UNIVERSIDAD YACAMBU

Pregrado Virtual:   Licenciatura en Contaduría Pública

Asignatura:   Orientación y Autodesarrollo

Profesora:   Cecilia Trejo

 

 

TRABAJO 3

 

 

Describa una situación en la que usted se haya visto en aprietos.     Trate de identificar los aspectos positivos que le llevaron a salir con éxito de la misma.    Haga énfasis en los valores presentes (Positivos y negativos).

 

Según recuerdo he tenido algunas situaciones de aprieto en mi vida personal y en la laboral solo una, pero siento que la que mas me ha hecho dudar de mi manera de actuar, es la que a continuación les voy a relatar:

 

En el año 2004, víspera de la primera navidad que compartía con mi esposo, viajábamos para Caracas con dos de los tres hijos de el y tuvimos un grave accidente automovilístico en la autopista a nivel de La Cabrera, recuerdo claramente esa madrugada que mientras la camioneta daba vueltas, producto de la desesperación pensé por un momento en quitarme el cinturón de seguridad para salir de allí pero me detuve para controlarme y razonar, deseche la idea por su incoherencia en esa situación y simplemente trate de adoptar una posición segura mientras recordaba a mis padres y hermano pidiéndole a Dios por nosotros y porque le diera mucha fortaleza a mi familia para que pudieran sobrellevar la situación que resultara al final del accidente.    Al detenerse la camioneta mire por lo que era la ventana y me doy cuenta de que estaba al otro lado de la autopista frente al sentido en el que venían los vehículos de Valencia por lo que decidí rápidamente tratar de abrir la puerta para bajarme y sacar a mis acompañantes de la camioneta, saque fuerzas no se de donde, la pude abrir y al disponerme a bajar observe que mi esposo estaba inconciente y sangraba cerca de la oreja, al fondo oía a la hija que decía que estaba bien pero quería salir; al salir de la camioneta decidí dar un vistazo a la misma y vi que el mayor impacto lo recibió el lado del conductor por lo que busque ayuda con unos funcionarios de defensa civil (que afortunadamente, para nosotros, se encontraban a escasos metros por otro accidente) para sacar a mi esposo que se encontraba en el puesto del conductor, no me atreví a hacerlo yo sola ya que temía que por desconocimiento lo hiciera de manera incorrecta y perjudicar aun mas la posibilidad de que mi esposo viviera o sufriera lo menos posible, por otro lado sacaron a la hija de el.     Mi esposo comenzó a reaccionar (me alivió, pero aun me preocupaba), en ese proceso la mente jugo conmigo:    porque tuve la clara impresión de que al mirar entre los espectadores estaba el hijo de el con todo y la ropa que tenia puesta; posteriormente cuando mi esposo pregunta por su hijo miro alrededor y no lo veía, el se angustiaba cada vez, todavía no sabíamos de que parte de su cabeza sangraba y yo estaba demasiado desorientada pero tuve que ser muy fuerte para no empeorar la angustia de mi esposo y para calmarlo le decía que ya se lo habían llevado en una ambulancia, los funcionarios le repetían lo mismo por temor a que le diera un colapso, infarto o trauma fatal.   Lo tratamos de calmar, la hija se mantenía relativamente controlada y nos metieron en la ambulancia.    Al llegar al modulo nos atendieron y al avisarle a mis suegros los funcionarios me pidieron hablar con ellos directamente para informarles nuestra ubicación y lo que sucedió con el hijo de mi esposo, en ese momento y al observarlos entendí que lamentablemente había muerto, fue muy difícil contener mis sentimientos, se me salían las lagrimas.   Pero tuve que tratar una vez mas de controlarme para ir con mi esposo y su hija, y así brindarle la tranquilidad y estabilidad que el requería en ese momento.   Al llegar su familia acordamos no decirle nada hasta salir de su delicado estado.   Nos trasladaron a una clínica, en ese momento lo deje con su hija para poder desahogarme y recuperar nuevamente las fuerzas para atenderlo y cuidarlo.     Posteriormente llego mi mama.     Luego de pasar la gravedad de mí esposo, buscamos un especialista en ese tipo de situaciones nos reunimos toda la familia y le dijimos la verdad.    Me fui con el en una ambulancia para Caracas y me entregue en cuerpo y alma a mi esposo, a su cuidado y rehabilitación, por otro lado a los dos días de llegar a Caracas su hija se fue con su hermanita, su mama y abuela, unos días para Puerto la Cruz y luego para Margarita.    

Ver el dolor de mi esposo fue muy duro para mi, deseaba haberle ahorrado esa situación y surgió en mi muchas dudas con respecto a la manera como maneje la situación del accidente, me sentí avergonzada por engañarlo y peor aun egoísta al no dedicarle más atención a su hijo, a pesar de saber que su muerte fue de manera instantánea, llegue al extremo de pensar que si hubiese tenido la oportunidad de elegir dar mi vida por la de su hijo, lo hubiese hecho.    Todo esto me generó mucho conflicto interno y su vez sentía que mi esposo me responsabilizaba por esa reacción durante el accidente, esto sumado a que su carácter se debilito con su ex esposa e hija, permitiéndoles que se aprovecharan de la situación para sacar ventajas en cuanto al aspecto económico y a su evidente interés de volver a conformar una familia;  afectó enormemente mi matrimonio.     Meses después tuvimos que asistir a terapia, lo que  me ayudo a estabilizar mi autoestima y mejor aun a aceptar que la reacción ante el incidente era perfectamente normal y lógica, surgió en ese momento un sentido de proteger a mi esposo de cualquier daño no solo físico sino emocional, me permitió ver que existen nuevos valores por aprender que surgen de las diferentes experiencias que vivimos y que los mismos complementan los que aprendemos, en mi caso, de los padres.     Estamos claro en que mentir es malo, pero en situaciones en donde se arriesga la vida a veces tenemos que decir cosas que no queremos para proteger a nuestros seres queridos de daños peores, lo importante es pasada la emergencia sincerarnos y retomar la importancia de la verdad, no enviciarnos sino por el contrario reconocer las situaciones extremas que nos fuerzan a caer en una desagradable mentira.     Entre otros de los valores aprendidos desde mi infancia, esta la de resolver los problemas con paciencia, control de la situación, humildad y siempre observando que existe una balanza que se debe mantener equilibrada para que nadie salga perjudicado.     Es realmente importante, no solo pensar en frió para resolver las situaciones sino también creer en nosotros mismos para resolverlas al momento en que se nos presentan, contando con los recursos que tengamos a la mano y sin juzgarnos posteriormente por no haber reaccionado del modo en el que otras personas lo hubieran hecho.     Hoy día le agradezco a Dios porque considero que mi manera de actuar contribuyo en gran medida, primero a evitar el perder a mi esposo en ese accidente además de conservarme viva, lo demás escapaba de mis manos.     También le agradezco a Dios por darme los padres que tengo y las experiencias que he vivido, que aunque algunas veces son muy dolorosas nos permiten conocer el valor que tenemos como seres humanos únicos e irrepetibles.   Si mis padres además de apoyarme no me hubiesen enseñado el valor de la fuerza de voluntad para salir adelante y la humildad para aceptar no solo las consecuencias de mis actos sino también la voluntad de Dios, quien nos marca el camino que debemos seguir para crecer como personas, esta historia fuese tenido peores consecuencias o hasta hubiese sido mas dolorosa para todos nosotros.   Hoy día tengo mucha mas confianza en mi y en mis capacidades para enfrentar las diferentes situaciones que se me presenten en el camino, siento que domino herramientas nuevas para manejar de manera correcta mis impulsos.

 

 

Autor:        Eliset Cavallaro Abreu

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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