Los premios y reconocimientos a la calidad son mecanismos orientados a generar una cultura de Calidad en las Organizaciones, sin embargo no todas las empresas que han obtenido estos reconocimientos cuentan verdaderamente con una cultura de calidad ¿a qué se debe este fenómeno?
 

Noviembre de 2001

 
Los premios a la Calidad y la Cultura de Calidad ¿Qué debe ser primero?

Obtener el premio Malcolm, el Premio Nacional de Calidad, el Premio Jalisco a la Productividad, son retos importantes que exigen un gran esfuerzo, sin embargo, el obtenerlos no garantiza necesariamente sustentar una Cultura de Calidad.

Probablemente usted se sorprenda de esta afirmación, sin embargo, para quienes han estado relacionados con empresas que alguna vez obtuvieron estos reconocimientos nos sorprendemos de que en ocasiones este premio no proyecta el esfuerzo que alguna vez se realizó.

El Instiuto Jalisciese de la Calidad se enfrenta al mismo reto que el Premio Nacional de Calidad, ¿Cómo revalidar un premio otorgado alguna vez y cómo mantener la filosofía de la calidad en nuestras empresas?

Usted puede visitar empresas como Junghans, Celulosa y Derivados, Cementos Mexicanos (Planta Yaqui), Cervecería Superior de Guadalajara, Solectron, etc. y encontrarse con una realidad diferente. En algunas de ellas reconocerá una gran estructura que mantienen actualizados los métodos y sistemas de calidad, mientras que en otras podría preguntarse qué hicieron para lograr el reconocimiento.

¿Acaso lograr el premio se debió a un gran esfuerzo "artificial" que no alcanzó a afectar la cultura de la organización?

¿Se trató de algún "capricho" temporal de un Director?

¿Qué costo tuvo el logro del premio?

¿Valieron la pena los esfuerzos?

Todo parte del principio.

El ofrecer un reconocimiento parte de un noble principio: "Generar una Cultura de calidad que permita que las empresas reconocidas divulguen y compartan sus métodos y procedimientos a otras empresas que difícilmente pueden aspirar a obtener las metodologías de mejora".

Es obvio que en nuestro país es más difícil impulsar la Cultura de Calidad debido a que la mayoría de las empresas reconocidas con estos premios no cuentan con una estructura de información que permita la divulgación de esta cultura, además de que en muchas de ellas no se sustenta la cultura de calidad sino que el premio se debió a un esfuerzo temporal fuertemente "apalancado".

Son conocidos los congresos de calidad que se ofrecen por todo el país, de todas las naturalezas imaginables:

  • Congreso de Círculos de Calidad.
  • Congresos de Equipos de Trabajo.
  • Congresos de Manufactura Clase Mundial.
  • Congresos de Alto Desempeño.
  • Etc.

Sin embargo, no hablamos de congresos en que un grupo elite divulgue sus aprendizajes a otros grupos privilegiados que juegan a ser mejores. Se trata de coadyuvar a generar una cultura de Calidad que impacte positivamente a las empresas que todavía no alcanzan estos niveles de desarrollo.

Volvemos al problema original: ¿verdaderamente se sustentan en toda la organización los principios de calidad? si la respuesta es sí, entonces nos encontramos con una organización que ha logrado impactar a sus grupos de influencia inmediatos, esto significa que ha impactado en calidad a sus trabajadores y colaboradores, lo que representa que la cultura de la organización ha sido afectada positivamente.

¿Está por implementar un proceso que afectará en la cultura de su organización? IMEPRO le ofrece metodologías para la implementación de culturas de calidad de resultados probados.

¿Cómo construír y generar una Cultura de Calidad autosustentable?

Cualquier proceso cultural que desee implementarse consistentemente debe afianzarse en la base de la organización.

Frecuentemente creemos que todos los procesos de cambio deben iniciarse desde la cima de la pirámide organizacional. Esto es parcialmente cierto, puesto que las estrategias son determinadas por la dirección, sin embargo, tratándose de procesos culturales es necesario cimentar fuertemente la dirección del cambio en los niveles de base de la organización.

No es tan difícil que las Gerencias, Jefaturas y Direcciones quieran asumir el rumbo de un cambio, lo que sí puede representar un reto importante será transformar la cultura vigente de la organización que permita gestar una nueva cultura. Esto es particularmente cierto cuando se trata de procesos de calidad.

En las empresas en que hemos participado tradicionalmente notamos una gran apatía en los niveles de base hacia los cambios planteados por la dirección, principalmente si la estrategia afectará la estabilidad y seguridad de los procesos actuales de trabajo.

Una nueva cultura de calidad definitivamente afectará el estatus quo de las cosas en la empresa.

Iniciar con un parteaguas.

Cualquier proceso que impacte la cultura deberá traer consigo un proceso de sensibilización que permita a los participantes del cambio orientar sus esfuerzos y eliminar cualquier sensación de riesgo en su trabajo, estabilidad y seguridad.

En IMEPRO desarrollamos una metodología de cambio que incluye tres procesos básicos:

  • Taller de Adaptación al cambio.
  • Taller de Actitudes.
  • Taller de Trabajo en Equipo.

Al finalizar este proceso tradicionalmente la gente se encuentra lista para asumir activamente el cambio sea de la naturaleza que fuere.

Simultáneamente se prepara la plataforma educativa y de Comunicación.

Mientras que se lleva a cabo el proceso de sensibilzación al cambio, por otra parte, se van desarrollando los mecanismos que serán necesarios para "aterrizar" la estrategia, de tal forma que inmediatamente después del proceso inicial la empresa cuente con elementos para sustentar y dirigir el cambio.

En esta fase se incluyen todos los elementos definidos como "Plan de Acción", que debe contar con indicadores, fechas herramientas, sistemas novedosos, plan de facultación (si se piensa incluír) etc. Adicionalmente se debe pensar en un plataforma de comunicación que permita a todos los participantes ubicar dentro de un "gran mapa" el avance del plan.

El plan de comunicación no debe ser concebido como algo extraordinario, con videos, carteles impresos y todo ese espectáculo que a veces acompaña a los procesos de comunicación, hablamos de mecanismos sencillos y claros que permitan asegurar que la gente está permanetemente comunicada e informada. Con seguridad tendrá que desarrollar las habilidades de comunicación de los jefes puesto que ellos pueden generar expectativas falsas o reales de los resultados de la estrategia.

Soportar el cambio apoyado de sus mandos intermedios.

No todo jefe es líder.

No existe un auténtico líder sin habilidades desarrolladas de comunicación.

Cualquier cambio cultural que desee implementar en su empresa deberá apoyarse en sus mandos intermedios, en consecuencia son los primeros que deben "comprar" el proyecto y sustentarlo.

En nuestro país muy pocas empresas (3%) se han preocupado en desarrollar las habilidades de comunicación en sus mandos intermedios, sin embargo es el personal que tiene mayor ejercicio de liderazgo y poder dentro de la organización. A esto se debe que con frecuencia nos encontramos con supervisores y jefes que son completamente autócratas o bien que no saben ni siquiera cómo dar simples instrucciones.

No se trata simplemente de ofrecerles cursos de liderazgo, trabajo en equipo o administración del personal, sino un verdadero programa de desarrollo de liderazgo.

Si se desea implementar un proceso cultural en toda la organización deberá contar con el apoyo de este personal además de desarrollar sus habilidades de comunicación.

Existen muy pocos cursos de comunicación que permiten desarrollar cabalmente este aspecto, visite nuestra página web en este sitio: http://mx.geocities.com/valorrh/cursos/ y conozca la plataforma educativa que hemos diseñado para líderes.

Los mandos intermedios juegan un papel preponderante en la implementación de cualquier proceso de cambio y de cultura en cualquier empresa. Son sus comodines que le permitirán pulsar el nivel de avance de la estrategia. Desarróllelos.

Si quiere conocer el grado de avance real en la implementación de su estrategia bastará con acercarse a sus líderes y medir los niveles de eficiencia percibidos por ellos. Esto se dará si usted está permanentemente identificado con su gente, si maneja niveles eficientes de comunicación y si evita forzar artificalmente sus resultados.

Respalde y valide sus avances dándolos a conocer a toda la organzación.

No es suficiente lograr los resultados en tiempo y forma, es imprescindible utilizar los mecanismos de comunicación para compartir los resultados con toda la gente.

Si usted quiere que su gente se sienta orgullosa de sus logros hágalos partícpes de ellos, comuníquelos, compartalos.

Si necesita mayor información ayúdese de los profesionales de IMEPRO, comunicándose a nuestro teléfono o visitando nuestra página web localizada en http://mx.geocities.com/valorrh/

No pierda la oportunidad de implementar cambios de cultura, comuníquese a nuestras oficinas al (01-998) 880-5375 o envíenos un correo electrónico dirigido a: [email protected]

IMEPRO, los verdaderos asesores en cultura.

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