Título --> "EL DÍA DEL DIABLO EN PLAYA DE ARO"


	Irene Chévere circula con su coche por las calles de Playa de Aro. El calor es sofocante
y, viendo que todavía tiene tiempo suficiente de darse un buen chapuzón, decide desviar su
trayectoria y pasarse por la playa. A fin de cuentas le queda de camino al trabajo.
  --¡Hoy es el peor día de nuestra vida! -Anuncia un locutor con entusiasmo- ¡El gran día
del Diablo! ¡06-06-06... lo que quiere decir 666! ¡Felicitamos a aquellos que cumplan años
hoy y les deseamos que Satanás no les dé el peor día de su vida!
	Irene sonríe. ¿Quién le puede fastidiar su cumpleaños? ¡Anda ya! Y vaya tonterías ésas...
¡Si ni siquiera Lucífer tendría los suficientes... para plantársele delante y decirle algo
así como... "Oye, tú, vente a pasar tu aniversario en el Infierno"!
  --A Laureyne sí que le haría gracia este tío.
	El hecho de pensar en la cara que pondría Laureyne si le interpretase las palabras
del locutor, le hace recordar un fragmento de la novela que ésta está escribiendo y
en la que tiene celos de que ella esté en biquini...

	"...
  --Muy bien -Empieza Ángel-, Muraclán Talizán, como todos sabéis, está en una gran montaña. Si os habéis fijado hemos subido en autocar durante dos horas. Lo que haremos esta tarde es bañarnos en la piscina... 
  --Grrrrrrrr... -Protesta Laureyne e Irene la mira.
  --¿Qué te pasa ahora?
  --No me gusta.
  --¿No te gusta la piscina o no te gusta que yo me exhiba en biquini? -Le inquiere la intérprete.
  --Grrrrrr... Lo segundo. -Acepta la chica- Mmmmm.. No, no, no, no me gusta.
  --Vosotras dos. -Les llama la atención, Almudena- ¿Qué os pasa?
  --Nada. -Responde Irene sin dejar de traducirle a Laureyne.
	Almudena las mira entre la diversión y el recelo. Regresa junto a Ángel, pues ahora es ella quien continúa hablando.
  --Después de cenar habrá tiempo libre. -Pausa- A las diez saldremos de marcha.
  --Como hagas algo, Irene...
  --Algo como qué.
  --Grrrrrrr... Ya me entendiste.
  --Ya, Laureyne, por favor.
  --Ya, qué.
  --Después hablamos.
  --¡Después te mato! -La mira molesta- Una pequeñez y...
  --No voy a hacer nada. -Se enoja la otra- Basta ya y aprende a confiar en mí, ¿quieres?
  --Grrrrr...
	...".

	Suelta una carcajada. ¿Qué le diría ahora... y todas las veces que va en la semana a la playa? ¡Seguro que la tendría a diario detrás suya para vigilarla!
  --Mmmm... Tal vez sí que debería picarla un poco... -Se dice con malicia aparcando el coche- A lo mejor sí que vendría, no a diario, claro, pero sí más seguido.
  --Y, para finalizar el programa, rogamos a quienes cumplen hoy años que pidan un deseo escalabroso. -Finaliza el locutor- ¡Cantemos juntos en este día tan especial!
	Una serie de voces de monjes cantan, a ritmo de bombo, una alentada canción de
cumpleaños que Irene no oyó en su vida.

	"Cumpleaños diabólico
  que tengas un día espantoso,
  que el Diablo te sea simbólico
  y se sienta victorioso.

	Sé por un día su víctima.
  Déjale entrar en tu vida.
  Siéntete su amiga íntima
  y te cumplirá cuanto pidas.

	Sólo desea cosas demoníacas
  y Él será justo contigo,
  pero si te sientes maniática
  tendrás tu merecido castigo...".

	Irene apaga la radio. ¡Vaya tontería! ¿Algo escalabroso en el cumpleaños de una?
¡Anda ya! ¡Y vaya maldita canción! ¡Parecían muertos cantando! ¡Voz pura de ultratumba!
  --¿Cómo pueden...? -Se vuelve a reír- Algo escalabroso sería encontrarme a Laureyne con Lina en la playa. ¡A ver cómo hacen para conseguir que venga con una de sus personajes novelísticos!
	Tras coger la toalla sale y cierra. Se dirige a la arena y busca un lugar libre. ¡Está abarrotada de gente, pero no hay ninguna chica rubia-albina, por tanto, Lina no está!
  --Era de suponer. -Se sonríe extendiendo la toalla- Es que, vaya tontería ésa de decirle a la gente que...
	Alguien choca con ella y la hace caer de bruces. La persona hace algo bien raro y en vez de caerle encima cae junto a ella. ¡Maldito Diablo!
  --Oye, tú, vigila por dónde vas, ¿no? -Le pregunta sin mirarle, poniéndose en pie y sacudiéndose la arena- ¿O es que te gusta andar dando trompicones?
  --Lo siento. -Le dice la vuela-mujeres que ya se ha levantado- Jana, ¿dónde diablos...?
	A Irene le deja de latir el corazón por un segundo para alocársele después. Realmente ni un caballo de carreras le ganaría. Por supuesto que ha reconocido a Laureyne por la voz y
desde luego que sabe con quién está... ¡con una Lina, a fin de cuentas, aunque en morena!
  --Estoy aquí. -Le escribe Jana en dactilológico- Pero, ¿qué te ha pasado?
  --¡Que no sabes guiar, eso le ha pasado! -Le espeta Irene que poco puede disimular su rabia- ¡Parece mentira que tengas el título de guía-intérprete!
	Jana parece sobrecogida, pero satisfecha. Mira a Irene sonriéndole ampliamente.
  --Ostras, Ire, no...
  --¡Te prohíbo que me llames Ire! -La advierte- ¡Sólo Laureyne lo tiene permitido!
	Irene, con sus gritos, empieza a atraer miradas. Laureyne no deja de mirarlas alternativamente, como si se preguntara quién es, de qué la conoce Jana o, en el peor
de los casos, si no será Irene.
  --Está bien, Irene-pene...
  --¿Qué me estás diciendo? -La mira con odio- ¡Repite, venga, repite!
  --Tú siempre lo dices. -Le replica Jana sin inmutarse.
  --¡Yo puedo bromear y hacer las rimas que me dé la gana con mi nombre!
  --Bueno, yo sólo dije que se me había caído el peine...
  --¡La cara de vergüenza, se te debería caer!
	Irene le coge la mano a Laureyne, la cual la mira impactada. Irene en un principio
no lo entiende, pero después se da cuenta que la chica debe haberla reconocido por
la cadena con el corazón que lleva en la muñeca izquierda.
  --No. -La aparta Jana- Ha venido conmigo.
  --¿Y quién te dio permiso a ti para venir a Playa de Aro? -Le pregunta enfadadísima- ¡No tienes por qué venir tú! ¡No eres nadie aquí! ¡Completamente insignificante!
  --Jana... -Ambas chicas miran a Laureyne. Irene, por su parte, echa chispas- No es
ella, ¿verdad? No puede ser que...
  --¿Que qué? -Le pregunta Jana diciendo en voz lo que le escribe y provocando que Irene
cierre los puños con su negación- Ah, no, no es Irene. Ésta se llama Penélope, pero dice
que sólo le gusta que la llamen PENE.
	¡Plaf! Irene se da cuenta de lo que ha hecho demasiado tarde. La mano de Jana se
levanta para devolverle el desafío.
  --¿Cómo te atreves? -Quiere saber Irene levantando nuevamente la mano, aunque esta vez totalmente conciente- ¡Encima la engañas!
  --¿Y a ti qué te importa? ¡No quiero que te vea!
  --¡Pues menos quiero verla yo contigo!
	¡Plaf! Irene le deja su mano marcada. La gente de la playa sólo tiene ojos para
ellas dos. Jana ya no se lo piensa y no tarda Irene en tener también un bonito tatuaje
de una roja mano en su mejilla izquierda.
  --¡Jana, déjala!
	Pero es inútil que Laureyne intente detenerlas. Ambas parecen dos luchadoras
profesionales y no tardan en estar en la arena convertidas en una masa de brazos, piernas
y, de vez en cuando, cabezas.
  --¡Djéjala, Jana!
	Laureyne se une a la pelea, aunque ella sólo intenta pararlas o... o defender
a Jana, según piensa Irene.
  --¡Ven, Jana, ven! -La coge Laureyne de un brazo y tira de ella- ¡No vinimos a jugar
a p...!
	Pero Irene no le permite seguir. Ha dejado a Jana fuera de combate por unos segundos
y se le lanza encima para enfrentarse con ella. Ha sido oír "VEN" acompañado del nombre
de su rival y su ira ha estallado en un puñetazo que ha arrojado a Jana a un lado.
  --¡Eso sí que no! -Le escribe Irene a Laureyne una vez que la ha derribado y está
sobre ella- ¡Ni como simple verbo quiero que lo digas junto a su nombre! ¿Oyes? ¡No quiero
"VEN" y Jana juntos!
  --Ire...
  --¡Qué, qué, qué!
  --¡Quítate de encima suyo! -Le grita Jana que ya está recompuesta- ¿Te crees que
no pesas o qué?
  --¡A ti qué te importa!
  --¡Me importa mucho! -La empuja Jana haciendo que quede totalmente tumbada
sobre Laureyne- ¡Quítate de encima, Irene-pene, que la contaminas! No le gustan los
tíos ni ese tipo de cosas, ¿sabes? Y tu nombre queda muy bien con el miembro de esos...
	Irene intenta incorporarse y volverla a golpear, pero Laureyne se lo impide al
abrazarla.
  --¡Ire!
  --¡Que te pires! -Le chilla Jana empujándola hacia un lado- ¡Te digo que no la toques,
que la infectas!
	Pero Laureyne esta vez ya está prevenida. se incorpora con Irene encima y aparta
a Jana tomándola de un brazo.
  --No, Jana. Basta, Irene. ¿Qué es esto?
	Ninguna sabe qué decir. Irene se siente ridícula. ¡Vaya número ha montado y todo,
vale reconocerlo, por celos! Pero, ¡aún así, tiene motivos, tiene razón... Laureyne
con Jana justo en Playa de Aro! ¿A qué han ido? ¿Sólo a tomar el so-ol?
  --¿Podemos hablar un momento, Ire? -Le pregunta Laureyne interrumpiendo sus cavilaciones.
  --Pero... -Le escribe Jana.
  --Después hablaremos nosotras, Jana. -Le asegura e Irene maldice tener que trabajar- ¿Ire?
  --¿De qué vais a hablar? -Le insiste la intérprete.
  --Jana, por favor, aguárdame... -Y a Irene-: ¿Qué, Ire?
  --¿Qué de qué? -Le escribe Irene.
  --¿Eres idiota o te lo haces ver? -Le pregunta Jana.
  --Me lo hago ver, pero tú no puedes fingir: se nota que lo eres.
  --A conversar a solas un momento. -Le responde Laureyne ajena a cualquier discusión oral.
  --Sí. -Se levanta y toma su toalla.
  --Cuidado qué hacéis. -Le escribe Jana a Laureyne y añade en voz-: No eres nadie tú, Irene, recuérdalo.
  --Vete a cagar.
	Laureyne se pone en pie e Irene y ella se alejan dejando a una Jana que no les quita el ojo de encima hasta perderlas de vista.
  --¿Dónde vamos? -Le pregunta Irene deteniéndose y mirándola.
  --Donde quieras, pero que estemos cómodas.
  --Entonces vamos a mi coche. -Reanuda el paso- En el asiento de atrás podemos estar lo cómodas que quieras.
  --Si lo tienes cerca...
  --Descuida -Le replica con tono agrio-, no te voy a alejar tanto de tu amada.
  --No digas tonterías, Ire.
  --No digo tonterías. Es la verdad. No me creo que hayáis venido a tomar el sol, precisamente.
	Laureyne no dice nada, lo cual hace que Irene se sienta furiosa. ¡Así que no está tan equivocada!
  --Hemos llegado. -Se detiene, busca las llaves y no tarda en abrir la puerta- Pasa tú primera.
  --No, tú. -La mira Laureyne desafiante.
  --Está bien, no confíes en mí. -Entra al interior del vehículo- Dame más motivos para desear matarte.
	Laureyne entra y cierra la puerta. Irene se pregunta si todavía la amará... ¡pero la verdad sea dicha y es que parece que no!
  --Bueno, qué. -Le dice lo más fríamente posible- Así que vienes sin decirme nada... Y con Jana, desde luego...
  --No tengo por qué avisarte.
	Irene la mira incrédula. ¡En tan pocos días de no verse y sí que ha cambiado con ella, sí! Lo mejor es no intentar  ser la mujer de hielo o ella será de acero.
  --Si te soy franca, me duele que hayas venido con Jana y sin avisarme. -Siente una punzada en el pecho- Y, sobre todo, el día de mi cumpleaños. Ni te acuerdas.
  --Tiernes razón. -Admite Laureyne- No recordaba.
  --Ya me he dado cuenta. Ni un sms tuyo...
  --Sí, ya sé. -Pausa breve- Felicidades, Ire.
  --Gracias, pero no, no las quiero. -Niega ella con la cabeza- No podía pasarme algo peor.
	Laureyne la mira. Por unos segundos ninguna dice nada. 
  --Celosa.
	No puede protestar a la acusación de Laureyne porque siente la mano de ésta en la pierna y acto seguido pierde el mundo de vista.

  --Sí que has tardado. -Reprende Jana a Laureyne cuando por fin la tiene al lado- ¿Tres cuartos de hora hablando?
  --Mira. -Se encoge de hombros ésta- Que pases un muy buen día, Ire.
  --Sí. -Asiente ella- Hasta luego y cuidado con lo que haces, ¿eh?
  --Sí.
  --Ya sabes qué me has dicho...
  --¿Es que no habéis tenido suficiente? -Le pregunta Jana a Irene viéndola escribir, pero sin entender nada.
  --Yo no. -Le sonríe maliciosa- Pero tengo que ir a trabajar.
  --De puta, que es lo que eres. -Le espeta la otra.
  --Sí, puta y con mucha honra. -Asegura Irene- Se lo acabo de demostrar a Laureyne.
	Ante la estupefacción de Jana, Irene besa a Laureyne y se va muy decidida. Cuando está a punto de salir de la parte arenosa de la playa, se gira y le advierte a una Jana que no ha salido todavía del espasmo:
  --Ah, se me olvidaba... Es mía.
	Jana parece ir a responderle, pero ella da media vuelta y se aleja a toda prisa. Más que por nada es porque si se queda un segundo más no irá a trabajar... ¡no puede imaginar que, mientras ella esté currrando, Laureyne esté con Jana... a solas! Porque hablar, podrá hablar, pero... ¿y controlar? Sólo le queda confiar, pero... ¡dejar a Laureyne en manos de Jana es como confiarle un cordero a un lobo!
  --Si no trabajara...
	Sube en el coche, se pone el cinturón y pone en marcha el motor. No tarda en aparcar
cerca del establecimiento y en dirigirse a la entrada.
  --¡Hombre, Irene, tú por aquí! -La saluda un compañero- ¡Vaya! ¿Vienes a que te felicitemos? ¡Pues sí, chica, felicidades!
  --Gracias, pero... dime una cosa, ¿cómo que si vengo a que me felicitéis?
  --¿Y a qué otra cosa podrías venir un Martes? -Se ríe él divertido.
  --¿Hoy somos Martes?
  --Ser, yo no soy, pero estar... estoy.
	Irene se queda estupefacta. ¡Un Martes! ¡Ella no trabaja los Martes! La sangre
le sube a la cabeza... ¿Ha dejado a Laureyne con Jana por ir a trabajar cuando tiene fiesta?
¡Pero si a Laureyne no le ha extrañado nada que tuviera que trabajar! ¿Acaso sólo
quería quitársela de encima? ¡Si es así, por supuesto, lo sabrá en cuanto vuelva a la playa!
  --Ven conmigo. Estoy haciendo un pequeño descanso y...
  --No puedo. -Niega ella con la cabeza- He...
  --¿Has qué?
	¿Qué le puede decir? Por supuesto que no le dirá que está que hierve de celos y
que, para colmo, si ocurre algo entre Jana y Laureyne en parte será gracias a ella...
  --Acabo de recordar que he dejado el fuego encendido...
  --¿El fuego?
  --Sí, al prepararme algo de desayuno... -Da media vuelta y sale corriendo.
  --¡Ostras, Irene, qué cabeza de chorlito tienes! -Se ríe él- ¡Dejar el fuego de la cocina encendido! ¡Date prisa o tu casa será una ruina!
	Irene no le responde. Con las prisas no encuentra la llave del coche. Va probando
una tras otra, pero ninguna entra. El manojo de llaves se le cae dos veces al suelo.
  --¿Puedo ayudarte?
	Un policía uniformado le tiende la mano para que le dé el llavero. Irene duda. Hay
algo en él que no le gusta.
  --¿Qué pasa?
  --Nada.
  --¿Es tuyo? -Le dice él tomándole las llaves y señalando el coche con un movimiento
de cabeza- Estás demasiado nerviosa y, si fuera tuyo, encontrarías la llave. ¿Seguro
que no lo has robado?
  --¡Es mío! -Le arrebata las llaves- Se lo voy a demostrar.
	Busca una llave, la introduce y abre la puerta. Entra y cierra de un portazo.
Tras ponerse el cinturón sale disparada hacia la playa dejando al policía bien molesto.
  --¿Cómo habré sido tan idiota de pensar que tenía que trabajar...? Debe ser de la
borrachera de ayer... ¿o no me emborraché? ¿Qué fue lo que pasó? No me acuerdo...
Tomé algo, eso sí... Al igual y me echaron alguna cosa en la bebida...
	Llega a la playa, pero... ¡ya no están! ¿Ha recordado Laureyne que es Martes y
que no trabaja y le ha huido con esa... esa... esa insignificante? ¿Después de lo que
ha ocurrido en el coche?
  --¡Infiel! -Musita con rabia- Así que todo para que no tuviera celos... ¡Cuándo te
pille!...

	En el horizonte, muy lejos de la orilla, una moto acuática se desliza a toda velocidad
por encima de las olas.
  --¿No puedes disminuir la velocidad? -Le pregunta Jana a Laureyne desde detrás, aferrada
a ella como una lapa- Así, si no te da tiempo a ti a ver algo que aparezca de súbito...
  --¿Cómo la cabeza de una ballena azul? -Quiere saber Laureyne haciendo un giro- ¿O
mejor un tiburón blanco que lo vería menos?
  --Cualquier cosa. Si no te da tiempo a verlo a ti y tampoco te puedo avisar... ¡nos estampamos!
  --Está bien... Jana.
	Laureyne gira hacia el mar abierto y acelera lo máximo. Jana esconde el rostro tras su espalda cuando una ola les hace saltar por los aires.
  --¡Ballenita, ballenita azul, ven, corre, ven!
	En ese momento suena el móvil de Laureyne. La chica detiene la moto en seco, coge el teléfono y se lo da a Jana.
  --¿Es un sms de Ire?
  --No, es publicidad. Dice que si quieres melodías... ¡Vaya! Se le ha acabado la batería.
  --Qué raro. -Se lo guarda Laureyne en el bolsillo- Lleva cargándose tooooooda la noche.
	Jana no puede contestar, pues Laureyne ha puesto la moto en marcha y se dirige como una bala hacia un barco enorme.
  --¡Oye, gira, que nos estrellamos!
	Pero la otra no le hace caso. Jana tiene la tentación de saltar al agua antes de estrellarse contra el casco del navío, pero en el último momento Laureyne vira a la izquierda y, tras pasar el barco, vuelve a dirigirse hacia el horizonte.
  --¡Estás loca! ¿Piensas matarme a consta de sustos?
  --Me gusta esquivarlos de cerca.
  --¡Hasta que el reflejo te falle y nos comamos algo!
  --Entonces podremos decir que no tenemos el estómago vacío.
	Una gigantesca ola las eleva y... ¡plaf!, de nuevo caen sobre las aguas provocando un violento movimiento de éstas a su alrededor.
  --Sería mejor que ya volviésemos. -Le escribe Jana a Laureyne- ¡Me tienes aterrada con estas locuras!
  --Ire es más valiente.
  --Felicidades. Vamos a la orilla, la llamas y que se suba ella, si tan atrevida es.
  --Está trabajando.
  --Estamos en Martes.
  --¿Y...?
  --Me habías dicho que ella no trabaja los Martes.
	Laureyne gira bruscamente y se lanza hacia la orilla. ¡Irene la ha engañado! ¿Y todo para qué?
  --Mi amor, es casi la hora de entrar al trabajo... Te voy a acompañar con Jana, pero prométeme que con ella no harás esto...
	¡Mentira! ¡No trabaja los Martes! ¿Por qué se habrá burlado así de ella? ¿Para vengarse por haber ido con Jana? ¡Falsa, falsa, falsa! ¡Cuándo la pille! ¡Nunca más hará el amor con ella! ¡Jamás volverá a caer en su telaraña! ¡Si se hubiera dado cuenta antes, de que están en Martes!...
  --A la izquierda. -Le escribe Jana.
	Laureyne, sumida en sus pensamientos, cede a la primera e Irene, que estaba de espaldas, se ve obligada a sumergirse para no ser atropellada.
  --Disminuye, que ya llegamos.
	Cuando Irene sale a la superficie y mira a su alrededor, ve a Laureyne bajando de la moto acuática.
  --¡Eh, Jana!
	Pero Jana parece no oírla, así que sale del agua y corre hacia ellas. ¿De dónde vienen? ¿Así que haciendo un viajecito romántico por las aguas? ¡Ya verá, que ni tan sólo le respondiera el sms... pero es que también ha apagado el móvil en cuanto la ha llamado!
  --¿Estás sorda? -Le espeta a Jana.
  --Nos vamos. Tengo prisa. Tengo que irme.
  --¡Vete sola! -Toma a Laureyne de un hombro- ¡Vete y déjala, porque hoy no se va hasta que no...!
	Pero Laureyne ya la ha reconocido y la mira con ira. Irene nota que no sólo ella está furiosa. ¿Qué motivos tiene Laureyne?
  --Me engañaste, Ire.
  --¿Qué?
  --Me dijiste que trabajabas... ¡y somos Martes!
  --¡Y lo creía hasta que he llegado allí y me han dicho que estábamos en Martes, que si había ido para que me felicitaran!
  --Mientes. -Le espeta Jana- Lo sabías demasiado bien... igual que sabes hacer muy bien el teatro.
  --¿El teatro? ¡Cállate si no quieres que te lance escaleras abajo! -Le replica Irene ya resuelta a hacerlo y, dirigiéndose a Laureyne, le escribe-: Me creas o no, Laureyne... Fui hasta el trabajo y lo primero que me dijeron fue si iba a que me felicitaran... Cuando me di cuenta de mi estupidez...
  --Eres tan estúpida... -Le sonríe Jana- Yo misma estaba segura que no trabajabas.
  --Imbécil. -Le susurra y sigue contándole a Laureyne- En fin... He venido a toda prisa...
Creía que tú... Bueno... Pensaba que había sido una estrategia tuya para deshacerte de mí...
y quedarte a solas con Jana.
  --¿Cómo pudiste, después de lo del coche?
	Jana, que se estaba riendo, deja de hacerlo de golpe. ¿Lo del coche? ¿Y qué ha pasaco
en el coche? Laureyne no le ha comentado nada...
  --¿Qué ha pasado en el coche? -Le escribe Jana a Laureyne en la mano izquierda- No me lo has dicho.
  --Pero como no me has contestado el sms y cuando he llamado me has colgado... y has
apagado el móvil... -Sigue Irene en la derecha.
  --Me llegó un sms de publicidad y se apagó, se quedó sin batería.
	Irene y Jana se miran por un momento. Irene le coge el móvil a Laureyne del bolsillo
y lo enciende.
  --Escribe tu pin.
	Laureyne lo hace. Irene busca su mensaje y lo encuentra abierto. ¡Si Jana le ha
dicho que era publicidad...!
  --"Mi niña, ¿dónde estás? Acabo de enterarme que hoy no trabajo porque es Martes...
¡y no lo recordaba! Pensaba que estábamos a Lunes. ¿Dónde estás? Contéstame enseguida,
que allí voy". -Le interpreta Irene el sms- Y aquí mi llamada perdida... y mi otra llamada
que fue contestada... no está, claro.
  --Jana, ¿qué significa esto? -Le inquiere Laureyne, pero Jana ya no está.
  --Se la ha tragado la tierra. -Le responde Irene- Ven, vamos a dar una vuelta.
  --¿De tiendas? Mejor vamos a comer algo. Debes estar hambrienta, como de costumbre.
  --¿Yo? -Se ríe- ¿Qué hablas? ¿No serás tú?
  --No... yo tengo hambre de ti...
	El ademán de ir a besarse queda interrumpido por la llegada de Jana. Viene con
unas cuantas chicas más a las que Irene, siendo de Playa de Aro, jamás ha visto.
  --Perdona, Laureyne -Le escribe-, pero había visto a unas amigas y te las quiero presentar.
  --Yo aquí no pinto nada. -Le dice Irene a Laureyne- Mejor me voy.
  --No. -La toma de un brazo- No te vayas. Tú pintas más que ninguna porque es a ti a quien yo amo.
  --¿Qué dices? -Le pregunta Jana creyendo que es su respuesta.
  --Dice que me ama. -Le contesta Irene en voz alta y muy clara- Sólo a mí, por supuesto.
	Jana no le hace caso y les cuenta a sus amigas que Irene es una perdedora que está clamando venganza.
  --Te las presento. -Le escribe a Laureyne en la izquierda, pues Irene no le permite hacerlo en la otra- Ésta se llama Lucía.
  --La de la gota fría. -Le dice Irene a Laureyne en la otra mano y ésta le da un codazo.
	Laureyne le da dos besos a Lucía, a Begoña, a Ana, a Esther y a...
  --Y ésta es Lina.
	Irene la mira con la boca abierta de par en par. Si bien no es como la que Laureyne describe en la historia, igualmente es rubia y de ojos azules...
  --Dos besos. -Le pide Lina en mayúsculas.
	Irene teme que si Laureyne se los da, empiece la novela en la realidad... ¡Pero no puede retenerla! 
  --No se los des... -Le suplica Irene a Laureyne- Por favor...
	Laureyne le alarga la mano a Lina para estrechársela, pero, afortunadamente para Lina y desgraciadamente para Irene, la mano queda atrapada entre las piernas de la primera.
  --¡Quita la mano de ahí! -Se enoja Irene con Laureyne- ¿Cómo te atreves a hacerlo delante de mí? ¡Esto pasa de las provocaciones para verme celosa!
  --Lo siento. -Se disculpa Laureyne, más por Irene que por Lina- No era mi inten...
	Irene no puede dar crédito a lo que ven sus ojos. Lina besa a Laureyne en los labios, impidiendo que ésta continúe. ¡Realmente parece que el locutor de la radio tenía razón!
  --¿Te gustó? -Lee Irene que Lina le pregunta a Laureyne en mayúsculas al retirarse- Parece que sí, porque no te apartaste... ¿Quieres otro?
  --No quiere ninguno más.  -Estalla Irene- Por si no lo sabes, tiene pareja.
  --¿Sí? -Le sonríe Lina- ¿Quién?
  --Ella no lo es, por supuesto. -Interviene Jana.
  --Yo sí lo soy, por supuesto. -La desafía Irene. ¡Ojalá y Laureyne no diga lo contrario!- ¿Verdad, amor?
  --¿Dime? -Le pregunta Laureyne pensativa. ¿Estará pensando en el beso de Lina? ¡La mata!- ¿Qué decías, Ire?
  --Que tienes novia y que soy yo...
	El silencio de Laureyne las deja en vilo. Jana parece convencidísima de la negativa que Laureyne dará, pero más segura está ella, Irene, que con los celos y la rabia. se ha olvidado de interpretarle toda la conversación...
  --Está claro que no lo eres. -Sonríe Jana.
  --Sí, mi Ire. -Responde entonces Laureyne sobresaltándolas- Eres mi novia... y te amo con locura.
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