|
LOS PARTIDOS TRADICIONALES EL PARTIDO COLORADO, QUE DEL ARTIGUISMO ORIGINAL CONSERVO MUY POCO, FUE, DURANTE LA MAYOR PARTE DE SU HISTORIA, EL REPRESENTANTE DE LOS SECTORES PRO-EUROPEOS Y ALIENANTES. SIN EMBARGO, ES IMPORTANTE DESTACAR QUE REPETIDAMENTE, A LO LARGO DE LA HISTORIA, HUBO LJDERES COLORADOS QUE DESARROLLARON ENFOQUES O ACTITUDES POPULISTAS, y que en el fondo fueron los que permitieron su supervivencia como fuerza política de raigambre popular durante tantos años. El populismo colorado nació con Rivera, continuó con Venancio Flores y cristalizó ideológicamente en los albores del siglo XX en la figura de José BatlIe y Ordoñez y el movimiento que en las décadas siguientes se denominaría "batllismo". EL PARTIDO DE ORIBE, "BLANCO" O "NACIONAL», QUE COMENZÓ COMO UN MOVIMIENTO INSTITUCIONALIZADOR" SE VIO OBLIGADO A PERMANECER EN UNA OPOSICIÓN REPRIMIDA Y AGAUCHARSE" EN CADA REBELIÓN. Ya desde el principio de la Guerra Grande el movimiento de los blancos tendió a basarse en la campaña. A medida que los 'colorados" consolidaban su poder político en las áreas urbanas durante el siglo XIX, los sectores más "gauchos" del partido blanco desarrollaban cada vez más su protagonismo a nivel rural. Los gauchos se rebelaron de muchas maneras para oponerse al avasallamiento y sometimiento por parte de las fuerzas de los imperialismos y la alienación. En forma individual se transformaron en "matreros" y lucharon hasta bien entrado el siglo XX. Colectivamente se insubordinaron repetidamente contra el poder central, generalmente bajo la divisa blanca. CUANDO TIMOTEO APARICIO PRIMERO Y APARICIO SARAVIA DESPUÉS, DESARROLLA-RON SUS RESPECTIVOS MOVIMIENTOS REVOLUCIONARIOS, EL ELEMENTO DE LA REBELDIA GAUCHA ESTABA CLARAMENTE PRESENTE. Ya a principios del siglo XX, después de la última acción de Aparicio Saravia enfrentando al gobierno de José Batlle, se terminaron de confundir los términos de la verdadera lucha por la identidad americana que había iniciado Artigas hacía casi un siglo. En la década de 1910, los sucesores de Aparicio aparecieron luchando contra la educación laica, pública y gratuita, y algo más tarde surgieron algunos sectores colorados, "herederos" de las fuerzas pro-imperialistas del siglo XIX, nacionalizando empresas extranjeras. En el medio de esa perplejidad, poco a poco, y casi sin darse cuenta los uruguayos comenzaron a recuperar aquella figura mayor de la historia lejana y la adoptaron con entusiasmo: la de don José Artigas. Pero ESE ARTIGAS QUE SE DESENTERRO DE LA HISTORIA DE CALUMNIAS Y DE OLVIDOS, YA NO ERA EL ARTIGAS VERDADERO, EL GRAN CACIQUE DE LOS CHARRUAS, EL AMIGO DE LOS PARDOS, EL DE LA INDIADA TAPE Y GUARANI, EL PRIMERO DE LOS GRANDES GAUCHOS. Ahora se trata de un héroe mitológico con una postura de emperador romano, eje de una épica romántica y neoclásica que NO SE PARECÍA EN NADA AL LÍDER DE LA PRIMERA GRAN REVOLUCIÓN MULTI-ÉTNICA DEL CONTINENTE. Material extraido del libro URUGUAYPIRÍ del geógrafo uruguayo Danilo Antón. Editado en 1995 por ROSEBUD EDICIONES. |
||||