|
El ORIGEN: LOS PUEBLOS PAMPAS
Y LAS PRADERAS DEL SUR
Durante la mayor parle del Cuaternario (o sea el último millón
de años) la región de las llanuras y penillanuras a ambos
lados del río de la Plata estuvo poblada por una fauna compleja
y en gran parte autóctona que incluía un cierto número
de especies de mamíferos de gran tamaño (mega-mamíferos)
tales como el gliptodonte, el megaterio y el milodonte, el mastodonte,
el toxodonte', varias especies de caballos americanos, el ñandús
y muchas otras especies de vertebrados e invertebrados muchos de los cuales
sobreviven en la actualidad. Esta fauna basaba su existencia en la vegetación
predominantemente herbácea con bosques asociados6, característica
de las regiones templadas y semi-húmedas del sur de América.
Esta zona ecológica ha recibido tradicionalmente el nombre de pampa.
A los efectos de ser precisos, debemos acotar, que durante el largo millón
de años del Cuaternario sudamericano, las PAMPAS sufrieron períodos
de aridificación y humidificación, que cambiaron tanto la
composición y distribución de su flora como de su fauna.
Una segunda acotación que es menester señalar, es que si
bien las PAMPAS configuran una región relativamente homogénea,
hay ciertas diferencias entre sub-zonas, debidas a variacio-nes geológicas,
geomorfológicas, pedológicas, climatológicas, etc.
En ese sentido hay una PAMPA LLANA al suroeste del río de la Plata
y una PAMPA ONDULADA al noreste de este cuerpo de agua. La región
actualmente comprendida entre los ríos Paraná y Uruguay
tiene características intermedias (ligeramente ondulada). Del mismo
modo, las sub-zonas nor-orientales (actual Río Grande do Sul septentrional)
tienden a recibir más lluvias y por lo tapio tienen una mayor abundancia
de vegetación boscosa y las zonas suroccidentales son más
secas, con una cobertura vegetal menos densa, de tipo estepario.
Mientras se desarrollaba y establecía el ecosistema pampeano en
América del Sur, en Africa y otros continentes del planeta se había
conformado un grupo de primates que sobre fin del Terciario (Epoca Pliocena).
hace unos 2-3 millones de años habla dado lugar a un cierto grupo
de especies bípedas que habrían de culminar en el género
homo hace unos 200.000-300.000 años7 y en el HOMO SAPIENS (mujeres
y hombres actuales) hace unos
100.000 años
Es de hacer notar, que este homo SAPIENS fue ocupando gradualmente casi
todas las regiones del planeta. sustituyó los otros HoMos (como
por ejemplo al HoMo NEANDERTHALENSIS de la región peri-mediterránea
hace unos 40.000 años) y poco después invadió otros
continentes e islas deshabitados por los HoMos8, y en particular el continente
americano.
Estos pueblos invasores que llamaremos provisoriamente paleo-indios fueron
gradual-mente extendiéndose por los ecosistemas autóctonos
americanos (y obviamente modificán-dolos en la marcha) hasta llegar
a las PAMPAS del sur hace unos 12.500-15.000 años9.
Los pueblos PALEO-INDIOS eran nómades fundamentalmente cazadores,
pescadores y recolectores. Por el tipo de herramientas utilizadas se puede
deducir su posesión de una cultura material compleja y muy eficaz
para las operaciones de caza.
A diferencia de los mamíferos del VIEJO MUNDO (Africa, Europa,
Asia) que evolucionaron conjuntamente con los pueblos cazadores (y por
lo tanto desarrollaron defensas contra este primate peligroso>, los
animales sudamericanos estaban inermes contra el invasor.
Como resultado de lo anterior, con el correr del tiempo gran parte de
dichos animales fueron extinguidos (p. ej. el gliptodonte, el mastodonte,
el toxodonte, el megaterio, el milodonte), permitiendo la expansión
de especies mejor adaptadas a defenderse de los invasores humanos (p.
ej. el venado, el carpincho, el ñandú, etc.). Por los restos
encontrados en las formaciones sedimentarias recientes, parece ser que
las extinciones se produjeron en el periodo que va de unos 10.000 a 4.000
años antes del presente.
Los PALEO-INDIOS tuvieron que adaptarse a estas modificaciones faunisticas
que ellos mismos provocaron. Parece ser que emigraron a otras partes del
continente, dejando la zona PAMPEANA a otros pueblos cazadores que probablemente
con mucho menor densidad de población se dedicaron a explotar la
fauna empobrecida. Estos nuevos pueblos, aparente-mente poseían
una cultura material menos variada utilizando piedras duras con poco trabajo
cuyos restos se conservan sobretodo en la cuenca del río Cuareim
(cultura CATALANENSE. cultura CLJAREIMENSE). En general. se considera
que estas culturas se extendieron desde hace unos 6.000 hasta hace unos
3.000 años.
En los últimos 3.000 años, se produjo un cambio sustancial
de la cultura pampeana. tal como se puede apreciar en el registro arqueológico.
Este periodo es el del desarrollo y establecimiento de los pueblos pampas
propiamente dichos. Estos pueblos cuyos orígenes no conocemos con
exactitud, pero que parecen estar emparentados con algunos pueblos patagónicos
(p. ej. TEHUELCHES) y chaqueños (TOBAS, GUAYCURÚS) se fueron
adaptan-do gradualmente a la geografía de la PAMPA y dieron lugar
a una cultura muy sofisticada basada en la caza de los animales pampeanos
(sobre todo mamíferos, aves y reptiles), en la recolección
de los elementos de flora y fauna de invertebrados terrestres de la PAMPA,
en la pesca fluvial y lacunar y en la pesca y recolección de mariscos
en la zona litoral marina.
Así observa a los charrúas el navegante portugués
Pedro López de Souza a fines del año 1531 en costas de los
actuales departamentos de Colonia y San José: salieron de tierra
hacia mi, cuatro almadías... Se reunieron pronto conmigo: traían
arcos, flechas y azagayas de palo... venían con muchos penachos
y pintados de mil colores.., sin mostrar
miedo y con mucho placer nos abrazaban a todos... hablaban guturalmente...
sus almadías tenían 10 a 20 brazas de largo y media braza
de ancho, hechas de madera de cedro muy bien trabajadas: remaban con unas
palas muy largas que en su extremo tenían penachos y borlas de
plumas... remaban cuarenta hombres de pie... mandaron una almadía
(con) pescado; yo les mandé cascabeles, cristales.., quedaron tan
contentos y mostraban tanto placer que parecían locos.., venían
detrás de nosotros, unos a nado... nadaban más que los delfines,
pues avanzaban tanto como nosotros que íbamos con viento muy fresco
a popa. Estos hombres son tan grandes y robustos y parece que tienen mucha
fuerza. Las mujeres son todas muy bien parecidas. "10
Sobre los minuanes, el Benedictino Antonio J. Pernety, escribió
en 1763: "No tienen más vestiduras que una especie de manto
compuesto de varias pieles de venado, con su pelo, cosidas de manera que
forman un rectángulo... La parte interna de ese manto es blanca
con cuadrados, rombos y triángulos, pintados de rojo o azul grisáceo...
Ellas... no tienen otras vestimentas que la de los hombres.., a veces..,
agregan una banda o faja de piel alrededor de la cintura para mostrarse
con decencia. . . .Estaban bien conformados... todos los músculos
del cuerpo bien definidos... Las mujeres están ocupadas en cultivar
la mandioca... Su labor hogareña se limita a coser unas con otras
las pieles de venado y de otros animales... y en preparar la comida para
todos. Los hombres pasan la vida dedicados a la caza, a la pesca y a andar
a caballo, siendo así que son excelentes jinetes... Son notablemente
diestros en el manejo del lazo, la lanza y el arco".1'
Eran pueblos nómades, que solían viajar grandes distancias
en sus transhumancias (en algunos casos de cientos e incluso miles de
quilómetros'2). Parece ser que los viajes de mayor longitud y duración
se daban a lo largo de la costa desde el Paraná hacia el sur, donde
no había obstáculos mayores para la migración. Es
de suponer que las migraciones transversales serían mucho menos
frecuentes, debido al obstáculo que podían representar los
dos grandes ríos:
el Paraná y el Uruguay para los pueblos no canoeros'3.
Los pueblos PAMPAS vivían en clanes de unos 50 a 100 integrantes,
practicaban la poligamia, tenían un jefe elegido y formaban confederaciones
con otros clanes para defenderse o atacar a otros grupos. El naturalista
Félix de Azara ha dejado testimonio de que los charrúas,
culminando el siglo XVIII deliberaban todas las noches "sentados
en sus talones» en una asamblea que conformaba el "Consejo
de jefes de familia". Avanzado el siglo XIX, este Consejo fue sustituido
por otro que integraban solamente los caciques. Pernetty, en la referencia
ya mencionada, dice con respecto a los minuanes que "los viejos presiden
cada toldería» y que "toda su forma de gobierno consiste
en respetar a los ancianos".'4 Desde el punto de vista religioso
creían en espíritus naturales y en la supervi-vencia de
las almas de sus antepasados. Tanto Charles Darwin en su recorrida del
año 1833 por estos territorios, como el entonces gobernador de
Entre Ríos, Lucio Mansilla coinciden en que las tribus pampas le
rendían tributo a "GUALICHO" (Walleechu, según
Darwin). Mansilla dice que "Gualicho es indivisible e invisible y
está en todas partes... ocasiona los malones desgraciados, las
invasiones de cristianos, las enfermedades y la muerte, todas las pestes
y calamidades que afligen a la humanidad. Con Gualicho hay que andar bien...
conviene hacerle el gusto en todo". Aparentemente cada grupo pampa
tenía su propio tótem, hay referencias por ejemplo que los
bohanes o nohanes tenían como tótem el venado' y es probable
que cada uno de los otros grupos estuviera unificado (entre otras cosas)
por un tótem común'7. Hay además referencias a tótems
ciánicos (tótems de cada toldería) y tótems
individuales. A pesar de lo que han dicho muchos autores, no tenemos dudas
de que el sistema filosófico- religioso de los pueblos pampas era
extremadamente complejo y sofisticado, en donde los comportamientos sociales
e individuales estaban modelados por un conjunto de reglas que a la postre
tendían a definir verdaderos sistemas de manejo no solo del medio
social de las naciones pampas sino también del medio natural en
que éstas vivían.
Todas las evidencias tienden a demostrar que los indios pampas habían
desarrollado un sistema de manejo del medio ambiente que estaba en equilibrio
con éste. Los tabúes de caza asociados a los tótems
tendían a promover o retraer las actividades cazadoras de acuerdo
a factores naturales, tales como las estaciones, las sequías, las
inundaciones, etc. De la misma manera, otros comportamientos basados en
creencias religiosas o mágicas eran formas efectivas de asegurar
la subsistencia del (de los) grupo (s) a través de la defensa del
medio natural, del que dependía dicho grupo.
UNA NUEVA VISIÓN DE LA HISTORIA NO PUEDE SOSLAYAR LA GRAN EFICACIA
DEL SISTEMA DE MANEJO ECOLÓGICO DE LOS PUEBLOS NÓMADES PAMPAS.
En ese sentido es impostergable desterrar la noción de que estos
pueblos eran 'bárbaros" en oposición a los pueblos
"civilizados" que llegaron de Europa. Es evidente que desde
el punto de vista tecnológico, los pueblos pampas tenían
una cultura más simple que los europeos con los que se vieron enfrentados.
Sin embargo, no se puede decir lo mismo DE SU SISTEMA ÉTICO-RELIGIOSO
Y DE SU INSERCIÓN EN EL
MEDIO, QUE DABA EXTREMA IMPORTANCIA A LAS IDEAS DE LIBERTAD, HOSPITALIDAD
Y SOLIDARIDAD Y AL MANEJO SUSTENTABLE DEL TERRITORIO NATURAL. LOS PUEBLOS
PAMPAS TENÍAN UN VASTISIMO Y PROFUNDO CONOCIMIENTO DEL FUNCIONAMIENTO
DE LA PRADERA, DE SUS RITMOS Y TENDENCIAS, DE SUS COMPONENTES FLORALES
Y FAUNISTICOS. HABlAN DESARROLLADO UNA SABIDUPJA TRADICIONAL ACERCA DE
LA TIERRA EN QUE VIVIAN QUE DESAFORTUNADAMENTE. EN GRAN MEDIDA SE PERDIÓ
CON SU GENOCIDIO PERPETRADO DURANTE LA CONQUISTA.
Material extraido del libro URUGUAYPIRÍ del geógrafo
uruguayo Danilo Antón.
Editado en 1995 por ROSEBUD EDICIONES.
|
|