título --> I. "LOS RENEGADOS"
Miss Hellen Fontainer no les había quitado el ojo de encima a aquellos cinco
alumnos que intentaban disimular su nerviosismo. Los miraba y remiraba y se preguntaba
una y otra vez por qué Mr. John Silver se negaba a seguir teniéndolos en su clase.
--Pero, Mr. Silver, deberá dar algún motivo. -Había objetado ella- No puede expulsar
a cinco discípulos así como así de su salón cuando están bajo su responsabilidad y tutela.
--Dígale a Miss Struendy que tenga la bondad de citarme en su despacho... Iré a verla
y le expondré mis razones. Ella juzgará como vea conveniente, pero hasta entonces...
¡manténgalos lejos de mí! -Exclamó con desesperación- Y, créame, Miss Fontainer, son
unos verdaderos demonios. No respetan a nadie. Molestan a los compañeros. ¡Son unos
verdaderos renegados!
Miss Hellen Fontainer se puso bien sus gafas de montura dorada y se dijo a sí
misma que aquellos jóvenes no parecían tener nada en contra de su Gran Dios, pero,
por si acaso, se pondría a rezar un Padre Nuestro tras otro, no fuera a ser que de un
momento a otro tuviera delante al Diablo quien quisiera sobornarla para que se pasara,
con sus sesenta y dos años, a su lado.
--Y, créame, Miss Fontainer, son verdaderos demonios.
Se sobresaltó al oír unos pasos que se acercaban a ella. La voz de Mr. Silver
se desvaneció y el Padre Nuestro número ciento quince quedó sin terminar.
--Buenos días, Hellen...
Miss Fontainer dio un brinco y ahogó a tiempo un grito. Su mano derecha se disparó
hacia su pecho y quedó paralizada sobre su corazón. A causa del brusco movimiento, las gafas
le resbalaron hasta la punta de la nariz y no cayeron al escritorio haciéndose añicos
de milagro.
--¿La asusté?
Por fin Miss Fontainer pudo regular la respiración y controlar los latidos de
su desbocado corazón. Se colocó bien las gafas y miró con semblante severo a los alumnos,
por si a alguno se le ocurriera reírse, pero todos parecían asombrados por su actitud.
--No, Laureyne. -Respondió al fin volviéndose hacia su camarada- Estaba tan metida
en mis pensamientos...
--Un nuevo amor, seguramente. -Le sonrió Laureyne- ¿Qué deseaba de mí?
Miss Fontainer se ruborizó un poco, pero embarcó a los presentes con la mirada.
Laureyne la siguió.
--¿Qué ocurre con este chico y estas chicas?
Laureyne los repasó uno a uno. Al parecer no conocía a ninguno. Debían ser nuevos.
--Mr. John Silver no los... -Miss Fontainer carraspeó- No cumplen sus requisitos.
--Ya. -El tono de Laureyne era helado- ¿Cómo se llama, chica?
--¡Mariana! -Casi gritó ella del susto.
--¿Y usted? -Interrogó a otra.
--Solre. -Le respondió con coquetería y Laureyne no pudo evitar mirarla de soplayo.
--¿Usted?
--Dael.
--¿Y usted?
--Pamela, Miss. -Le respondió muy dulce y seductora.
--¿Y la última? -Ella susurró algo, pero fue inaudible. Laureyne la atajó- ¿Qué dice?
--¡Emmy! -Casi se quedó afónica. Parecía presa del pánico- ¡Dije Emmy, Miss! ¡Emmy!
Laureyne suspiró y miró a Miss Hellen Fontainer.
--Dígale a John que lo espero en mi despacho a las siete.
--Sí. -Asintió obedientemente- ¿Me puedo retirar?
--¿Retirarse? -Las mejillas de Miss Fontainer se volvieron a teñir de rojo oscuro-
Oh, sí, la extrañé bastante esta mañana en el despacho... Con ese teléfono que no deja
de sonar...
--Ya sabía yo que me necesitaba, Laureyne. -Le sonrió- A mí no me contrató usted
de niñera, ¿verdad? Yo soy su secretaria más personal.
El alumnado no decía nada. Miraba atentamente y no dejaba escapar ni una sola palabra
de las que oía.
--Sí.
--Lo sabía. -Confirmó Miss Fontainer con orgullo- Entonces, ¿me puedo retirar al despachito?
--Sí. -Laureyne miró la hora- Para los minutos que faltan me quedaré con ellos.
Miss Hellen Fontainer se dirigió a la puerta muy decidida. Antes de salir, sin embargo,
se detuvo y preguntó ruborizándose esta vez por completo:
--¿Querrá cenar conmigo, Laureyne?
--Déjeme que la invite a un restaurante romántico. -Le propuso Laureyne con los ojos
brillantes- ¿Recuerda al que fuimos la última vez... que tanto le gustó?
Miss Hellen Fontainer asintió. Tras echarle una mirada de reproche a los alumnos
por mirarla con tanto descaro, salió.
--Bueno, jóvenes... Cuéntenme, ¿por qué les expulsó Mr. John Silver?
Todos dan una explicación diferente. Al hacerlo a la vez no se les entiende a ninguno.
--Lo primero: orden.
--Profesora -Interviene una Emmy medio escondida tras la espalda de Solre y la de Mariana-,
¿es usted Miss Struendy?
--Struendy, Stringher, Crishons, Bouthzstion, Brends, Creyllonds, Doyrens, Brownleyn,
Amorleynden, Phealhlmhmier, Douwhierthzs, Mourienthzs, Follax, Mamhleyn, Kheyrens,
Deyrons, Browndkier, Goulthzshire... Y cualquier otro de los Doyrenses.
--¡Folla-x! -Exclama Dael.
--Follax, ambas son tónicas... Es decir, debiera haber tilde en la O, pero también
debería pronunciarse con ímpetu la A. En Doyrense hay más de una tónica... en una misma
palabra, quiero decir. Además, las tres consonantes deben resonar, la LL, incluida.
Casi parece que diga: FOU LLACS (FUE LAGOS, en Catalán).
--¿Cómo es TE AMO en Doyrense? -LE pregunta Solre parpadeando con coquetería.
--Esa misma pregunta me hizo Sulaima en su primer día en Louwheithzslhlie. TEYK AMAYRO
(TE AMO), TEYK AMAYORTIE (TE AMO A TI), AMAYROTIE (TE AMO o TE AMO A TI).
--Profe, el AMAYRO... -Empieza Dael- ¿El final es TIE o CHIE o SIE o SHIE o TSIE o qué es?
--Se oye la CH, la S y la T a la vez. -Les sonríe- Bueno, que ustedes no están apuntados
para Doyrense y...
--¿Cómo es ERES MI VIDA, profesora? -Quiere saber Emmy.
--SEYRETIE VAYDYMIE. -Pausa- TIU SEYRE VAYDYMIE. TIU SEYRE MAYK VAYDY...
--Y, ¿TE QUIERO EN LA CAMA CONMIGO? -Azota Solre.
--Y, ¿QUIERO HACER EL AMOR CONTIGO? -Apunta Mariana.
--¡Follax, Follax! -Grita Dael.
--¡Orden! -Clama Laureyne dando un puñetazo en la mesa- ¿Es que sólo Miss Pamela es
capaz de comportarse?
--¡Profesora, es que Pamela se ha dormido! -La delata Dael.
--Yo no me he dormido. -Repone ella bostezando- ¿Qué ha pasado?
Pero no llega a saberlo. Alguien llama a la puerta y entran tres chicas de cabello
muy negro.
--¡Laureyne! -La llama, entre risas, la de ojos azul claro y cabello liso hasta la cintura-
¡Fui una niña mala!
--¿Tú? -Se sorprende ella.
--¡Sí, ella! -Se ríe la de ojos negros y abundante cabellera rizada hasta media espalda-
¡Castígala, castígala!
--¡Sí, sí, eso! -Apoya la tercera, de ojos azul oscuro y con el cabello ondulado
por debajo de los hombros- ¡Dile que no va a ir a esquiar!
--¡Nooooooooooo, eso nooooooooooo! -Protesta la primera- ¡Laureyne, tienes que qutiarme
los puntos negativosssssssssss!
--¿Los puntos negativos? -Laureyne mira a los cinco renegados- Podéis salir. Es hora
del recreo. Después espérenme con...
--¡Y Lupe me dijo que tú sí vas! -Grita la chica de ojos azul claro- ¡Ella controla todos
los papeles! ¡Ella lo sabe!
--Pero, Sulaima, vida, tranquilízate, ¿qué te pasó?
Mariana, Solre, Pamela y Dael salen en desbandada en dirección a la cafetería. Emmy,
fingiendo estar atándose los cordones de las zapatillas de deporte, se queda atrás.
--Es que es mala con ganas. -Se ríe la de pelo rizado.
--A ver, Bouchra, cuéntame tú, porque Sulaima parece no...
--¡Pero quítame los puntos negativoooooooosssssss! -Le tira de la manga de la camiseta-
¡Lupe me dijo que vas!
--Estate quieta, que me vas a desnudar. -Le pide riendo- ¿A dónde voy?
--Zuleyka, cuéntale, anda. -Le dice Bouchra a la tercera.
--Sulaima consiguió que Mr. Silver le pusiera diez puntos negativos sin más. Es decir,
la castigó sin ir a esquiar.
--¡Yo creía que no ibas! -Chilla Sulaima- ¡Pero vi a Lupe salir del despacho L y me dijo
que ya estaría contenta, que tú ibas a pasar el día conmigo en el esquí! ¡Y ahora estoy
castigada!
--Le dijo gordo, feo, barrigón, calvo... -Se ríe Bouchra- Creo que se va a quedar sin ir
al esquí con su ídolo.
--¡Perversa!
Laureyne se da cuenta en ese momento que Emmy sigue allí y que la mira fijamente.
Le sostiene la mirada por unos segundos y después se acerca a ella.
--¿Sucede algo?
--¿Quién es Lupe?
--Guadalupe es como la conserje-secretaria de Louwheithzslhlie. ¿Por qué?
--Creí que era mi hermana.
--¿Su hermana?
--Se llama Lupe. -Se ruboriza Emmy- Y pensaba que... Bueno, cosas... Ah... Cosas mías.
--No. Esta Guadalupe esta conmigo mucho antes de que yo la conociera a usted.
--Lo siento. -Se sonroja más todavía- Perdone... Me voy con los demás.
Emmy se levanta de un salto y sale corriendo por la puerta. No tarda en reunirse
con el resto del grupo de Los Renegados.
--¿Por qué tardaste? -Le pregunta Mariana.
--¡Es que mi hermana se llama Lupe y me juego diez a uno que es ella! -Se enoja Emmy-
¿Qué estará haciendo aquí? ¿Me estará siguiendo?
--No te hagas problema, Emmy. -Le aconseja Solre dejándole un lugar a su lado- Hay miles
de mujeres que se llaman Lupe. Incluso, hombres.
--¿Cómo? -Se molesta ella- ¡Mi hermana es mujer!
--Sí, pero Lupe de Verga era hombre. -Le recuerda Dael.
--Era Lope de Vega. -Gruñe Emmy.
--Bueno, Lupe o Lope... Da igual, el caso es que era hombre. -Le sonríe el chico-
¿Qué vas a tomar?
--No sé. -Apoya la barbilla en la palma de la mano y se queda pensativa- Lupe aquí...
No me lo puedo creer.
--Quizá sea la próxima que forme parte del grupo de Los Renegados.
--¡Vanessa!
Todos dan un salto. Emmy se vuelve con rapidez al tiempo de ver a Laureyne dirigirse
a una chica pelirroja con el pelo liso por la cintura y los ojos verdes.
--Vanessa, ¿es que no te enteras? -La toma Laureyne del hombro.
--¡Ay, no me cojas tan fuerte! -Le aparta ella la mano- Me haces daño. Salvaje.
--¡Es que me enojas!
--¡Es que eres una bruta que no controlas la fuerza!
--No provoques. -Le advierte con frialdad- No era aquí donde habíamos quedado, Vanessa.
¿Me quieres decir...?
--No has sido puntual.
--Me asaltaron alumnas. Sabes de sobras que eso es muy probable.
--Sí, y que las prefieras a tu Vanessa -La reprocha con malicia-, también lo es.
--Un día te voy a atar una soga al cuello y te voy a colgar de la lámpara del techo
de mi habitación. Voy a prender la luz con el ventilador que tiene y voy a hacerte dar
vueltas.
--Eso es lo más dulce que se te ocurre decirme. -Se ríe- ¿y mi beso?
--¡Fiuuuuuuuuuuuu! -Silba Dael- Así que la profe tiene novia, ¿eh? ¡Pues sí que está
buena! Si la cuelga yo la descuelgo y me la follo.. x; Follox.
--Quizá sea linda, pero el nombre no lo es. -Opina Emmy- No me gusta.
--Pues a ella parece que le encanta. -Interviene Pamela en el preciso instante que Laureyne
se inclina para besar a la pelirroja- Yo creía que le gustaba aquélla...
--Sulaima, se llamaba. -Le recuerda Solre- Yo lo pensaba también.
--Esta profe se va con todas, eso es todo. -Manifiesta Mariana- ¡Y sino, a qué va
a cenar a un restaurante romkántico con la vieja ésa, la Fontainer!
--Mientras no se vaya con mi hermana delante de mí... -Susurra Emmy.
--Sería un milagro. -Se burla Dael- Si Marianilla tiene razón, sería milagroso que
tu hermana se escapara.
--Vanessa, espérame. -Oyen a Laureyne- Allí está la señorita Guadalupe y tengo que
preguntarle una cosa.
Emmy se pone en pie de un salto dispuesta a asaltar a su hermana en el momento
menos esperado.
--Veremos qué te encuentras. -Se mofa Dael- Suerte.
Laureyne se dirige a una mujer de uniforme azul. Su hermana no es, Emmy eso lo ve
de lejos, pero está demasiado cerca de Laureyne y ésta la ha visto y la interroga con
la mirada.
--Profesora -Se apresura a inventar una excusa-, ¿su novia es... Sulaim... Vaness...?
Ah... ¿Quizá usted tendría a mi hermana de aman....? Quiero decir... No sé dónde tengo
la cabeza... Eh...
--No entiendo nada. -La corta Laureyne y llama con un gesto a la de azul- Señorita Lupe.
Emmy siente que toda su sangre se concentra en su rostro. Está más colorada que
jamás lo haya estado. No sabe cómo disculparse para retirarse.
--Sí, Laureyne, dígame usted, ¿qué apunto?
¡Demasiado suavecita, fina y seria, para ser su hermana disfrazada!
--Exportación de SHOWSHOWHEY para el día de la salida a Monturiel.
--Me gustaría ir.
Laureyne la mira con sorpresa. Al parecer, la señorita Guadalupe jamás abandonaba
el Centro.
--Qué cosas más raras están sucediendo hoy.
--¿Por qué? Un día me prometió que me enseñaría a esquiar.
--¿Yo le prometí?
--Sí, usted. ¿Ya no lo recuerda? -La señorita Guadalupe parece dolida por el olvido-
Bueno, olvídelo.
--No, deje. Si le prometí... ¡Lo cumpliré!
--¿Y la cena? -Se le ilumina el rostro.
Emmy se pregunta si no será cierto lo que opina Mariana... Aprovecha para regresar
a la mesa y se sienta junto a Solre.
--No es mi hermana, pero...
--Pero... -La anima Mariana.
--Parece que tienes razón... ¡Esta profe tiene un lío de faldas que ni el Don Juan
la alcanza!
Todos se echan a reír.
--¿Sabes qué te digo, Solre? -Le dice Mariana.
--¿Qué?
--Que me la voy a tirar. -Todos la miran- Parece re fácil, ¿no? Voy a probar. Tú deberías
intentarlo también, Solre.
--¿Yo? -Se sonroja- ¡Claro que sí!
--¡Estáis locas! -Se ríe Emmy- Si nos expulsaron, lo que querrá es castigarnos y no
seducirnos...
--Yo voy a probarlo. -Repite Mariana.
--No te duermas, Pam -La llama Dael-, que ya estás dando cabeceos de nuevo.
--¿Yo? ¡Yo no me duermo! -Mira a su alrededor con cara de sueño- ¿Qué hacemos aquí?
Laureyne se detiene junto a su mesa a hablar con una chica con el pelo de colores.
Mariana le da un codazo a Solre.
--Voy. -Le susurra.
Mariana se levanta y se acerca a Laureyne por detrás. Su intención es darle una nalgada
a la profesora como por equivocación, pero el error se comete realmente cuando ésta se da
la vuelta de súbito y la mano de la alumna aterriza justo en el lugar contrario.
--¡Lo siento, profesora! -Se disculpa retirando la mano velozmente- Se volteó justo cuando...
--Ya estoy acostumbrada a estos... fallos. -Le responde Laureyne con una sonrisa-
Deberá aprender a controlar sus impulsos.
--Pero si fue sin querer, de verdad... -Insiste Mariana- Mire, yo hacía así... y...
--Estas excusas son las habituales, querida. Controle sus impulsos.
Laureyne se aleja dejándola más confundida y sonrojada que nunca lo haya estado
en la vida.
--Ya te lo dije. -Le recuerda Emmy- No será fácil que la seduzca nadie. Puede jugar
con todas, pero no se dejará seducir... Es pura piedra.