Unión Liberal Popular
La elección por circunscripciones
y la Unión Liberal Popular
La representación por circunscripciones es el modo natural en el que los ciudadanos de una democracia moderna pueden hacer valer su opinión expresada en el voto a un representante sobre el cual tienen cierto control.
La crisis de representatividad por la que pasa nuestro país reconoce una de sus principales causas en el hecho de que el gobierno (diputados, senadores, presidente o gobernadores y sus funcionarios, jueces, fiscales), que debería ser expresión del pueblo en su conjunto, hoy no ha sido elegido por electorados concretos sino por muy pocas personas que tienen el poder omnímodo en sus respectivas estructuras y que los presentan a la sociedad en su conjunto. Esta se ve obligada literalmente a convalidarlos a través de un voto espaciadísimo y que ya se está tornando en esporádico.
El sistema que propone la Unión Liberal Popular es uno basado en que cada candidato a desempeñar un cargo público sea nombrado por un cuerpo llamado Convención Nominadora y que ante ella deberá responder luego si quiere ser reelegido en los casos en los que se admite la reelección.
No es más que llevar a nivel interno la elección por circunscripciones que la Unión Liberal Popular propone para todo el país como alternativa a las listas sábana. El sistema tiene múltiples ventajas; la mayor de las cuales es que mejora uno de los aspectos en los que estamos más faltos los argentinos: la representatividad de nuestros dirigentes de todo tipo y nivel.
Es por eso que surge un partido con la única pretensión de ser un referente en el modo de selección de dirigentes y, como estamos convencidos de que es mejor que los otros sistemas (listas sábana, designación a dedo por jerarcas que "se las saben todas"), lo proponemos a la sociedad como una de las cosas concretas que se pueden hacer para tener mejores instituciones y mejores personas que les den contenido a esas instituciones.
Un ejemplo concreto
Vayamos al nivel municipal, que es el que más afecta al argentino medio, pues en este ámbito es donde desarrolla su vida diaria y en el que hace efectivos sus derechos. Pensemos por ejemplo en una ciudad que tiene diez concejales para su gobierno. Cada uno de esos concejales debe ser concejal en representación de los habitantes de una circunscripción; a su vez, esa circunscripción estará formada por uno o dos (o más) barrios, de acuerdo con la cantidad de habitantes que tenga ese municipio, de manera que cada una contenga aproximadamente un décimo de éstos. La proporción valdría igual si fuesen cinco concejales: habría cinco circunscripciones.
Supongamos que estamos en una ciudad mediana, cabecera de departamento, en el que hay a su vez tres pueblos más pequeños. Supongamos que está atravesada por un arroyo y que de este lado tiene una estación de tren.
Aquí tenemos los elementos como para empezar a describir cómo funciona esta representación de la gente. Con nuestro actual sistema, el "dotor Fulano" abre un comité y el "dirigente Mengano" su local. Ellos, cada uno en su partido, arman las listas de candidatos a concejales con diez nombres de amigos, parientes, socios comerciales, "punteros", etc.
Con un sistema de representación por circunscripciones las cosas funcionarían diferente: cada candidato a concejal de cada partido tiene que ser residente y estar empadronado en su circunscripción y para ser nominado como candidato hace falta que se presente en la Convención Nominadora de su partido, la que es abierta a todos los ciudadanos de esa circunscripción.
Así, en nuestro ejemplo, la sección del otro lado del arroyo tendría varios candidatos a concejal, pero todos residentes en ella; la del barrio de atrás de la estación, los suyos; la del centro, sus candidatos (posiblemente el "dotor" y el "dirigente"); habría candidatos a concejal por cada uno de los pueblos del departamento (el respectivo "dotor" y "dirigente" de pueblo); uno o más candidatos por los cuarteles o pedanías rurales (las del norte, las del sur, las del este y las del oeste). De entre todos ellos se eligirían un concejal por el barrio del arroyo, uno por el centro, otro por el barrio de la estación, otro por cada uno de los pueblos y otro por cada uno de los grupos de varias pedanías o cuarteles rurales. Cada uno sería verdaderamente elegido por los ciudadanos de las respectivas secciones, no por el jefe del partido. Este a su vez estaría más preocupado en diseñar una plataforma política para enfrentar los problemas de la gente, que en armar listas de concejales para todo el departamento.
La pregunta es ésta: ¿Qué Concejo Deliberante sería más representativo de los habitantes del municipio? Y otra más: ¿En cuál se balancearían mejor los intereses de todos los habitantes, los del quiosquero, los del que explota el balneario del arroyo, los de los trabajadores que viven junto a la estación, los de los peones del campo y los de los empleados de la comuna?
El concejal que representa una circunscripción es la voz de la misma ante el Concejo y ante el ejecutivo municipal, por lo tanto influye para que las resoluciones que tomen tanto uno como el otro sean a favor y no en contra de la gente de su circunscripción.
Por otro lado, el sentido común le indicará que es mejor tener una oficina dentro del ámbito de su circunscirpción para desde allí atender cuáles son las necesidades de la gente estando más en contacto con ella. Desde esa presencia, puede tener reuniones con los ciudadanos y con los distintos grupos que hacen a la vida del barrio: la comisión de fomento, las escuelas (privadas o públicas), las cámaras de comercio, la o las iglesias que haya, las ONGs solidarias, etc. Todas estas instituciones contribuyen con la vida de la ciudad planteando sus inquietudes comunitarias y el concejal se transforma en la vía eficaz para transformarlas en medidas de gobierno. De él depende que la gente que trabaja activamente en estas organizaciones le mantenga su confianza si quiere seguir en la función de gobierno.
La actual estructura, al elegir para desempeñar esa función a personas que no necesariamente tienen una ligazón con el barrio o los barrios que conforman la circunscripción, hace que ese vínculo no sea eficaz y que se vea mediatizado por otro tipo de consideraciones como por ejemplo, "si al fin y al cabo yo no vivo acá, soy del centro", "vivo acá; pero mi actividad se desarrolla en otro lado", "esta gente quiere algo muy sensato; pero mi jefe me dice que no se puede, porque él tiene otra idea de cómo hacer las cosas" y muchas más maneras que todos conocemos o hemos sufrido.
El concejal, representante elegido por la sección, en esas reuniones cara a cara con el vecino muestra el trabajo que realiza, recibe sugerencias de cómo hacerlo mejor, rinde cuenta de sus avances o retrocesos, es interrogado sobre las múltiples tareas a las que se dedica. Como fue elegido porque conoce el barrio y se hizo líder por sus trabajos en el área, el partido político que lo propone suma votos; pero a la vez no tiene tanta influencia sobre él. Influencia que ya sabemos que es a veces tan poderosa como para hacerle votar cosas que van directamente en contra de sus representados e incluso a veces, en contra de su conciencia íntima.
Esta permanente comunicación que tiene con sus vecinos les permite a éstos medir el accionar de su representante y corregirlo si es necesario; con lo que controla si su acción se condice con las promesas que realizó para conseguir que lo eligieran. Todo esto torna al sistema autocontrolable y además creíble, ya que es abierto a todos los ciudadanos del barrio.
En el cuerpo del que el representante forma parte (Concejo, Cámara), además de estar representado el partido (el grupo de los que comparten una visión común de la cosa pública) se refleja la idiosincrasia de la gente que habita el barrio, sus intereses, sus pretensiones, sus capacidades, su solidaridad, sus deseos de servir al prójimo, etc. De esta manera, una sección (que puede estar formada por un barrio, un pueblo, etc.) tiene una banca en el Consejo Deliberante y la boleta que elige la persona que va a ocupar esa banca es la materialización de esa circunscripción.
De esta manera aumentan las posibilidades de los partidos pequeños (la Unión Liberal Popular lo es), ya que los grandes partidos tienen un concepto totalmente distinto y se manejan con criterios centralistas de imposición de candidatos en base a sus conveniencias y no a las de la gente del lugar.
Mutatis mutandis
Cambiemos circunscripción por barrio de una gran ciudad, por pueblo dentro de un departamento o por cuartel en el campo, y veremos que estas consideraciones se aplican de la misma manera y con los mismos resultados. Y si llevamos esta manera de hacer las cosas a nivel provincial o nacional aunque la cantidad de personas aumente, al mantenerse los vínculos que forman la relación entre un lugar determinado y una persona que hace de representante de ese lugar, éste actuará más a favor de los ciudadanos que representa que de los jefes que lo nombraron. No como hoy ocurre en nuestro país, donde los representantes no se sienten vinculados a sus representados; no les importa darles su palabra (de hecho la dan, pero no la cumplen), tampoco les importa si sus actos responden a las necesidades de ese lugar o a otros intereses; en fin, un largo etcétera que vemos todos los días.
Ventajas
La principal ventaja de constituir la representación de un lugar determinado es que de esta manera se superan los vínculos personales que determinan grupos de poder cerrados y excluyentes que buscan sólo su propio interés. El hacer los vínculos formalmente territoriales en vez de personales obliga a atender los intereses de todos los que viven en ese lugar, no solamente los de los amigos. Es la mejor manera de desarmar las maffias y obliga a pensar en la comunidad.
Pero tiene otra ventaja no menor: estimula la participación de todas las personas de la sociedad en este tipo de tareas, dándole transparencia y generalidad a todo el proceso político. Y así los ciudadanos tienen que hacerse cargo de sí mismos y no pedir todo a los otros: dinero al gobierno, dirigentes a los partidos o un gran país al estado.
Costos
Ahora bien, como todo tiene un costo en la vida, es lógico que nos preguntemos por cuáles son los costos de este sistema. En principio podemos decir que los costos monetarios no son sensiblemente mayores que los de los otros sistemas; todos los partidos se reúnen, necesitan locales para funcionar, etc.
Donde sí se siente la diferencia es en la participación; y esto puede ser un costo para algunos: quizás debamos abandonar por unas horas a nuestros amigos, quizás debamos sacrificar un fin de semana o preparar un lugar para que en él se desarrolle una convención o debamos viajar a otra ciudad para participar de una convención nominadora. Todas estas cosas representan un costo para las personas que tienen que ganarse su sustento cotidianamente y que no tienen, al final del día, muchos deseos de seguir trabajando.
Pero pensemos que si queremos las cosas tenemos que estar dispuestos a dar algo por ellas. Que si la situación ha llegado al nivel al que llegó en nuestro país es en parte porque los gobernantes de todo signo se equivocaron en las cosas que hicieron (o en las que dejaron de hacer); pero en parte también porque los hemos dejado hacer lo que querían y no los obligamos a hacer las que debían.
Perspectiva de trabajo
Las bases del sistema de circunscripciones están en nuestro ordenamiento legal, las tenemos, el país está electoralmente dividido en provincias, departamentos (o partidos) y circuitos. Lo que falta son partidos que las quieran usar y que estén comprometidos realmente con ellas hasta el grado de reconocer que son mejores y por ello implementarlas.
Por todas estas razones se crea la Unión Liberal Popular; creemos que ésta que acabamos de delinear es la mejor manera de selección de dirigentes, estamos dispuestos a utilizarla y por eso la incluimos en nuestro ordenamiento interno: la Unión Liberal Popular elegirá todos sus candidatos a través del mecanismo de Convenciones Nominadoras (así lo establece su Carta Orgánica). Lo hará aún cuando exista la legislación que impone las listas sábana; o sea que cada candidato será elegido dentro de su circunscripción primero y el azar (método democrático por excelencia, según Montesquieu) determinará el orden en la lista después; no se utilizará el dedo de un jerarca partidario. En un futuro, cuando se reforme la ley electoral, este último paso se hará innecesario pues los candidatos de todos los partidos políticos competirán cada uno en su circunscripción.
El trabajo a desarrollar no es demasiado complicado: hay que constituir un partido político comprometido con esta idea, trabajar seriamente dentro de él, dejar que las cosas se desenvuelvan naturalmente, aplicar sanos principios de competencia, fair play y libertad de acción y presentar el sistema a la sociedad como alternativa a la corrupción, el desgobierno y falta de liderazgo actual.
Quizás no sea complicado, pero es trabajo que hay que realizar; por eso se precisa de la colaboración de muchos para presentar una nueva opción al país. Luego será responsabilidad de cada uno tomarla o no.
Enrique Aramburu
Para mayor información puede dirígirse a:
E-mail: unionliberal@yahoo.com.ar
© 2002 Unión Liberal Popular