

Desde hace unas décadas y aún más hoy a
principios del siglo XXI, el tema de la cultura ha tomado un repunte
considerable. Se habla de cultura en relación con: la gerencia, la efectividad,
la eficiencia, la eficacia, la productividad y por sobre todo con el
desarrollo. De esta consideración se desprende que el manejo de ciertas
variables socioculturales: valores motivacionales, motivaciones sociales,
creencias, estructuras, entre otras; favorecen u obstaculizan el potencial
competitivo.
Las
organizaciones están conformadas por seres humados, dominados por valores que
inhiben o favorecen las conductas innovadoras y creativas. Por lo tanto, estas
variables deben ser tomadas en cuenta por quienes tienen la responsabilidad de
orientar o dirigir a las organizaciones, con la finalidad de introducir
modernas estrategias de acción, redundando en el desarrollo armónico de todos
los rasgos socio-culturales. (Giral, 1998).
Las
organizaciones se ven engrandecidas a medida que se engrandece su recurso más
preciado, el recurso humano. (Cornejo, 1996).
La
cultura organizacional pública en Venezuela, es reflejo del comportamiento
social de sus miembros. La planificación de cada gobierno no pasa de ser una
mera formalidad, quedando la mayoría de los planes de la nación en documentos
con letra muerta, que poco ayudan a crear en los funcionarios de carrera
administrativa, la aceptación de patrones de comportamiento orientados al
establecimiento de metas globales, superando las inclinaciones políticas de
turno.
Esta
tendencia a entender una visión de corto
plazo hace poco operante a las
organizaciones públicas, haciendo casi imposible, que sus niveles de eficiencia se acerquen a los estándares mínimos exigidos; esto
consolida la formación de una matriz de opinión negativa, hacia la función de
gobierno. Lo descrito afecta negativamente la administración eficiente de los
recursos del Estado, al orientar esfuerzos en calmar los efectos de los
problemas sin atacar directamente las causas del mismo. Este comportamiento se
podría explicar como reflejo de la actitud cortoplacista de la administración pública, que hace sentir al
funcionario como un elemento más de la coyuntura, y en consecuencia, lo hace
actuar con las manifestaciones del problema para paliar sus efectos mientras
dure su responsabilidad en el cargo encomendado.
En ese sentido se observa un gobierno con la mayor plantilla de empleo
del país, sustentada en la posibilidad de mantenimiento de la nómina gracias a
una realidad circunstancial y no a las verdaderas necesidades operacionales
para su funcionamiento eficiente.
La baja capacidad para la resolución de problemas, propicia en los
individuos en general poca identificación con el ideal del funcionario público,
alejándolos del elemento fundamental para la generación de valor en sus
acciones diarias y debilitando a los miembros del sistema público.
Bajo estas circunstancias pareciera lógico pensar en la deformación
los ideales fundamentales de honestidad y se genere un caldo de cultivo propio
para la reproducción de actos de corrupción que pueden ir desde el tráfico de
influencias para favorecer a compañeros y amigos, hasta la estafa agravada del
tesoro público. Siendo graves para el sistema los casos de altos funcionarios
envueltos en problemas de corrupción, quienes por su condición de jerarquía,
afectan profundamente el sistema de valores al interior de las dependencias y
promueven pérdida de la moral entre los funcionarios medios y bajos.
El
comportamiento de la alta gerencia pública venezolana a lo largo de su historia
y muy especialmente en la segunda mitad del siglo XX ha sido errático, postergando
numerosas decisiones de política y a la vez ha tomado otras cuya pertinencia ha
sido cuestionada por la propia evidencia de los resultados alcanzados. La
herencia del período iniciado
en 1959, en la cual los partidos
políticos fungen como intermediarios monopólicos, interponiéndose en la acción
gubernamental y el ciudadano, generándose una gestión fragmentada, donde la
acción del gerente público se diluye en una multiplicidad de áreas cada
una, sin vinculación orgánica que
garantice la correcta actuación de la alta gerencia pública. Esta herencia
histórica generó el modelo de un gobernante caudillo, burocrático, salvador de
los males de la población, asistencialista,
fragmentado y con gran presión del clientelismo partidista.
La tarea de gobernar sin embargo, significa
responsabilidad a la hora de evaluar situaciones problemáticas y desarrollo de
objetivos realistas básicos, los cuales constituyen las bases para generar
consenso y generar políticas amplias que dirijan el progreso social en la
dirección deseada. Para gobernar con efectividad una organización holísticamente equilibrada, se requiere estar comprometidos
con ella, fuertemente motivados, reflexivos y con una mente en paz para pensar
con claridad.
La
visión es el elemento crucial para lograr el consenso y para señalar el rumbo
de la organización, una característica presente en la mayoría de los
gobernantes es la inexistencia de una visión de futuro clara, coherente y
realista. En tal sentido Mascareño (1996) expresa:
“las gobernaciones se convirtieron en una receptoría de problemas y presiones
que debían canalizar y, por lo general, atender a través de respuestas
coyunturales, sin arreglo a un plan o programa”.
La gestión del alto gobierno público esta
dominada por la inmediatez, la respuesta producto de las presiones del entorno
que no permite planificar por horizontes mayores a un año. Por otra parte el
gobernante se encuentra presionado por los cortos periodos de gobierno en la
cual los procesos electorales delinean la actuación gerencial. La visión es
clave para propiciar en el equipo de gobierno una claridad del rumbo a seguir
por la organización; sin esta importante herramienta de pensamiento estratégico
el gobernante se ve asediado por el día a día, sin unidad de propósito,
inspiración, auto motivación, compromiso, comunicación efectiva, entre otros;
todo este planteamiento induce a pensar y plantear las siguientes
interrogantes:
¿Existe
diferencia entre ser Gerente ó Gobernante?
¿El
comportamiento de la alta dirección pública venezolana se corresponde con la de
Gerente o Gobernante?
¿Es
posible conciliar la función de Gobernar y Gerenciar?
¿Pueden
comportarse los altos directores públicos venezolanos como Gerentes Políticos?
2.1
Objetivo General.
Analizar el dilema de Gerente o Gobernante
presente en la alta dirección pública venezolana.
2.2
Objetivos Específicos.
·
Determinar los requerimientos gerenciales de la
alta dirección en la administración pública.
·
Describir
el perfil del Gobernante venezolano.
·
Determinar los atributos de un Gerente en función
de gobernante público.
·
Formular lineamientos que permitan superar el
Dilema: Gerente o Gobernante presente en
Con
base en lo expuesto, se puede afirmar que el estudio es importante porque se analizará
en forma detallada el dilema que existe en la administración pública sobre el
comportamiento como Gerentes o Gobernantes de sus altos directivos; así mismo,
se debe resaltar que la investigación a realizar esta motivada en el hecho de
generar conocimiento sobre los efectos que se producen en la gestión diaria de
los entes públicos producto del comportamiento de la alta dirección.
En
este sentido para obtener valor agregado (expresado en su relevancia social),
el estudio tiene la finalidad de alcanzar suficiente información teórica y
práctica sobre esta importante área y contribuir decididamente con la formación
del recurso humano que dirige los diferentes niveles de gobierno en el país, a
fin de dar respuesta adecuada al sistema gobernado; una vez culminado el
presente estudio se beneficiaran de sus resultados gerentes públicos que están cumpliendo
funciones de gobierno.
En
cuanto a sus implicaciones prácticas el estudio se justifica ya que permitirá analizar
la adaptación a los cambios que se está imponiendo, la misma dinámica de la
actividad gubernamental, tomando como punto de partida los preceptos
filosóficos descritos en
Asimismo,
el aporte estratégico radica en que sirve de apoyo para analizar el Sistema de
Dirección de los diferentes niveles de Gobierno, a fin de tomar como punto de
culminación del trabajo, un conjunto de directrices que permiten mejorar la
gestión de las organizaciones públicas del país.
Por
su carácter teórico, se considera que generar lineamientos gerenciales para
Con
respecto a la utilidad metodológica, se destaca a través de la investigación la
posibilidad de establecer lineamientos para futuras investigaciones en gerencia
pública, así como en cultura organizacional. Igualmente se desarrollan métodos
y herramientas novedosas en el estudio de valores y atributos gerenciales que
pueden ser utilizados en otras áreas de la gerencia y podrán enriquecer el
desarrollo de futuros estudios.
La
investigación se realizará en el alto nivel de gobierno de Alcaldías,
Gobernaciones y Presidencia de
Esta
investigación se ha enmarcado dentro de la línea de investigación Gerencia
pública e indagará el comportamiento de los altos gerentes públicos, analizando
los dilemas: Concepción holística de la realidad vs.
Concepción fragmentada de esa misma realidad; Visión de futuro vs. Actuación
cortoplacista; Creatividad e innovación vs. Repetición de modelos y soluciones.
La
conceptualización teórica esta basada en los
siguientes autores: Sun Tzu (
Abordaremos
un estudio en
Se
presentan a consideración del investigador dos enfoques metodológicos
mutuamente excluyentes aparentemente. Por una parte, el enfoque Positivista
(Cuantitativo);
el cual utiliza la recolección y el
análisis de datos para contestar preguntas de investigación, logrando de esta
forma probar hipótesis, basándose en la medición numérica, el conteo y las
técnicas estadísticas con la finalidad de definir con exactitud patrones de
comportamiento en una población. Hernández y otros (2003).
La
corriente de pensamiento denominada Positivismo se fundamenta en el método
hipotético – deductivo y para ello delinea teorías derivando entonces la
hipótesis, las cuales se someten a prueba con diseños de investigación bien
estructurados. La forma confiable de conocer la realidad es a través de la
recolección y análisis de datos. En regla general los estudios cuantitativos
establecen una o varias hipótesis, se diseña un plan para someterlas a prueba,
se miden los conceptos (variables) incluidos en las hipótesis y se transforman
estas mediciones en valores numéricos con la finalidad de analizarlos con
técnicas estadísticas y extender sus resultados a un universo más amplio.
El
otro enfoque: La investigación cualitativa definido por Strauss
y Corbin (1990) como aquella que produce resultados
en los cuales no se llega por procedimientos estadísticos u otro tipo de
cuantificación. Se refiere a investigaciones acerca de la vida de las personas,
comportamientos, historias, así como al funcionamiento organizativo. Algunos
datos pueden ser cuantificados pero el análisis en sí mismo es cualitativo.
Pérez Serrano (1994) la califica como un proceso activo, sistemático, riguroso
de indagación dirigida con descripciones detalladas de situaciones, eventos,
personas, interacciones y comportamientos observables, incorporando la voz de
los participantes, sus experiencias, actitudes, creencias, pensamientos,
reflexiones, entre otros aspectos; tal y como son expresadas por ellos mismos.
Los estudios cualitativos recolectan datos
con técnicas que no miden ni asocian las mediciones con expresiones numéricas,
se desarrollan como observaciones no estructuradas utilizando el ambiente
natural donde los participantes se comportan de forma habitual, no se definen
variables con la finalidad de manipularlas experimentalmente. Una
característica resaltante de este enfoque según Patton
(1990) lo constituye el hecho que los datos se presentan como descripciones
detalladas de situaciones, eventos, personas, interacciones, conductas
observadas y sus manifestaciones.
Tomando
como fundamentación lo planteado con anterioridad la
presente investigación se concibió como investigación cuantitativa.
De igual forma, se considera un estudio
descriptivo, en este sentido, Danhke (1989) define
los estudios descriptivos como aquellos que buscan especificar las propiedades,
las características y los perfiles importantes de personas, grupos, comunidades
o cualquier otro fenómeno que se someta al análisis. Este tipo de investigación
mide, evalúa, o recolecta datos sobre diversos aspectos, dimensiones o
componentes del fenómeno a estudiar, en función de esta definición se puede
clasificar la investigación como de tipo cuantitativa de carácter descriptiva.