POR PACO ALVARADO
Fernando Acebal Cuando
nos referimos a él como uno de los mejores compositores pop que
ha dado este país no exageramos ni lo hacemos llevados por la emoción
del momento, ¿quién ha dicho que Fernando ha muerto? Mientras
haya un músico que toque sus canciones, un amigo que pinche sus
grabaciones Fernando estará presente. La gente no muere, la matamos
nosotros con el olvido y los artistas además de su recuerdo nos
dejan sus obras, como una prolongación de ellos mismos con vida
propia que perdura a pesar del tiempo y las circunstancias.
Hablar de Fernando
Acebal es hablar de música, es pensar en música, es sentir
la música. Fernando es ese tipo que oye lo que los demás
no oímos (ese arpegio de guitarra en segundo plano), que se fija
en lo que los demás no nos fijamos (la forma de coger las baquetas
de ese chaval que está empezando a tocar la batería).
Como
guitarrista tiene el don especial por el que los demás suspiramos,
la naturalidad ¿porqué no necesitas ensayar? ¿por
qué misterio después de llevar un año sin tocar eres
capaz de hacer cosas que a los demás nos cuestan horas de ensayo?
Y esa naturalidad y forma de expresar con la guitarra se nota en todos
sus temas. Grandes temas que nos ha dejado con Automáticos, Hombres
Azules, Doping y un montón de grupos y músicos con los que
ha colaborado a lo largo de los años.
Fernando es el típico
caso de músico a la sombra, siempre huyendo de protagonismos pero
haciendo lo necesario para que el grupo funcione musicalmente. Componiendo
los temas en función de las características de cada
uno de los músicos encargados de interpretar, de forma que
afloren las cualidades y se diluyan las limitaciones.
Pero también
un torrente de ideas capaz de defenderlas hasta el final a cualquier precio,
delante de quien sea, lo cual le ha costado no pocas discusiones. La lista
de joyas del pop que nos ha dejado o en las que ha participado es impresionante
y marcan toda una época, con José Sendino, Pirulo, Rafa Chail,
Kiko Garrido y una larga lista.
Cuando todavía
resuenan en nuestros oídos algunos acordes de los temas interpretados
el 28 de mayo por los Bises en su concierto-encuentro homenaje a los grupos
históricos de la ciudad, no podemos olvidar que sobre el escenario
se estaba interpretando alguno de sus mejores temas como “El Alquimista”,
ese día Fernando no estaba allí pero alguno de nosotros le
echamos de menos, nos acordamos de él. Si hubiera estado habría
ido como muchas veces, sin guitarra, sin púa, sin dinero. Esa es
la doble personalidad de Fernando, el tipo que no va a ensayar porque se
le olvida, el que se presenta a tocar en un concierto sin llevar la guitarra,
el que desaparece y se va de viaje cuatro meses sin decir “hasta luego”
En
el próximo concierto no podrá subir a tocar la guitarra pero
estará allí con nosotros, con los que no olvidan, porque
sabemos que olvidar es de alguna forma renunciar a una parte importante
de nuestra vida, de lo que hemos sido y nos ha hecho ser como somos y por
tanto es como renegar de nosotros mismos. Y si os parece que soy sentimental
os diré que me da igual porque estoy hablando de un amigo.
Estoy hablando
de un amigo "que se ha vuelto a ir sin despedir".
11-06-2002
Carta de Jose Sendino y Rafa Chail (12-06-2002)***** ***** ***** *****
La noticia ha sido
dura. No la esperábamos así. Fernando se nos ha ido de repente,
sin avisar, sin preguntar, sin pedir permiso. Muchos vagamos por ahí
pidiendo explicaciones, nos miramos con incredulidad, ¿de verdad
se ha ido ? ¿ es que nadie pudo hacer nada ?.
Toda la ciudad está
llena de gente que guarda recuerdos suyos, anécdotas, frases de
las que no se olvidan nunca.
Fernando
es de ese tipo de gente de los que nunca se te olvida si estaba o no estaba
allí en cada situación. Si estaba se hacía notar.
Eso vale también para su contribución musical : era incapaz
de tocar una música que no fuera la suya. Por tanto tocar con él
era casi obligatoriamente tocar su música, sus temas, sus acordes
siempre sorprendentes y a la vez familiares. Tenía esa cualidad,
como todos los grandes autores de música. Todos los que tocábamos
con él cedíamos encantados y al final le preguntábamos
si no tenía alguna más guardada por ahí. El sonreía,
gozaba de esos segundos de gloria y a partir de ahí todo dependía
de sus ganas de trabajar. Se manejaba con una cortesía anticuada
y parecía gozar con las situaciones absurdas. Todo el mundo que
le conocía le adoraba. Despertaba ese instinto : querías
abrazarlo, querías quererlo. Cuando más irritado podías
estar con él, te venía con una frase o un gesto que te desarmaba
por completo.
Hay
algo de lo que creemos que nadie dudará, su música es sólida,
su música vive.
A pesar de lo poco
que dejó grabado sobra memoria entre los músicos que le conocíamos
como para hacer un gran homenaje a su música. Os recomendamos que
no os lo perdáis, será una brisa fresca en medio del
actual páramo musical.
Te lo mereces Fernando,
por todo lo que nos has dado, por existir, por hacernos a todos desternillar
de risa en medio del absurdo. Te adoramos, Fernando, puedes estar orgulloso.
Jose Sendino (compañero
de Fernando en Automáticos y Hombres Azules)
Rafa “Chail” Pérez
(compañero de Fernando en Hombres Azules)