Medio
Oriente en la Lupa, una estrategia Anarquista y Revolucionaria
Artigo
conjunto da UNIPA, ORA e ACL, dezembro de 2006.
Compañeros,
Hemos venido
mencionando sostenidamente la necesidad de redactar un artículo común sobre la invasión
yanqui-sionista al Líbano y no lo hemos hecho por considerarla un eslabón más
en la ofensiva imperialista sobre los pueblos árabes y sus riquezas
hidrocarbúricas, sino porque lo consideramos un punto bisagra en la estrategia
del Imperialismo Anglosajón en la región y a nivel mundial.
Partimos para esta conclusión de la más básica aplicación del
método dialéctico en la búsqueda de una razón para la invasión a este pequeño y
magro país del litoral medio oriental de Asia. El análisis dialéctico impone
como primera necesidad la demarcación de los opuestos principales y secundarios
propios de todo movimiento, en este caso, social.
Evidentemente, de un lado se encuentra la prepotencia militar
imperialista yanqui/sionista y del otro la resistencia popular (bajo las
banderas del Hezbollah) de un pueblo invadido. Pero las razones de la Invasión
siguen siendo harto ininteligibles si nuestro análisis se reduce a la mera
traducción de la lucha entre estos opuestos no llevándonos a ninguna conclusión
materialista de la cuestión. Esto representa un grave problema pues la gran
mayoría de las tendencias revolucionarias y anticapitalistas lo han enmarcado
en estos insuficientes términos.
Consideramos que uno de los principales problemas o limitaciones
de la “izquierda” contemporánea consta en la circunscripción del método de
análisis a una confrontación absoluta entre explotados y explotadores, que no
reconoce o disminuye las contradicciones dentro de cada uno de estos bandos,
reduciéndolos a una vitalidad casi metafísica. Lo que los lleva necesariamente
a la incomprensión del proceso material que los opone y desarrolla la relación
de lucha entre estos.
Es incomprensible la invasión yanqui/sionista sobre el Líbano si
no se rastrean sus raíces materiales y a esto es a lo que nos disponemos ante
la perorata idealista casi universal de todas las tendencias que se han opuesto
a la Guerra.
Lo necesario no es lanzar consignas al viento, sino poder
articularlas, defenderlas y masificarlas para poder avanzar contra el viento en
la elaboración de la estrategia obrera/revolucionaria.
¿Acaso es posible considerar que la invasión se debió a la
reacción Capital/Imperialista ante la inminencia de un estallido revolucionario
en el Líbano ó Medio Oriente? Sólo el marxismo y en particular el trotskismo,
que sufre de delirium tremens y ve la Revolución a cada momento pueden
sostener esto.
Por más simpatía que nos genere la resistencia popular encabezada
por el Hezbollah (sin contar con el apoyo e incluso en contra del Gobierno,
Burguesía y Ejército del débil y diminuto Líbano) no nos parece viable tomar
como punto de partida para la situación recreada la amenaza que pudiera
representar el Hezbollah, el pueblo libanés desorganizado y sin una orientación
claramente obrera y revolucionaria, ni mucho menos la posibilidad de una
Revolución en puertas.
Consideramos que la resistencia del Hezbollah, muy por el
contrario, es el resultado sintomático de una realidad aún más profunda de lo
que la mayor parte de la “izquierda”, en consonancia con la prensa burguesa
oficial y progresista, nos quiere presentar.
Para nosotros el Capital/Imperialismo se halla en crisis, una
crisis que tiene que ver con el debilitamiento de la hegemonía yanqui y el
surgimiento de nuevas alianzas imperialistas que pretenden desplazarlo para
tomar su lugar. Esto tiene que ver con el relativo crecimiento sostenido de
Rusia y China en oposición con el relativo decrecimiento crónico de EEUU y sus
titubeantes aliados.
Las invasiones a Afganistán e Irak aún se podían justificar bajo
la teoría de una ofensiva imperialista sobre Medio Oriente por la mera razón de
la crisis energética que acusa el Imperialismo yanqui y la oferta escasa del
petróleo y gas mundial; ¿Pero cómo cuaja aquí la Invasión del Líbano?
El Líbano no sólo es diminuto sino que carece de reservas
importantes de recursos hidrocarbúricos: Es un país principalmente refinador y
no creemos que revista demasiada importancia para el Imperialista por su
capacidad productiva instalada. Sin embargo reviste una importancia excepcional
por su posición geopolítica, compartiendo con Israel la salida más directa del
Medio Oriente al Mar Mediterráneo, que conecta Asia con el sur Europeo y el
norte Africano.
Esto plantea la cuestión en distintos términos que en Irak y
Afganistán, pero sin ser tratado de la manera correcta puede llevar a
confusiones. ¿Cuál es la diferencia sustancial entre la invasión al Líbano y
las incursiones yanquis sobre Afganistán e Irak? Que estas son de orden
principalmente geo-económico mientras que aquella lo es de carácter
geo-político.
Si el problema fuera el de ganar simplemente al Líbano como
corredor de los oleoductos y gasoductos medio orientales hacia el resto del
mundo, por vía del mar Mediterráneo… ¿Sería necesario invadir? Evidentemente no
se transformaría en una cuestión de carácter geopolítico si la respuesta fuera
positiva.
La geopolítica implica la contradicción de intereses, la puja de
intereses contrapuestos en el marco de lo estrictamente económico. No sería
necesaria la Invasión si no se temiera la intervención de otros intereses en la
región… ¿Pero cuáles son esos intereses?
Entramos aquí en un debate que supera los marcos establecidos por
las contradicciones entre Imperialismo y Burguesía Nacional dependiente para
penetrar en el complejo terreno de las contradicciones Inter-Imperialistas;
tengamos en cuenta algunas posibilidades...
Si la lucha en Líbano se diera en el terreno de la lucha entre los
intereses nacionales de la burguesía libanesa (que por otro lado es
prácticamente inexistente) y aquellos del Imperialismo yanqui debería haber
surgido una resistencia militar y en las esferas estatales del Líbano, cosa que
sí sucedió en Afganistán e Irak. Pero este no fue el caso.
Si la lucha en Líbano se diera como citamos, no hubiera surgido
como impulso del Imperialismo invasor, sino como proceso social revolucionario
(dirigido por la burguesía y particularmente la pequeña burguesía); Pero en
Líbano la burguesía es débil y servil al punto de permitir abusos como los que
ha soportado históricamente este país, donde los ejércitos extranjeros han
penetrado innumerable cantidad de veces, ocupándolo a la merced de intereses
siempre ajenos al Líbano.
Si la lucha en Líbano fuera tal cuál se ha planteado ¿no debiera
existir una fuerza social que impulse orgánicamente este proceso
revolucionario? El Hezbollah parece muy limitado para cubrir este puesto y
nunca se lo ha planteado.
Es muy meritorio para ser tenido en cuenta, además, que la vanguardia
combatiente en Medio Oriente: Los valientes combatientes palestinos y su intifada,
sufren importantes contradicciones internas, siendo diezmados por la crisis en
su principal dirección histórica, el Hamas, que ha sido ocupado por una
dirección discrecional y reformista que ha enterrado la reivindicación de un
Estado Palestino en búsqueda de acordar con las fuerzas ocupantes
yanqui/sionistas de Israel.
La derrota en Afganistán y la derrota en Irak, sin una clara
dirección de Clase que pueda revertir sus resultados de forma certera,
debilitan las posibilidades revolucionarias abonando el terreno para la puja
inter-imperialista. Pero… ¿Entre quiénes se da esta puja?
En 2002, y como una clara
respuesta a la ofensiva yanqui sobre la región medio oriental, se formó la
Organización de Cooperación de Shangai (OCSh). Dicha alianza entre países de la
ex URSS, China y Rusia surgió como una clara respuesta de estas dos potencias
Imperialistas a la ofensiva Imperialista planificada por el Imperialismo yanqui
y sus aliados luego del 11 de septiembre, bajo la excusa de contribuir al
combate contra el terrorismo mundial… léase: No quedarse afuera en la ofensiva
Imperialista mundial contra los pueblos del mundo bajo la égida de la “guerra
preventiva” promovida por los yanquis.
Rusia aprovechó esto para recrudecer su ofensiva sobre el pueblo
checheno y foguear la persecución de kurdos en sus países “amigos” de Medio Oriente.
China hizo lo mismo con la separatistas del Tíbet y con Hong Kong.
Lo cierto es que desde que la ofensiva Imperialista yanqui se
instaló en Medio Oriente, la OCSh hizo lo imposible por embarrarle el terreno.
Recordemos que toda esta región ha estado históricamente muy ligada a la ex
URSS y que, por ejemplo, el armamento de la resistencia afgana e iraquí fue en
gran parte provisto por Rusia.
Rusia es el principal productor mundial de petróleo (título que
comparte con Arabia Saudita - netamente pro yanqui -); si el Oso de Berna no
tuviera un rol imperialista… ¿Estaría preocupado por la Invasión yanqui en
Afganistán e Irak o se relajaría en la seguridad que le dan sus enormes
riquezas energéticas? Huelga la respuesta.
Durante la Guerra de Irak hubo grandes disensos dentro de la OTAN,
la cual no acompañó la iniciativa norteamericana. Francia y Alemania, a los que
se sumó más tarde España (quien se retiró del país luego de haber apoyado la
coalición y sentenció la Guerra), se abstuvieron de participar en la Campaña
yanqui.
No podemos olvidar tampoco
las reiteradas y multimillonarias pugnas económicas entre el viejo continente y
el Imperialismo yanqui en el marco de la Organización Mundial de Comercio. Esto
habla de un desdoblamiento de la Unión Europea (UE) entre yanquis y
anti-yanquis o “no alineados” al unilateralismo yanqui.
Rusia y China, con su OCSh también se opusieron rotundamente a la
invasión (y no olvidemos que estos dos, como también Francia y Alemania son
miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU), lo que provocó que
los yanquis no contaran tampoco con el aval de este organismo.
La derrota que significó para EEUU no contar con apoyos orgánicos
por parte de las organizaciones inter-imperialistas remarca la contradicción
entre este país y sus aliados históricos. No olvidemos que en las fronteras
orientales de Europa la que se halla es Rusia y su creciente economía, mientras
que el gigantezco mercado que se ha ido integrando al mercado mundial,
prometiendo posibles épocas de bonanza (que traerán aparejadas seguramente
importantes crisis en el panorama de la reestructuración del mercado
internacional) es el chino.
A EEUU no le conviene tener entredichos con China por dos razones:
1.- Por su posición estratégica en la región donde hoy combate su escasez
energética. 2.- Por su debilitamiento inevitable ante la pérdida del mercado
nacional más prometedor del mundo.
La OCSh se presenta para muchos países europeos como mucho más
tentadora que EEUU y sus profundas crisis. La ofensiva militarista del
imperialismo norteamericano va llegando a su tope cada vez que su acción le
aísla, quitándole sus bases de apoyo. El desgaste no se hará esperar.
Conferencias como la celebrada en Washington durante septiembre
pasado, por la comisión para la seguridad y cooperación en Europa (CSCE)
de la Administración de EEUU bajo el título de "¿Mina la actividad de la
Organización de Cooperación de Shanghai (OCSh) los intereses de EEUU en Asia
Central?", dan bases a nuestra teoría.
Veamos qué dice la agencia periodística rusa RIA Novosti el 21/
09/ 2006: “En EEUU se expresan recelos
con motivo de la actividad que está desarrollando en dicha región la OCSh, la
que ya ha exhortado a cerrar allí las bases estadounidenses”, se dice en un
comunicado de prensa emitido por la CSCE.
"Como una alianza
de Estados autoritarios, la OCSh apoya la política represiva y poco
reformadora que aplican los Gobiernos
centroasiáticos, política que contradice los compromisos humanitarios asumidos
por ellos ante la CSCE", dice el comunicado.”
De hecho es para tener muy presente el siguiente artículo de la
misma agencia: “La integración militar y
una activa línea geopolítica de la OCSh ya asustaron a EE.UU. No hace mucho, el
subsecretario de Estado para Asia Central y del Sur, Richard Boucher, en nombre
de la Administración de George Bush exhortó a la OCSh a renunciar a las
declaraciones geopolíticas y centrarse en la economía.
A menudo, Washington
aplica su política hacia la OCSh a través de una supuesta ayuda amistosa a las
ex repúblicas soviéticas miembros de la OCSh.
Es ambigua asimismo la
postura de Kirguizistán. Es el único de los países de la OCSh en cuyo
territorio está emplazada una base aérea norteamericana (Gansi). La suma del
alquiler anual de ésta todavía no se ha dado a conocer, pero, según algunas
fuentes, podría totalizar unos $200 millones, lo que representa el 10% del
producto interno bruto de Kirguizistán. Desde luego que ni a Rusia ni a China
les agrada tal amistad.
La OCSh y EE.UU. y, en
cierto sentido, también la OTAN, de facto ya pueden considerarse como rivales
geopolíticos en Asia Central.”
Es necesario mencionar, si queremos que el panorama se torne
grotescamente claro, que el plan nuclear iraní (país que reviste el carácter de
“amigo” del la OCSh y participa de sus Encuentros oficialmente) que tanto
revuelo causa entre las páginas del periodismo norteamericano, es respaldado
técnica y financieramente por Rusia, al igual de lo que lo fue el último ensayo
nuclear norcoreano.
Mientras EEUU recrudece su bloqueo sobre Cuba y entreteje
estrategias para dar un golpe en la Isla, Rusia se jacta de haber reiniciado
una política activa por la recuperación de los lazos económicos con dicho país.
Mientras los tambores de
Guerra yanqui también suenan en Siria, un muy interesante artículo titulado “¿Preámbulos de la nueva guerra imperial?” y
publicado en www.medioscomunitarios.org
el 11/10/06 menciona que: “Siria también está dando pasos para fortalecer
su ejército. Rusia está ayudando a Siria a construir y mejorar sus sistemas de
defensa aérea. El ejército sirio además ha expedido numerosos pedidos de
aviones de guerra y misiles hechos en Rusia e Irán. Belarús y China también
ayudan a los militares sirios.” Lo que también acontece en Irán, que se ha armado hasta los
dientes con armamentos de origen ruso.
Rapiña Imperialista por
los Recursos Energéticos
La izquierda marxista, en sus interpretaciones de la situación
coyuntural, suele confundir estrategia y táctica con análisis materialista de
la situación: abordando el estudio del momento exclusivamente a partir de la
práctica necesaria o deseable de nuestra Clase. Este es un profundo error que
suele derivar en una lectura equívoca y triunfalista.
El estudio de la situación, que no siempre se acomoda a la
estrategia “deseable” debe ser la base y no el desarrollo de nuestra
estrategia, lo que suele lograr ilustrar un panorama coyuntural acomodaticio a
los intereses politicistas de estas tendencias en vez de brindar una
orientación materialista y relativamente objetiva del momento. Esta deformación
de los compañeros es perfectamente atribuible a su máxima de que la Revolución
es principalmente política, lo que (siendo que el fin está estrechamente relacionado
con los medios empleados para alcanzarlo) los lleva inevitablemente por el
camino idealista.
Nosotros debemos tener en claro que el estudio del
Capital/Imperialismo, desde su dinámica y fundamentos, constituye la base para
la elaboración de nuestra estrategia, la cual debe acomodarse a la resolución
(en cada período) de las contradicciones secundarias y principales, que ahonden
la brecha de la lucha de Clases hasta su extinción por medio de la Revolución
Social Proletaria.
¿Por qué pocos o nadie han mencionado la construcción de la terminal petrolera “Baku-Tbilisi-Cehyan”?
Porque de hacerlo se daría por tierra con la teoría de una “guerra preventiva
en el Líbano” contra una potencial “Revolución Obrera y Popular” de las masas
árabes medio-orientales, y el izquierdismo necesita sostener esta tesis a toda
costa para justificar sus errores de caracterización.
En el artículo antes citado se dice: “¿Existe una relación entre el bombardeo de
Líbano y la inauguración del mayor oleoducto estratégico del mundo, que
transportará más de un millón de barriles de petróleo por día a los mercados
occidentales?
Virtualmente
desapercibida, la inauguración del oleoducto Bakú -Tbilisi- Ceyhan (BTC) que
vincula el Mar Caspio con el Mediterráneo Oriental, tuvo lugar el 13 de julio
de 2006, durante el comienzo mismo de los bombardeos israelíes de Líbano.”
¿Casualidad o prueba irrefutable para nuestra tesis? Basar nuestra
estrategia erráticamente entre casualidades y hechos arbitrariamente tenidos en
cuenta para justificar nuestras finalidades y objetivos sabe al idealismo más
podrido y peligroso…
Los cierto es que en el contexto de una ofensiva imperialista por
los recursos energéticos de Medio Oriente, ante un conjunto de burguesías
serviles y débiles, sin un proletariado organizado que plantee la posibilidad
de una solución Revolucionaria, no podemos dejar de tener en cuenta este hecho.
Lo que aflora es la agudización de la lucha interimperialista.
En el mundo del izquierdismo se derrochan palabras hablando de la
crisis del imperialismo yanqui, pero aquí se nos presentan dos posibilidades: O
bien esta crisis corresponde a la lucha entre las Clases (lo que implica la
existencia de un proletariado organizado y fuerte que pueda implantar el
programa y las tareas de la Revolución), o bien esta crisis corresponde a la
lucha dentro de las Clases (lo que implica la existencia de una crisis entre
potencias imperialistas por la hegemonía del mercado mundial).
La primera alternativa no es real pues el proletariado del mundo
carece en la mayor parte del globo de una dirección fuerte y unificada, lo que
se evidencia en su carencia de un órgano internacional que sepa canalizar su
potencialidad combativa.
La segunda alternativa es fragantemente excluida de todo análisis
siendo tildada de frente amplista o no siendo tildada de ninguna forma.
Esto es lo que concluye el texto reseñado: “La apertura de este oleoducto es una importante victoria
geoestratégica. Es una victoria para la alianza anglo-usamericana, Israel, las
grandes corporaciones petroleras y sus socios, pero por otra parte es un revés
geoestratégico para Rusia, China e Irán. Parece que la soberanía de Líbano se
ha puesto aún más en peligro con la apertura de la estratégica Terminal
petrolera.”
Toda etapa en la historia de la agudización de las luchas
inter-imperialistas ha abierto períodos de algidez revolucionaria. Así
aconteció (a muy grandes rasgos) con la guerra franco-prusiana y la Comuna de
París, la primera guerra mundial y la Revolución Rusa, la Segunda Guerra
Mundial y la Revolución China y la ola de luchas de liberación nacional
desatadas durante lo ´60 y `70 como corolario de la pugna inter-imperialista
entre la URSS y EEUU.
Nosotros consideramos que esta es una etapa de lucha aguda entre
las distintas potencias imperialistas por un nuevo repartimiento de los
mercados del mundo. EEUU encabeza la fracción hoy dominante pero en crisis, con
varios aliados europeos. Rusia y China con su OCSh encabezan la otra y han
avanzado en la elaboración de alianzas con países de gran importancia en la UE
como fue el caso del boicot internacional a EEUU en su invasión a Irak (lo que
llevo al imperialismo del norte de nuestro continente a replantearse la
“efectividad” de la OTAN).
La invasión al Líbano impide que sea tomada seriamente en cuenta
la teoría de una guerra prolongada del imperialismo norteamericano (en crisis)
contra las burguesías nacionales o los pueblos de Medio Oriente. Parece mucho
más correcto tomarla como una iniciativa geopolítica contra las fuerzas
imperialistas expresadas en la OCSh y su creciente influencia en la región.
Estas guerras, sin embargo, no se llevan adelante si no es por
medio de la ultra explotación y ultra represión o aniquilamiento de los
pueblos. Se impone la necesidad de desempolvar la vieja consigna
socialdemócrata de “Guerra a las Guerras” elaborada y aniquilada (al mismo
tiempo) por la II Internacional y profundizar las contradicciones entre Clase
Trabajadora y pueblo con Burguesía Nacional e Imperialismo.
Esta a la orden del día la reconstrucción de los lazos
internacionalistas del proletariado, para lo que la cohesión internacionalista
de los anarquistas revolucionarios es esencial, pues las viejas direcciones
izquierdistas y de izquierda han renunciado hace tiempo a este cometido.
¡Fuera Imperialistas del Líbano, Irak y Afganistán! ¡La guerra
militar y política contra el enemigo invasor no alcanza para derrotarlo:
debemos iniciar la guerra económica! ¡Expropiación al imperialismo, Huelga
General Obrera en todas las empresas Imperialistas hasta la desocupación total
de los países invadidos! ¡Lucha sin tregua a las burguesías y Gobiernos
Nacionales cipayos del Imperialismo, armamiento del pueblo trabajador y
asambleas obreras y populares para reorganizar al país sobre nuevas bases!
Es esencial que
se tenga en cuenta la necesidad de dotar de una dirección al proletariado árabe
y del mundo. Por ello consideramos que la constitución de Asambleas obreras y
populares en los países ocupados puede plantear excelentes condiciones para
cumplir este objetivo. Que se deben explotar las pretensiones “democratizantes”
mentirosas del imperialismo norteamericano para la constitución de la
herramienta sindical de los trabajadores y que esta debe combatir, en la
búsqueda de una solución para sus contradicciones nacionales, la intromisión
imperialista (queda planteada la necesidad de un Frente Anti Imperialista de
Liberación Nacional). Sólo el proletariado puede llevar al triunfo nacional
contra el Imperialismo y contraatacar en el terreno internacional.
Por esto es
necesario que en la trinchera de la lucha anti-imperialista (que compartiremos
con las amplias masas explotadas y oprimidas por el Imperialismo, no solamente
las proletarias) se combata por la construcción de la organización
independiente del proletariado; nuestro deber es foguear y hacer crecer en esta
(contra las direcciones seguidistas de la burguesía y burocratizante) la
tendencia proletaria y revolucionaria.
¡No perdamos tiempo,
comencemos la Construcción de nuestra Liga Internacionalista de los Anarquistas
Revolucionarios; en estas horas se ha vuelto una tarea primordial!
Organización
Revolucionaria Anarquista – ORA – Argentina
União
Popular Anarquista – UNIPA – Brasil
Alianza
Comunista Libertária – ACL – México