título --> II. "PRIMEROS CASTIGOS"
La señorita Guadalupe se acerca a la mesa de Los Renegados. Emmy no puede evitar
sonrojarse.
--Perdonen -Les dice con su consabida seriedad-, soy la señorita Guadalupe y...
--Señorita Lupe, ¿tiene alguna hermana menor que usted? -La interrumpe Dael y Emmy
lo mira con enojo.
--Sí. -Se sorprende ésta- ¿Por qué la pregunta?
--Oh, nada, señorita Guadalupe. -Interviene Solre con rapidez- ¿Qué nos decía?
--Empezaré presentándome. -Repite ella muy formal- Soy la señorita Guadalupe, la secretaria
principal del Centro Louwheithzslhlie desde su nacimiento.
--A mí eso no me importa. -Le replica Dael- Están muy buenos estos cigarrillos con sabor
a frutas. ¿Cómo se llaman?
Todas lo miran con reproche. Guadalupe niega con la cabeza y prosigue inexorable.
¡Ella es fiel a su trabajo y... a su compañera, le enseñe a esquiar o no, la lleve a cenar
o no!
--Laureyne Doyrens me pidió...
--¿Por qué no nos lo viene a decir ella? -Quiere saber Dael.
--¿Por qué no te callas? -Le espeta Mariana- Siga, señorita Guadalupe, siga usted, por favor.
--Y no le haga caso. -Puntualiza Emmy mirando a Dael con advertencia- Está muy descansadito él.
--Les diré que voy a finalizar igualmente, me escuchen o no. -Les responde ella imperturbable-
Soy una mujer acostumbrada a tratar con cualquier PERSONA que sea capaz de entender...
Llegaré hasta el final. Si no me escuchan es cosa de ustedes. Yo habré hecho mi t rabajo
y voy a hacerlo bien igual, me atiendan o no.
--Y va a ir a esquiar, ¿no? -Le inquiere Dael.
--No es cosa suya. -Le replica sonrojándose, pero muy digna.
--Diga usted que sí, señorita Lupe. -Interviene Pamela con tono festivo- Tiene todo el derecho
de ir a esquiar, si usted quiere y se lo permite el director.
--La directora. -La corrige Guadalupe con rapidez- En fin, a mí no me envió para que
les cuente si voy o dejo de ir a esquiar. Lo que les tengo que decir...
--¿Y te lleva a cenar?
--¡Basta, Dael! -Le gritan Solre y Mariana a la vez.
--Ya déjate de bromas tontas. -Le pide Pamela- Deja que la señorita Lupe termine.
Es más que seguro que tiene mucho que hacer.
--Demasiado. -Guadalupe parece impaciente- Lo que debo decirles es que deben seguirme porque...
--¿Estamos castigados? -Le sonríe Dael.
--¡Se acabó! -Se cansa la secretaria.
--¡No, señorita Guadalupe! -Le suplica Emmy- ¡No se vaya! El resto no tenemos culpa...
--Déjala, Emmy. -Le aconseja Mariana- Le preguntaremos a cualquier compañera.
--No me gusta nada, la señorita Lupona. -Comenta Dael- Si es tu hermana, Emmy, siento decirte...
--No quiero saber NADA. -Le dice la aludida- ¡No te conozco!
--Pero, Emmy, chiquita... -Intenta tranquilizarla Pamela.
--¡No - lo - co-noz-co!
--Me haces sospechar que te gusta la señorita Lupona. -La pica Dael.
--¡Cállate! -Le chilla Mariana- Deja de meterte con la peque, ¿sale?
--Eres un insensible. -Le espeta Solre- El culpable de que nos echaran de clase fuiste tú
y sigues y sigues... ¡Quieres que nos expulsen de Lovesly!
--Disculpen.
Todos se vuelven sobresaltados. Guadalupe ha regresado acompañada de Laureyne.
--¿Cuesta mucho recibir un mensaje mío a través de la señorita Lupe?
--¡No! -Se ruboriza Emmy- ¡Claro que no!
--¿Y por qué no nos lo puedes dar tú misma? -Le pregunta Dael con sorna.
--Porque si tengo que ir de alumno/a en alumno/a dando instrucciones, me pasaría el tiempo
fuera de la oficina.
--Nosotros somos especiales. -Bromea Pamela.
--Para mí no lo son. -Le contesta Laureyne con frialdad- Señorita Lupe, tenga la bondad...
--Deben seguirme. Yo les llevaré hasta el aula que les asignaron.
--¿Esa tontería nos tenía que decir? -Le pregunta Dael con desprecio.
--Sí, esa tontería. -Le dice Laureyne y en su mirada hay un destello de astucia-
Y ya que tengo entendido que fue usted tan TOLERANTE con mi secretaria...
--¿Tolerante? -La interroga Mariana incrédula- Fue lo contrario, profesora.
--Todo lo contrario. -La apoya Emmy.
--No se preocupen. -Les sonríe- Y, bueno, ya que es una tontería que envíe a la señorita
Lupe, entonces... cinco puntos negativos.
--¿¡Qué!? -Exclama Dael atónito- Profesora, eso es injusto.
--Cinco puntos negativos. -Repite Laureyne- Llega a diez y no hay esquí.
--¡A Sulaima...!
--Seis. -Lo mira con frialdad- No debe meterse en los asuntos del resto del alumnado.
Si me replica otra vez, serán siete.
Dael se calla. Laureyne mira al resto.
--Sigan a la señorita Lupe.
Todos se levantan y se dirigen a una de las aulas más pequeñas precedidos por la señorita
Guadalupe. En el camino se cruzan con Miss Fontainer quien se santigua nada más verlos.
--Esa mujer nos teme. -Le susurra Mariana a Solre.
--Eso parece. -Le sonríe su compañera- ¿Tan malos somos?
--No lo creo. -Interviene Pamela.
--Es aquí. -Abre la señorita Guadalupe una puerta- Pasen y esperen a Laureyne, por favor.
--¿¡Qué!? -Exclama Dael cuando la secretaria se va- ¿Vamos a tener a esa mujer de hielo
por maestra?
--Tú te lo buscaste. -Lo reprocha Emmy sin mirarlo.
Dael se sienta en la mesa del fondo. No tarda la puerta en abrirse y entran varias
chicas y dos chicos.
--¡Oh, bichitos nuevos! -Exclama con superioridad una joven rubia con el cabello lacio
hasta la cintura y ojos azules.
--Joder, vaya mier4da tener que compartir la clase con estos enanos. -Los desprecia
una de pelo moreno y de ojos negros- Espero que no sean demasiado toca-cojones.
--Sabrina -La llama Vanessa, la que Los Renegados creen que es la novia de Laureyne-,
vas a herirles sus sensibles oídos con tus dulces palabras.
Vanessa clava los ojos en Emmy quien se ha sentado en la primera mesa.
--¿Qué pasa? -Le pregunta Emmy.
--Es mi sitio.
--¿Y no puedes sentarte en otro lugar?
--No. -Le responde con tono de consentida- Soy el ojito derecho de la profe.
--Ya te vimos besar con ella. -La informa Pamela- ¿Sois novias?
--¡Qué estúpida! -Se sonríe- ¿Cómo se te puede ocurrir tal idiotez?
--Su novia fui yo. -Interviene la rubia- Trini Burges.
--Bueno, dejen ya a Emmy en paz. -Se acerca Mariana- ¿Por qué no podría sentarse ahí?
--Porque no. -Se ríe Vanessa con ganas- Porque es mío.
--Yo quiero este puesto. -Se obstina Emmy.
--Sabrina, sácala de mi silla.
Emmy se aferra al pupitre, pero Sabrina es muy fuertE. La levanta en vilo y la sostiene
a más de medio metro del suelo. Las demás de su grupo se ríen a más no poder.
--Mira, so puta, este es el sitio de Vane y si no te gusta...
--¡Déjala! -Corre Solre junto a Mariana para socorrer a Emmy- ¡Métete conmigo, si tienes coño!
--¡Suéltame! -Forceja Emmy- ¡Ayyyyyyyy, me hace daño!
Un chico castaño de ojos marrones empuja a Pamela y coge a Mariana de los brazos impidiendo
que se abalance sobre Sabrina.
--¡Destrózale los huesos, Julio! -Le ordena Trinidad Burges- ¡George, encárgate de la otra zorra!
Un chico mucho más robusto que Julio Bustamante toma a Solre por el cogote y la retira.
--¿Qué coño hago con ella? -Pregunta Sabrina zaleando a Emmy.
--¡Cuélgala del clavo aquél! -Le señala Vanessa un grueso clavo que hay a casi dos metros
del suelo- ¿Queréis que la cuelgue?
--¡Síííí! -Chillan a coro- ¡Cuélgala, cuélgala!
--¡Profesora, profesora! -La llama Emmy a gritos cuando ve que la puerta se abre-
¡Profesora, socorro!
Pero no es Laureyne, sino una alumna más la cual parece horrorizada.
--¿No puedes soltarte, Solre? -Quiere saber Mariana jadeando.
--¡No! -Grita Solre fuera de sí- ¡No puedo!
--¿Y ese pendejo qué está haciendo? -Intenta ver Mariana a Dael- ¡Ah, muy bonito! ¡Leyendo!
Como si nada pasara.
--Ya tengo bastantes puntos negativos. -Comenta Dael más para sí que para Mariana- Gracias.
Emmy sigue pataleando y defendiéndose como puede. Sabrina está a punto de colgarla
en el clavo cuando la puerta se abre de golpe y una persona entra como una exhalación.
--¡Miércoles!
La recién llegada se acerca a Sabrina como un huracán, le da una patada en la espinilla
y libera a Emmy.
--¡Lupe! -Exclama ésta abrazando a su hermana- Pero, ¿qué haces tú acá?
--¿Que qué hago acá? -Tiembla Lupe- ¿Qué importa eso ahora? ¿Cómo estás? ¿Te lastimó?
--¡Tengo miedo! -Emmy se echa a llorar- ¡Les tengo miedo!
--Ya no tienes por qué. -Le asegura su hermana mirando con ira a Sabrina- Ahora estoy yo aquí.
--Podemos contigo, enana. -Le espeta Sabrina frotándose la espinilla- ¿Qué mierdas haces
aquí? No pintas nada tú, tía.
--Claro que sí. Soy tan alumna como tú y como toda tu pinche banda.
Mariana y Solre se acercan a ellas. Los dos chicos las han soltado.
--Me duele todo. -Se lamenta Solre- ¿Estás bien, Emmy?
--Sí.
--Cuando venga la profe van a ver. -Los maldice Mariana- ¡Qué pendejos!
Lupe ayuda a sentarse a su hermana en una silla y se sienta junto a ella.
--Pero, ¿cómo supiste...?
--¿Piensas que no te reconozco la voz?
Laureyne entra en ese momento. Antes que Lupe pueda llevar a cabo sus intenciones,
Vanessa se deja oír con voz quejumbrosa.
--Profesora, esa muchacha me quiere quitar el sitio. -Señala a Emmy- Dígale que es mío.
--Mira, Vane -Le responde Laureyne con frialdad-, mientras yo sea la directora, ese sitio
no es tuyo, así que se puede sentar quien quiera.
--Pero, amor...
--¿Quieres quedarte sin ir a esquiar? -La corta con un tono helado.
--¡No!
--Al próximo "AMOR" que me dirijas en clase... ¡diez puntos negativos y fuera salida!
Emmy sonríe. Lupe le guiña un ojo.
--Maestra -Interviene Lupe-, ¿cuántos negativos me pondrá a mí, que golpeé bien duro
a ese monstruo porque quería colgar a mi hermana del clavo aquél?
Laureyne la mira a los ojos, pero no dice nada por unos segundos. Después pregunta
con lentitud:
--¿Hubo nuevamente violencia en mi ausencia, VANESSA?
--No pronuncies con tanta rabia mi dulce nombre. -Protesta la pelirroja- La hubo.
--Creo que hay varias personas que se quedarán sin ir el fin de semana próximo a la Isla
de los Sueños Cumplidos.
Los de la banda de Vanessa se miran alarmados unos a otros.
--Pero, amor...
--Y creo que alguien más se queda sin ir a esquiar. -Mira a Emmy- ¿Qué le hicieron?
¿Y quiénes fueron?
--Yo quería ese sitio... Vanessa mandó a Sabrina que me sacara y le ordenó que me colgara.
-Señala a los dos chicos- Ellos dos forcejaron con Solre y con Mariana quienes querían ayudarme.
Y no sé quién, pero alguien empujó a Pamela cuando se acercaba a nosotras.
--¿Y Trinidad no hizo nada? -Laureyne parece incrédula.
--¡No me llames Trinidad!
--Me parece que le harás compañía el día del esquí a Vanessa, Trinidad.
--¡No!
--Pues cierra ese piquito de oro que tienes. -Le replica Laureyne con rabia- A ver,
lo primero es que os sentéis.
--Yo aquí. -Se apresura a decir Vanessa- Es mi lugar. Y Trini conmigo, claro.
--No. -La contradice Laureyne- Ahí se sentarán, a partir de ahora, Emmy y Lupe.
--¡Te odio! -Gruñe Vanessa entre dientes- Es mi sitio.
--Atrás. -Laureyne le señala un lugar cerca de Dael- Por allá.
--¡No quiero!
--Entonces llamaré a la señorita Guadalupe para que venga a buscarte y te irás a mi despacho
a hacer cuentas.
--¿Cuentas? -Se horroriza Vanessa- ¿Me harías eso?
--Tú decides y no te dejo más de tres segundos.
La pelirroja toma del codo a Trinidad Burges y se dirigen ambas con paso rápido hacia
el fondo. Los demás del grupo las siguen.
--Oye -Se gira Sabrina-, ¿y a la puta ésa no le vas a decir nada por pegarme un rodillazo
en el coño?
--¿Qué dice? -Se escandaliza Lupe- ¡Yo le di un puntapié en la espinilla!
--¡Basta! -Ruge Laureyne pulsando dos botones de lo que parece ser una calculadora- Señorita
Lupe, a las siete la quiero ver en mi despacho.
--No quiero dejar sola a mi hermana. -Se niega Lupe.
--Estaré bien con Marianita, Solre y Pamela.
--Conmigo no puedes contar... -Le dice Pamela avergonzada- ¡Me acobardaron al primer
empujoncito!
--Puedo decirle a la señorita Guadalupe que cuide de ella, si lo desea. -Y dirigiéndose
al grupo del fondo-: Como le pongan una mano encima a alguien...
--... no iremos a la Isla de los Sueños Cumplidos. -Acaba Vanessa muy mosqueada.
--No, peor que eso... -Los mira con frialdad- Os haré pasar las noches en uno de los calabozos:
cada uno/a en una celda, sin luz y sin calor.
--Cruel. -Susurra la pelirroja- Mujer cruel.
--A tal golpe... tal reporte.
Llaman a la puerta y entra la señorita Guadalupe.
--Por favor, Pamela, Solre, Mariana y Úrzula, siéntense en los pupitres que hay justo
detrás de los de Lupe y Emmy. -A la señorita Guadalupe-: Llévese a Sabrina y que pase
a ordenador el Tema III de Sociología de la alumna Catherine Sybill Streing. La chica
lo necesita ya. Lo quiero acabado cuando regrese a mi oficina.
--¡Y una mierda! -Se niega Sabrina.
--¡Sabrina! -Le gritan Vanessa y Trinidad.
--Joder, jefas, ¿por qué coño no os lo hará pasar a vosotras?
--Mejora tu lengua.
--Cojones, maestra, es que es verdad.
--Ah, señorita Guadalupe, y que transcriba el Gran Diccionario de Sinónimos. -Sigue Laureyne
imperturbable- Irá cada día de cinco a siete hasta que lo termine.
--Pe...
--Y si sigues replicando, Sabrina, aún te pondré más tarea. -La corta secamente- Así que
mejor vete con la señorita Guadalupe y haz lo que te dije.
--Lupe, esta profe me da miedito. -Le susurra Emmy a su hermana- ¿Qué castigo te pondrá a ti?
--No me importa. -Le asegura ella- Lo haré sin rechitar. Me doy cuenta que mientras más
le supliques más te pone.
La señorita Guadalupe se marcha con Sabrina. Seguidamente entran dos hombres bien fornidos.
--¿Nos llamó, mademoiselle? -Le pregunta el más alto.
--Sí. -Señala a Julio y a George- Hoy están muy despejados y con ganas de estirar los
músculos. ¿Los pueden llevar a cargar sacos de cemento? Estarán desde ahora hasta las ocho
de la tarde.
--¡No faltaba más! -Se alegra el otro- Son muy pesados y nos faltan manos.
--Julio Bustamante y George Church, pueden salir.
Los dos aludidos se ponen pálidos, pero enseguida se levantan y salen con los camioneros,
temerosos de que si rechitan tendrán peores castigos.
--¿Y el castigo de ésa? -Señala Vanessa a Lupe.
--Ya hablaré con ella a las siete. No te preocupes.
--Claro, pero a solas. -Interviene Trinidad muy mal intencionada- Así cualquiera te convence.
Sólo hace falta que se te entregue y...
--Como me conoces tan bien, Trinidad Burges, vas a salir a la pizarra y vas a escribir
correctamente las oraciones que te voy a dictar.
--Preferiría otra cosa. -Coquetea ella- Algo más... caliente.
--Estupendamente. -Laureyne aprieta otro botón de la calculadora- Lo tendrás.
--¿De verdad? -Se ilusiona- ?Más que ésa?
--¡Yo también lo quiero, profesora! -Se apunta Mariana.
--Mejor que no. -La detiene Laureyne con una sonrisa irónica- Ya se le disparó una vez
la mano al acercarse a mí. Mejor quédese en su lugar.
Mariana se ruboriza. Solre le da un codazo.
--No puedes darle algo caliente a Trini. -Se opone Vanessa- Sólo...
--¿Te callas? ¿O es que quieres algo tú todavía más caliente que lo que le espera a ella?
--Pues sí, mira.
--Muy bien.
Llaman a la puerta. Entra un hombre con la ropa sucísima.
--¿Me llamó?
--Sí. -Laureyne señala a Trinidad- Llévesela a la cocina. Debe encargarse de fregar los trastos
de todo el día, barrer, fregar el suelo... En fin, dejar las cocinas como los chorros del oro.
Todo sin delantal y sin guantes.
Trinidad Burges la mira totalmente incrédula. Se mira sus manos, sus uñas bien cuidadas
y tiene un escalofrío.
--¡No haré eso!
--Jack Morris, llévesela y dígale a Jonan Dorth que venga a buscar a otra alumna.
-A Trinidad-: Si no deseas que Jack te saque del brazo, mejor levántate tú sola.
Trinidad, horrorizada por el solo hecho de que Jack pueda ponerle una mano encima
y ensuciarla, se levanta de un salto y sale por la puerta.
--Bien -Los mira Laureyne cuando ésta se cierra-, ahora sólo falta sacar a Vanessa de aquí
y podremos empezar la clase.
--No. -Se niega ella- A mí no me castigas. Si lo haces me pierdes.
--¿En qué sentido?
--Yo ya tengo mi castigo. -Sigue ella- Me han quitado el puesto. ¿Te crees que no es poco
para mí? Todo ha empezado por ese sitio y lo he perdido ya. ¿No hay suficiente?
--Profe -Interviene Dael tímidamente-, yo creo que sí que es un buen castigo.
--No es lo que usted piense o deje de pensar. -Lo corta ella- Está bien, Vanessa, te
quedarás... pero a la primera interrupción...
--Eres cruel, pero te amo igual. -Susurra ella.
--... te irás con Jonan Dorth.
--¿Y Lupe todavía...? -Empieza Emmy.
--Sí, señorita Emmy. Su hermana Lupe debe venir a mi despacho a las siete de la tarde...
-Se queda pensativa- O no, espere, deberá ser más tarde.
--No me importa la hora. -Le asegura Lupe- Como si quiere que vaya a las tres de la mañana.
--No, tan tarde no, pero si es capaz de contestarme así... cuando salga de clase vaya a
la señorita Guadalupe. Ella le dirá dónde me encontrará... La cita será a las doce de la
noche.
--Solre, ¿crees que a la profe le guste la hermana de Emmy? -Le pregunta Mariana por
lo bajo.
--No sé, pero por el tono parece que no.
--¿Y por la mirada? -Insiste Mariana.
--¿Qué mirada? -Interviene Pamela curiosa.
--La que le ha clavado.
--¿De qué era? -Se interesa solre.
--No sé, pero dudo que vayan a hablar, parece más...
--¿Se puede saber qué cuchichean? -Las interroga Laureyne.
--¡Nada! -Se apresuran a disculparse.
--Profesora, ¿por qué no puede atender a mi hermana a las siete?
--Porque recién recordé que tengo cita con el profesor Silver. ¿Lo olvidaron?
--Y cena con la profesora Fontanera. -Bromea Dael dirigiéndose a Vanessa.
--Laureyne, este chico está llamando a Miss Fontainer, Fontanera. -Lo delata Vanessa
en el momento que entra Jonan Dorth.
--Era una broma, profesora. -Se disculpa él.
--Dorth, llévese al señorito Dael a trabajar unas horas con usted en la carbonería, por favor.
--Pero, profesora...
--Si me hace perder un minuto más... lo dejo sin esquí.
Dael sale corriendo sin mirar atrás. Jonan Dorth hace un gesto con la mano y cierra
la puerta.
--Bien, sí, quedé con Miss Fontainer. Soy una persona, tengo derecho a cenar con mis camaradas.
--Y a follártelas. -Susurra alguien.
--¿Quién fue? -Las mira Laureyne- ¿Quién lo dijo?
--Por favor, no le dé importancia. -La intenta persuadir Lupe- A ver, a las siete tiene
una reunión y después va a cenar. Es normal que necesite cenar... Se trata de una persona
no de...
--... una que va con putas. -Susurra alguien.
--... un rob...
--¿Quién fue? -La interrumpe Laureyne. Silencio- ¿Nadie me lo dice? ¡Todas sin esquí!
--¡Fui yo! -grita Solre.
--No es verdad; Solre no fue. -Lo desmiente Mariana- Fue una de la banda de Vanessa.
--No es verdad.
--¡Sin esquí, se dijo! -Golpea Laureyne la mesa con enojo- Señorita Lupe, le pide a la
señorita Guadalupe dónde está mi departamento en el Centro... ¡y a las doce la quiero en
mi cama!
--¿En su cama? -Se sonríe Lupe.
--En mi casa, quise decir.