LAS LABORES AGRÍCOLAS Y LOS APEROS DE LABRANZA
EN CELADA HASTA LA DÉCADA DE 1970.
El presente trabajo pretende mantener el recuerdo de un sistema y forma de trabajar la agricultura en Celada, que con ligeras variantes perduró desde siglos atrás hasta la década de 1970. A partir de estos años se produjeron factores como la emigración y la implantación de la maquinaria agrícola y otras tecnologías (pastor eléctrico), que cambió sustancialmente el sistema de vida y trabajo, inclinándose decididamente hacia la ganadería y los prados de siega.
Celada al igual que el resto de la zona mantenía un sistema agrícola en régimen de minifundio, lo que unido éste régimen a las adversas condiciones climáticas (clima de montaña con nevadas, heladas, granizadas, sequías, inundaciones...), su poco favorable orografía (también de montaña) y los daños de los animales silvestres, principalmente los jabalíes, han sido factores coincidentes y negativos en el trabajo y desarrollo de la agricultura, que obligaba a una tenaz y continua lucha por doblegarlos, originando en las últimas décadas un continuo decrecimiento, explotándose en estas fechas únicamente las praderías y las zonas más favorables de las tierras de cereales que se han ido transformando igualmente en prados de siega, quedando para el pastoreo el resto de las tierras que se cultivaban hasta la década señalada..
Otro de los aspectos que más ha venido condicionando la decadencia de la agricultura en Celada ha sido que los trabajos agrícolas se llevaban a cabo con yuntas formadas por parejas de vacas hasta prácticamente finales de la década de 1970, lo que a su vez repercutió negativamente en la mejora de la ganadería, si bien ésta se iba produciendo de una forma lenta, dado lugar a una nueva raza mestiza (cruce de diferentes razas), principalmente la tudanca con la pardo alpina, debido a que se consideraba mejor dotada para el tiro la vaca autóctona (la tudanca).
Seguramente para muchos de los que lean este sencillo trabajo de “Las labores en el campo de Celada” la problemática de arrancar a la tierra los frutos con qué alimentarse y el esfuerzo diario para mantener una ganadería estable y productiva les resulte lejano para unos y olvidado para otros. Hoy en Celada son pocas las familias que viven del campo y a pesar de reconocer todos grandes logros en la mejoría de los trabajos del campo sigue siendo una vida muy esforzada.
A las gentes del campo, entre las que me crié, les debemos algo tan importante como el pan de cada día, el alimento diario para nuestros cuerpos, a ellos mi apoyo, respeto y admiración a su trabajo y recuerdo a través de este capítulo a sus labores.
La explotación de la agricultura en Celada la vamos a conocer a través de su orografía, por lo que la subdividimos en las siguientes zonas, con las particularidades que igualmente se indican:
- 1ª Zona: Inmediaciones de Celada.
- 2ª Zona Sur: San Roque-Valdesosa-Trespenilla
- 3ª Zona Norte: La Dehesa
- 1ª Zona: Las inmediaciones del pueblo. Es un círculo de aproximadamente un kilómetro de radio, considerada como una zona abierta extensa y bastante plana en la que se concentra la mayor parte de la explotación agrícola, fincas particulares, que a su vez tienen la siguiente distribución:
- Los hortales: Terreno cercado, de regadío y destinado al cultivo de la hierva y los árboles frutales que están ubicados en las inmediaciones del pueblo, junto a los huertos. Cada familia tenía, al menos, un hortal
- Los huertos (también cercados y con regadío para la producción de hortaliza, berzas, remolacha, cebollas, ajos, alubias y otros productos de huerta), también ubicados en la zona más próxima al pueblo junto a los hortales y en muchos casos unido a las casas.
- Las praderas: Inmediatamente de los huertos-hortales y en las zonas más bajas y llanas de los valles están las praderas, el principal patrimonio de Celada, explotadas en la producción de la hierba de siega (heno), que se recogía y se transportaba a los parajes como alimento de los animales durante el largo invierno. Las principales praderas de esta zona responden a los nombres de:
En la zona Sur:
- La Vega
- El Campo
Al
Norte:

- Guanflorido,
- PradoSalvador.
- Bartolaño
- La Hornera…
Al Este:
- La Lagunilla,
- El Espinal,
- El Valle
- La Celada-La Campaña
Al Oeste:
- Sovilla,
- Los Molinos
- La Riana,
- La Frontera..
- Las tierras de cultivo: Entre las zonas anteriores y los montes próximos están las tierras de cultivo con producción de patatas y cereales y en tiempos anteriores también se explotaba el lino (principalmente en los linares de La Cañada-Traslaseras).
Los terrenos donde se encuentran ubicadas las tierras de cultivo señaladas son laderas, que en esta zona tienen una pendiente considerada de tipo medio, entre un 10 y un 20%, y se presentan como zonas extensas, abiertas, desprovistas de arbolado y mantienen un gran número de escalones o terrazas, discontinuas, sin ningún orden establecido, si bien delimitan fincas de cada propietario y evitan, en alguna medida, el corrimiento de tierras y dan mayor calidad a las zonas más bajas y llanas de cada propiedad.
Los principales parajes de las tierras de cultivo de esa zona se corresponden con los nombres de:
- Al Sur: El Dejo, El Oteruelo y El Piñueco
- Al Norte: Capellán, Tras Las Eras, La Cotorra, Cañada, Los Llanos y la Calzada
- Al Este: El Valle y La Loma.
- Al Oeste: Los Molinos-Moleros y la Frontera.
- 2ª Zona Sur: Desde San Roque a Trespenilla: Otra cuenca importante de fincas particulares, situada al Sur de Celada, pasando el Collado y con el fondo la pradera de San Roque, vigilada y protegida por la ermita del mismo nombre y entre éste valle y Los Sestiles y El Piñueco, una gran extensión de fincas de cultivo de cereales, cuyo eje es el camino que comunica el pueblo de Celada con la ermita de San Roque y a los lados un extraordinario escalamiento discontinuo de terrazas, que al igual que en la zona anterior, delimitan las fincas de cada propietario o de varios que tienen una parcela en la misma terraza, con un desnivel entre el 10 y 25%. Esta zona es la de mayor extensión de fincas particulares explotadas en la siembra de cereales y patatas y está muy bien situada, predominando su orientación al Sur y protegida por los parajes señalados de Los Sestiles y el Piñueco.
Esta zona responde a diversos nombres según la ubicación de cada paraje, destacando de Este a Oeste las zonas de:
- Valleja,
- San Roque
- Valdesosa,
- El Hoyo,
- Fuente Llorido,
- Trespenilla,
- El Cardo
- Cantillagua.
- 3ª Zona Norte:La Dehesa-Valsemana: El resto de las fincas quedan diseminadas por la zona de La Dehesa-Valsemana. Las praderas de siega siguen teniendo su ubicación en el fondo de los valles, que a medida que se introducen en el monte son más estrechas y pendientes. Por esta zona hay pequeñas parcelas de tierras de cultivo, en zonas próximas a las praderas, cuyos nombres más conocidos se denominan:
- La Hojosa
- Cantimiñón
- El Vallejuelo
- La Varga del Cerezal
- El Villar

Las praderas de esta zona se conocen con los nombres de:
- Valsemana
- Prado-Salvador
- Los de Cueva
- Prado-Cocha.
- Cantimiñón.
- Congostillo
- Guanfría
- La Cotorra
- Vallejuelo
- Villar
- Corco
- Valle.Las Eras
- La Flecha
- La Yegua
- El Castrillo
- Peña del Gato
El verdadero soporte económico de Celada a lo largo de los siglos ha sido la ganadería y su principal fuente de alimento la hierba, correspondiendo sus praderías a las zonas mejor dotadas, más abiertas extensas y planas que el resto de los terrenos de cultivo, que distinguimos con la siguiente clasificación:
Los prados de siega (la hierba)
Los hortales (prados de siega de regadío cercados)
Los huertos.
Las patatas
Los cereales, con las variantes más comunes de:
- El centeno
- El trigo
- La cebada
- La avena
- El sirvendo
- Los forrajes:
- Yeros
- Arbejas
- Habas
Los prados de siega
Los prados han sido y siguen siendo para Celada su principal patrimonio y sostenimiento de sus ganados. Están ubicados en las zonas más privilegiadas de toda la orografía de Celada, como son los alrededores del casco urbano, que se presentan como la zona más abierta y llana de todo su territorio y donde mayor concentración de fincas se registra; el resto de los prados se encuentran siguiendo el curso del río y resto de arroyos, en el fondo de los valles, introduciéndose por los montes, destacando el de la Concufre que en paralelo con el camino llegan hasta la Fecha bordeando una amplia y llana pradera de la que salen ramificaciones por vallejas que se introducen por los montes. Esta zona tiene una especial importancia por la cantidad de fincas que se encuentran en la Dehesa y debido a su situación y resguardo y frescura resultan de gran calidad. Desde que se conoce su historia se han cultivado como prados de siega y a excepción de los hortales, se han segado y se siguen segando una vez al año, a principios del verano en junio-julio.
Los prados de siega tienen como trabajo de cultivo las siguientes tareas:
- Arreglar los prados, que consiste en abasnarles por medio de una “basna” con peso (ramo grande de escoba o espino, actualmente neumáticos de tractor), para triturar, desmenuzar y
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esparcir las tierras y abonos naturales que pudiera haber sobre el prado. Canalizar las aguas que pudieran entrar en el mismo, quitar todas las piedras, hojas y maderas que se hubieran acumulado, arreglo de cerramientos si los tuviere. En definitiva prepararlos para facilitar el cultivo de la hierba. Esta operación se hace sobre el mes de Marzo de cada año. |
esparcir las tierras y abonos naturales que pudiera haber sobre el prado. Canalizar las aguas que pudieran entrar en el mismo, quitar todas las piedras, hojas y maderas que se hubieran acumulado, arreglo de cerramientos si los tuviere. En definitiva prepararlos para facilitar el cultivo de la hierba. Esta operación se hace sobre el mes de Marzo de cada año.
- Recogida de la hierba, comenzando por el segado de los prados. Estos prados se segaban y se siegan, dependiendo de las circunstancias climáticas cuando se empieza a torcer la hierba, lo que se denomina como “curar” . A partir de esta curación la hierba se va consumiendo. Esta operación se empieza por lo general en la última quincena de junio, finalizando a finales de julio o primeros de agosto, con las siguientes etapas:

- El segado de la hierba se venía haciendo a guadaña hasta la primera década de 1960 o quizás algunas familias unos años antes, fechas en las que de forma rápida se introdujeron las máquinas de segar hierba, de las marcas “Hoz” y “Jolpa”, que iban con tiro animal y perduraron dos décadas para dar paso a las máquinas de segar a motor y distintos tipos de peines de tractor.
- Dar la vuelta la hierba. Al día siguiente del segado, si el tiempo acompañaba, se procedía a esparcir y dar la vuelta a la hierba, de forma manual con el rastrillo. A finales de la década de 1970 se empezó a utilizar los rastros mecánicos que facilitaban la vuelta de la hierba y el acordonado para su posterior empacado
- Cargar los carros. A los dos días de segada la hierba, por lo general y siempre con el permiso de contar con un tiempo seco y soleado, la hierba estaba en condiciones de secado suficiente, procediendo a recogerla, arrastrar los prados y cargar los carros, preparados al efectos con las armaduras establecidas, siempre en horas de sol, trasladándola a los pajares, donde se estibaba con mucho sudor y polvo. En los últimos años de la década de 1970 se empezó a empacar, lo que facilitaba enormemente el transporte y la carga-descarga.
En las operaciones de la carga y descarga de los carros se empleaba toda la familia, trabajando en cadena un mínimo de tres miembros que se distribuían en los siguientes cometidos:
Para cargar:
- Uno o más miembros arrastraban y amontonaban la hierba hacia la posición del carro.
- Otro componente con el horcón (horca de varios pinchos) elevaba la hierba al carro.
- Un tercer componente colocaba la hierba en el carro.
Para descargar:
- El primer componente lanzaba la hierba del carro al “bocarón,” entrada del pajar.
- El segundo lanzaba la hierba desde el bocarón hacia el fondo del pajar.
- El tercer componente lo colocaba y pisaba para que quedara uniformado el pajar.
A partir de que se finalizaba la recogida de la hierba los prados de siega quedaban abiertos hasta la primera quincena de marzo, siendo receptores para el pasto de todos los animales, en razón de las comarcas donde pastaban en cada momento cada especie o cabañada.
Los hortales:
Los hortales son prados de siega con regadío, cercados, que se encuentran en las inmediaciones del pueblo y tienen como fin el “verde”.
Como están más
favorecidos, protegidos y cuidados que el resto de los prados de siega, su
rendimiento es mayor, siendo éstos los que alumbran las primeras hierbas que
pueden ser segadas normalmente a partir de la segunda quincena de abril y se
siegan en porciones diarias para apoyo de los ganados que empiezan a salir al
pasto y el resto de animales estabulados o que no salían al pasto por
utilizarles en faenas de “animales de tiro”.
Estos hortales, dependiendo de su calidad y bonanza climática se podían conseguir varios cortes. A primeros de septiembre se segaba, esta vez para seco lo que se denominaba “tardío”, considerado como de muy buena calidad. Posteriormente a este corte se continuaban explotando para el pasto, como se observa en la imagen que se acompaña.
Los huertos:
Los huertos son porciones pequeñas de tierra que tienen regadío y están cercados, hallándose ubicados, junto con los hortales, en las zonas más próximas a las casas. Algunos huertos están dentro de la misma parcela que conforma el conjunto de casa-corral-huerto.
Cada familia cuenta con su huerto, por lo general pequeños, donde se plantaba pequeñas cantidades de cebollas, ajos, berzas, remolacha, alubias..., que eran, en parte el arreglo de la casa y la despensa, también en parte, de la alimentación de los cerdos de matanza.
Además de la dedicación que requiere el cuidado del huerto, en Celada tenía como aspecto negativo la poca cantidad de agua que se disponía, si bien contaba con una extraordinaria distribución en cuanto a la cantidad de superficie a la que podía llegar el agua. La tarea de regar era problemática por haber mucha demanda.
LAS PATATAS:
El cultivo de las patatas, que era de secano, tuvo una importancia destacada en la economía de Celada, principalmente como despensa para el consumo familiar y también para la alimentación de los cerdos de matanza. Otra parte de la cosecha se dedicaba a la venta, que variaba principalmente en razón a cómo se había desarrollado la cosecha.
Las tierras de cultivo de las patatas eran las más fértiles, llanas y cercanas al pueblo, que requerían mucha laboriosidad para prepararlas y conseguir que fueran aptas para e cultivo de la patata.
Gran parte de las
fincas que en las décadas de 1940 en adelante eran utilizadas para el cultivo
de las patat
as, lo fueron con anterioridad para el cultivo del lino y por ello
llamadas “linares”, de dimensiones muy reducidas y concentradas en las
inmediaciones del pueblo.
La siembra de la patata se hacía a primeros de Mayo buscando la bonaza del
tiempo y evitando las heladas de las fechas anteriores. Previo a la siembra,
las tierras de patatas, requerían varios arados para “levantar” la tierra,
“tapar el abono” “romper los cabones” y una vez sembradas y nacidas se
procedía a “excavar” o aporcar tierra hacia la planta y quitar las hierbas.
En los primeros días de julio se las sulfataba contra el escarabajo de la
patata.. Después de estas labores quedaba la confianza en que lloviera
de forma suficiente y continuada, no lleguen las heladas, no las coman los
jabalíes y otros muchos avatares, para que sobre finales de septiembre,
primeros de Octubre, sacarlas, también con el “arado romano” y el accesorio
conocido como “las ensurcaderas”. Casi siempre se esperaba mejor cosecha de
la que se conseguía pero la calidad siempre ha sido extraordinaria.
Estas tierras, al año siguiente de haber permanecido con el cultivo de las patatas, se sembraban de cereales de primavera como la cebada o el tremesino. (sistema de medio barbecho).
LOS CEREALES
Los cereales, como ya se señalado tenían dos variantes principales, que son:
- Los que se sembraban en el tardío Octubre-Noviembre:
- Centeno
- Trigo
- Cebada tardía
- Los que se sembraban en la primeravera (Marzo-Abril).
- Sirvendo (centeno de ciclo corto)
- Tremesino (trigo de ciclo corto)
- Cebada
- Avena
- Forrajes.(yeros, arvejas...)
El centeno se sembraba en las tierras más altas y de inferior calidad de las destinadas a cultivo, con la técnica del barbecho en el sistema de secano, utilizando para todo el proceso de “arados” (levantar la tierra, avinar, tapar el abono y tapar el grano), el “arado romano”, por ser el más adecuado para el tipo de suelo donde por lo general se cultivaba el centeno, terrenos pedregosos y con poca tierra.
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La función que tenía el centeno era el de servir como pienso para los ganados, resultado muy apto para el ganado vacuno. También, en alguna situación precaria, se ha utilizado para la confección de “pan”. La definición del centeno, según la enciclopedia Planeta es la siguiente:
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Centeno: Planta gramínea perteneciente a la especie Secale cereale. Las espigas llevan espiguillas con dos flores y se inclinan al llegar a la maduración. Crece bien en climas fríos y húmedos, por lo que se cultiva en las regiones septentrionales y de montaña. Se utiliza como cereal para panificación.
El trigo se cultivaba con la misma técnica y sistema que el centeno pero en las tierras consideradas de tipo medio, por entenderse que las de mejor calidad se reservaban para las patatas y cultivos de ciclo corto o medio barbecho y las peores para el centeno. Debido a que el suelo es menos pedregoso y más fértil que el utilizado en la siembra del centeno admitía la utilización de los arados como el vertedera o brabán para la primera arada en la primavera, favoreciendo el efecto deseado de remover la tierra, para airearla y esponjarla en la preparación para la siembra.

La función principal de la cosecha del trigo estaba destinada como aliento familiar. Hasta principios de la década de 1960 todas las familias hacían la cocción del pan en los hornos de la casa. Esta operación se hacía de forma continua cada 15 días aproximadamente para, a partir de esos años únicamente hacer la cocción del pan en el invierno y a mediados de esa década abandonar esta labor por haberse establecido un servicio de distribución de pan que con el paso del tiempo ha ido mejorando en cuando a abastecimiento en atención al mayor número de días la semana de abastecimiento hasta alcanzar los 6 días a la semana actuales. Ciertamente la calidad del pan desapareció con las cocciones caseras, que además de las típicas hogazas se hacían los roscos y las tortas con variados condimentos (con chorizo, gragitos, aceite, arenques...).
En la actualidad muchas familias siguen conservando las horneras donde se hacían el pan, con sus hornos, mesas, artesas y arcones.
El trigo tenía también un uso directo como pienso para las gallinas los cerdos (el salvado), además de pienso para los ganados.
La definición del trigo, según la enciclopedia Planeta es la siguiente:
Trigo: Gramínea anual del género Triticum, de tallo erecto, que alcanza de 1 a 2 m de altura, con espigas terminales compuestas de cuatro o más carreras de granos sentados en el raquis. Existen más de 10.000 variedades distintas de trigo, que se diferencian por su resistencia, por su ciclo vegetativo y por el tamaño y calidad del grano. En cuanto a la estructura de la planta, es muy similar en todas ellas. Las hojas son lineales lanceoladas, con lígula corta y una vaina larga que envuelve al tallo. Éste, de mayor o menor altura, es hueco en los entrenudos y se ramifica a ras del suelo dando hijuelos de igual altura que el tallo principal. Termina en una inflorescencia o espiga, de tamaño y consistencia variables. El grano es una cariópside formada por un embrión oleoso, un endosperma feculento rodeado de una capa rica en aleurona, y un pericarpo encerrado a su vez en las glumelas.
El trigo ocupa un lugar muy destacado en el mercado internacional. Es el quinto producto básico por el volumen de comercio exterior, y el cereal cuya área de cultivo ocupa mayor extensión. Europa consume la mitad del total mundial, pero su producción, aun siendo importante, no es suficiente para cubrir su consumo. Los principales países productores, y exportadores, de trigo son Rusia, Estados Unidos, China y, en Europa, Francia e Italia. También Argentina, Canadá y Australia, países en los que la producción de trigo se halla en vías de crecimiento, son buenos exportadores de este cereal.
El trigo ha sido uno de les alimentos básicos de la humanidad desde la invención de la agricultura, en el neolítico, y por consiguiente un factor esencial en los intercambios comerciales. El cultivo del trigo llegó a la península Ibérica en el IV milenio a.J.C. Durante el dominio romano fue, con el vino y el aceite, uno de los principales productos que se exportaban a Roma. En la Edad Media, el desarrollo de las ciudades fue en muchos casos consecuencia de su adecuada localización en las rutas de transporte de cereales, tanto en puertos fluviales (Tortosa) como marítimos (Valencia, Barcelona, Marsella, Génova). Sicilia fue uno de los principales centros proveedores de la Edad Media. Desde el siglo XVI, los países europeos mediterráneos se convirtieron en deficitarios en trigo y fue necesaria la búsqueda de nuevos proveedores (Polonia, Ucrania). A partir del siglo XVIII nuevos cultivos se impusieron como alimentos básicos junto al trigo (patata, maíz, arroz), evitando así que los períodos de malas cosechas se tradujeran en crisis de subsistencia y catástrofes demográficas (como había ocurrido en los siglos XIV y XVII).
En España, los privilegios de la ganadería impidieron que Castilla se convirtiera en un gran centro proveedor de trigo. En la segunda mitad del siglo XVIII, en diversos levantamientos populares (motín de Esquilache, 1766; rebomboris de Barcelona de 1789, etcétera), uno de los principales motivos del conflicto eran las dificultades de abastecimiento provocadas por la desafortunada política gubernamental y la actitud de los especuladores. A partir del siglo XIX, el aumento de los rendimientos y, en la segunda mitad de siglo, la llegada de trigo de los grandes países productores (Estados Unidos, Argentina, Canadá y Australia) mitigó en gran parte las antiguas carencias. Ello no impidió dos nuevos períodos conflictivos, provocados por la guerra de Crimea (1857) y la crisis agraria internacional de 1882-1883. A lo largo del siglo XX se consolidó en la península Ibérica una estructura desigual, excedentaria en el centro, donde han aumentado las superficies cultivadas, y deficitaria en la periferia, pero con un aumento progresivo de la producción global, ayudado por la política del Servicio General del Trigo creado en 1948 (actualmente llamado Servicio Nacional de Productos Agrarios).
El trigo es uno de los cultivos en los que se ha realizado un mayor número de mejoras mediante cruzamientos de diversas especies y variedades, con el fin de adecuarlo a las específicas características climáticas y edafológicas de cada país y también para obtener un mayor rendimiento.
Cereal de secano, se cultiva prácticamente en todo el mundo, pues resiste temperaturas de 20° bajo cero; puede cultivarse en las zonas ecuatoriales y a altitudes considerables. Germina a baja temperatura y requiere escasa humedad, pero exige tierras ricas o bien abonadas. La siembra se lleva a cabo en otoño (trigos de invierno, recolectados en verano) o en marzo (trigos de verano, recolectados en otoño). Las especies más difundidas son T. sativum, T. turgidum, T. durum y T. spelta, entre otras. El uso más extendido del trigo es la obtención de harina para elaborar pan, pasta y bollería. Tras la molienda, y al extraer la harina por cernido, queda como residuo el salvado, que tiene utilidad como pienso para el ganado.
La cebada,
durante la década de 1960 fue uno de los cultivos que fue en aumento
sustituyendo al
trigo-tremesino,
utilizándose para su cultivo las mismas tierras.
Como propiedades más favorables de este cereal es que “cuarteaba mejor que el trigo”, se conseguía un mejor porcentaje en la cosecha.
Como propiedades más desfavorables es que la cebada une muy mal para trabajarla en la recolección, segarla, hacinarla y la trilla es más costosa.
La utilidad de la cebada era directamente para pienso de los ganados, principalmente los cerdos de matanza.
La cebada, según la Enciclopedia “Planeta”, se corresponde con la siguiente definición:
Cebada: Planta de la familia de las gramíneas, parecida al trigo, con las espiguillas de la espiga dispuestas en filas verticales. Crece preferentemente en terrenos calcáreos blandos y fértiles. Se cultiva desde la antigüedad y existen numerosas variedades. Se utiliza principalmente como alimento del ganado y para preparados integrales en la alimentación humana
La avena
La avena es un cereal que tuvo poca incidencia entre los cereales que se cultivaron en Celada, limitándose su cosecha a una o dos trillas por familia.
La avena se utilizaba para la alimentación del ganado y como alimento específico del ganado equino y con la regresión de éste el cultivo de la avena fue disminuido considerablemente.
Las tierras dedicadas a la avena eran tierras de calidad media baja por ser una planta que no requiere unas especiales cualidades.
La definición que señala la enciclopedia “Planeta” de la avena es la siguiente:
Avena: Planta herbácea cultivada. Especie Avena sativa. Es una planta de aspecto delicado con panochas laxas, que lleva espiguillas colgantes o erectas, de dos a seis flores cada una. Se cultiva como forrajera y para consumo humano, aunque también crece de modo espontáneo en los prados.
En todos los cereales que hemos señalado y que se cultivaron en Celada con más o menos intensidad se señala, según lo indicado en la enciclopedia “Planeta”, que pertenecen a la familia de las “gramíneas”, por lo que seguidamente señalamos la definición que la misma enciclopedia señalada de las
Gramíneas:
Importantísima familia de angiospermas monocotiledóneas, del orden de las glumifloras, integrada por plantas herbáceas anuales. El tallo es una caña hueca sobre la que se disponen las hojas en posición alterna, y el aparato radical está formado por un gran número de delgadas raicillas adventicias. Las flores son poco vistosas y se reúnen en pequeñas espiguillas que están protegidas por dos brácteas, formando una inflorescencia (espiga). La polinización se realiza mediante el viento. El fruto es muy rico en albumen. Crecen en terrenos despejados y estepas de todo el mundo. Tienen una enorme importancia para la alimentación humana (trigo, centeno, arroz, maíz y mijo) y se utilizan también como plantas forrajeras (mijo, grama y avena). Aparte de los cereales cultivados, muchas gramíneas silvestres tienen un importante valor ecológico, pues forman parte principal del nivel ecológico de los organismos productores de muchos ecosistemas terrestres, especialmente en las praderas y estepas, donde pueden llegar a ser predominantes. Otras son malas hierbas.
Como técnica de cultivo en Celada se ha señalado el “barbecho”que, salvo otras opiniones o versiones más cualificadas viene a ser lo siguiente:
El barbecho, que se utilizaba como método de cultivo en los cereales que se sembraban en el Otoño, se basa en el reposo del suelo a fin de que éste recobre las sustancias extraídas por la cosecha anterior y aumente su contenido en agua y recupere fertilidad. El barbecho de un año es característico de la agricultura tradicional en Celada, en rotaciones bienales, denominándose de año (barbecho). Cuando no dura más tiempo que los períodos de invierno o verano se denomina medio barbecho. (Sirvendos, tremesinos, cebadas)
En Celada, las labores en las tierras que se hallaban en barbecho durante un año, no se abandonaban totalmente sino que se labraban en la primavera levantándola “barbechar” (primera labor agrícola, realizada después de la última cosecha, preparando la tierra para la siguiente sementera), para un poco antes del verano volverla a arar, lo que se llamaba “abinar” y posteriormente, ya en Octubre, se efectuaba la siembra, habiendo procedido con anterioridad a abonar la tierra, que se hacía con estiércol, y resultaba una labor fatigosa por lo reducida de la carga que se transportaba, cantidad de carretadas que se consideraban necesarias y lugares costosos.
El sector agrario en Celada, entendiéndose como el sistema de cultivos de cereales-patatas, en los años señalados, se ha caracterizado por los bajos rendimientos, debido a varios factores como el empleo de técnicas primitivas como el barbecho, los aperos antiguos, el sistema de secano, la climatología adversa, el minifundio, la orografía, los animales...
El arado consta esencialmente de un bastidor, que comprende un eje longitudinal prolongado por una vilorta a la cual está fijado el dental, que sirve de soporte a las piezas que trabajan (la reja que corta la tierra horizontalmente; la cuchilla, que la corta verticalmente; la vertedera, que la mueve lateralmente, la desplaza y la desmenuza; y la raseta, que corta un pequeño bloque de tierra superficial). Hay arados monosurcos y arados polisurcos (de 1 a 8 rejas).. Los arados de discos poseen una pieza activa única en forma de casquete esférico de plano doblemente inclinado con respecto ala vertical u a la dirección
En los trabajos de agricultura se emplean multitud de herramientas y aperos que se manejan directamente a mano o se sirven del tiro de los animales para su empleo.
En la actualidad los trabajos de la agricultura han avanzado extraordinariamente y la mayoría de las tareas se realizan con maquinaria, no obstante, “los aperos de labranza” perviven en el recuerdo y se guardan en las “tenadas”y en algunos momentos se usan para la realización de labores en las que por su poca extensión no es adecuada la maquinaria.
Los aperos de labranza más generalizados que se han venido utilizando con toda intensidad hasta bastante avanzada la década de 1970 y que posiblemente no difieran mucho de los que actualmente se consideren “antiguos”, se corresponden con los siguientes:
EL CARRO:
Carruaje de dos ruedas, con lanza para enganchar al tiro, y cuyo armazón consiste en un bastidor con listones para sostener la carga y varales o tablas en los costados para sujetarla.
Las ruedas, en este tiempo son de madera de 1,20 metros de diámetro con aro metálico alrededor de unos 10 centímetros, que rodaban sobre un eje de hierro. En décadas anteriores las ruedas eran completamente de madera y su eje también y requerían un constante engrase que se hacía con jabones caseros para facilitar el rodamiento.

El carro, típico en Celada y resto de la zona, que se fabricaba a nivel familiar. También había expertos carreteros que eran los que hacían las ruedas y también los carros, inclinándose a partir de finales de la década de 1950 por los carros de cajón, que resultaban algo más pesados pero también más seguros.
Los accesorios del carro típico de Celada, que se colocaban en razón a la utilidad que en cada momento se pretendía dar al carro, son los siguientes:
Tableros, que se colocaban
a ambos lados de la caja del carro con los portones, delantero y trasero y se
utilizaba el carro en esta situación para las labores y el transporte de:
- La siembra de cereales y patatas
- Recolección de cereales (sacos) y patatas
- Transporte de áridos (piedras y tierras)
- Transporte de abonos (estiércol)
- Transporte de animales (terneros).
- Galga : Palo atado por los extremos a la caja del carro y que sirve de freno al presionar el cubo de las ruedas. Sistema de freno que se empezó a colocar a los carros a finales de la década de 1950 y resultaba un elemento muy favorable para la seguridad de la carga, los animales de tiro y el carretero.
- Gavia: accesorio que se coloca en la zona delantera del carro con dos orificios donde se fijan dos palos resistentes en forma de U abierta de unos 2 metros de alto y sirve para dar mayor capacidad a la caja del carro y favorecer la carga y transporte de:
- la hoja (ramaje de chopos y robles con su hoja)
- la leña (matorros, generalmente de roble)
- los cachizos.( Maderos gruesos-robles troceados y abiertos)
-
Armadura de la hierba. Esta armadura consiste en asir al carro 6 agujas
de madera, de 1,5 metros de altura, a cada lado del carro; distribuidas desde la
zona delantera (gavia) hasta la rabera (accesorio de esta armadura que se
coloca en la parte trasera del carro, ampliando el piso del mismo e un metro).
Esta armadura tenía su apoyo en los pasadores que se colocaban en la zona
delantera y trasera de la caja del carro, en sentido transversal, gavia y rabera
señaladas. Con esta armadura se dota al carro de una gran capacidad para la
carga y transporte de la hierba a granel y los cereales, también a granel o en
haces.
La carga de la hierba en este sistema de carros tenía su dificultad que se salvaba con maestría y experiencia consiguiendo grandes carretadas que con orgullo se trasladaban a los pajares.
La carga de los cereales, por lo general en haces, resultaba más mecánica que en la hierba, al presentarse en formas regulares y como protección la cabeza o espiga se coloca hacia adentro del carro, quedando hacia el exterior únicamente los pies de las hileras de los haces, que dependiendo de la finca y camino se cargaba más o menos cantidad.
- Armadura para la paja, para el transporte de la paja, una vez trillados los cereales, desde las eras a los pajares se utilizaban dos tipos de accesorios:
- El más común consistía en la adaptación de dos tableros de dimensiones aproximadas a los cuatro metros de largo por dos de alto que se colocaban a ambos lados del carro, con rabera cerrada y portón en la parte delantera, cerrando el espacio trasero con una manta-cubertero.
- El otro sistema consistía en la adaptación de una red de pita de dimensiones similares a las señaladas para los tableros, que se asía a los palos de similar adaptación y mismo anclaje que las agujas que se colocaban para el transporte de la hierba.
ARADO:
Herramienta agrícola por antonomasia. El arado es un instrumento de tracción animal (yunta de vacas), que sirve para roturar, desmenuzar y revolver la tierra de labor. Cuando la tierra está bien trabajada se abren surcos amplios (con ensurcaderas) para echar (sembrar) y sacar patatas, envergar (trazo de surcos a cierta distancia para conducir las aguas).
El arado es conocido desde hace más de 5.000 años como arado romano, que ha pervivido hasta nuestros días con ligeras modificaciones. Esta herramienta consta de una reja, con el filo inclinado que efectúa un corte horizontal.
El arado que nos ocupa, que es el que se ha venido utilizando en Celada de forma más intensa que el resto de arados conocidos y consta esencialmente de las siguientes piezas:
Las piezas del arado de madera son:

- Timón, de una o dos piezas que se unían a la cama o camba
- Cama o camba la parte trasera del arado en forma de media luna,
- Esteba, pieza de madera que se sujeta en la cama y sirve para conducir la labor el arador.
- Dental, pieza de madera que se introduce en la tierra y queda sujeta a la cama en la parte más baja.
- Reja, de hierro que hacía un cuerpo con el dental, prolongando éste hacia adelante y en la parte de atrás se sujetaba a través del dental y la cama
- Orejeras, de hierro que se colocaban a ambos lados del dental para abrir más el surco.
- Ensurcaderas, accesorio formado por dos tablas de 25 centímetros de largo por 10 de ancho unido de forma flexible en su parte anterior, que se coloca entre el dintel y la cama y sirve para abrir el surco en la medida que se abra la ensurcadera.
Este tipo de arado era el más utilizado y cada familia tenía varios, utilizando cada uno de ellos para labores concretas en razón del tipo de suelo o trabajo a realizar.
El arado “romano” o de
madera se utilizaba para la mayoría de las labores vinculadas con las patatas
como era la siembra, ensayado o aporcamiento de tierra una vez nacida la planta
y finalmente para su extracción, en primera instancia por el surco y después con
arado general de toda la tierra. En estas labores se colocaba el accesorio
señalado en el párrafo anterior de las “ensurcaderas”.
También se usaba con carácter general para el “abinado” de las tierras, que se hacía en los primeros días de junio, como preparación de las tierras que estaban en “barbecho” e iban a ser sembradas de trigo o centeno en el tardío, en los meses de septiembre-octubre próximos.
VERTEDERA:
El arado vertedera consta básicamente de una reja que abre el surco y una lámina metálica de curvatura especial que voltea la tierra levantada.. Este arado es reversible, de tal modo que el arado, al ir en sentido contrario vuelve por el surco volteando la tierra hacia el mismo lado.
El vertedera está construido para cortar y voltear lateralmente un bloque de tierra de forma prismática.
Al no ser posible ni necesaria esta labor en todos los suelos la utilización de este arado fue bastante limitada, si bien todas las familias tenían esta herramienta.
BRABANTE:
Tipo de arado metálico fabricado industrialmente desde finales del siglo XIX.
El arado fue perfeccionándose a lo lago de la historia. La culminación de las sucesivas innovaciones es el brabante doble, que permite aumentar considerablemente la velocidad del trabajo y la profundidad del surco. Antes de la difusión generalizada del tractor el brabante era una de las formas de arado más extendidas.
El brabante realiza el mismo tipo de surco que el vertedera señalado anteriormente, si bien va arrastrado por dos ruedas y favorece mayor movimiento de tierra, que conlleva una mayor fuerza bruta que requería utilizar dos yuntas y como las fincas (minifundio), en un porcentaje grande son de dimensiones reducidas y además ubicadas sobre laderas resultaba poco favorable la utilización de este arado, además de que muchos suelos son bastante pedregosos lo que a su vez dificultaba aún más la utilización de este arado por lo que fue aún más limitada su utilización que el vertedera señalado anteriormente.
EL RASTRÓN o RASTRA:
Instrumento de labranza que consistente en un bastidor de madera provisto de puntas rígidas y un timón del que tiraba la yunta, que se usada para mullir la capa superficial de suelo, una vez arado con anterioridad, para enterrar los abonos y semillas o para destruir las malas hierbas.

LA TABLA:
Instrumento de labranza que sirve para tablear (dejar llana la tierra previamente arada y arrastrada), lo que a su vez facilita posteriormente la siega en el momento de la recolección de las máquinas y el rastrillo manual.
LA AZADA:
La azada es un instrumento agrícola que consiste en una lámina o pala cuadrangular de hierro, de 20 a 25 centímetros, con uno de los lados cortantes y el opuesto provisto de un anillo donde encaja el mango, formando con la pala un ángulo agudo, que se emplea en labores de labranza para remover y desplazar la tierra.
LA AZADILLA:
Instrumento que se distingue de la azada por tener la pala unas dimensiones algo más reducidas y en el lado opuesto cuenta con otra pala que generalmente termia en punta o en forma de horca. Este instrumento se utilizaba mucho en labores de la huerta y en “escavar patatas” aporcar tierra a la planta y retirar las hierbas, cardos y maleza.
EL AZADÓN:
Instrumento que se distingue de la azada en que la pala es algo curva y más larga que ancha y en el lado opuesto, también de forma curvada y de las mismas dimensiones que la pala, es de pico. Esta herramienta se utiliza para cavar en tierras duras.
HACHA:
Herramienta cortante, compuesta por una pala acerada, con filo por un lado y un ojo para enastarla por el lado opuesto.
El hacha ha sido y sigue siendo una pieza fundamental en la cultura forestal maderera de Celada, herramienta fundamental para hacer la “hoja”, la “leña”, los “cachizos” como labores forestales en los montes y posteriormente en las casas para trocear esas leñas y cachizos en la medida de las cocinas.
TRONZADOR:
Sierra de hoja ancha y algo curva por el lado de los dientes, que tiene un mango en cada extremo y se emplea para talar árboles y partir al través los troncos a un largo determinado.
El tronzador era muy empleado para la labor de “hacer cachizos”, aserrando por medio del tronzador el “roble” en trozos con una medida apropiada para posteriormente poder cargarlos al carro, a lo que seguía abrir estos trozos por medio de “cuñas” y golpes de maza que obligaban al madero a abrirse en trozos o “cachizos”
GUADAÑA:
Apero agrícola formado por una hoja de cuchilla curvada y grande, provista de un largo mango, que se usaba de forma manual para la siega de la hierba y también de los cereales y forraje.

Hasta los primeros años de la década de 1960 que se introdujeron las máquinas de segar la hierba y se adaptaron también para la siega de los cereales la guadaña fue una herramienta temida por lo fatigosa de la labor que se realizaba pero querida y mimada para tenerla en las mejores condiciones. Era preferible picarla por las tardes porque el material estaba más dócil y se batía mejor.
Como se ha venido señalando en Celada su principal patrimonio y sostenimiento de sus ganados ha sido y sigue siendo sus amplias y abiertas praderas, que desde que se conoce su historia se han cultivado como prados de siega y a excepción de los hortales, se han segado y se siguen segando una vez al año, a principios del verano en junio-julio.
Hasta la llegada de las máquinas de segar hierba de tracción animal todas las praderías se segaban con la guadaña. En aquellos años había muchas familias y bastante numerosas y resultaban todos poco para llevar a cabo esta pesada faena, contratando los más pudientes y también con más capital a segadores, que venían principalmente de la comarca de Liébana. Estos eran contratados incluyendo siempre el alojamiento y comida.
A partir de la entrada de las máquinas de segar que se introdujeron rápidamente, la guadaña pasó a un segundo plano, utilizándose únicamente para segar las esquinas, lindes y puntos de difícil acceso de las máquinas y poco a poco se iba quedando en las casas. Con la llegada de las máquinas de segar a motor la guadaña dejó de utilizarse en la siega de la hierba.
HOZ:
Instrumento para segar, principalmente los cereales, compuesto por una hoja acerada, corva, afianzada en un mango de madera
En Celada la hoz fue sustituida por la guadaña y posteriormente en varios cultivos de cereales por la segadora de la hierba, mediante la adaptación de unos aperos. No obstante por circunstancias como el haber quedado “ralo”o muy bajo el tallo de los cereales, en las últimas décadas también se utilizó la “hoz”.
La recolección con la hoz se hace puñado a puñado: los talos se cogen con la mano izquierda y se cortan con la mano derecha, dirigida de izquierda a derecha.
La enciclopedia “Planeta” dice de la hoz lo siguiente:
Este útil agrícola es conocido en toda Eurasia, excepto en algunas zonas de Indonesia. En la península Ibérica, las primeras hoces aparecieron en la vertiente mediterránea durante el neolítico inicial, en torno al año 5000 a.J.C. Estaban formadas por mangos de madera en los que se insertaban varias hojas talladas de sílex. Se trata de hojas fáciles de identificar por el intenso brillo de su filo (pátina de siega o lustre de cereales), adquirido en contacto con las gramíneas cortadas. En el paleolítico europeo apareció otra variedad de cuchillo de segar con mango recto y gancho torcido, en el cual los cortantes de sílex se fijaban en la parte derecha del mango; se cree que el gancho servía para reunir las espigas que se iban cortando. La evolución generalizada hacia los mangos curvos podría responder a la necesidad de combinar en un mismo gesto dos intenciones: atrapar y seccionar. Este cuchillo sirvió de modelo para las primeras hoces metálicas que aparecieron en Europa hacia el 2000 a.J.C. La hoz fue sustituida por la guadaña durante el siglo XVIII en el norte de Europa, mientras que, en el sur de Europa, fue directamente suplantada por la segadora o la cosechadora a fines del siglo XIX. En cambio, sigue utilizándose en toda el Asia tropical. Los distintos tipos de hoces, muy numerosos, difieren por la longitud de la hoja, la curvatura, el perfil (liso o dentado) y la sección (hoja plana o de dorso reforzado). La recolección con hoz se hace puñado a puñado: los tallos se cogen con la mano izquierda y se cortan con ayuda de la hoz asida por la mano derecha dirigida de izquierda a derecha. La práctica ha demostrado que para ejecutar el corte con el mínimo esfuerzo es preciso que la curvatura de la hoja de la hoz corresponda a la de una espiral logarítmica.
RASTRO-RASTRILLO:

Instrumento agrícola propio para recoger la hierba-paja, arreglar os prados, etc. que consiste en un astil largo y delgado, cruzado en uno de sus extremos por un travesaño armado de púas o dientes. Para el tratamiento de la hierba era todo el material de madera y para el “arreglo de los prados” se fue introduciendo el rastrillo de hierro con mando de madera. Actualmente les hay de P.V.C.
HORCA:
Palo que remata en dos o tres más púas, muy utilizado en las faenas agrícolas. En Celada la horcas de madera se utilizaban para mover la paja, al inicio de tratarla para trillar. Las horcas de mango de madera y púas de hierro se utilizaban para mover la hierba, darla vuelta en el prado, acercarla hacia el carro, descargar desde el carro y colocarla en los pajares.
HORCÓN:
Palo que remata en cuatro o más púas de hierro, muy utilizado en la carga de la hierba de los prados al carro y el lanzamiento desde el “bocarón” al fondo de los pajares, así como para el movimiento de los cereales. También tenía una aplicación importante en el movimiento del “estiércol”.
Horconada:
Cantidad de pasto, heno, etc., que de una vez se coge y se arroja con el horcón.
EL TRILLO:
Instrumento agrícola
para trillar, que comúnmente consiste en un tablón con pedazos de pedernal o
cuchillas de acero encajadas en una de sus caras y con los cuales se corta la
paja y se separa el grano.

TRILLAR:
Triturar la mies y separar el grano de la paja. Esta labor se hacía con la mies en la era donde previamente se echaba y se esparcía, aproximadamente dos carros de mies, sobre un círculo de unos 10 metros de radio, para dos parejas de yunta y un trillo por cada una. Esta labor se efectuaba generalmente en el mes de Agosto y comenzaba sobre las 10:30 horas de cada día para finalizar sobre las 4 de la tarde, resultando ser muy cansada para todos los participantes (animales de las yuntas) y las personas que iban montadas en los trillos, por lo monótona de la tarea y soportar el sol en sus horas más fuertes, que a su vez favorecían el hacerse la trilla.
En un primer momento
de la trilla, toda la mies permanecía esparcida en un círculo regular pasando a
formarse un círculo con corona en el centro, a base de vueltas de trillo.
Además de las personas que iban en los trillos, dependiendo de las yuntas que estaban en la trilla, otra o más personas no paraban de dar vuelta la paja a cada momento para favorecer y ayudar a que se hiciera primero y mejor la trilla. Cada cierto tiempo también se hacía un descanso para renovar nuevos fríos, sobre todo los animales, porque los que iban en el trillo participaban con la horca en primera instancia y posteriormente, a la finalización de la trilla, con el gario, en dar la vuelta a la trilla (poner sobre la superficie la paja que permanecía en la zona más baja).
En la tarea de la trilla participaba toda la familia y en razón del número de miembros de la misma, cantidad de cereales a trillar y animales de tiro enseñados se utilizaban, una, dos o tres parejas de vacas.
La comida se hacía siempre en la era, para lo que se efectuaba una parada de los animales y como requería la situación se hacía en las inmediaciones de la trilla para estar vigilantes a las yuntas.
Las eras donde se hacía la trilla se preparaba en el sentido de que pudiera barrerse y al mismo tiempo no se desterrara ni se moliera el grano, para lo cual se segaba la hierba con mucho detalle y detenimiento pasando seguidamente a abasnarla (un escobón con peso), echando agua hasta conseguir un césped homogéneo y blando.
La mayoría de las eras contaba con un árbol en un extremo de la misma, plantado a fin de protegerse en los momentos de descanso y durante las comidas del calor intenso. Entre sus raíces se hacía un pequeño hueco que hacía de bodega para mantener las bebidas algo más frescas.
BIELDO:
Instrumento agrícola formado por un palo largo en cuyo extremo hay un palo transversal al que se fijan cuatro palos en forma de dientes, que sirve como aventador de las mieses al viento.
GARIO:
Instrumento agrícola, de la misma estructura y forma que el bieldo pero en
proporciones mayores y sirve principalmente para mover la paja en las siguientes
faenas: dar vuelta la trilla cuando está bastante molida, echar la parva a la
máquina de beldar, cargar el carro y lanzar la paja al bocarón y de éste al
fondo del pajar.
BELDAR:
Agitar en el aire. Aventar con el bieldo las mieses, legumbres, etc., trilladas, para separar el grano de la paja. Abeldar, aventar, separar.
Una vez hecha la trilla, que así se consideraba cuando estaba separado totalmente el grano de la paja y ésta presentaba un tamaño corto y machacado, se procedía a recogerla formando una parva (montón), y dependiendo de lo asentado del tiempo y las previsiones de continuar con el mismo tipo de cereales para la trilla del siguiente día se efectuaba el barrido de la era o se dejaba para otras fechas, procediendo seguidamente a “beldar” la parva con los bieldos si se presentaba viento o por el contrario a esperar para cuando éste saliera.
Por lo general, las tardes de agosto se presentaban propicias para beldar, al acudir con cierta asiduidad el viento del Norte a partir de las seis de la tarde.
La operación de “beldar” consistía en echar al viento, a través del bieldo, porciones pequeñas de la parva (la paja con el grano), con cierta inclinación a barlovento (contra el viento), para favorecer la separación del grano de la paja.
Las eras están ubicadas por esta razón en zonas abiertas y altas que favorecían la presencia de los vientos del Norte.
Desde finales de la década de 1950 se fueron implantando las máquinas de beldar, aunque manuales que requerían la fuerza humana para dar a la “manivela”. Estas máquinas resultaban muy favorables para llevar a cabo la monótona tarea de beldar, realizándose la misma en un tiempo controlado y sin dependencia de los vientos, lo que favoreció también en ubicar las eras en zonas más cómodas y accesibles.
Las máquinas de beldar también eran muy favorables en la tarea que seguía al “beldado”, que era el “acribado” o limpieza total del grano, separando incluso el seleccionado del resto de los que pudieran estar presentes, por la colocación de las cribas adecuadas.
YUNTA:
Par de vacas, que hasta los primeros años de la década de 1960 eran autóctonas (tudancas). A partir de esta década se produjo un mestizaje constante con la pardo alpina, que resultaban menos resistentes como fuerza bruta para las labores del campo y acarreos.
YUGO:
Instrumento de madera al cual, formando yunta, se uncen por la cruz las vacas, y en el que va sujeta la lanza o pértiga del carro (cabezal).

El uncido del yugo al carro se realiza por medio del “sobeo”, que es una soga de cuero con una punta de madera en sentido transversal que hace de tope y fijación para unir fuertemente la peana del yugo al carro. Es importante que este atado este bien para favorecer el tiro de los animales y dar mayor seguridad a la carga en evitación de posibles “entornes” o volcar el carro. Al igual que con las sogas de uncir los animales, el sobeo también toma rápidamente la forma de las vueltas por donde se coloca para la mejor sujeción.
YUGUETA
Pieza de madera que permite uncir una yunta de bueyes-vacas y a la que se coloca el timón de un arado, el rastrón, la tabla, la basna, el trillo, etc.
UNCIR:
- Zurcir.
- Atar o sujetar al yugo-yugueta bueyes, mulas u otras bestias.
- Enganchar, aparear, juntar, unir, atar.
La labor de uncir una yunta al yugo-yugueta se hacía por medio de las “sogas” de cuero, colocando la cabeza del animal, que se protegía con una melena, debajo de la yunta a la que se ataba por medio de la soga con un sistema de amarre definido al que adaptaba rápidamente la soga tomando la forma de las vueltas preestablecidas.