Deja de pensar, Lupe, por un instante nada más. Déjame abrazarte. Déjate llevar y viajemos por el Espacio donde el tiempo estelar no conoce los relojes ni el cuerpo material. Puedo evaporarme, Lupe, y tu cuerpo traspasar convertida en la energía que a tu alma a de sanar con besos y caricias sus heridas cicatrizar y que esta prueba de la vida juntas podamos superar.