Las casas de Celada son
un auténtico museo etnográfico. El sistema de vida de sus gentes obligaba
a realizar un auténtico arsenal de objetos para favorecer los diversos
trabajos del campo y también los domésticos. Las gentes de Celada y su
comarca en sus largos y duros inviernos realizaban todos los aperos y
útiles, casi todos de madera, que se diseñaban, elaboraban y trabajaban de
forma rudimentaria, con extraordinaria maestría, demostrada paciencia y
exquisita artesanía. La creatividad, imaginación , habilidad e inventiva
que han quedado reflejadas en los múltiples enseres que han llegado hasta
nuestros días marcan una identidad propia de este pueblo y su comarca,
rica en saberes que aglutina toda su peculiar forma de vida cotidiana y
tradicional
Celada está
rodeado de monte y, aunque predomina el roble, también se encuentra otras
maderas más aptas para la artesanía como el haya, el fresno, el abedul,
olmo, avellano, salce… La madera por sus peculiaridades, fibrosidad,
resistencia, dureza, peso y variedad era aprovechada de forma sabia para
cada uno de los objetos para la que era destinada. Los elementos para
devastar las maderas eran rudimentarios (tronzador manual, hacha, azuela
y garlopa), lo que demuestra la capacidad de trabajo, precisión en el
golpeo y arte de las gentes de Celada para lograr los fines perseguidos.
Los factores más
destacados de la artesanía en Celada han sido la ebanistería y la
cestería. Ambos se realizaban con más o menos pericia por todas las
familias. Algunas personas más dispuestas, con mejores herramientas y un
sentido más plástico de la volumetría se atrevían con la talla, habiendo
dejado plasmado su arte en muebles domésticos como mesas, arcones,
decorado de herramientas, astiles de dañes…
Ebanistería: Como más representativos de la ebanistería citamos los
aperos de labranza, destacando:
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Los carros, con todas sus variantes y armaduras.
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Carretes-carretillas
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Arados romanos, de madera.
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Yugos/yuguetas
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Corzas (para abasnar pesar sobre los suelos: maderas piedras…)
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Rastros-Rastrones
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Tablas de alisamiento de la tierra.
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Garios-bieldos
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Horcas en varias versiones, dos tres y hasta cuatro púas
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Rastrillos
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Ahijadas. Bastón de mando para dirigir la yunta, con base de hierro plana
y terminado con punta.
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Astiles o mangos para los dalles/guadañas. Algunos muy decorados
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Cuartos (medidas de cereales)
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Medios cuartos
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Celemines
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Duernos: Artesa o tronco hueco en forma de canal, cerrado por sus
dos extremos que servía para dar de comer a las ovejas/cabras.
Enseres de uso más
domestico:
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Albarcas, también llamadas abarcas, y almadreñas.
Calzado rústico de madera, de una pieza, en la que se introducía el pie
con zapatillas (antiguamente con calcetines gruesos de lana-calzones). En
la parte de abajo se ensamblaban los zuecos o machorras (tres, dos en la
parte delantera en la zona de apoyo y la tercera en el talón) , con
cabeza en punta hacia arriba. La parte anterior y superior de la albarca
iba decorada con la identidad del albarquero y como barniz se utilizaba
calostro de vaca que se esparcía por la albarca y se ponía al calor de la
lumbre tomando un color rojizo, facilitando la curación de la madera y
proporcionando mayor resistencia favoreciendo una tonalidad más
decorativa.
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Artesa: Cajón cuadrilongo en forma de tronco de pirámide invertido.
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Muchas variantes y usos de este utensilio que de más grande a
pequeña, señalamos:
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Para amasar el pan, Artesa de grandes dimensiones que tenían las
familias en el horno de la casa.
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Para adobar la carne y hacer la matanza, de tamaño medio, la
mayoría de una sola pieza, generalmente vaciada de una tronca de roble.
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Para dar la sal a los ganados: de una sola pieza y medidas
reducidas.
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Para poner la comida a gallinas, gatos, perros… También de una sola
pieza y de dimensiones pequeñas.
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Arca. Caja de madera con tapa. De muchos tipos, tamaños y usos.
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Arcón: Arca grande, con muchos usos como el almacén de la harina
para la cocción, comida para gallinas…
Señalamos también dos utensilios en los que la decoración favorecía la
labor de la torcedura del hilo:
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La rueca: Palo con cabeza donde se sujetaba el ovillo de lana para
hilar.
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Huso: Instrumento de madera que sirve para torcer el hilo que se va
formando en el hilado a mano, una vez desprendido de la rueca.
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Las bolas para el juego de los bolos.
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Barajones: Bastidor provisto de un tejido de varas que se sujeta
al pie para andar por la nieve.
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Esquies.
Cestería: Recipientes tejidos con mimbres, mediante el
entrecruzado alternativo de los mimbres en las costillas, por lo general
de zarza, que a su vez se engarzan en los aros de avellano que forman la
circunferencia de la cesta. Se fabricaban en varias versiones, según su
fin, destacando las de dos aros cruzados, generalmente de tamaño reducido
y muy manejables para ser utilizadas por una persona y que su uso
principal era el transporte de patatas, para la siembra, recogida,
estibado en la patatera….Las de un aro en sus distintos tamaños se
formaban con dos asas y según tamaño y mercancía requerían el concurso de
una o dos personas. Su mayor utilidad era el transporte de hortalizas,
patatas y la hierba.
Otros recipientes de cestería se hacían con paja de sirvendo
(centeno de ciclo corto), que facilitaba total hermetismo al recipiente;
se usaban estas cestas para el transporte de los cereales en el momento
de echarles a la tierra (sembrar), para lo cual las cestas eran más
abiertas en la parte superior, favoreciendo así la maniobra del sembrado.
Con este mismo material y con una forma muy peculiar, cilíndrica,
cerrada por abajo, aumentando su circunferencia hasta la zona central para
volver a reducirse en la parte superior. Se fabricaba para el traslado de
las abejas (enjambres).