Tengo una garra que desgarra insistentemente mi corazón al escribir cuatro letras, de derecha a izquierda, que me nublan la razón. Nunca se cicatriza esa breve palabra que en realidad es el nombre de mi niña colombiana. En cada gota de sangre hay una inscripción grabada que dice: "No hay quien te ame como lo hace tu catalana". En esta última estrofa Mi amor te confío: Mírala de arriba abajo Y su nombre habrás leído.