APROXIMACION EPISTEMOLOGICA AL ESTUDIO DE LA NEUROPSICOLOGIA
Fernando Cardenas P. MS.

Departamento de Psicobiolog�a, Universidad de S�o Paulo - Brasil
  El inicio del estudio de la neuropsicolog�a requiere del claro dominio de los elementos neuroanat�micos, neurofisiol�gicos y neurocient�ficos en general, para la construcci�n de un marco te�rico correspondiente a la denominada Neurociencia Comportamental, con lo cual se establecer�n los fundamentos filos�ficos a partir de los cuales se direccionen la articulaci�n del conocimiento. Simult�neamente, se hace condici�n indispensable una contextualizaci�n filos�fica el trabajo a realizar.   
     Este trabajo deber� iniciarse con el establecimiento de las directrices definitorias del campo, la problem�tica y la metodolog�a de trabajo en psicolog�a. Para ello una primera visi�n nos implica la necesidad de establecer los elementos epistemol�gicos desde los cuales se enmarque el trabajo.
     El actual devenir de la psicolog�a nos muestra un cambio en el panorama de construcci�n te�rica del conocimiento, desde las iniciales concepciones filos�ficas hasta los actuales derroteros filos�ficos. El inicio de la psicolog�a, para algunos en 1879 cuando Wilhelm Wunt fundara el primer laboratorio de psicolog�a experimental, para otros 1900, cuando Sigmund Freud publicara su libro LA INTERPRETACION DE LOS SUE�OS, o en 1861 cuando Paul Broca fundara la neuropsicolog�a, marc� el inicio de una �poca de estudio pormenorizado de los elementos constitutivos de la conciencia.
     En el establecimiento de lo que se considera ciencia, existe un sinn�mero de elementos que se han de tomar en consideraci�n, no con el animo de restringir los horizontes conceptuales, sino por el contrario de colocar gu�as para el trabajo, e impedir as�, por un lado el ingreso de elementos ajenos o incongruentes con el marco que se pretende establecer y por el otro facilitar la organizaci�n sistem�tica que ha de poseer el conocimiento. En la definici�n de lo que ha de considerarse ciencia, vamos a tomar en consideraci�n en este momento solo algunos de los principales autores, ya que se trata simplemente de un recuento general, y se asume que los elementos principales ya han sido revisados. Para ello tomaremos las posiciones de Thomas Kuhn, Karl Popper, Imre Lakatos, y Mario Bunge, como lo m�s representativo al respecto. Similarmente, en aras de la claridad, vamos a restringir esta presentaci�n de la psicolog�a, defini�ndola como tradicionalmente se ha venido haciendo, esto es, conceptu�ndola como una disciplina social humanista. Posteriormente se har� referencia como disciplina biol�gica.
     Para Thomas Kuhn, el movimiento de la ciencia se ha de ver en la existencia de paradigmas, entendiendo paradigma, como un cuerpo de conocimiento s�lido, tradicional y conformado por hip�tesis y teor�as fundamentales en los hallazgos emp�ricos propios del momento hist�rico en el que se desenvuelve el conocimiento. En el momento en que este paradigma deje de ser eficiente para responder a los nuevos desaf�os del pensamiento (enti�ndase: las nuevas preguntas), se crea un periodo de crisis, en el cual no existe paradigma y se hace necesaria la creaci�n de uno nuevo. Seg�n Kuhn, la ciencia se construye en este constante devenir de paradigmas. De acuerdo con esta visi�n, y realizando los ajustes pertinentes, se llega a la conclusi�n de que la psicolog�a se halla en un periodo paradigm�tico, ya que no existe la coherencia interna caracter�stica del conocimiento paradigm�tico establecido en las otras disciplinas.
     Para Karl Popper, el epicentro conceptual sobre el cual han de girar las concepciones sobre la ciencia, se encuentra en la definici�n de la falsabilidad que presenta cualquier teor�a o grupo de hip�tesis. Su respuesta puede ser plenamente entendida si hist�ricamente se revisan los elementos de la l�gica aristot�lica y de la l�gica caracter�stica del positivismo. La l�gica aristot�lica presentar�a un modelo de la siguiente forma:
 
P-----------------------------Q
P
___________________
                                       Q
en el cual, la presencia afirmativa de un antecedente permite la llegada a la afirmaci�n de un consecuente.
Por su parte el modelo de la l�gica positivista asumir�a la forma:
P-----------------------------Q
Q
__________________
P
en el cual, se parte de la comprobaci�n del consecuente, para la afirmaci�n de su antecedente.
el pensamiento de Popper, en cambio coincide con la formulaci�n matem�tica del siguiente tipo:
P----------------------------- -Q
                                       - Q
___________________
- P
el cual, se busca la negaci�n (falsaci�n) del consecuente; para con ello poder negar al antecedente.
     Este modelo es definitivamente el seguido por gran parte de los m�todos denominados cient�ficos y ha demostrado una gran versatilidad para su adecuaci�n al ambiente de generaci�n del conocimiento. Una de las principales implicaciones consiste en la necesidad de reconocer a las tautolog�as como verdades no cient�ficas y carentes de relevancia en este proceso de generaci�n del conocimiento. El ejemplo m�s com�n quiz�s sea la teor�a de Charles Darwin, seg�n la cual, la presencia de un animal con capacidad mim�tica podr�a afirmar el cuerpo de supuestos te�ricos con la misma facilidad que lo podr�a hacer la presencia de un animal carente de tales posibilidades. Aplicado a la psicolog�a el principio de falsacionismo implica la imposibilidad de hablar en sentido estricto de ciencia, ya que esta disciplina se fundamenta en tautolog�as infalsables. Para ello y desde esta perspectiva se cita corrientemente el caso del psicoan�lisis.
En cuanto a la posici�n de Lakatos, lo m�s importante en su pensamiento es la independencia entre el contenido de los elementos te�ricos trabajados al interior de cada disciplina y las metodolog�as utilizadas para ello. Por esto lo importante a cumplir por parte de una disciplina que desee ostentar el calificativo de ciencia, es la utilizaci�n de una metodolog�a de programas de investigaci�n cient�fica. Un programa de investigaci�n cient�fica corresponde a una l�nea organizada de experimentos y procesos experimentales, que en conjunto conforman un programa de investigaci�n del cual emergen hip�tesis, preguntas y nuevas alternativas de respuesta, lo que va haciendo que el programa crezca y se fortalezca d�a a d�a. En el momento en el que aparece un grupo considerable de teor�as e hip�tesis de mayores alcances explicativos, esto es, que adem�s de resolver eficientemente las preguntas tambi�n resueltas por el primer programa, sea capaz de resolver otras, imposibles de resolver por �l, se est� ante el nacimiento de un nuevo programa de investigaci�n que a su vez, a medida que crece, dar� lugar a nuevas hip�tesis y formas de pensar, opacando al anterior programa y naturalmente obteniendo mejores logros en cuanto a generaci�n de tecnolog�a se refiere. Con relaci�n a esta posici�n, es evidente en la historia de la psicolog�a el inter�s por la creaci�n de un programa de investigaci�n de tales caracter�sticas, tristemente tambi�n es evidente el fracaso en tal empresa. La psicolog�a se ha mostrado como una disciplina dispersa, en la que diversas concepciones giran en torno a problemas en ocasiones totalmente diferentes. Esta disgregaci�n ha hecho dif�cil la adquisici�n e integraci�n de un cuerpo de conocimientos �nico.
Por su parte, la posici�n de Mario Bunge, se caracteriza por la propuesta de ciertos elementos constitutivos del universo definitorio de la ciencia. Estos elementos ser�an: Problema, marco de referencia, objetivos del trabajo y met�dica. Analizando exactamente a la psicolog�a, Bunge encuentra que su concepci�n en ninguna forma coincide con los c�nones requeridos para su aceptaci�n en el terreno cient�fico. El problema ha sido tan variable y en ocasiones et�reo como la propia etimolog�a de la palabra: Estudio del alma. Se ha supuesto en ocasiones una problem�tica m�s caracter�stica de la sociolog�a (estudio del hombre como ser social), de la teolog�a (estudio del comportamiento), o de la antropolog�a (estudio del hombre). En cuanto al objeto del trabajo, se ha tratado por lo com�n de realizar descripciones del comportamiento de variables asociadas al problema, sin embargo, el conocimiento cient�fico ha de caracterizarse por un af�n explicativo, m�s
que meramente descriptivo. En lo referente a la met�dica, Bunge critica la utilizaci�n de elementos carentes de objetividad, para la toma de los datos del trabajo; la met�dica utilizada tradicionalmente en psicolog�a va desde los datos de la introspecci�n (comunes a la psicof�sica, la psicodinamia y a otras ramas), hasta el relato de las cualidades subjetivas. En lo referente al marco de referencia utilizado, es evidente la ausencia de elementos inter y transdisciplinarios. En psicolog�a general, por ejemplo la no referencia a la f�sica, la matem�tica y la biolog�a (salvo su utilizaci�n como herramientas formales), es caracter�stica. Esto imposibilita el compartir l�neas estructurales conceptuales definidas y por tanto la integraci�n de conocimientos con otras esferas del saber; es decir, se crea una isla conceptual inabordable y ajena al resto de la comunidad cient�fica. Des esta forma se hace evidente que para la inclusi�n de la psicolog�a dentro del �mbito cient�fico es necesaria la reconceptualizaci�n de sus principios referenciales, de una manera que permita la inclusi�n de elementos transdisciplinarios en su universo de discurso, con lo cual se crea una modificaci�n en sus pilares te�ricos y metodol�gicos (tanto en la toma de datos relevantes, como del manejo que de los mismos haga).

 

                                                                                               S i g u i e n t e       V o l v e r
Hosted by www.Geocities.ws

1