LA DEHESA
- RUTA DE CELADA CON LA PERNIA (LOS REDONDOS)
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La Dehesa de
Celada la conforman una serie de montañas, montes y praderas, que se
sitúan al Norte del pueblo de Celada de Roblecedo. Ocupa una superficie
de unas setecientas cincuenta hectáreas.
La docena de montes que conforman la Dehesa, con no menos de otros tantos nombres delimitan sus parajes. Estos montes están rodeados por unas auténticas paredes de montaña caliza en sus partes Norte, Sur , Este y Oeste, que protege a la Dehesa de los vientos fríos. Las zonas más bajas de estos montes, casi planas, son de propiedad particular, presentándose desprovistas de arbolado, son las praderas de la Dehesa, con nombres tan peculiares y algunos incluso familiares como: El Corco, Guanfría (Juan Fría), El Villar, Rioncejo, Los de Cueva, Peña del Gato, La Yegua, La Flecha, Vallejahonda, Valle la Horcá, Prado Salvador, El Castrillo, Valle Bandurria, El Vallejo, Vallejuelo, Varga Cerezal, Prado Cocha, Valle Las Eras, Congostillo.... Desde su inicio, a la salida del pueblo y siguiendo el curso del camino y del río del mismo nombre, que discurren casi unidos todo el trayecto, se nos presenta una pradera limpia y plana, cortada por los "torcederos" de La Tejera, El Congostillo, Valle Las Eras, La Flecha. |
Como ya se ha indicado, en las zonas más bajas de la Dehesa se encuentran las praderas, formadas por prados de propiedad particular, que saliendo de un tronco común se ramifican y por todo el terreno y se introducen entre los montes, algunas incluso trepan por las laderas. La pradera más larga y que nace en las inmediaciones del pueblo es la de Valsemana, cercana a los tres kilómetros de larga, el resto de las praderas de la Dehesa como El Villar, El Vallejuelo, Guanfría, Valle Las Eras, El Castrillo, La Yegua, se orientan, en su mayoría, al Norte y Este, a la derecha del camino que nos conduce al Valle de la Pernía (Los Redondos).
El Camino de la Dehesa, tiene su inicio en Celada por el Barrio del Otero, al Noroeste, es la arteria principal de comunicación que conduce a cada rincón de los montes, praderas, collados y cumbres de la Dehesa a través de los numerosos ramales que parten del mismo y que en esta ocasión seguimos el principal por resultar más cómodo para el viajero. Se trata de un camino, como ya se ha dicho, cómodo, ancho, llano en su mayor trazado, entre arbolado, siguiendo el centro de la comarca, junto al arroyo de la Concufre hasta llegar "al frontón de la Concufre", en el collado de la Flecha, donde se encuentra "el mojón" de separación de los dos valles de la Pernía y Castillería, desde este punto se presenta a los ojos del viajero gran parte del Valle de La Pernía, salpicado de pueblos pequeñitos situados, la mayoría, a la vera del río principal "El Pisuerga", otros en las proximidades de los arroyos y todos resguardados del Norte y vigilantes de las praderas que los rodean. Desde este punto y hasta San Juan de los Redondos, a unos 1500 metros, podemos continuar por el camino de carro o bajar directamente por la campera que se nos presenta delante, de considerable pendiente, y continuar por unos senderos, bien trazados en la ladera de la montaña, auténticas rutas del pastoreo de los ganados. Esta ruta es algo más corta que la del camino y también más utilizada por los lugareños.
La distancia desde Celada a San Juan de los Redondos por el "Camino de la Dehesa" es de unos 5,5 kilómetros y se puede hacer a pie, en bicicleta de montaña e incluso de vehículo todo terreno.
Dependiendo de las fuerzas y lo apetecible del día se puede uno desviar del camino señalado para seguir por alguno de sus ramales y adentrarnos en los montes que conforman la Dehesa e incluso subir sus cumbres, algunos con cotas considerables como "La Verdiana" con 1755 metros, collado de la "Concufre" con 1600 metros, "Peña del Sol" con 1700 metros.
La Dehesa ha tenido y tiene una especial importancia y unión con la economía de Celada, por ser la cuenca más importante, más grande y más cómoda para la explotación agrícola, ganadera y forestal. No hay que olvidar que la arquitectura de Celada ha sido a base de piedra y madera, principalmente de roble, siendo su estructura una ingeniería de vigas de roble adosadas. Sus montes han sido y siguen siendo la fuente calorífica de las cocinas, hornos y también hojarasca para los ganados.
La Dehesa es una comarca que, por su situación y resguardo es la primera de la zona en alumbrar las primeras hierbas de la primavera y mejor conservar su frescura, por ello siempre ha sido y sigue siendo el lugar preferido para el ganado bovino de Celada, donde pastaban la mayor parte del año las "Vacas", cabaña que así se denominaba a las vacas con más de tres años y que obedecía este reparto de pastos y sistema de distribución de los ganados por zonas a una organización que en el pueblo de Celada ha mantenido durante siglos para su mejor economía y organización de trabajo y que a partir de los años 1970, se deshizo por muchas razones como la emigración y la esclavitud que presentaba el cuidado de los ganados, que a su vez la economía exigía el contar con una mayor cantidad de cabezas de ganado.
LA DEHESA es una joya de la naturaleza, lugar mágico y orgullo de Celada, que permite al senderista caminar sin ningún riesgo en medio de un paisaje exuberante y lleno de colorido, a través de las múltiples sendas y caminos que se adentran en su interior. En su centro geográfico, sobre una loma, la loma del Vallejuelo, se levanta una cabaña de vigilancia de la cabaña ovina de los vecinos de Celada, que con celo entrañable se vigilaba día y noche las boyadas.
Desde este punto privilegiado se puede observar como la masa forestal se reparte por las laderas de la cuenca, dejando sus hondonadas para praderas, que son el sustento de los ganados en invierno, tras la recogida del eno en el verano. La especie arbórea que capitanea la Dehesa es el roble autóctono, dejando al Sur una gran extensión de masa forestal de avellanos, en la zona de Valsemana, formando en su conjunto unas masas compactas de gran valor ecológico y económico, con ejemplares de alto porte, desarrollados de forma magnífica en este entorno privilegiado. En cifras la riqueza maderera de esta zona se puede definir como que durante varias décadas pasadas, se han estado talando alrededor de 500-700 robles cada año.
Sobre la riqueza faunística de la zona se puede decir que una gran variedad de pájaros y aves encuentran aquí su hábitat ideal, así como la caza mayor, cada vez más abundante, la Dehesa es un reclamo permanente del jabalí, el ciervo, corzo, sin descartar el oso y el temido lobo.
Si bien hemos indicado alguno de los puntos de que en su parte Sur nos presenta una cara plana, que ha servido y todavía a algunos les sirve de orientación horaria, durante las horas solares, a muchos kilómetros de distancia. Desde este punto, que presenta alguna dificultad orográfica su ascenso, se contempla una gran extensión de masa forestal, todo el esplendor de la montaña Palentina, Picos de Europa, los valles y pueblos de este rincón de España, así como la mejor visual de la Dehesa que describimos.
Una idea acertada que facilita la orientación al curioso observador es introducirse en el monte y dejarse guiar por los senderos del ganado, sin duda pasarás por las zonas más frondosas y frescas de la Dehesa, caminarás sin repechos, saciarás la sed con sus cristalinas aguas, dominarás una excepcional panorámica, contemplarás sobre el horizonte, bosques, montañas, aldeas y verdes praderas, disfrutando siempre de un paraje singular