El surf puede ser un deporte extremo, pero es uno de los más accesibles (y conocidos). Solo necesitas una tabla de surf y algunas olas del mar, y listo. Quizás necesites un traje de neopreno en temperaturas frías, pero un bañador o un short de surf son perfectos para surfear en climas más cálidos.
Hossegor, en Francia, es conocida como la capital europea del surf. Y la ciudad portuguesa de Nazaré, hogar de las olas surfeables más grandes del mundo, es uno de los lugares de surf más legendarios del planeta.