| LA HERÁLDICA DE CELADA |
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Alonso
(o Aloyto o Alfonso o Alfonsín)El apellido Alonso es patronímico; esto es, formado, derivado del nombre perteneciente al padre u otro antecesor, y aplicado al hijo u otro descendiente, para denotar en éstos la calidad de tales.
Significa, por tanto, "hijo o descendiente de Alfonso", porque es patronímico del nombre Alfonso, que viene, según algunos etimolofistas, de la voz goda altfuns, compuesta de alt, noble, y de funs, guerrero, belicoso. Hay muchos autores que dicen que el nombre de Alfonso significaba también, entre los godos, amado, favorecido. Otros entienden que tiene su etimología en la voz latina de Alphonsus.
Ahora bien; en opinión de ilustres tratadistas, el primer solar del apellido Alonso tenía origen godo y procedía de Desiderio, o Teuderico, sobrino del Rey Wamba, que por los años de 672 fundó solar en el valle de Valdivieso, hoy perteneciente a la provincia de Burgos. El blasón que desde muy antiguo trae esa casa de Alonso parece confirmar la indicada procedencia, pues dice:
De mi Desiderio, godo,
y del Rey Wamba sobrino,
procede esa casa en todo,
por línea recta y camino.
Otros autores, sin entrar a esclarecer el origen de los Alonso, manifiestan que fue en Asturias donde radicó su primera casa, y que de ella se derivaron las que se crearon después en Burgos, León y ambas Castillas.
No hay datos suficientes para definir si el solar del valle de Valdivieso fue anterior al de Asturias o viceversa; pero no debió ser mucha la antigüedad de uno sobre otro, porque ambos comenzaron a florecer en los tiempos de Don Alfonso I el Católico, como se sabe por noticias que más adelante expondremos.
Es probable también que el origen y tronco de esas dos casas fuese el mismo, y nos basamos para colegir que hubo entre ellas relaciones de vínculo y de dependencia, en el hecho de que algunos de los antiguos Alonso de Asturias, traían armas muy semejantes a las de los del valle de Valdivieso.
Esa casi identidad de armas de los dos mencionados primitivos solares, viene de paso a desmentir la afirmación que hacen algunos autores, relativa a que el linaje Alonso procede de un hijo natural que tuvo de una señora de la casa de Ción, muy antigua y poderosa en Asturias, el Rey Don Alfonso I el Católico, según unos, y Don Alfonso V, según otros. Añaden que ese bastardo tomó el nombre de su padre por apellido patronímico, continuándolo sus sucesores. Pero como los mismos autores que sientan esa afirmación dicen que esos Alonso traían por armas las que precisamente ostentaban los del valle de Valdivieso (que eran, como se ha dicho, de origen godo), y hasta con su misma leyenda De mi Desiderio, godo, etc., queda su error de manifiesto de una manera clara.
Con posterioridad a esos dos solares, fueron sucesivamente apareciendo muchas y distintas casas que en España probaron su hidalguía.
Cabeza
Hubo distintas casas de este apellido en las provincias de León, Asturias y Cantabria.
En la Chancillería de Valladolid hicieron información de hidalguía, en los años que se indican, los siguientes individuos del apellido Cabeza radicados en la provincia de León:
Manuel Cabeza, vecino de Omañuela, partido judicial de Murias de Paredes, 1753; Pablo Cabeza, vecino de Carneros, partido de Astorga, 1748; José Cabeza, vecino de Carbajal de Fuentes, partido de Valencia de Don Juan, 1744; Pedro Cabeza, vecino de Socil, partido de Murias de Paredes, 1780, y Manuel Cabeza, vecino de Vecilla de la Vega, partido de Bañeza, 1792.
La casa de los Cabeza de la provincia de Santander radicó en el lugar de Selores, del Valle de Cabuérniga. De ella fue
I. Juan Cabeza, natural de Selores, que de su esposa doña María Mier, de la misma naturaleza, tuvo a
II. Juan Cabeza Mier, segundo del nombre, natural de Selores, que casó con doña María de Mier González de Terán, natural del Valle de Cabuérniga, y fueron padres de
III. Juan Cabeza y Mier, tercero del nombre y natural de Selores, que contrajo matrimonio con doña Antonia Enríquez, de igual naturaleza, naciendo de esta unión
IV. José Cabeza Enríquez, natural de Selores y caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó el 21 de Octubre de 1791.
Calvo
Antiguo linaje muy extendido por España y América. Alardea de una sucesión varonil no interrumpida durante dos mil años; pero las pruebas de esto, como es natural , no es posible encontrarlas. Lejos de ello, resulta bastante difícil, si no imposible, establecer nexo y coyuntura entre las casas solares de este apellido en diversas regiones. Tampoco puede probarse que el linaje proceda del patricio romano Calvo Atenedoro, como pretenden algunos cronistas muy propicios a la exageración y a la fantasía.
Otros encuentran el origen y tronco del apellido Calvo en el famoso Conde y Juez de Castilla Laín Flavio Calvo, y robustecen su aseveración con la siguiente genealogía que, aun cuando ofrece muchas de las oscuridades propias de los antiguos tiempos en que florecieron sus personajes, tiene la ventaja de estar comprobada, en parte por la Historia.
I. Laín Flavio Calvo, Conde y Juez de Castilla, caso con doña Teresa Núñez Bella, hija de Nuño Rasura, también Juez de Castilla. Murió Laín Flavio Calvo el año de 898, y tuvo en su esposa, la citada doña Teresa, a
II. Fernán Laínez, que fue padre de
III. Laín Fernández, que procreo a
IV. Nuño Fernández, que en doña Egilona, su consorte engendró a
V. Laín Núñez, del que fue hijo
VI. Diego Laínez, que contrajo matrimonio con doña Teresa Núñez, hija de Rodrigo Alvarez o Nuño Alvarez de Amaya (hijo bastardo a su vez del Rey Don Alfonso V de León) y de su mujer doña Gontroda Gutierrez. Los citados Diego Laínez y doña Teresa Núñez, tuvieron estos hijos:
1º Rodrigo Díaz de Vivar, que sigue; y
2º Doña Tello Díaz, que casó con Lope Díaz el Rubio, duodécimo Señor de Vizcaya.
VII. El primero, Rodrigo Díaz de Vivar, es famoso héroe conocido en la Historia con el sobrenombre del Cid Campeador. Supónenle unos autores nacido en Burgos en 1026; otros en Vivar, aldea del partido judicial de Villarcayo, y no pocos en Medina de Pomar, del partido judicial de Villarcayo, en la misma provincia; en el lugar de Cardeña Jimeno, del partido judicial de Burgos, y en la villa de Santo Domingo de Silos, de la repetida provincia; pero todos los tratadistas coinciden en asegurar que vio la luz a mediados del siglo XI. Llamósole el Cid, palabra árabe que vale tanto como señor, por los muchos señoríos que tenía en Castilla, y Campeador (de la palabra teutónica champ, que quiere decir pelea), por lo que se distinguía en las peleas. También se le conoce por el nombre de Ruy Díaz, como contracción de su nombre, Rodrigo Díaz, y su sobrenombre de Vivar obedece al señorío de su familia tenía en el pueblo de Vivar.
No hemos de entrar en el relato de su historia, por no ser materia propia de estas páginas. Concretándonos a lo que con la genealogía se relaciona, añadiremos que Rodrigo Díaz de Vivar casó con doña Jimena (hija del Conde Gómez Lozano, según unos, de Diego Rodríguez, Duque de Asturias, según otros). y que tuvo de ella tres hijos.
Díez
Díez y Díaz son considerados como un mismo apellido patronímico porque ambos se derivaron del nombre propio Diego.
Así es, y puede añadirse que los descendientes de varias casas solares de estos patronímicos se apellidaron Díaz y Díez, indistintamente. También se observa en las líneas dimanadas de un mismo solar que unas se apellidaron Díaz, mientras otras, en cambio, usaron el apellido Díez, sin perjuicio de que unas y otras ostentaran idéntico escudo de armas.
Tratamos, sin embargo, del apellido Díez separadamente del de Díaz porque hay también algunas casas y familias que se apellidaron sólo con el patronímico Díez, sin confundirlo ni alternarlo con el de Díaz y usando armas completamente distintas de las que usaron las de este último.
Aconseja, además, esa separación lo que tenemos dicho repetidamente en todas las informaciones de los apellidos patronímicos de que nos hechos ocupado hasta ahora; esto es, que no pueden considerarse como originarias de un mismo solar y tronco, como algunos autores pretenden, todas las casas y familias de un mismo patronímico, porque hay entre muchas de ellas radicales diferencias de cuna y linaje, hasta el punto de que nada tienen que ver unas con otras, ni las une el más lejano vínculo de parentesco.
Estalayo
En el Diccionario Enciclopédico consultado, en principio citado, no se encuentra incluido este apellido, sin embargo el mismo bien pudiera ser originario de la localidad de "Estalaya" (apellido topográfico), en el mismo valle y término municipal que Celada, pudiendo igualmente radicar su primitivo solar en dicha localidad, de la que posiblemente haya tomado el nombre, difundiéndose posteriormente como apellido de Estalayo.
Fernández
Apellido patronímico derivado de los nombres propios Fernán y Fernando y muy difundido por toda España y América.
Las características que ofrecen todos los patronímicos quedaron expuestas y detalladas al tratar de los apellidos Alonso, Alvarez, Díaz, Diez, etc., y lo que en esas informaciones consignamos puede repetirse aquí, aplicándolo a los Fernández.
Remitimos al lector, por tanto, a esos trabajos publicados en anteriores tomos de esta Enciclopedia, interesándonos únicamente repetir en este lugar que las numerosísimas familias que llevan el apellido Fernández no tuvieron un mismo origen ni proceden tampoco de un mismo primitivo solar y tronco. Lejos de ello, proceden de casas y linajes tan distintos, que no existe entre la mayoría de esa familias ningún vínculo de parentesco ni de sangre.
Esto nos obliga en la presente información, como nos obligó en los otros apellidos patronímicos, a recoger con la debida separación algunas de las muchas y distintas casas de Fernández que en España probaron su hidalguía, siguiendo el mismo orden y procedimiento ya utilizados en los estudios de los apellidos Alonso, Alvarez, Díaz, etc., y reservándonos el tratar de varias de ellas dentro de los linajes de que verdaderamente proceden y en los tomos en que les corresponda figurar por el orden alfabético que seguimos en este estudio.
De esta manera, no sólo se facilita la más clara inteligencia de tan numerosas y diversas familias de Fernández. Se logra también marcar con mayor claridad y sencillez las diferencias o comunidad que ofrezcan de origen, solar y región.
También advertimos que para realizar o completar el estudio de muchas casas de Fernández, hay que buscar sus antecedentes, no en esta información, sino en las de los apellidos a los que vaya unido el patronímico Fernández.
Uno de los más antiguos solares de este patronímico lo señalan algunos autores en Asturias, cerca de Covadonga, y dicen que fue fundado por el caballero Hernán de Fernández, que floreció en tiempos del Rey Don Rodrigo y se halló en la batalla de Guadalete. Según una leyenda descendía ese Hernán Fernández de un régulo gentil llamado Fernando, a quien convirtió el apóstol Santiago, y fue sucesor suyo San Marcelo Centurión.
También se lee que el repetido Hernán Fernández tuvo por hijo a Toribio Fernández, que con tres hijos suyos sirvió al Rey Don Pelayo, descendiendo de ellos varios infanzones del mismo patronímico, que se hallaron en las conquistas de Oviedo y de León.
Estos Fernández, como decimos, tuvieron su solar a una legua de Covadonga, y acaso ese solar dimanaran, andando el tiempo, otras de las muchas casas del mismo patronímico que existieron en el Principado de Asturias.
Fuente (o de La Fuente)Resultaría difícil y sería aventurado señalar de una manera concreta el origen de este apellido. No bastan los datos reunidos para esclarecer este punto.
Algunos tratadistas lo identifican con el apellido Fuentes y lo atribuyen al mismo arranque, aunque tampoco se pueden precisar sus orígenes.
Hay también autores que a todas las familias Fuente y Fuentes las consideran una misma, habiendo notorio error en ese juicio, porque se deduce claramente de la investigación de ambos apellidos , que, lejos de proceder de un mismo solar y tronco, hay muchas familias y apellidadas Fuente originarias de distintas casas y regiones, y muchas también apellidadas Fuentes entre las que no existe tampoco ninguna relación de origen ni de parentesco.
No es oportuno, por lo tanto, agrupar en un mismo estudio a los Fuente y a los Fuentes, sino tratar de ellos en informaciones separadas, y dentro de cada una de éstas marcar las diferencias que hay entre uno y otro apellido, único modo de facilitar, en lo posible, la más clara inteligencia de las noticias que se tienen de familias tan varias.
En consonancia con este criterio desarrollamos nuestra labor, hablando a continuación de los Fuente y aplazando para otras páginas las noticias relativas a los Fuentes. En el terreno de las suposiciones y aunque es fuerza prescindir de puntualizar el origen del apellido Fuente, por razones anteriormente indicadas, es lo más probable que las familias así apellidadas tuvieran su cuna en algunos de los distintos pueblos denominados Fuente, que hay en diversas regiones de la península, y que, por esta razón de naturaleza, tomaran su nombre por apellido. De ahí el hecho de que nada tengan que ver unas con otras, aunque se apelliden del mismo modo. También puede consignarse que entre esas familias hubo algunas que, a pesar de no ser originarias, ni haber estado radicadas en ninguno de esos pueblos, se apellidaron, sin embargo, Fuente, por haber tenido en señorío sus ascendientes alguna villa o lugar de ese nombre.
González
Apellido patronímico derivado del nombre propio Gonzalo, e intensamente difundido por España y América.
Se observa al hacer el estudio de este apellido el mismo fenómeno que ya señalamos en las informaciones de otros patronímicos; esto es, que muchos doctos y clásicos tratadistas se esfuerzan en el vano empeño de explicar su origen y primitivos progenitores, como el González fuese apellido de linaje exclusivo de una sola y determinada familia, sin reparar en que su carácter de patronímico hace estériles y perfectamente inútiles esos propósitos, ya que el González no denota otra cosa que hijo o descendiente de Gonzalo, y como fueron innumerables y totalmente distintas las familias que comenzaron a usar ese apellido, tomándolo del nombre propio Gonzalo de un antecesor suyo, y lo continuaron sus descendientes, sin otra razón ni causa que la apuntada, es perder lastimosamente el tiempo en intentar hacer originarios a todos los González de un mismo primitivo solar y tronco, cuando fueron tantas, tan diversas y tan imposibles de señalar las procedencias de la inmensa mayoría de las familias que llevan ese patronímico.
Antes, sin embargo, de proceder a la recopilación de sólo algunas de las diversas casas de González de probada hidalguía y de las que se hallan concretas noticias, vamos a reproducir, a título de curiosidad, lo que varios tratadistas escribieron caprichosamente y con no pocos errores históricos genealógicos y cronológicos, sobre los arranques y progenitores del apellido que nos ocupa.
Muchos de esos autores señalan como propagador de la estirpe de González al Conde Fernando Negro, emparentado con el famoso Carlos Magno, que fue Señor de la casa solar de González en el valle de Jivaja, montañas de Cantabria, quien, estimulado de su católico celo, acompañó a don Pelayo en la restauración de estos reinos, desde el mismo año en que fue jurado de Covadonga, siendo tan conocido este héroe, que solo con nombrarle quedaba indicada su nobleza y demás honoríficas circunstancias que le adornaron.
En su más avanzada edad fundó y dotó con gruesas rentas (que había adquirido en virtud de sus servicios), el monasterio de Escalada, ocho leguas distante de la ciudad de Burgos, y esta fue poblada por su descendiente don Diego Porcelós, por el año de 884. Este caballero casó con una señora ilustre, cuyo nombre se ignora; pero no el que fue su hija única doña Sula, que contrajo matrimonio con don Nuño Belchides, Caballero de la primera nobleza de Alemania, natural de la ciudad de Colonia, que en aquella época vino a Castilla estimulado de su ánimo belicoso, para pelear contra los infieles, y fueron sus hijos: Nuño Rasura, Juez de Castilla, y Bustos González, Señor de Salas. El Nuño tuvo por hijos a don Gonzalo Núñez y a doña Teresa Núñez. Don Gonzalo casó con doña Jimena Fernández Madona, hija del Conde don Nuño Fernández y nieta del Rey don Bermudo I de León, y fueron padres del Conde Fernán González y del Conde don Gonzalo Núñez, que lo fue del Conde don Pedro González de Lara y del Conde don Gonzalo Téllez, tronco de los Condes Salvador y Alvaro, que gobernaron a Lara y a la montaña de Cantabria desde Laredo a Santillana. Hijo de Alvaro fue Nuño que también tuvo a Lara y procreó al Conde Gonzalo Núñez, padre, a su vez, del Conde Pedro González de Lara, que dejó este apellidos a sus descendientes.
El Conde Fernán González, de Castilla, celebró dos matrimonios: el primero, con doña Urraca, de la que solo tuvo una hija del mismo nombre, que casó con Sancho el Gordo, de quienes procede mucha nobleza, y del segundo, con doña Sancha de Navarra, hermana de García Sánchez, Rey de Navarra; de doña Urraca, Reina de León y de Murcia y Condesa de Barcelona, de doña Teresa, también Reina de León, y de doña Blanca, Señora de Vizcaya, hijos todos de Sancho II Abarca, Rey de Navarra, y de su mujer, doña Toda, o Teuda.
De esta unión nacieron: don Gonzalo, don Sancho, don García y don Pedro González, de quien provienen Rodrigo González, Martín González y Juan González, Ricohombres, que se hallaron en la toma y conquista de Sevilla con el Santo Rey don Fernando, en cuya campiña quedaron heredados y donde se radicaron, procediendo de ellos los González de Andalucía, dándose a conocer en todos tiempos, así por su mucha grandeza, como por su valor, de que dan testimonio don Alonso de Santa Cruz y don Diego de Urbina, en sus respectivos nobiliarios, añadiendo que la casa principal de González ha sido cuna de muchos Ricohombres, esforzados guerreros, Caballeros de las Ordenes Militares, Treces y Comendadores de ellas.
García
Apellido patronímico, derivado del nombre propio García, y difundido muy intensamente por España y América.
En su estudio seguiremos las mismas normas observadas en las informaciones de otros patronímicos como Alonso, Alvarez, Díaz, Díez, Fernández, etc., a las que remitimos al lector.
Nos concretamos, pues, en este trabajo a recoger, con la debida separación, algunas de las numerosas familias del apellido García (sería imposible recogerlas todas), que son notoriamente hidalgas, según los testimonios y documentos que se conservan de las pruebas que rindieron, y que usaron ese patronímico sin unirlo a otro linaje en apellido compuesto.
También habrá de buscar el lector en anteriores apellidos a éste, los antecedentes de varias familias del patronímico que ahora nos ocupa y que usaron o usan el García unido a otros apellidos, tratados e incluidos en los volúmenes editados en la Enciclopedia de la que tomamos este estudio.
Este procedimiento ofrece la ventaja de marcar en la forma más clara y sencilla, las diferencias o nexos de origen, solar, región y parentesco que ofrezcan las distintas casas del patronímico que estudiamos. Porque nuevamente hemos de repetir que muchas de las numerosas casas del apellido García no tuvieron igual origen, ni proceden de un mismo primitivo solar y tronco. Por el contrario, son tan varias y dispares sus procedencias, que no existe entre la mayoría de ellas ningún vínculo de parentesco, ni la más leve y primitiva comunidad de sangre, pues la coincidencia de apellidarse de igual modo, queda plenamente explicada con la antigua y generalizada costumbre de convertir en apellido patronímico el nombre propio de un antecesor. Y como en la antigüedad era muy frecuente el nombre propio García, fueron muchas y distintas las familias que lo tomaron por apellido, unas aisladamente y otros uniéndolo al de su verdadero linaje y casa.
Consignadas las anteriores e imprescindibles aclaraciones, entramos a exponer de forma extractada algunos de los datos recogidos para este estudio.
ANTIGUOS Y FAMOSOS VARONES DEL APELLIDO GARCIA.
Como queda dicho, procede el apellido patronímico que ahora tratamos del nombre propio García, que en el idioma godo significaba "príncipe de vista agraciada", y muchos de los caballeros que lo ostentaron desde remotos tiempos, tuvieron la dignidad de Ricohombres.
Uno de los primeros varones apellidado García, de que se tiene noticia, fue Ramiro García, Potestad y gobernador por los años 843. En 981 florecieron Nuño García y Fortún García, este último Señor de la Torre de Tovar. Sancho García fue Conde de Castilla en el siglo X.
Alonso García, Ricohombre, estuvo casado con doña Estefanía Méndez, a la que hizo madre de Bermudo García, que se señaló por su valor y proezas en la conquista de Toledo.
Gómez García, hijo del Conde de Cabra, fue marido de la Infanta doña Elvira.
Algunos tratadistas afirman que varias familias de este apellido proceden de Garci-Jiménez, el héroe de la reconquista de Aragón, que ganó Ainsa, donde se fortificó, tomando el nombre de Rey de Sobrarbe.
Otros autores hablan de tres hermanos García que se señalaron en la defensa de la ciudad de León, la primera vez que la tomaron los moros, y que fueron los ´últimos en abandonarla cuando se hizo imposible la resistencia.
Separáronse estos tres hermanos al salir de León. Uno se dirigió hacia Balisa, e hizo su asiento en el barrio de Luna; otro radicó en el de Armentero y de éste procedió aquella matrona llamada Antonia García, conocida también por la Dama de Armentero, tan cantada en las historias por su valor, y el tercero de dichos hermanos se estableció en el barrio de Ribela en Modino. A los tres se les considera progenitores de muchas familias García, que se extendieron por toda España.
Gutiérrez
Apellido patronímico derivado del nombre propio Gutiérre, y como tal, muy extendido por nuestra patria.
En su estudio seguiremos las normas adoptadas en las informaciones de los patronímicos que le han precedido.
Discuten los tratadistas sobre el origen de los Gutiérrez más antiguos. Unos dicen que proceden de la Casa Real de Asturias; otros, del Conde soberano de Castilla Fernán González, por la línea de Aza; otro, de un Capitán del tiempo de los moros, que fue enterrado en la sierra de Tejada, y ante cuyo antiquísimo sepulcro aducían, en cierto día del año, los caballeros del linaje de los Ríos.
Juan Francisco de Hita y otros autores aseguran que procede de los godos, pues el nombre Gutierre o Guiterio es de nominación gótica. Pero ninguna de estas opiniones ofrece garantía para ser tomada en consideración.
Pedro Lezcano dice que una casa solariega, muy antigua, de este patronímico, radió cerca de la villa de Navia, en Asturias, y cita a Payo Gutiérrez, que floreció en tiempos de Alfonso el Casto y donó grandes haciendas al monasterio de religiosos benedictinos de Aguilar de Campóo.
Otro Osor Gutiérrez confirmó privilegios en tiempos del Rey don Sancho I, y Pedro Gutiérrez fue Merino Mayor reinando don Alonso V. El Conde Nuño Gutiérrez fue Ricohombre del Rey don Alonso VI.
Algunas antiguas familias de este patronímico reconocían por tronco a Fernando Gutiérrez, Ricohombre de Castilla, confirmador de muchos privilegios y Mayordomo Mayor del Emperador don Alonso VII, el que, en premio de los grandes servicios que le había prestado, le hizo merced del lugar de Grajalejo de Matas, que hoy pertenece al Ayuntamiento de Villamoratiel, del partido judicial de Sahagún (León). Dicha merced se verificó en el mes de Agosto de 1.149. También le concedió el realengo de la villa de Altera y otros heredamientos. Don Fernando Gutiérrez hizo después donación de todo esto al monasterio de Santa María de Carrizo, donde yace sepultado.
En tiempos del Rey don Alfonso VIII el de las Navas, floreció Rodrigo Gutiérrez, que fue Señor de Dueñas (Palencia) y de Borox, a seis leguas de Toledo, y Mayordomo Mayor del citado Monarca. Casó dos veces: la primera, con doña María de Guzmán, y la segunda, con doña Jimena.
Rodrigo Gutiérrez confirmó privilegios reinando don Enrique I. Pablo Gutiérrez Chirino fue quinto Almirante de Castilla y Diego Gutiérrez décimo cuarto Almirante, en tiempos de don Fernando IV el Emplazado.
García Gutiérrez de Grijalva fue armado Caballero de la Banda, en Burgos, por el Rey don Alonso VI.
Marco Gutiérrez de Benaubeje defendió el castillo de Aguilar de Campóo por el señor de Vizcaya y don Diego de Haro, castillo al que había puesto cerco el Rey don Alonso de León. Resistió, sin entregar la fortaleza, hasta caer al suelo desfallecido de hambre. El citado Monarca leonés premió su heroísmo, devolviéndole el castillo. Dice don Juan Francisco de Hita, que los antecesores de este caballero se llamaron primeramente Goritos.
Según el libro Becerro, consta que por los años de 1.350 estaban heredados con vasallos y naturaleza en muchos lugares de las behetrías, los hijos de Gonzalo Gutiérrez de Horna, los de Diego Gutiérrez de Fresno, y otros.
No continuamos esta relación de ilustres y pretéritos varones del patronímico Gutiérrez, porque sería inacabable.
Liébana
Procede de Liébana (Cantabria).
Una familia así apellidada moró en la ciudad de Jaén, y a ella perteneció
I. El Doctor Juan de Liébana, natural de Jaén, esposo de doña María de Aranda, natural de Alcalá la Real, en la misma provincia, y ambos padres de
II. El Licenciado Jerónimo de Liébana y Aranda, natural de Jaén, que se unió en matrimonio con doña María Jiménez de Villarreal y Jiménez de Guzmán, llamada también doña María de Sotomayor, natural de Osuna, Sevilla (hija de Benito Jiménez de Guzmán, natural de Osuna). De ese enlace fue hijo
III. Juan de Liébana y Jiménez de Villarreal, natural de La Rambla de Caballero de la Orden de Santiago, con fecha 4 de Noviembre de 1.624.
Llorente
Uno de los solares más antiguos de este apellido, muy extendido por España, radicó en la villa de Rincón de Soto, del partido judicial de Alfaro (Logroño). También hubo familias Llorente en la Montaña de Santander y de Aragón.
De la casa de Rincón de soto fue:
I. Francisco Llorente, natural de Rincón de Soto, esposo de doña María González Gómez, y ambos padres de
II. José Llorente y González, natural de Rincón de Soto, que casó con doña María de Alcaraz y Zapata, ambos de Rincón de Soto, naciendo de esta unión
III. Juan Francisco Llorente y Alcaraz, natural de Rincón de Soto, que celebró su enlace con doña María Manuela González de Mendizábal, de igual naturaleza (hija de Diego González y de doña Isabel de Mendizabal, ambos de Rincón de Soto). Procrearon a
IV. Juan Antonio Llorente y González, natural de Rincón de Soto y Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó el 15 de septiembre de 1807.
Martínez
No vamos a repetir aquí lo que tantas veces hemos dicho acerca de los apellidos patronímicos, El que ahora nos corresponde tratar es también patronímico y procede del nombre propio de Martín.
En su estudio, por tanto, hemos de atenernos a las normas seguidas en las informaciones de otros apellidos de la misma naturaleza, tales como Alonso, Alvarez, Díaz, Díez, Fernández, García, González, Gutiérrez, etc.
Conforme a esas normas y obligados, además, por la falta de espacio, recogemos a continuación solamente algunas de las casas hidalgas del apellido Martínez, agrupándolas por las regiones en que radicaron y procurando marcar, en los casos que nos sea posible, la relación de procedencia o de parentesco que pueda existir entre algunas de ellas.
En la inmensa mayoría de las familias Martínez, así como en otras que se apellidan con patronímicos, no cabe buscar ese nexo, pues el Martínez no denota otra cosa que hijo o descendiente de Martín, y como fueron innumerables y totalmente distintas las familias que comenzaron a usar este apellido, tomándolo del nombre propio Martín de un antecesor suyo, y lo continuaron sus descendientes sin otra razón que la apuntada, sería absurdo buscar un primitivo solar y tronco común a la generalidad de estas familias.
Mediavilla
Tuvo su primitivo solar en el lugar de Villela, o Villella, del Ayuntamiento de Rebolledo de la Torre y partido judicial de Villadiego (Burgos), desde donde pasó al valle de Buelna (Cantabria) y Aragón.
Lugar en medio de dos villas.
Merino
En el Ayuntamiento de El Fresno, del partido judicial de Avila, hay un lugar denominado Merino, que bien pudiera tener relación con este apellido, que se extendió bastante por España, pues hallamos casas solares así denominadas en la villa de Laguardia (Alava); en el Valle de Mena, del partido judicial de Villarcayo (Burgos); en la villa de Pesquera de Ebro, del partido judicial de Sedano, de la misma provincia, y de la que procedía la de la villa de Ausejo, del partido judicial de Calahorra (La Rioja); en el Valle de Araiz, del partido judicial de Pamplona (Navarra), con casa llamada de Mariorena, y en la ciudad de Sevilla.
También pasaron a América, y en la ciudad africana de Orán moró otra familia Merino.
De la casa alavesa de Laguardia, fue:
I. Sancho Martínez Merino, que de legítimo matrimonio tuvo a
II. Pedro Martínez Merino, que engendró a
III. Sancho Martínez Merino, que casó con doña María Sáiz de Medrano, y fueron padres de
IV. Juan Merino y Sáiz de Medrano, vecino de Laguardia, que sostuvo pleito de hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, que se resolvió en sentencia favorable el 12 de Diciembre de 1578.
De la casa radicada en la villa de Pesquera de Ebro, procedió:
I. Pedro Merino, natural de Pesquera de Ebro, que contrajo matrimonio con doña María de Porres, de la casa de Porres, en el Valle de Valdeporres, a la que hizo madre de
II. Rodrigo Merino de Porres, natural de Pesquera de Ebro, que celebró su enlace con doña María Ruiz de Sedano y de la Pinta, natural de Quintanilla, lugar del Concejo de Escalada, en el mismo partido judicial de Sedano (hija de Alonso Ruiz de Sedano, natural de Aedo (Cantabria), y de doña María de la Pinta, natural de Quintanilla de Escalada. Fueron padres de
III. Lesmes Merino y Ruiz de Sedano, natural de Pesquera de Ebro, Teniente de Maestre de Campo General y Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 21 de Agosto de 1664.
Olea
Es originario este apellido de la antigua Merindad de Campóo, que comprendía parte del partido judicial de Reinosa, provincia de Cantabria, y parte del partido judicial de Cervera de Pisuerga, provincia de Palencia.
Su primitivo solar radicó en el lugar de Olea (cuyo nombre tomó), perteneciente al Ayuntamiento de Valdeolea y partido judicial de Reinosa.
Se extendió por las provincias de Palencia, Burgos y Valladolid y pasó a Vizcaya, creando allí nuevas casas solares y difundiéndose mucho. Entre las casas vizcaínas de Olea figuran las radicadas en Larrabezúa, del partido judicial de Bilbao; Macaur de Morga y Bustruria, del partido de Guernica; Medeja, del partido de Marquina, y Uribe, del de Durango.
Del solar del lugar de Olea descendió
I. Juan de Olea, natural y vecino de Olea, que casó con daña Isabel de Solórzano, natural de lugar de Hoyos, perteneciente, como el de Olea, al Ayuntamiento de Valdeolea y partido de Reinosa. Tuvieron estos hijos:
1º Pedro de Olea Solórzano, que sigue, y
2º Juan de Olea Solórzano, Abad de la Colegiata de Aguilar de Campóo.
II. Pedro de Olea Solórzano, natural y vecino de Olea, contrajo matrimonio con doña Catalina de Hoyos, natural de Castrillo de Haya, también perteneciente al Ayuntamiento de Valdeolea (hija de Gómez de Hoyos), natural y vecino de Castrillo de Haya, y de doña Mencía de Cosío, natural del lugar de Mata de Hoz, que igualmente pertenece al Ayuntamiento de Valdeolea, nacieron de esa unión
III. Urbán de Olea y de Hoyos, natural de Olea y Caballero de la Orden de Calatrava, en la que ingresó el 28 de marzo de 1658.
Redondo
Hay dos antiguas y nobles familias de este apellido: una portuguesa y otra española, distintas en su origen.
La portuguesa procede por varonía de Suer Núñez Vello, hijo de Nuño Suárez Vello, Señor de la cuarta parte del Monasterio de Barcea, y de su mujer doña Mayor Pérez de Silva, hija de Pedro Paéz de Silva, Ricohombre de Portugal en el reinado de don Alfonso Enríquez. Estos Redondo portugueses enlazaron con ilustres casas de aquella nación.
La familia española es originaria de la Montaña de Cantabria y tuvo su solar en el concejo de Valle de Ruesga, del partido judicial de Ramales. De ese solar se derivó el que fue fundado en el lugar de Santallana, del Ayuntamiento de Valle de Soba, en el mismo partido judicial de Ramales.
Del solar del Valle de Ruesga procedió Gonzalo García Redondo, que tuvo cinco hijos que llevaron su apellido y dejaron numerosa descendencia.
De la casa del lugar de Santallana, en el Valle de Soba, fue descendiente Juan Fernández Redondo, padre de Pedro Fernández Redondo, que procreó a Juan de Redondo, de quien fue hijo otro Juan de Redondo Zorrilla, vecino de Oropesa (Toledo), que ganó ejecutoria de nobleza dada en la Real Chancillería de Valladolid el 30 de Mayo de 1.571.
Entre otros destacados caballeros de este apellido figuran don Francisco Redondo, de quien Flórez de Ocáriz asegura que reedificó la ciudad de Cáceres (Colombia), en 1.588, y en tiempos más modernos don Nicolás Antonio Redondo Pelegrín, Caballero de Calatrava, Teniente General de los Reales Ejércitos y Capitán General de Valencia.
Simal:
Portugal
Sus orígenes:
El origen de este ilustre apellido, por referencias de historiadores de la época y otras averiguadas por Araldis en los archivos registrales de ciudades y otros privados, podríamos asegurar, pero no afirmar, que este escudo u otro muy similar a él, apareció inicialmente desde el siglo XI al XIV, particularmente en el asalto al Alcázar de Córdoba el 29 de junio de 1236, como culminación a la campaña que había comenzado por unas algaradas fronterizas y terminaron con la campaña de Con Fernando, rey de Castilla y llamado el Santo. Las referencias de esta familia parecen precisarse con más frecuencia desde el siglo XV al XIX en especial los hechos de las huestes de los tercios de Nápoles, mandados por Don Fernando de Toledo duque de Alba, que hostigaron en 1557 a las tropas del Duque de Guisa que fueron derrotas sin presentar batalla y obligadas a retirarse otra vez a Francia con deshonra y aprobio. Todo ello parece coincidir con la memoria familiar de algunos de los miembros de la rama de la familia Simal.
SIMBOLOGÍA Y HERÁLDICA:
Son sus armas: En gules, un castillo, de oro, puesto sobre tres cabezas de jabalí de sable. Bordura de azur con esta leyenda en letras de oro: "Si mal ferí mejor vencí". El estudio del escudo heráldico familiar nos "habla" de quienes formaron el origen de la familia S., pues esa era su función, la de manifestar a los demás sus elementos diferenciales, pues la inclusión del elemento castillo es la característica del dominio feudal, pertenecientes a familias con memoria anterior al siglo XI, es símbolo de autoridad, gobierno y protección. Los esmaltes del arma de los S., pregonan los siguientes valores: el Gules es el símbolo de la fuerza, del poder, del amor ferviente a Dios y al prójimo, tal es el significado de este esmalte, a lo que habría que añadir el afán de dominio, el coraje, la audacia, la fortaleza y la magnanimidad, un alto porcentaje de este tipo de escudos familiares se dieron por actos de guerra.
ARMAS: en gules, un castillo, de oro, puesto sobre tres cabezas de jabalí de sable. Bordura de azur con esta leyenda en letras de oro "Si mal ferí mejor vencí".
Tejerina
(Fernández de Tejerina)
En la villa de Cisneros, del partido judicial de Frechilla (Palencia), hubo una familia de este apellido, de la que fue,
I. Alonso Fernández de Tejerina, que casó con doña Inés de López, y fueron padres de
1º Juan Fernández de Tejerina, que sigue, y
2º Alonso fernández de Tejerina, qe fué padre de
a) Diego Fernández de Tejerina, que litigó pleito de hidalguía en unión de su padre, obteniendo carta ejecutoria el 25 de agosto de 1583.
II. El mayor, Juan Fernández de Tejerina, tuvo por esposa a doña María Briciana, y en ella procreó los siguientes hijos:
1º Juan Fernández de Tejerina, que fué Bachiller.
2º Toribio Fernández de Tejerina.
3º García Fernández de Tejerina.
4º Alonso Fernández de Tejerina.
5º Sebastián Fernández de Tejerina.
6º Gonzalo Fernández de Tejerina, y
7º María Fernández de Tejerina.
Todos estos y algunos descendientes suyos probaron nuevamente su hidalguía en sucesivos años en la Real Chancillería de Valladolid.
Bibliografía.- Los documentos citados "Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Sala de los Hijosdalgo", de Alfredo Basanta, im., tomo IV, pag. 209.
TEJERINA, Consultado el Atlas de España se observa que Tejerina es una localidad de la provincia de León, cercano a Riaño, por lo que es muy posible que este apellido pudiera tener sus orígenes en la localidad del mismo nombre (apellido topográfico)
Torre
Con las denominaciones de "Latorre", "Torre" y "de la Torre", tratamos este apellido bajo la más sencilla y concreta de "Torre", acomodándola así al orden alfabético con que figura en muchas obras antiguas y modernas que seguimos en este Diccionario.
Tal coyuntura nos facilita no sólo ampliar lo que en aquella su primera información quedó referido, sino también añadir nuevos reparos a los fabulosos orígenes que se le atribuyen; robustecer los fundamentos de nuestra disconformidad con los autores que mantienen el criterio de que todas las familias apellidadas con las indicadas variantes proceden de un mismo solar y tronco, y mostrarnos en igual grado disconformes con los que afirman que "Torre" y "Torres", en plural, son modalidades de un mismo linaje.
Numerosas y antiguas -repetimos ahora- fueron las casas solares de este apellido que hubo en distintas regiones de España. Pero de algunas sólo existen referencias imprecisas y confusas. De otras son muy escuetas las noticias que se tienen. En cambio son abundantes aquellas de las que se conservan amplios datos genealógicos que hubimos de sintetizar y de omitir por mucha extensión en aquel inicial estudio, y que continuaremos sintetizando y omitiendo en éste por igual causa, aunque ampliándolos hasta donde lo permita el espacio de que disponemos.
De algunos de los legendarios orígenes que se atribuyen a este apellido ya hicimos mención (si bien no más que a título de curiosas referencias), en igual sentido quedaron allí nombrados varios de sus pretendidos remotos progenitores, a los que debemos agregar otro del que distintos tratadistas escriben que proceden todas las familias apellidadas Torre y Torres. Se refieren a Sancho Fortún de Torres, nieto de Fortún II, Rey de Navarra, y bisnieto del también Monarca navarro García Iñiguez II, volviendo a situar de nuevo su gratuita afirmación en los pretéritos tiempos que envuelven con densas oscuridades, no sólo el origen de un linaje imposibilitando su esclarecimiento, sino también la existencia efectiva del progenitor que le asignan, como sucede en este caso. Porque si, de acuerdo con lo que se lee en diversas historias, sólo hay seguridad del reinado de Fortún II por una donación a San Salvador de Leire, en el año 901, y únicamente se sabe que fue Rey piadoso; que no tuvo sucesión directa, y que, renunciando a la Corona en favor de su hermano Sancho II "Abarca", tomó el hábito de monje en dicho monasterio, al pudo ser nieto suyo el Sancho Fortún de Torres señalado como el primitivo progenitor de los Torres y Torre. No se nos oculta que también hay historiadores muy inclinados a creer que no sólo casó el Rey Fortún II, sino que tuvo varios hijos legítimos, pero la crítica histórica moderna les refuta, llegando hasta el extremo de considerar muy dudosa la existencia de dicho Monarca, en lo que va más lejos de lo anteriormente apuntado.
En lo que atañe a la común procedencia de todas las familias de ambos apellidos, cúmplenos decir que tal comunidad de origen no aparece tampoco en las nuevas noticias que en esta información recogemos. Solamente nos informan de los lugares, comarcas o regiones de donde proceden o hicieron su asiento o radicación sus casas solariegas. Y si bien es cierto que entre algunas de las cuales hay lógicas muestras de lazos familiares, no se descubre en las restantes esa relación de dependencia y parentesco. Esto nos lleva a agruparlas por regiones para el mejor orden y más clara inteligencia de las características que las diferencian o enlazan.
Por proximidad con nuestra comarca, se señala a continuación y de forma extractada, el estudio existente sobre Cantabria.
EN LA MONTAÑA DE CANTABRIA.
Con hondas y esparcidas raíces, y también con frondosas ramas, aparece este apellido en diversas localidades de Cantabria, por lo que no es raro que se le tenga como netamente nontañés, opinión que no compartimos en razón de lo que se desprende de otros autorizados testimonios que iremos apuntando.
LA CASA DE LA VILLA DE COMILLAS: En la villa de Comillas, del partido judicial de San Vicente de la Barquera, gozaba ya en mediados del siglo XVI de notoria hidalguía, una antigua casa de Torre. En el expediente de pruebas de nobleza del Caballero de la Orden de Santiago don García de Bustamante y de la Torre, declaran los informantes que estaba situada en la parte más eminente de la villa mirando al mar y que "era casa fuerte y puesta en guardas, coronada de almenas por los cuatro ángulos" y ostentando un escudo.
Vañes
En el Diccionario Enciclopédico consultado, en principio citado, no aparece este apellido, sin embargo bien pudiéramos señalar que el mismo pudiera tener sus orígenes en la localidad del mismo nombre (apellido topográfico), distante 7 kilómetros de Celada, actualmente con el mismo término municipal y partido judicial, radicando su primitivo solar en el mismo Vañes, que aunque no se conozcan casas solares está muy difundido en el valle de Castillería.
Villanueva
(o
Fernández de Villanueva o Villanova)Realmente son muchos los solares de este apellido citados en diversos manuscritos. Razonando los mismos no es posible que tengan nexo común entre sí todos ellos, dado que es un topónimo profusamente extendido por toda la Península Ibérica, motivo por el que los agruparemos por regiones, dando así un mejor entendimiento de los mismos.
En el País Vasco, Navarra y Baja Navarra hubo varias casas. Una de ellas, posiblemente la de más antigüedad, radicó desde tiempo inmemorial en el valle de Gordejuela (Vizcaya), siendo considerada como casa solar e infanzona, y sus miembros aparecen registrados en el primer libro de bautizados, en los comienzos del siglo XVI (1512). Otras tuvieron su asiento en la villa de Oñate (Guipúzcoa); en el lugar de Villanueva, en el valle de Aezcoa; en los lugares de Enériz y Erdozain, del valle de Lónguida, y en Iriberri (Navarra), más otra en Alava, y en la tierra de Cixa (Baja Navarra).
También en el Reino de Aragón hubo diferentes casas de Villanueva o Villanova. Una de ellas, denominada indistintamente Villanova o Villanueva, tuvo su asiento en Villanova de la Ribera del Fiscal, del partido judicial de Boltaña (Huesca), conocida por casa solar y palacio, ya citada en documentos de 1346, y otra en la ciudad de Zaragoza, ambas de notorios hijosdalgo.
En Castilla radicaron sus casas en el valle de Mena, y en Villanueva de Montes, del partido judicial de Villarcayo (Burgos); en la villa de Agrea, del partido judicial de Soria, y en la citada ciudad de Soria.
También en Cantabria son varias las casas situadas en la Junta de Sámano; en Santa María de Cayón; en Arnuero, del partido judicial de Santoña; en el lugar de Zurita, en el valle de Piélagos, y en el lugar de Polanco, del partido de Torrelavega.
En Cataluña encontramos una casa solar en el lugar de Perves, del partido judicial de Remp (Lérida).
En el Principado de Asturias hubo una casa en el lugar de Riosa, del Ayuntamiento de La Vega y partido judicial de Pola de Lena. También radicaron en Galicia,Andalucía, Extremadura, Canarias y Portugal.
Obtuvieron privilegio de Infanzonía ante la Real Audiencia de Aragón: entre otros, Diego de Villanova, vecino de Sádaba (Zaragoza), en 1655; Matías Villanova, vecino de Fraga (Huesca), en 1806; María Alberta Villanova y Royo, vecina de Fraga, en 1804; Miguel Martín de Villanova, vecino de Fraga, en 1645; Jerónimo de Villanueva, vecino de Madrid, en 1627; José de Villanueva, vecino de Madrid, en 1648; Juan Lorenzo de Villanueva, vecino de Madrid, en 1627; Miguel Villanueva, vecino de Zaragoza, en 1700; Miguel Villanueva, vecino de Madrid, en 1730.
Tampoco se puede descartar, en el lugar que nos ocupa, que el apellido "Villanueva", tenga su origen en la localidad del mismo nombre, cuyo nombre haya podido tomar y posteriormente difundido por todo el valle.