EL PUEBLO:

 

   Está estructurado de forma irregular, presenta una disposición de las casas muy concentrado por el centro, dispersándose hacia los extremos, con una vía principal de acceso y una calle de Norte a Sur como ejes más importantes de unión de los barrios que conforman el núcleo urbano, el cual, al igual que  el resto de los pueblos de la zona, está muy condicionado por la función que a lo largo de los siglos ha venido ejerciendo, volcado en una actividad agrícola-ganadera y una estrecha vinculación del monte.

 

 

   Uno de los puntos donde mejor se puede contemplar el pueblo de CELADA es en la zona del "Collado", camino de San Felices-Herreruela, desde esta zona se presenta el pueblo con  todo su esplendor, carencias y ruinas,  observando que su asentamiento sobre una suave colina, está bien estudiado, orientado con verdadero sentido práctico, el Sur es buscado en cada una de las casas, protegiéndose así del frío viento Norte, consiguiendo un ambiente más cálido. Se observa igualmente una constante en la arquitectura rural de la montaña, que resulta del permanente aprovechamiento de los elementos naturales, destacando como materiales de primer orden en las construcciones la piedra y la madera, casi todo de roble.

  

El aspecto del pueblo tiene una apariencia de tener cientos de viviendas, debido a lo desparramado de las casas, con hábitat entre concentrado y disperso y a que las mismas están formadas por la vivienda y las cuadras, que se hallaban unidas. No obstante hay registros de los años 1950 de sobrepasar los 80 vecinos y sobre esta densidad mantenerse durante el siglo XIX. Se encuentra a una altitud de 1200 metros sobre el nivel del mar y dista de Cervera de Pisuerga 15 kilómetros.

    Su estructura es puramente funcional, cumpliendo sus objetivos, por lo que se adecua plenamente a "la casa de la montaña", en la que la ganadería está presente con todas las circunstancias de grandes espacios para ella, unido siempre a la vivienda.

 

  Una vez conocidos los fundamentos referidos, podemos comprender mejor las singularidades propias de la "arquitectura rural de la montaña", las distribuciones de las casas y sus asentamientos. Unido a la vivienda se hallan las cuadras, pajares, bodegas,  corrales, tenadas, hornos, eras, huertos-hortales y demás terrenos de alrededor que desde la zona que nos encontramos podemos observar y estudiar con todo el detalle y detenimiento que nuestra curiosidad nos demande.

     Los tiempos vienen cambiando sensiblemente  la arquitectura de Celada, y en gran medida por el hormigonado de las calles, que desde hace unos años se viene produciendo, logrando favorecer el arreglo y la transformación de gran parte de ellas. Donde se asentaban cuadras y pajares ahora se encuentran bodegas, baños y habitaciones. Estas modificaciones, transformaciones y edificios nuevos que están resultando positivas en el resurgir del pueblo hay que resaltarlas por que continúan cuidando el carácter singular del pueblo, resaltando en sus paredes la piedra y la madera.

 

    Los elementos naturales de construcción de la zona, como ya se ha dicho, han sido la piedra y  la madera principalmente, sin olvidarnos también de las tejas que se fabricaban en las "tejeras", tipo árabe, unido también a otro material que igualmente se producía en la zona, en los denominados caleros, la "cal", con la que se revestía las paredes. Las paredes interiores en las cuadras y pajares se formaban por "sietos" (tejido de palos de avellano cubiertos por argamasa de arcilla) y también por adobes (ladrillos de arcilla y paja secados al sol).

     Las casas, en su mayoría, son de planta rectangular, construidas en piedra las paredes exteriores y muros de carga interiores, las puertas y ventanas son de dintel plano, que al igual que las esquinas se hallan construidas con piedra tallada; están formadas por una planta baja y un primer piso. En la planta baja de la vivienda se hacía la vida diurna (cocina, comedor, despensa, baño) y en la primera planta se encuentran las habitaciones-dormitorios. En el resto de la casa, en su mayoría unido a la vivienda se hallaban las cuadras y bodegas en la zona de la planta baja y los pajares en la primera planta. La cubierta está formada a dos aguas, con una estructura de madera, con vigas de roble sobre las que se coloca el tableado también de roble rudimentario, los helechos para proporcionar el asentamiento y evitar el corrimiento de las tejas de cerámica curva. 

          Una particularidad de las casas típicas de la montaña, que encontramos en Celada, es la existencia de la “solana”, galería de madera en todo el primer piso, con el “portalón” debajo, que resulta muy funcional.

            En la zona más noble del pueblo, el centro, en situación de presidencia y como con aspecto protector se encuentra la Iglesia, que resalta como la construcción más sólida, líneas mejor definidas, si bien no presenta una uniformidad tipológica definida, se observan particularidades en la construcción de la zona geográfica del Norte de Palencia, coincidentes en los rasgos generales con las mismas.

       La construcción de la Iglesia tiene una relación con la tradición arquitectónica románica, muy presente en numerosas iglesias del Camino de Santiago y Norte de Palencia, observándose algunas zonas del templo que son puramente románicas (inscripciones de 1212-1174), lo que nos hace pensar que el templo actual fue una ampliación de la iglesia  románica que en el mismo lugar existía y que a lo largo de los años ha tenido diferentes transformaciones. Del el siglo pasado XIX, data, según consta sobre la misma, las arcuaciones de la puerta de entrada, 1852, y muy posiblemente por esa fecha se produjo la remodelación de la iglesia que actualmente se nos presenta.

 

        En el plano de la volumetría, la iglesia de Celada ocupa un espacio paralelepípedo, orientado según la dirección Oeste (pies-pila bautismal), Este (ábside), Sur (entrada). En el interior con arcuaciones de medio punto y ojivales, bóvedas de crucería apuntada en las zonas más nobles, apoyadas en grandes pilares, delimitando una tripartición longitudinal del espacio. La zona axial o nave principal es el ámbito propiamente significativo de la construcción y en definitiva el espacio más dinámico, dirigido horizontalmente hacia la cuenca absidal, lugar donde se manifiesta la divinidad y en el que convergen de manera simbólica las líneas de fuerza de la construcción.

           En la zona Noroeste y con acceso desde el exterior, unido a la iglesia se encuentra el campanario, igualmente levantado con piedra de sillería, en planta cuadrada, con salida de dos troneras a cada uno de los lados. Su ascensión se realiza a través de una regular escalera de caracol. El campanario y los toques de campana han tenido una especial incidencia en la vida del pueblo, además de los actos litúrgicos, los toques de campana han servido a lo largo de los años para dirigir la vida comunal del pueblo, entre los que destacamos la salida de las ganaderías (vacas, ovejas), trabajos en común (Huebras); reuniones (concejos) y un largo etc.

       Es posible imaginar que la iglesia de Celada esté plenamente identificada con el lugar, que su construcción se realizara en consonancia con las posibilidades económicas de la comunidad y momento de construcción, lo cierto es que actualmente, creyentes y menos creyentes, tienen a su iglesia como símbolo de fortaleza, su sobriedad, exquisita calidad, nobleza de los materiales, maestría en la elaboración y ejecución de los mismos, imprimen el carácter de todo un pueblo, Celada.

         Dicho lo anterior y aplaudido la entrega y entusiasmo que hace unos años pusieron las gentes del pueblo en la remodelación del tejado y el comienzo, con buen criterio de la limpieza de las piedras en su interior, solo queda, a esta fecha, que tenga continuación la labor empezada y algún día próximo siga siendo la referencia y orgullo de todos, un templo antiguo con aspecto moderno y cuidado.

     Al igual que el resto de los pueblos de la comarca y la zona, la ganadería viene siendo la principal producción y fuente de riqueza, presentándose alrededor del pueblo unas amplias y abiertas praderas que han sido y siguen siendo el principal patrimonio de Celada y el sostenimiento de los ganados. Asimismo y coronando las praderías señaladas se observa diversidad de fincas que en décadas anteriores eran cultivadas en su mayor parte de cereales y las más favorecidas de patatas. Actualmente son aprovechadas únicamente en el pastoreo.

 

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