Destacamento en la construcción de un genuino Partido de los Comunistas en Argentina
y por la recomposición de las fuerzas revolucionarias marxistas en todo el mundo

Congresos
Congreso Fundacional de la UMS
I Congreso de la UMS
II Congreso de la UMS
III Congreso de la UMS
IV Congreso de la UMS

 
Eslabón
Nº 70| Nº 69 | Nº 68 |
Nº 67 | Nº 66 |
Nš Extra
 
Enlaces
Movimiento de Solidaridad Bolivariana
Crítica de Nuestro Tiempo

Solidaridad con Cuba
Correio da Cidadania
América XXI
El Espejo
 
Contacto
 

 

Informes - Documentos - Resoluciones
Primer Congreso Ordinario de la 
Unión de Militantes por el Socialismo
13-14 de diciembre de 1997
Presentación


En un balance preliminar el Secretario General entrante, compañero Norberto Bacher, puntualiza los resultados del Congreso y traza los lineamientos teóricos y prácticos del próximo período.
Los documentos que presentamos en el presente número especial de Eslabón contienen las resoluciones políticas más importantes adoptadas por el Primer Congreso de la Unión de Militantes por el Socialismo, realizado los días 13 y 14 de diciembre pasado, y de cuyo desarrollo informamos en el Nº 9 de este mismo periódico.
Estamos firmemente convencidos de la calidad del material presentado, pero sabemos que la valoración definitiva del mismo -además de la que cada cual haga según su particular visión- surgirá en última instancia, de su confrontación con el curso de la lucha de clases en Argentina durante el próximo período.
Quienes se acercan a las ideas comunistas con una actitud militante podrán encontrar en estos materiales elementos para su formación teórica porque la comprensión de temas como: relaciones entre las tendencias objetivas y la situación subjetiva de las masas -expresada aquí como necesidad y posibilidad- el problema del frente único de clase que está en la base del concepto de organizaciones políticas de masas y sus relaciones con los partidos revolucionarios, el análisis de las tendencias conservadoras del proletariado, la relación de los países semicoloniales y los centros imperialistas, por citar algunos, son puntos que abren compuertas para el estudio meduloso.
La lectura del texto definitivo aprobado por este Primer Congreso del Documento de Balance y Situación Nacional también servirá para que el lector por sí mismo, pueda forjarse una idea de la evolución del debate en el seno de la UMS, antes y durante el Congreso. Con el simple hecho de cotejar el material aquí publicado con el anteproyecto del anterior Comité Ejecutivo, difundido en el Nº 18 de Crítica, podrá apreciarse tanto el nivel de identidad o divergencia conceptual entre los dos textos, como si las enmiendas introducidas cambian o complementan la orientación primitiva del documento.
En este sentido estamos convencidos de que el conocimiento del proceso de desarrollo de las ideas es tan importante como el resultado mismo de ese proceso, porque los ejes del debate no son patrimonio de ninguna organización en particular, sino parte de una situación política determinada que cruza a toda la militancia, aún la que no adhiere a ninguna estructura. Por ejemplo: ¿en que organización marxista no está planteado el problema de su relación con el resto de la izquierda? El debate político interno mediante la prensa es parte de la mejor tradición marxista, que la UMS reivindica, y estimuló difundiendo el proyecto inicial, que en su momento no tuvo contraparte.
Al momento de tomar la decisión política máxima -designar la nueva dirección- el Congreso mostró la decisión mayoritaria de sus integrantes de rechazar una pretendida tradición leninista (que no es tal), en virtud de la cual la dirección saliente promueve a sus sucesores para, supuestamente, garantizar una continuidad política. En esta primera decisión selectiva del organismo máximo de la UMS hubiera sido tremendamente negativo sentar el precedente de restringir los atributos de absoluta autonomía de los congresales, habida cuenta de los últimos decenios de la historia de los partidos que se dicen marxistas, en sus diferentes vertientes.
La fundación de la UMS fue el esfuerzo de un conjunto de militantes revolucionarios, provenientes de distintas experiencias políticas, por sentar algunas bases teóricas, políticas y organizativas, con el objetivo estratégico de avanzar hacia la construcción de un gran Partido Comunista sólidamente enraizado en la clase obrera y apto para encabezar la tarea histórica de la liquidación del régimen capitalista.
Atendiendo a la experiencia de tres años de tareas y en relación a las importantes resoluciones políticas aprobadas para el próximo período es necesario hacer algunas reflexiones sobre las dificultades que debemos superar para afrontar las tareas venideras.
Nuestra organización, surge en una situación de la lucha de clases, particularmente desfavorable para la clase obrera y sus aliados. Algunos de los rasgos salientes de esa situación, podemos sintetizarlos como:
1) La ofensiva más importante de esta segunda mitad del siglo del capital contra las condiciones de vida de los trabajadores.
2) Aguda crisis política del conjunto de la clase obrera, con sus efectos de dispersión y fragmentación, resultado directo de la crisis del movimiento populista, el peronismo, que durante más de 40 años subordinó la conciencia y la organización de los trabajadores dentro del marco de la conciliación de clase.
3) Intimamente ligado a lo anterior, la crisis y fragmentación creciente de las organizaciones sociales, en particular los sindicatos cada vez menos aptos como instrumentos para frenar la acometida del capital contra los asalariados.
4) La aguda crisis ideológica, teórica, política y organizativa de las corrientes generalmente llamadas de izquierda, tanto en sus variantes populistas, como en las que explícitamente, se asumen como marxistas.
Esta situación de hace tres años, sustancialmente sigue vigente hoy y ha dejado sus marcas en el accionar de la UMS, durante este período, que va del Congreso Fundacional a este primer Congreso.
Así es que debemos afrontar el desafío del reagrupamiento de la vanguardia marxista sin el marco de contención de un fuerte movimiento de masas.
Esta situación que no ha sido así, ni en todas las épocas, ni en todos los países, en las condiciones particulares actuales de la Argentina, nos obliga a un doble esfuerzo.
El ya mencionado reagrupamiento de la vanguardia por un lado y por el otro, la importante y prolongada tarea de nuclear políticamente, a sectores representativos de trabajadores, en una organización plural, democrática y que levante en un claro programa anticapitalista y antiimperialista.
Esto es lo que nosotros llamamos la Herramienta Política de los Trabajadores, sea cual fuere la forma en que se plasme en un futuro inmediato.
El período transcurrido nos ha dejado un sedimento, un cierto caudal de experiencia, un cierto nivel de acumulación en diversos terrenos, que debemos evaluar correctamente para tener claro desde qué base partimos y para encarar las tareas del futuro.
Sin la pretensión de ser exhaustivo y enumerando someramente, debemos señalar- en primer lugar - un nivel de acumulación teórica, que hemos desarrollado substancialmente en lo referente a la construcción política. Intentando poner barreras fundamentalmente al punto de vista espontaneísta que es un punto de vista dominante en la mayoría de la izquierda argentina y que se manifiesta en el movimiento de masas tanto como prácticas ultraizquierdistas, tanto bajo el manto del reformismo.
Cuando hablamos de teoría, no nos referimos únicamente a lo escrito -que por supuesto lo está en diversos números de Crítica- sino también al contenido de las intervenciones que hemos podido tener en las acciones de lucha de la clase obrera.
No es menos importante que lo anterior nuestra decisión de pasar a la acción política, en cuanta ocasión acorde con nuestras fuerzas se nos presentó. En este terreno hemos sabido resistir las presiones, no sólo de las fuerzas burguesas o pequeño-burguesas, sino también -lo que es más importante para un reducido grupo marxista- de aquellos que potencialmente son nuestros aliados de clase y que han retrocedido, cuando no directamente sucumbido a esas presiones. En esto último involucramos especialmente aquellas fuerzas del CTA, que de ninguna manera pueden ser considerados traidores a su clase.
En nuestra militancia incipiente en el movimiento de masas hemos intentado desarrollar una práctica de relacionamiento distinta a la que despliega la izquierda en su accionar cotidiano. Esta izquierda ve en esos movimientos genuinos y espontáneos, un centro de reclutamiento para sus filas.
Nosotros vemos allí la ocasión, la necesidad y el momento de empujar la construcción política del conjunto de los trabajadores.
El frente-izquierdismo oportunista y electoralista en que ha culminado el fraccionamiento extremo de las fuerzas de izquierda, dando lugar a un enjambre de siglas que pretenden unificarse en ocasión de cada proceso electoral, es una fuerza concreta que opera en contra del proceso de recomposición de fuerzas marxistas, que nos planteamos como forma válida para la reorganización de la vanguardia revolucionaria. Incluso militantes que explícitamente se pronuncian contra formas frentistas, reducen su oposición a que el acuerdo se concrete por los dirigentes. Además de confusión teórica trasuntan la imperiosa necesidad de romper el aislamiento que tenemos los agrupamientos pequeños en el marco que analiza el documento que hoy publicamos.
En el plano de recomposición de fuerzas hemos desarrollado una serie de experiencias, las cuales nos permiten hoy una apreciación más real, más concreta de las dificultades que tendremos en el camino para este reagrupamiento. Hemos podido medir la endeblez de muchos cuadros, provenientes de las filas de la izquierda. Sus debilidades teóricas, las deficiencias prácticas que arrastran. El hecho que no hayamos podido avanzar hacia un relacionamiento más estrecho con otros grupos marxistas, pese a nuestros esfuerzos, particularmente en el último año y en el marco de la militancia por el Voto Protesta es una señal de que no hablamos un lenguaje común con esa izquierda, particularmente en lo referente a la forma concreta de una construcción política. En este aspecto debemos confiar que el desarrollo del movimiento de masas, trastoca rápidamente ideas y conductas. Valoramos críticamente nuestras experiencias sin dejar de estar atentos a cualquier posibilidad seria de reagrupamiento que avizoremos.
En tanto nuestra necesidad de crecimiento es una obligación inexcusable. La complejidad y diversidad de las tareas que surgen de nuestras resoluciones políticas exige un gran esfuerzo para desarrollarnos. Aquí vale la ley dialéctica de la transformación de la cantidad en calidad: la UMS con el doble de militantes será otra UMS.
¿Podremos? ¿Cómo abordar las tareas?
Como siempre la posibilidad de solución pasa por los núcleos. Cada núcleo y aún cada militante, debe plantearse y discutir cuál es su esfera real de influencia política y tener un objetivo de selección en ese conjunto, con miras a integrar a la UMS determinados compañeros.
En esto estamos pagando costos ajenos. Para intentar diferenciarnos -con razón- del resto de la izquierda que tiene como práctica rutinaria presionar (cuando no maniobrar) a cada activista que se le acerca, con vista a incorporarlos casi compulsivamente a sus filas, nosotros hemos renunciado en la práctica a una tarea sistemática de propaganda y discusión de nuestros materiales y de hecho, les negamos a esos compañeros, que se sienten atraídos por nuestras posiciones, un lugar en la tarea de construir un destacamento comunista sólido. Por ejemplo: vendemos Crítica, pero discutimos el contenido de Crítica con muy pocos a los que se la vendemos.
Asumir como urgente esta tarea y la aparición con regularidad del Eslabón, es el primer paso a dar. La irregularidad de nuestra prensa ha sido un obstáculo central para el crecimiento. Obviamente es responsabilidad del nuevo Comité Ejecutivo garantizar la aparición regular de nuestra prensa.
Es necesario interrogarnos sobre algunos problemas de organización ya que si no superamos criterios primarios e individuales de trabajo es imposible intentar un desarrollo, al menos significativo.
El período transcurrido, marca la transición de un grupo de propaganda marxista a un pequeño grupo comunista. Porque la noción de comunista implica no solo la adhesión a una ideología, el acuerdo con un programa político de abolición del capitalismo, sino substancialmente una acción de organización política de la clase obrera.
¿Quiere decir esto que somos ya una organización leninista? No.
En primer lugar porque aún no conseguimos construir un centro político que sea un elaborador colectivo de nuestra política. Si bien aquí influye el nivel político de cada militante, el nudo central del problema radica en como funciona el conjunto de la organización y la interrelación del centro y los núcleos.
¿Cómo damos respuesta práctica a este serio problema de elaboración colectiva del centro político? La elaboración de un programa político y de las líneas de intervención política siempre tiene un nivel de abstracción bastante alto -imprescindible para manejar conceptos - y cuya posibilidad de superar esos límites va más allá de la capacidad de los elaboradores (lo cual influye por supuesto). Sin estos elementos conceptuales -programa, estrategia y táctica- no podemos aproximarnos a la realidad social, salvo en el caso de aquellos grupos que hacen una actividad meramente empírica, pero no tienen nada que ver con el marxismo. Con estos únicos elementos no podemos transformar la realidad.
La acción más concreta, más rica en determinaciones e infinitamente más capaz de apropiarse de la realidad en todos sus matices, de aprehender esa realidad, se efectúa por intermedio de la militancia, del conjunto, a través de los núcleos y revierte hacia el centro político como una nueva forma de conocimiento de la realidad, como un nuevo saber -el mismo y distinto a la vez- y por tanto con mayor posibilidad de incidir revolucionariamente sobre esa misma realidad. No hay forma de saber si no es transformando la realidad (militando), y no se puede transformar (militar) si no se sabe (construir el saber colectivo).
En esta visión de la organización la concepción de militante no está determinada por la tarea práctica que ocasionalmente desempeñe cada individuo (que puede ser variable o no), sino qué lugar ocupa en este proceso de elaboración colectiva y de transformación, de incidencia revolucionaria.
Así el militante aparece como el protagonista central de la organización revolucionaria, como el punto más alto. Esto es independiente que participe en todo este mecanismo del conjunto, desde el centro aportando a un saber más amplio y por tanto más abstracto, o desde los núcleos contribuyendo a la forma más limitada y concreta. Aquellos que confunden el hecho de pertenecer al centro con el punto más elevado de la organización revolucionaria - quizás sin saberlo - trasladan al interior de la organización comunista el criterio burgués de división del trabajo y del poder asociado a esa división.
Pensemos cuánto le falta a la UMS para lograr este funcionamiento y la organización que lo haga posible.
Para esta aprehensión de la realidad necesariamente debemos impulsar decididamente la tarea de penetración en el movimiento obrero, apuntando en lo esencial a su corazón, el movimiento obrero industrial; y cualquiera sea el rodeo que debamos realizar no debemos cambiar nuestros objetivos de llegar a ese núcleo vital de los centros productivos.
Nosotros trabajamos en el movimiento de masas para inculcar la idea de la acción política independiente de los trabajadores, especialmente en un país que tiene medio siglo de tradición en el policlasismo, la idea de una organización propia de los trabajadores con una política autónoma de los distintos sectores de la burguesía y la necesidad de una acción anticapitalista como única posibilidad concreta para superar la crisis actual.
El fortalecimiento y desarrollo de la UMS debe ser el resultado de un trabajo sistemático y colectivo en el movimiento de masas, con la línea política que señalan nuestros documentos. Este trabajo serio de penetración sólo será fructífero si cada núcleo se transforma en un verdadero centro de difusión y elaboración de políticas concretas, y el seguimiento de su concreción práctica.
Para lograrlo, si cada núcleo tiene la tenacidad de educar a sus militantes y si cada núcleo exige al Comité Central que se transforme en un verdadero centro político.
Entendida así la organización: como mediación necesaria para estructurar un pensamiento colectivo y una praxis revolucionaria común, debemos ser creativos en la forma que le demos a esta organización, que será necesariamente cambiante y por supuesto subordinada a nuestros dos objetivos estratégicos: la construcción de una organización política de masas y de un partido de los comunistas.
El esfuerzo militante del período que clausuró el Primer Congreso nos dejó un grado de desarrollo en el sentido que hemos tratado de explicar, que es un basamento importante para encarar con optimismo nuestro próximo objetivo: transformar este destacamento que es la UMS en una organización leninista.
Algunos de estos problemas que debemos afrontar han comenzado a discutirse en el reciente Congreso, aunque de un modo tangencial. Debemos preparar a la UMS para que en el próximo Congreso Extraordinario, que debe realizarse este año, se avance en estos aspectos, así como los documentos que integran esta edición, sin duda, nos ayudarán a incidir en el proceso de transformación socialista que necesita nuestro país.

VOLVER


 

Hosted by www.Geocities.ws

1