gato para que se comiera muchos pájaros.[2]”. Según la ficción vampírica actual (en la que se sustentan algunos juegos de rol) la relación que este personaje tenía con Drácula se denomina egofagia, una disciplina vampírica de dominación psicológica progresiva y a distancia basada en la absorción mental de la victima[3].
Otra faceta del canibalismo occidental se encuentra en cuatro novelas escritas por Tomas Harris (tres de ellas llevadas ya al cine): “Red Dragon” (1981), “The silence of the lamb” (1988), “Hannibal” (1999) y “Behind the mask” (2005). Estas novelas tratan sobre la vida de Hannibal Lecter, un prestigioso psiquiatra que se convierte en un psicópata asesino en serie y caníbal.
En estas dos ficciones (Vampiro y psicópata) la antropofagia se relaciona con el erotismo y lo afectivo, lo que no esta lejos de la realidad ya que el instinto sexual y afectivo, siendo una necesidad biológica, se relaciona fácilmente con otros instintos o deseos, sobre todo el apetito, debido a la función femenina de entregar alimento satisfaciendo las primeras necesidades orales del bebe[4]. De ahí tal vez el uso de la expresión “llegar al corazón por medio del estomago”.
El artista visual chileno Juan Downey produjo series de vídeos que mezclan el documental con las experimentaciones videográficas, como “Trans América” en 1971 y “Yanomami Healing One” en 1977 (entre otras), basados en su experiencia con los indios Yanomani del sur de Venezuela. Los Yanomami son una tribu endocaníbal, que comen las cenizas de los muertos. Downey menciona que un Yanomami, para demostrar el amor que le tenía, le prometía comer sus cenizas cuando muriera (ésto lo hubiese llevado al estomago por medio del corazón), este hecho fascinó a Downey, quien consideraba esta práctica el modo más desarrollado de “arquitectura funeraria".
En éste caso el compromiso antropófago es endogámico, ya que la relación afectiva lo integra a la tribu, de lo contrario se trataría de un ritual de guerra exogámico.
2.1.2.- Endogamias
Endogamia se denomina al matrimonio entre individuos de un mismo linaje, lo que en la familia del arte es muy común.
Algunas sociedades primitivas, por huir de la dificultad añadida de la diferencia de pueblo y de cultura, y porque entendieron que de esta manera se garantizaban la unidad de la tribu y por consiguiente la paz interna, resolvieron que los matrimonios tendrían que ser siempre entre individuos de la misma tribu. La afinidad de sangre entre marido y mujer era tanto mayor, cuanto mayor era el poder de la tribu o de la casta dentro de ella, de manera que tratándose de la casta dominante se imponían los matrimonios entre primos, hermanos y en algunas culturas incluso entre padre e hija; todo para que el poder no saliese de la familia dominante. Era, sin ir más lejos, el caso de los faraones y es el caso de las familias reales europeas. La pretensión de unidad de la tribu o del clan, acaba imponiendo estas soluciones que finalmente llevan a la degeneración biológica y por tanto de los comportamientos. Las tribus abiertas que optaban por la exogamia, supeditaban la unidad de la tribu o del clan a su continua revitalización gracias a las aportaciones externas.
La endogamia por vínculos de sangre es algo que ya no se da, sin embargo hoy en día busca otras formas, los roles femeninos y masculinos son cada vez menos contrastados, las tendencias homosexuales son cada vez menos discriminadas y la globalización se acrecienta. La gente se relaciona según afinidades e intereses comunes siempre y cuando existan las diferencias necesarias para posibilitar la complementariedad. Aparentemente somos cada vez más homogéneos.
Oswald de Andrade (poeta) y Tarsila do Amaral (artista visual) se inscriben en el modernismo brasileño espejando pictórica y poéticamente sus cuadros y manifiestos, ya sea como influencia, inspiración o ilustración. Tanto en Pau Brasil como en la Antropofagia, es inevitable asociar la obra estos caníbales, pues se corresponden mutuamente.
De Andrade escribe su “Manifiesto Pau Brasil” en 1924, en el cual propone el concepto de una naturalidad salvaje que ya había sido propuesta por los surrealistas, solo que poniendo énfasis en la creación de una estética netamente nacional y plantea que hay que exaltar la originalidad nativa para contrarrestar la academia.
Un discurso similar es usado en el “Manifiesto Antropófago” escrito el mismo año que los cuadros de Tarsila “O sono” (ver imagen No 25), “A lua” y “Avaporu” (1928), en este escrito De Andrade “se había inspirado en la tribu Tupí para crear su propio Calibán: el indio antropófago que en vez de maldecir al colonizador, lo devora, incorporando así los atributos del enemigo para vencer las barreras de la alteridad.” Y no solo al enemigo, esta pareja es una alquimia antropófaga entre libido e intelecto, referencia y creación, cerebro y vísceras, plástica y literatura. Un año mas tarde Tarsila nombrara uno de sus cuadros con el mismo nombre que el manifiesto de su pareja (ver imagen No 26).
El canibalismo estuvo de moda en París -un poco antes de que llegara a Sao Paulo, fechándose al menos en el Manifieste cannibale dada de Picabia (1920)- lo que sumó valor a la inspirada idea de Oswald de Andrade. A pesar de ello la Antropofagia es una de las reflexiones más originales en América latina para superar el dilema de la dependencia cultural, propia de un país periférico de fuerte herencia colonial y esclavista, como el Brasil. Es por eso que me cuelgo de este concepto para proponer no solo devorar al extranjero, sino también al Local, a uno mismo incluso a la alteridad del yo o del nosotros. Los monstruos caníbales que somos ahora ya no nos interesa si somos de América o Europa, lo que nos identifica es vivir en las sombras y la periferia, además la globalización impuesta generacionalmente nos identifica, también la muerte del arte, del hombre y de la historia, y sin embargo seguimos en pie, seguimos devorando identidades, egos, y cuando nos hace falta el padre o maestro al cual matar y devorar sobrevivimos con nuestras propias vísceras.
Antropofagia, autofagia, endogamia. La cultura de Brasil es endogámica, al igual que muchas otras culturas, ya que la razón de ser de todo sistema endogámico es defender la homogeneidad de un grupo, de manera que éste se mantenga siempre igual a sí mismo y perfectamente distinguible de todos los demás. La unidad del clan es la razón suprema. Sin embargo cada identidad posee su alteridad dentro de si, y es esto lo que sucede con las identidades colectivas como las naciones o tribus. ¿Acaso no son tan Brasileños los blancos como los negros? Por tanto la ambigüedad es valida, se es endogámico y exogámico a la vez, híbrido, múltiple, paradójico, etc.

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Imagen No25 Tarsila do Amaral O Sono Óleo sobre tela, 1928 |
Imagen No26 Tarsila do Amaral Antropofagia Óleo sobre tela, 1929 |
En la historia del arte deben existir un sinnúmero de matrimonios entre artistas de las diferentes ramas, curadores, teóricos, etc. Un ejemplo internacional connotado en las endogamias artísticas internacionales es el de John Lennon (músico) y Yoko Ono (artista visual). En Latinoamérica la relación emblemática es la de Frida Kahlo (ver imagenes No 17 y 18) y Diego Rivera (ambos artistas visuales). Chile no se queda atrás y posee su dúo formado por José Balmes y Gracia Barrios (ambos artistas visuales). El elemento común entre las esposas artistas es su preocupación por la identidad y la alteridad, cuestión que es también presente en artistas gay o transformistas por medio de la androginia o el travestismo (ver imagen No 28).
Según Justo Mellado -“El arte chileno no esta influenciando a nadie (refiriéndose al arte de otros países), ni se esta dejando influenciar, su sistema es endogámico”[5]. La tendencia excesiva a la endogamia o la autofagia cultural puede ser causa importante no sólo de las diferencias sociales, sino además de que en los últimos años, a pesar del supuesto crecimiento y desarrollo cultural, ha disminuido velozmente la renovación real de los sistemas, redes, tendencias y estilos artísticos. Al cogestionarse los circuitos y sistemas de formación, y monopolizar los discursos de inscripción, ocurre un amensalismo (relacion en la cual un individuo resulta afectado y al otro no le sucede nada) entre el joven que no quiere nacer y el viejo que no quiere morir (ver imágenes No 27 y 38). Los maestros enseñan desde perspectivas particulares interfiriendo en su desarrollo.
El sistema artístico es elitista y a pesar de los intentos multidisciplinarios y comunitarios por llevar el arte a la masa ésta sigue manteniéndose distante. Por lo general la gente teme entrar a salas de arte por temor al costo de la entrada o a sentirse enajenado o ignorante.
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Imagen No27 Goya “Cronos devorando a sus hijos” |
Imagen No 28 Carlos Montes de Oca La Mujer Del Curador |
Toda necesidad parte de una carencia y toda ausencia es indicio además de que en algún momento hubo algo, de lo contrario no notaríamos su ausencia, su carencia ni su necesidad. En mi caso, como ya antes menciono, lo que me impulsó a autorretratarme sistemáticamente fue el duelo por una mujer. Así como “La vida es Eros” el Arte es Psiquis, esta relación entre arte y vida es responsable tal vez del amor entre caníbales que en alquimia dual de uróboros doble, representan el eterno retorno. Si pensamos en forma binaria la muerte, el vacío o la nada pueden ser representados por el cero, lo cóncavo, horizontal o la mujer, doble opuesto del hombre que a su vez es vertical, etc.
Mi biografía no se escapa a la endogamia. Madre (origen) hay una sola y en su ausencia la mujer que completa o complementa mi identidad en este instante (fin) es “otra”, aliviando la ardua búsqueda de alteridad dentro de si “Ella” (ver imagen No 36) aparece afuera. Lo que posibilita la ampliación del Yo en Nos (doble por fusión) es el vinculo común, en este caso el interés por el arte, por tanto el ritual de rigor es compartir autoría materializando así el nuevo monstruoso ser.
Después que cada cual sirvió como modelo al otro (ver imagen No29) y aprovechando el contexto conceptual de la muestra colectiva “Instala2” se hizo evidente la importancia común de “la falta” como motor y el resultado fue una instalación llamada “Voraz ausencia” (ver imágenes No 45 y 46).

Imagen No 29
Greta Villagra, 2004.
Ejercicio fotográfico
El vacío, la ausencia y la nada (elementos de común interés entre Greta y yo en ese momento) ya me habían interesado en mi primera instalación, “Compañía boa cerrada” (ver imágenes No 39 y 40). Estaba presente en el centro vacío del marco, en la albura de las sillas y el mantel, en la ausencia de personajes en esta mesa para dos, en que no hay narrativa en el contexto, en la ignorancia del espectador que no reconoce que es cóctel y que es obra y que al ver una mancha simétrica y en contraste con el soporte no es capaz siquiera de ver una mariposa o un desnudo, menos la contraforma, la anamorfosis, la relación de la mancha sobre una tela (chocolate en el mantel) con la pintura sobre el lienzo; en otras palabras, en el silencio o falta de comunicación entre emisor y receptor en la obra de arte.
También el digerir es un elemento de importancia para desmembrar este cuerpo. En la muestra este elemento es expresado mediante la seducción del baño de chocolate del marco, la mancha y la mesa para dos (nosotros). La capacidad de comerse al otro que es uno mismo.
Otro elemento es la referencia que se le hace a la pintura (por medio del marco y la mancha sobre la tela, el mantel), a la psicología (por medio de la mancha simétrica, test de Rorschach), y al ajedrez (por medio de la anamorfosis con la figura de la reina, el ajedrez, deporte ciencia, es un juego de estrategia para dos, en el cual las piezas que simbolizan dos ejércitos “se comen” unas a otras). Estos tres elementos (pintura, psicología y ajedrez) apuntan a que “el arte es cosa mental” ya que “el cerebro también es una víscera (Ver imagen No 35).
2.2.- Autofagias
El uróboros u ouroboros es un símbolo ancestral que muestra un gusano, una serpiente o un dragón engullendo su propia cola y formando así un círculo. En algunas representaciones antiguas aparece complementada con la inscripción griega Hen to pan, es decir el Uno, el Todo. Se asocia a la alquimia, al gnosticismo y al hermetismo. Representa la naturaleza cíclica de las cosas, el eterno retorno y otros conceptos percibidos como ciclos que comienzan de nuevo en cuanto concluyen. En un sentido más general simboliza el tiempo y la continuidad de la vida. En algunas representaciones el animal se muestra con una mitad clara y otra oscura haciendo recordar la dicotomía de otros símbolos similares como el ying y el yang. Hay quien ha sugerido que el uróboros es un símbolo de autofelación.
En la Alquimia, el Ouroboros simboliza la naturaleza circular de la obra del alquimista que une los opuestos: lo consciente y lo inconsciente (cerebral y visceral). El uróboros simple está presente en mis obras “cometripas” (ver imagen No 31) y más explícitamente en “Egofagia” (ver imagen No 37), donde aparece claramente en forma de serpiente.
El soberbio, blasfemo y rico Erisictón, príncipe de Tesalia, hijo de Tríopas y nieto de Forbante (hijo de Argos, que a su vez lo era de Níobe, amada por Zeus). Solía burlarse de las divinidades, y decidió atreverse a talar una enorme encina, en un bosque que estaba consagrado a Deméter, la diosa de las Cosechas. Al primer golpe del hacha, la ninfa Hamadríade que vivía en el árbol se lamenta mientras Erisictón en persona, al vacilar sus hombres, descarga hachazo tras hachazo sobre la encina. La ninfa le advierte que, si se obstina en llevar a cabo su acción, sufrirá un terrible castigo.
Erisictón, después de cortarle la cabeza a uno de sus hombres que intentaba detenerle, acaba derribando la encina cuya muerte va acompañada de la de la ninfa.
Deméter, cuya atribución era propiciar la abundancia de alimentos a los hombres, decide condenarlo a morir de hambre. Pero no tenía ese poder, así que envía a una ninfa a entrevistarse con Famina, el Hambre.
Mientras Erisictón dormía profundamente Famina descendió por la garganta y fue a alojarse en su estómago.
Erisictón se despertó atormentado por un voraz apetito. Se levantó y engulló lo que encontró sin satisfacción. Salió por las calles dejando su dinero a cambio de alimentos y cuando agotó su fortuna vendió como esclava a su hija Mnestra. Pero ella había sido amada por Poseidón, y le pide al dios que la libere de la esclavitud. Éste la convirtió en hombre y dio la capacidad de transformarse múltiplemente. Volvió junto a su padre y se dejó vender múltiples veces (y escapó siempre utilizando el don concedido por Poseidón), arriesgó su vida para dar de comer a un padre insaciable.
Expulsado por todos, solitario, enflaquecido, Erisictón llegó a la solución definitiva. Con los dientes, se puso a despedazar sus propios miembros. Y terminó así, devorándose a sí mismo.
2.2.1.- Egocentrismo.
Obras artísticas, publicaciones, sitios en Internet, actividades, hechos o circunstancias que tienen como único fin alimentar el ego de sus participantes es una tendencia que va en aumento siendo mirada por mucha gente especialista en diversas ramas como un comportamiento errado o que evidencia inmadurez, como si este fenómeno se tratase de una epidemia psicológica globalizada, un defecto humano similar al autismo.
Realizar actividades autocomplacientes con el fin de nutrir la autoestima no es más que una forma de masturbación mental que tal y como ocurre con la versión física, todo el mundo la practica, con más o menos frecuencia, pero no se suele salvar nadie. Del mismo modo, el onanismo no tiene porque ser nocivo (cualquiera de las dos versiones), pero como siempre, hay que tener cuidado con los excesos y los sentimientos de culpa.
Si la soberbia fuese una enfermedad provocada por mirarse el ombligo no presentaría síntomas físicos aunque se podrían tomar en cuenta gestos como la elevación innecesaria de una o de ambas cejas, posturas desafiantes a la hora de tomarse fotos y alteraciones en el tono de la voz. No seria fácil de tratar. Al igual que pasa con otros desordenes alimenticios, los pacientes serian incapaces de reconocer la existencia de dicho desequilibrio. El primer paso sería el mismo que el de cualquier adicción, reconocer el desorden, luego deberían evitarse las convocatorias de premios, los halagos, las exclusivas, las entrevistas, pedir una opinión y similares. Una vez finalizado el tratamiento sería importante educar al paciente y enseñarle a reconocer qué alimentos tienen demasiadas “egocalorías”.
Ésta podría ser una de las facetas en forma de caricatura (subgénero del retrato) de la egofagia, sin embargo me gustaría recalcar que este punto de vista es sólo parcial, y tan sólo demuestra una fobia social al concepto de ego relacionándolo tan sólo con el amor propio.
2.2.2.- Narcisismo
La fobia al ego puede ser graficada en el mito griego de Narciso, hijo del dios río Cefiso se crió muy bello y muchas mujeres se enamoraban de él solo con verle. Evitando la compañía andaba por lugares solitarios, perdido por la admiración de la graciosa figura que pensaba que ningún ojo excepto el suyo podía contemplar. Un día sin darse cuenta era espiado por la ninfa del bosque Eco, que lo amó desde el primer momento, pero no quería decirle nada hasta que él se lo preguntase, ya que ella conocía su destino: Hera, enojada por su charlatanería, la privó del habla a no ser que tuviese que contestar a alguien. Eco seguía al joven, pero no le podía hablar si él no le hablaba a ella primero.
- "¿Quién está ahí?", preguntó Narciso.
- "¡Ahí!", respondió el eco, pero no vio quién hablaba.
- "¿Qué temes?" volvió a preguntar él.
- "¡Temes!", respondió la voz invisible.
- "¡Vete de aquí!", amenazó, cuando estas palabras le eran devueltas mofándose de él, y aún así la voz no tomó forma.
- "¡Aquí!", respondió la voz, y ahora apareció la ruborizada Eco, como lanzando sus brazos alrededor de su cuello.
Pero en la laguna el joven vio otra figura mejor, y se quitó de encima a la enamorada ninfa con duras palabras.
Cuando se quedó solo, Narciso se giró hacia la fuente en la que creyó haber visto una cara más bella. La laguna parecía un espejo de plata, brillando a la luz del Sol. Al filo de la laguna y de rodillas se estiró sobre ella, y allí miró esa cara y figura tan bella que estuvo a punto de arrojarse al agua junto a ella. Narciso preguntó a la imagen quién era y vio cómo sus labios se movían pero sin contestación. Narciso sonrió y la sonrisa fue devuelta, se sonrojó y la imagen también, pero fue a tocarla y en cuanto sus dedos tocaron la superficie, la imagen se desvaneció. Cuando dejó de tocar la superficie, la imagen volvió, él le hablaba y la tocaba, pero no conseguía nada. Enloquecido por la gran belleza de su propio parecido, no podía marcharse del espejo que se reía de su imaginación. Durante muchos días volvió a la laguna a ver esa imagen, pero se olvidó de comer y murió entre las lilas del agua, que hicieron de mortaja. Los mismos dioses no podían tocar ese bello cuerpo, y así Narciso se transformó en una flor que lleva su nombre.
La pobre Eco que había invocado ese castigo para el frío corazón de Narciso, no logró nada excepto dolor, porque la plegaria había sabido escucharla. Lejos de la visión, se consumió por culpa de ese amor, hasta que lo único que quedó de ella fue una voz, que todavía dura entre las montañas donde nadie puede verla, pero siempre dice la última palabra.
2.3.- Fisión, la reproductibilidad del Yo
“Bajo muchos aspectos, el duelo puede considerarse una enfermedad. Pero también puede conllevar un esfuerzo. Exactamente como los huesos rotos pueden, al final, resultar más fuertes que los íntegros, así la experiencia del duelo puede reforzar y hacer más maduros a los que anteriormente habían vivido atrincherados contra la desgracia”
Murray Parkes
El tema del desdoblamiento de la identidad ha sido importante objeto de estudio e inspiración en disciplinas tan diversas como lo son la biogenética, filosofía, psicología, ciencias de la comunicación, sociología, literatura, religión, los procedimientos y la historia del Arte desde conceptos tales como la espiritualidad, el doble por clonación, imitación, oposición de contrarios, fusión, fisión, metamorfosis, etc. Dando infinitas posibilidades de divergencias, sobre todo en el campo del Arte debido a que esta disciplina es capaz de albergar múltiples temas aunándolos, cruzándolos, relacionándolos, etc.
Retratarme en forma escrita, como puede ser lo que sucede en esta tesis, es construir una autobiografía. Según Dider Anzieú, el trabajo creador, entre ellos la producción artística, “recorre de cinco fases: experimentar un estado de sobrecogimiento; tomar conciencia de un representante psíquico inconsciente; erigirlo en código organizador de la obra y elegir un material apto para dotar a este código de un cuerpo; componer la obra en todos sus detalles; producirla físicamente.”[6]
Tal proceso creo haberlo vivido por primera vez por medio de la autorrepresentación gráfica y pictórica en el año 1999 mientras vivía el duelo de mi madre y cursaba el último año como técnico en artes visuales en el Liceo Experimental Artístico. Aumente mis enajenaciones y ensimismamientos, pero en vez de sentirme solo, creía estar atestado de una multitud de voces y personajes internos, sentía que todo se estaba acabando junto con la muerte, el milenio y mi estadía en el Liceo. Me enteré además que el arte había muerto al igual que la historia, me sentía alienado y veía la realidad como una visión fantasmagórica, abstracta, sin embargo, tanta muerte no podía ser el fin de todo, sino el término de un ciclo... el sol volvería a salir, ví la muerte detrás del espejo y le dije: -De nada por la gracia.”
No se trataba de utilizar el arte como terapia, sin embargo comprendía que esto me permitía canalizar mis ansias de sobrevivir. Los dobles eran “indicio de que la muerte estaba cerca”[7] tal como ahora era necesario volver atrás para poder tomar un impulso y comenzar un nuevo camino, en ese momento el problema de la identidad también estaba en cuestión, en "Autorretrato múltiple" (ver imagen No 30) ilustré mi mundo interior o psicogeografía y 17 personajes internos que representaban mi edad entonces, mis personalidades y sucesos importantes, entre ellos está en medio un enorme super-yo mutilado y a la derecha la muerte mordiendo mi hombro. Desde ahí todos mis autorretratos tienen relación explícita o implícita con la muerte y la mujer como modelo ausente y tal vez, como retratista-imitador, me travestí en ella no superficialmente, sino por dentro, devorándola para mostrar mi interior vacío, pues ella en su ausencia se mimetiza con la Nada y conmigo a pesar de ser su alteridad contraria (hombre y vivo), esta dentro de mí en forma irrevocable y definitiva.
La reproductibilidad o fisión del yo está presente en forma evidente en la segunda fase del proceso creador[8] y en las demás, pero no tan sólo eso, sino también el problema de la fusión y la fagocitosis mediante el verbo “saisir”, cuyas conjugaciones son traducibles a “sobrecogimiento”, “captar” o “apoderarse de”. En efecto el creador al ensimismarse o sobrecogerse se aísla del mundo exterior aunándose no tan solo consigo mismo, sino además arrastrando como un remolino hacia su centro (ego) ideas, influencias e incluso identidades completas de las cuales se apropiará en fagocitosis para luego fisionarse y así poder tomar control de su alteridad psíquica recién dada a luz.
[1] Institución de la eucaristía, véanse los libros bíblicos Marcos 14:22-25, Lucas 22:19-20, 1era de Corintios 11:23-25, Mateo 26:26-29
[2] S T O K E R, Bram, Drácula, Ediciones elaleph.com, 1999
[3] de la Internet: http://www.dreamers.com/biblioteca/Vampiro/Disciplinas/dis_Egofagia.html
[4] DEUTSCH, Helene, Psicología de la mujer, Editorial Losada, Buenos Aires, 1947
[5] MELLADO, Justo Pastor, Entrevista televisiva en el programa “Gente d mente”, canal cable ARTV, 23 de diciembre de 2005.
[6] ANZIEÚ, Dider, “El cuerpo de la obra, ensayos psicoanalíticos sobre el trabajo creador”, Siglo Veintiuno editores S.A., México D.F., 1993.
[7] BARGALLÓ, Juan, Identidad y alteridad. Aproximación al tema del Doble, Ediciones Alfar S.A., Sevilla. 1994.
[8] ANZIEÚ, Dider, “El cuerpo de la obra, ensayos psicoanalíticos sobre el trabajo creador”, Siglo Veintiuno editores S.A., México D.F., 1993.