LUPE --> "II"
Llegó la noche mucho antes de lo esperado...
Eran nubes negras que cubrieron el sol
y que sólo dejaban ver de vez en cuando
la luz de un relámpago o dos.
El suelo retumbaba con los truenos...
Allá a lo alto del acantilado
un solo roble se estremecía
resistiendo con esfuerzo al viento feroz.
Pasaron las horas y la lluvia caía...
El árbol se agitaba y triste veía
cómo se rompían sus ramas,
cómo se le iba la vida.
Y entonces pasó...
Un rayo partió el roble en dos
y una ráfaga aire furioso arrojó
ambas partes al abismo.
Se podía oír el crepitar del fuego
lamiendo la madera.
Podía oírse los lamentos
de dos almas casi gemelas.
El fuego se iba extendiendo
hasta unirse en un abrazo
y la lluvia que seguía cayendo
acabó por apagarlo.
No queda nada del gran árbol
y apenas si se reconocen
dos astillas carbonizadas
de lo que fue un robusto roble.
Dime, Lupe, ¿tal vez podremos
escribir con ellas nuestros nombres?
Sólo tiznan y ensucian
pero tienen alguna utilidad
o tal vez no tengan ninguna
pero se la podamos dar...
Nos arrancaron de raíz,
nos partieron en dos,
nos carbonizaron el alma,
nos ensuciaron el amor,
nos dejaron sin vida
y trataron nuestro corazón
como si fuera piedra curtida
que no sintiera el dolor...
Pero yo estoy...
... y tú estás.
Somos dos astillas carbonizadas
que fácil podemos flaquear
y deshacernos en una mano salvaje
que no nos sepa tratar,
es por eso que te lo digo...
YO ESTOY...
... y TÚ ESTÁS.