LAS CONTRIBUCIONES DE HUMBERTO MATURANA A LAS CIENCIAS DE LA COMPLEJIDAD Y A LA PSICOLOGIA
Alfredo Ruiz
Este trabajo intenta presentar las m�s importantes contribuciones de Humberto Maturana R. al campo de la psicolog�a, en un esfuerzo de revelarlas directamente. La principal conclusi�n es que Maturana expande el entendimiento de lo humano y la terapia a trav�s de revelar la biolog�a del observador.
Palabras clave: sist�mico, autopoiesis, determinismo estructural, lenguaje, emocionar.
NOTAS INTRODUCTORIAS

    
La psicolog�a contempor�nea a�n parece estar muy influenciada por los paradigmas empiristas que aceptan una realidad �nica y universal que es igual para todos y cada uno, y que existe independientemente del observar del observador. De acuerdo a esta manera de pensar, las habilidades cognoscitivas de un organismo son esencialmente pasivas, respondiendo a un orden externo en el que el significado de las cosas ha sido previa y objetivamente definido. En esta mirada, la mente humana evoluciona como un receptor pasivo del orden externo, que la determinar� casi en su totalidad (Guidano, 1991 a; Ruiz, 1992). La r�gida simplicidad de esta posici�n, sin embargo, ha entrado a un profunda crisis en los �ltimos 20 a�os. Como resultado del quiebre de este paradigma empirista, estamos actualmente atestiguando la convergencia interdisciplinaria desde la cual se est� abriendo un espacio hacia una perspectiva completamente diferente: la de las ciencias de la complejidad (Guidano, 1991a; Mahoney, 1991) por un lado, y la biolog�a del conocimiento(Maturana, 1987), por el otro.

      En la medida que estas perspectivas alternativas consideran a los organismos vivos en t�rminos de su complejidad, podemos notar desde el mero comienzo un �nfasis tanto en su autodeterminaci�n, como en su curso abierto y pl�stico de evoluci�n y desarrollo (Guidano, 1991a). El elemento b�sico en esta perspectiva es un cambio en las nociones de realidad y del observador. Esto a llevado a un cambio radical en el ver a la relaci�n observador/observado, en la que el tener acceso a una realidad �nica e independiente aparte del observador ya no es aceptada, mientras que se adopta la posici�n contraria de aceptar tantas realidades como formas de vivir emerjan de cada ser (Guidano, 1991b; Ruiz, 1992), o tantas realidades como dominios de explicaciones el observador pueda proponer (Maturana, 1987).

     La contribuci�n de Humberto Maturana R. a las ciencias de la complejidad es reconocida asicomo tambi�n su influencia en el pensamiento y la investigaci�n de muchos cient�ficos relacionados con ellas (Mahoney, 1991).

     Cuando hacia el final de su vida le preguntaron a Bateson sobre qui�n m�s podr�a continuar el estudio de la �Creatura�, �l contest� que "el centro para este estudio est� ahora en Santiago, Chile, bajo un hombre llamado Maturana" (citado en Dell, 1985, p. 5). En la misma vena, te�ricos y psicoterapeutas tales como Guidano (1991b) y Arciero (1989), al referirse a la visi�n de Maturana, hablan de la "Escuela Chilena". La contribuci�n de la teor�a de Maturana a la psicoterapia es completamente reconocida. De hecho, �l es frecuentemente invitado a las conferencias de psicoterapia en Chile y en el extranjero. Adem�s, su contribuci�n es llevada a la pr�ctica directamente a trav�s de sus ense�anzas en los programas de entrenamiento para psicoterapeutas en varias instituciones en Chile. El prop�sito de este art�culo es el de discutir algunos de los aspectos m�s importantes de la contribuci�n de Maturana en relaci�n con la psicolog�a y la psicoterapia.




LA TEOR�A BIOL�GICA DEL CONOCIMIENTO COMO UN SISTEMA UNITARIO EXPLICATIVO DE LA VIDA


    
Tal y como lo mencionamos antes, una convergencia interdisciplinaria ha llevado a cambios epistemol�gicos en la relaci�n observador/observado.

      La contribuci�n de Maturana a esta nueva proposici�n epistemol�gica es fundamental. El es, junto con Lorenz (1973), uno de los primeros cient�ficos de la biolog�a que propusieron que el conocer es un fen�meno biol�gico que puede solamente ser estudiado y conocido como tal, y que ha desarrollado una completa teor�a biol�gica consistente con esta mirada. Adem�s, �l propone que la misma vida debe ser entendida como un proceso de conocimiento, en la realizaci�n del vivir en congruencia con el medio. El trabajo de Maturana puede ser, por lo tanto, caracterizado como un sistema explicativo ontol�gico unitario de la vida y de la experiencia humana. Es ontol�gico porque visualiza a la experiencia humana desde un punto de vista situado dentro de las condiciones de constituci�n de lo humano y no desde una posici�n externa, y es explicativo porque propone una mirada de la din�mica de relaciones que genera los fen�menos del conocimiento.

      En la medida que su entendimiento de los sistemas biol�gicos va emergiendo, el enfoque de Maturana nos lleva a reflexionar sobre la condiciones que nos permiten el explicar todo lo que ocurre en la vida como fen�meno del vivir. Desde este punto de vista, la psicolog�a es parte de la biolog�a ya que los fen�menos que ella estudia ocurren en el proceso del vivir de los seres humanos. Al mismo tiempo, Maturana reconoce que la psicolog�a tiene su propio dominio, como el dominio de estudio de la din�mica de relaciones e interacciones que ocurren entre organismos completos, y �l no intenta un enfoque reduccionista. (Maturana, 1995). En el pensamiento de Maturana, la mente es un fen�meno que pertenece a la din�mica relacional del organismo. En su mirada, la mente, como un fen�meno relacional, surge en la relaci�n entre organismos y el medio de la misma manera que el caminar surge desde un movimiento de las piernas en relaci�n con el suelo o como un desplazamiento del cuerpo. Maturana tambi�n sostiene que debido a que el sistema nervioso cambia a lo largo del crecimiento del ni�o (y durante toda la vida de la persona) en una manera contingente a su vivir en el lenguaje, la conducta lenguajeante es generada a�n y cuando estamos solos. El tambi�n sostiene que es posible y as� es como pasa, que en nuestra soledad humana podemos tener experiencias que podemos distinguir como experiencias mentales porque ellas tienen sentido en nuestro dominio de relaciones como seres lenguajeantes.

      Esta forma de ver a la mente, y la manera general de pensar de Maturana, tiene consecuencias incalculables para la psicoterapia. Para empezar, cualquier cambio que surja en los sistemas humanos por la intervenci�n de un psicoterapeuta tiene que ser siempre entendido como una reorganizaci�n de la experiencia del paciente determinada por el mismo paciente, y no por el terapeuta. As�, el terapeuta, puede s�lo generar perturbaciones en el paciente que pueden gatillar su reorganizaci�n mental, pero nunca especificarla. Dicho directamente, el terapeuta s�lo puede gatillar, pero o especificar lo que pasa en el paciente.


                                                                                         
  Volver         Siguiente
extraido desde la web del Institito de terapia cognitica. www.inteco.cl
Hosted by www.Geocities.ws

1