FASCISMO

Explicado por Benito Mussolini

Indice: Cliquee en cada capítulo que quiera ver o vaya al final del índice para ver el artículo completo desde el principio.

  1. Orígen de la Doctrina
  2. Desarrollo
  3. El Fascísmo como Filosofía
  4. Concepción espiritualista
  5. Concepción ética
  6. Concepción religiosa
  7. Concepción ética y realista
  8. Contenido del Estado
  9. Concepción positiva de la vida como lucha
  10. Un Estado ético
  11. La Autoridad
  12. Contra el materialismo histórico y la lucha de clases
  13. Contra las ideologías democráticas
  14. Las Mentiras de la Democracia
  15. Democracia y Nación
  16. Concepción del Estado
  17. Antiindividualismo y Libertad
  18. Antisocialismo y Corporativismo
  19. Contra las Doctrinas liberales
  20. Valor y Misión del Estado
  21. La obra nacional del "Dopolavoro"

 

Orígen de la Doctrina

"Cuando en el lejano mes de marzo de 1919, desde las columnas del "Popolo D` talia", convoqué a los sobrevivientes de la intervención que me habían seguido después de la constitución de los fascistas de acción revolucionaria -ocurrida en enero de 1915, - en mi espíritu no existía plan alguno doctrinal específico. Yo aportaba la experiencia vivida de una sola doctrina: la del socialismo de 1903-4 hasta el invierno de 1914, es decir, de unos diez años aproximadamente. Experiencia de partidario y de jefe, y no experiencia de doctrina. Mi doctrina única del socialismo, universalmente aceptada, no existía ya desde 1905, cuando comenzó en Alemania el movimiento revisionista dirigido por Bernstein y cuando, por el contrario, se determinó en el juego alternativo de las tendencias un movimiento revolucionario de izquierda, que en Italia no salió nunca del dominio de las frases, mientras que para el socialismo ruso fue un preludio del bolcheviquismo. Reformismo, revolucionarismo, centrismo, hasta los mismos ecos de esta terminologia se han extinguido. mientras que en el gran río del fascismo encontraréis las corrientes de Sorel, de Peguy, del Lagardelle de "El movimiento socialista". de la cohorte de los sindicalistas italianos que, desde 1904 hasta 1914, dieron una nota de novedad en los medios socialistas italianos, ya castrados y cloroformados por la fornicación giolittiana, con las "páginas libres", de Olivetti, "La Loba", de Orano, "ElPorvenir Social", de Enrique Leone ...

En 1919. terminada la guerra, el socialismo no existía ya como doctrina: no existía más que en el estado de despecho y no tenía más que una sola posibilidad, sobre todo en Italia: las represalias contra los que habían querido la guerra y debían "expiarla". El "Popolo d'ltalia" llevaba el subtítulo de "diario de los combatientes y de los productores" . La palabra "productores" era ya la expresión de una directiva espiritual. El fascismo no fué el producto de una doctrina elaborada en un gabinete: nació de una necesidad de acción y fué acción; no fué un partido, sino un antipartido y un movimiento, durante los dos primeros años. El nombre que dí a la organización fijaba sus caracteristicas. Por otra parte, los que relean las ya marchitas 'hojas de aquella época, el acta de constitución de los fascios italianos de combate, no encontrarán una doctrina, sino una serie de esbozos, de anticipaciones, de alusiones, que liberadas de la ganga, después de varios años, desenvolverianse en una serie de posiciones doctrinales que hiciesen del fascismo una doctrina política bien determinada, en relación con todas las demás doctrinas pasadas o contemporáneas. "SI la burguesía, decía yo, entonces. cree encontrar en nosotros pararrayos, se equivoca. Nosotros debemos ir a la cabeza del trabajo". Queremos habituar a las clases obreras a ser capaces de dirigir, aunque sólo fuese para convencerlas de que no es fácil hacer marchar una industria o un comercio. Nosotros combatiremos el "retrogradismo" técnico y espiritual ... Si la sucesión del régimen se abre, no debe tomamos desprevenidos. Debemos correr; y, si el régimen desaparece, seremos nosotros los que deberemos ocupar su sitio. El derecho de sucesión nos pertenece, porque somos nosotros los que hemos llevado al país a la guerra y lo hemos conducido a la victoria. La representación política actual no puede bastarnos, nosotros queremos una representación directa de todos los intereses ... Se podría objetar a este programa que volvemos a las corporaciones... ¡Qué importa! Yo quisiera, pues, que la asamblea aceptase las reivindicaciones del socialismo nacional desde el punto de vista económico..." .

¿No es singular que, desde la primera jornada de la Plaza San Sepolcro, retumbase la palabra "corporación", que en curso de la revolución debia significar una de las creaciones legislativas y sociales fundamentales del régimen ?

Desarrollo

"Los años que precedieron a la marcha sobre Roma fueron años durante los cuales las necesidades de la acción no permitían investigaciones ni elaboraciones., doctrinarias completas. Se batallaba en las ciudades y en las aldeas.

Se discutía, pero - lo que era más sagrado y más importante - se moria -.Se sabía morir. La doctrina - toda hecha, dividida en capítulos y en párrafos con sazonamiento de lucubraciones - podía faltar; pero, para suplirla, había algo más decisivo: la fe. Sin embargo, aquellos cuya memoria debera los libros, los artículos, los votos de los congresos, los discursos grandes y pequeños, lo que saben buscar y elegir, verán que los fundamentos de la doctrina fueron colocados cuando lo batalla estaba en toda su furia. Es precisamente en el curso de esos años cuando el pensamiento fascista se arma, se afina y se organiza. Los problemas del individuo y del Estado; los problemas políticos y sociales; los problemas de la autoridad y de la libertad y los más específicamente nacionales; la lucha contra las doctrinas liberales, democráticas, socialistas, masónicas y las del partido católico popular fueron dirigidas al mismo tiempo que "las expediciones punitivas". Pero como faltaba el "sistema", los adversarios de mala fe del fascismo le negaron toda capacidad de doctrina, cuando la doctrina nacía, es cierto que tumultuosamente, al principio, bajo el aspecto de una negación violenta y dogmática como ocurre con todas las ideas que comienzan, - después bajo el aspecto positivo de una construcción, que encontraba sucesivamente en el curso de los años 1926, 1927 y 1928, su realización en las leyes y en las instituciones del régimen.

El fascismo está hoy organizado no sólo como régimen, sino también como doctrina. Esta palabra debe ser interpretada en el sentido de que el fascismo ejerce su crítica sobre sí mismo y sobre los demás, en su punto de vista propio y distinto en cuanto a principios - y por consiguiente en cuanto a sus directivas, - para todos los problemas que, en el dominio de los hechos o de las ideas, angustian a todos los pueblos del mundo.

El Fascísmo como Filosofía

"Como toda sana concepción política, el fascismo es a la vez práctica y pensamiento. Es una acción animada por una doctrina. Esta doctrina ha nacido de determinado sistema de fuerzas históricas, permanece íntimamente ligada a él y le imprime su impulso interior. Tiene, una forma correspondiente a las contingencias de lugar y de tiempo, pero a la vez tiene un contenido ideal que lo eleva a la categoría de verdad superior en la historia del pensamiento.

No se podría obrar espiritualmente sobre el mundo. como voluntad dominante de otras voluntades, sin una concepción de la realidad pasajera y particular sobre la cual es necesario obrar, y de esa otra realidad permanente y universal de la cual la primera toma su ser y su vida. Para conocer a los hombres es necesario conocer al hombre y para conocer al hombre, es preciso conocer la realidad y sus leyes. No hay concepción del Estado que no sea fundamentalmente una concepción de la vida. Es una filosofía o una intuición, un sistema de ideas que se traduce en una construcción lógica o que se resume en una visión o en una fe, pero es siempre, por lo menos virtualmente, una concepción orgánica del mundo.

Ahora, el fascismo italiano, bajo pena de morir, o peor aún, de suicidarse, debe darse un "cuerpo de doctrinas". Esto no será una túnica de Neso -que nos envuelva para la eternidad, porque el mañana es misterioso e Imprevisto, pero debe ser una regla que oriente nuestra actividad política e Individual de cada día.

No se trata solamente de preparar los elementos de un programa que servirá de base sólida a la organización del partido donde debe fatalmente concurrir el movimiento fascista; se trata también de destruir la fábula estúpida, según la cual en el fascismo no hay más que seres violentos, cuando en realidad hay espíritus inquietos y meditativos.

Esta nueva dirección de la actividad fascista no disminuye, estoy muy seguro de ello, mantiene ese magnífico espíritu y ese temperamento de combatividad, característica particular del fascismo. Poblar el cerebro de doctrinas y de convicciones sólidas no significa desarmar sino fortificar y hacer la acción cada vez más potente y consciente. Los soldados que se baten con conocimiento de causa son siempre los mejores. El fascismo puede tomar como divisa el binomio de Mazzini: Pensamiento y Acción.

Es necesario poner a los fascistas en contacto y hacer de modo que su actividad sea también una actividad de doctrina, una actividad de espíritu y de pensamiento ...

'Si nuestros adversarios hubieran asistido a nuestra reunión se habrían convencido de que el fascismo no es solamente acción, sino también pensamiento '.

Hoy afirmo que el fascismo considerado como idea, doctrina, realización, es universal: italiano, en sus instituciones particulares, es universal en su espíritu, y no podría ser de otro modo. El espíritu, por su misma naturaleza, es universal. Por tanto, se puede prever una Europa fascista, una Europa que se inspire en sus instituciones, en las doctrinas, en la práctica del fascismo, es decir una Europa que resuelva en un sentido fascista el problema del Estado moderno, del Estado del siglo XX, muy diferente de los Estados que existían en 1789 o que se formaron en seguida. El fascismo responde hoy a las necesidades de carácter universal. Resuelve, en efecto, el triple problema de las relaciones entre el Estado y el individuo, entre el Estado y las agrupaciones y entre agrupaciones y agrupaciones organizadas".

Concepción espiritualista

"Tampoco se comprendería al fascismo en muchas de sus manifestaciones prácticas, ya sea como organización de partido, como sistema de educación como disciplina, si no se le considerase en función de su concepción general de la vida. Esta concepción es espiritualista. Para el fascismo, el mundo no es este mundo material que aparece en la superficie, en donde el hombre es un individuo aislado de los demás, existente en sí, y gobernado por una ley natural que lo impulsa instintivamente a vivir una vida de placer egoista y momentáneo. El hombre del fascismo es un individuo que es Nación y Patria, una ley moral que une a los individuos y a las generaciones en una tradición y en una misión suprimiendo el instinto de la vida limitada al círculo estrecho de] placer, para instaurar en el deber una vida superior, liberada de los límites del tiempo y del espacio; una vida en la cual el individuo, por la abnegación de sí mismo, por el sacrificio de sus intereses particulares, por la muerte misma, realiza esa existencia completamente espiritual que constituye su valor de hombre.

"Este proceso político va acompañado de un proceso filosófico. Si es cierto que la materia ha quedado durante un siglo sobre los altares, hoy es el espíritu el que toma su lugar. Esto es porque todas las manifestaciones que son propias del espíritu democrático son rechazadas - el dejarlo ir, la improvisación, la falta de sentimiento de responsabilidad personal, la exaltación del número y de esa misteriosa divinidad que se llama "pueblo". Todas las creaciones del espíritu, empezando por las creaciones religiosas, están colocadas en el primer plano y nadie se atreve a detenerse sobre las posiciones de ese anticlericalismo que fué durante decenas y decenas de años, en el mundo occidental, la ocupación preferida de la democracia.

Cuando se dice que Dios vuelve, se quiere afirmar que los valores del espíritu vuelven.

Hay una zona menos reservada a la investigación que a la meditación de los fines supremos de la vida. Por consiguiente, la ciencia parte de la experiencia, pero termina fatalmente en la filosofía, y en mi opinión, sólo la filosofía puede iluminar a la ciencia y conducirla a la idea universal "

Para ser comprendido, el movimiento fascista debe ser considerado en toda su amplitud y en toda su profundidad de fenómeno espiritual. Sus manifestaciones han sido de las más poderosas y decisivas, pero no hay que detenerse en ello. En efecto, el fascismo italiano no ha sido solamente una revuelta política contra los gobiernos débiles e incapaces que habían dejado ir a la decadencia la autoridad del Estado y amenazaban detener a Italia en el camino de su desenvolvimiento, pero ha sido una revuelta espiritual contra viejas ideologías que corrompían los principios sagrados de la religión, de la patria y de la familia. El fascismo ha sido, pues, una manifestación directa del pueblo".

Concepción ética

"Esta concepción positiva de la vida, es evidentemente, una concepción ética. Ella engloba toda la realidad, así como la actividad humana que la domina. Ninguna acción escapa al juicio moral; nada en el mundo puede ser privado del valor que tienen todas las cosas en función de los fines morales. Por consiguiente, la vida, tal como la concibe el fascista, es grave, austera, religiosa, y vivida completamente en un mundo impulsado por las fuerzas morales y responsables del espíritu. El fascismo desprecia la vida cómoda.

Concepción religiosa

"El fascismo es una concepción religiosa, que considera al hombre en su relación sublime con una ley superior, con una Voluntad objetiva que sobrepasa al individuo como tal y lo eleva a la dignidad de miembro consciente de una sociedad espiritual. Los que, en la política religiosa del régimen fascista, no han visto más que una cuestión de pura oportunidad, no han comprendido que el fascismo no es solamente un sistema de gobierno sino también, y ante todo, un sistema de pensamiento."

"SI el fascismo no fuese una fe, ¿cómo daría a sus adeptos el estoicismo y el valor? Solamente una fe que ha alcanzado la elevación de una religión puede sugerir las palabras salidas de los labios ahora exangües de Federico Florio"..

Concepción ética y realista

"El fascismo es una concepción histórica en la cual el hombre no es sino función del proceso espiritual al cual concurre, en el grupo familiar y social, en la nación y en la historia en que colaboran todas las naciones. De aquí el alto valor de la tradición en las memorias, en el idioma, en las costumbres, en las leyes de la vida social. Fuera de la historia, el hombre es nada. Por eso el fascismo es contrario a todas las naciones. Por eso el fascismo es contrario a toda las abstracciones individualistas, con base materialista, género siglo XIX y por eso es contrario también a todas las utopías y a todas las innovaciones jacobinas. No cree en la posibilidad de la "felicidad" en la tierra, como lo pretendía la literatura de los economistas del siglo XVIII; también rechaza todas las concepciones teológicas según las cuales, en cierto momento de la historia, el género humano llegaría a un estado de organización definitiva. Tal doctrina es contraria a la historia y a la vida, que es movimiento incesante y perpetuo porvenir. El fascismo quiere ser, políticamente, una doctrina realista: prácticamente, no aspira más que a resolver los problemas que se plantean históricamente por si mismos y que, por sí mismos, encuentran o sugieren su solución. Para obrar sobre los hombres como sobre la naturaleza, es necesario entrar en el curso de la realidad y hacerse dueño de las fuerzas en acción.

"La tradición es ciertamente una de las fuerzas espirituales más grandes de los pueblos, en lo que es una creación sucesiva y constante de su alma "

Nuestro temperamento nos lleva a encarar el aspecto concreto de los problemas y no sus sublimaciones ideológicas y místicas. Y es porque volvemos fácilmente al equilibrio".

Nuestra batalla es más ingrata, pero es más bella porque nos obliga a no contar más que con nuestras fuerzas. Nosotros hemos hecho pedazos todas las verdades reveladas, nosotros hemos escupido sobre todos los dogmas, nosotros hemos arrojado todos los paraísos, nosotros hemos escarnecido a todo los charlatanes - blancos, rojos y negros - que introducen en el comercio las drogas milagrosas que dieron "la felicidad" al género humano. Nosotros no creemos en los programas. ni en los planes, ni en los santos, ni en los apóstoles, y, sobre todo. no creemos en la felicidad, en la salvación y en la tierra prometida.

Nosotros no creemos en una solución única, sea económica, política o moral en una solución linearia de los problemas de la vida, porque - la vida no es linearia y vosotros no la reduciréis jamás a un segmento circunscripto por necesidades primordiales"

Nosotros no somos ni queremos ser momias perpetuamente inmóviles, con el rostro siempre vuelto hacia el mismo horizonte; tampoco queremos encerrar en los estrechos límites de la santurronería subversiva, donde se machacan mecánicamente fórmulas parecidas a las oraciones de las religiones profesadas; pero somos hombres y hombres vivientes que querernos aportar nuestra contribución, por modesta que sea, a la creación de la historia.

Nosotros no nos servimos de valores morales y tradicionales, que el socialismo descuida y desprecia; pero ante todo, el espíritu fascista siente horror para todo lo que es hipoteca arbitraria sobre los misterios del porvenir.

Ante las palabras y las ideas de conservación y de renovación, de tradición y de progreso que se pronuncian de derecha a izquierda, no nos aferramos desesperadamente al pasado, como a una última tabla de salvación, ni nos lanzamos sin control en los espejismos seductores del porvenir".

"La negación, la inmovilidad eterna, es la condenación. Yo estoy por el movimiento. Yo soy un caminante".

Contenido del Estado

"El estado fascista, la forma más elevada y más poderosa de la personalidad, es una fuerza, pero ante todo una fuerza espiritual. Una fuerza que resume todas las formas de la vida moral e intelectual del hombre. No se puede. pues, limitarlo a puras funciones de orden y de protección, como pretendía el liberalismo. No es un simple mecanismo que limita la esfera de las llamadas libertades individuales. Es una forma, una regla interior y una disciplina de toda la persona; penetra en la voluntad y en la Inteligencia. Su principio - inspiración central de la personalidad humana que vive en comunidad civil - penetra en lo más íntimo del individuo y en el corazón del hombre de acción y del pensador, del artista y del sabio: es el alma del alma".

Concepción positiva de la vida como lucha

"La lucha está en el origen de todas las cosas, porque la vida está toda llena de contrastes: están en ella el amor y el odio, lo blanco y lo negro, el día y la noche, el bien y el mal, y mientras estos contrastes no encuentren su equilibrio, la lucha será siempre, en el fondo de la naturaleza humana, como una suprema fatalidad".

Por lo demás, es bueno que sea así. Hoy podemos tener la guerra, la lucha económica, la lucha de las ideas, pero el día en que no hubiera ya lucha, será un día de melancolía, de fin, de ruina. Ahora bien, ese día no llegará, precisamente porque la historia se presenta siempre como un panorama cambiante. ( 1 ). Si pretendiese volver a la calma, a la paz, a la tranquilidad, se cambiarían las tendencias del período dinámico actual Es preciso prepararse para otras sorpresas, para otras luchas. No habrá períodos de calma, de paz, mientras los pueblos no se abandonen a un sueño cnstiano de fraternidad universal y no puedan tenderse la mano más allá de los océanos y de las montañas. Por mi parte, no creo mucho en esas idealidades, pero no las excluyo, porque yo no excluyo nada".

(1) El autor opina que si llegará.

"Yo entiendo el honor de las naciones por la contribucion que han aportado a la cultura de la humanidad (Ludwig, Conversaciones con Mussolini).

Es pues, una concepción espiritualista, nacida de la reacción general del presente siglo contra el positivismo materialista y degenerado del siglo XIX Concepción antipositivista, pero positiva: ni escéptica, ni agnóstica, ni pesimista, ni pasivamente optimista, como lo son generalmente las doctrinas, (casi todas negativas) que colocan el centro de la vida fuera del hombre que, por su libre voluntad, puede y debe crear su mundo. El fascismo quiere que el hombre sea activo y que se empeñe en la acción con todas sus energías - lo quiere virilmente consciente de las dificultades reales y presto a desafiarlas. Concibe la vida como una lucha y estima que corresponde al hombre conquistar una vida verdaderamente digna de él, creando ante todo, en sí mismo, el instrumento (físico, moral e integral) para construirla. Y esto es cierto para el individuo, para la Nación y para la humanidad.

De ahí el alto valor de la cultura en todas sus formas (arte, religión y ciencia) y la gran importancia de la educación- De ahí también el valor esencial del trabajo, por el cual el hombre triunfa de la naturaleza y crea el mundo humano (económico, político, moral e intelectual.)

Para nosotros. la nación es sobre todo espíritu y no solamente territorio. Hay Estados que tienen inmensos territorios y que no han dejado ninguna señal en la historia de la humanidad. No es solamente el número, porque ha habido en la historia Estados muy pequeños, microscópicos, que han dejado documentos importantes, imperecederos, en el arte y en la filosofía.

La grandeza de una Nación es el conjunto de todas esas energías, de todas esas condiciones. Una Nación es grande cuando traduce en la realidad la fuerza de su espíritu.

"Nosotros queremos unificar la nación en el Estado soberano, que está por encima de todos y quizá contra todos, porque representa la continuidad moral de la nación en la historia. sin el Estado, la nación no existe; no hay más que agregados humanos, susceptibles de todas las desintegraciones que la historia les puede infligir".

Un Estado ético

"La nación, como Estado, es una realidad ética, que existe y vive en la medida en que se desenvuelve. Para ella, el detenerse es morir. Por lo tanto el Estado no es sólo una autoridad que gobierna y da forma legal y valor de vida espiritual a las voluntades individuales; es también un poder que hace valer su voluntad en el exterior, haciendo reconocerla y respetarla; es decir, demostrando por los hechos la universalidad en todas las manifestaciones, necesarias en su desarrollo. De ahí la organización y la expansión, por lo menos, virtuales. El Estado puede ser asimilado así a la naturaleza de la voluntad humana, que no reconoce límites a su desenvolvimiento, y prueba su infinidad al realizarse."

* * *

"Yo creo que los pueblos ... si quieren vivir, deben desarrollar cierta voluntad de poder; de otro modo vegetan y serán la presa de un pueblo más fuerte que haya desarrollado más en sí mismo esa voluntad de poder".

Es el fascismo el que ha reformado el carácter de los italianos, eliminando de nuestras almas toda escoria impura, templándolas por todos los sacrificios, y dando así al rostro italiano su verdadero aspecto de fuerza y de belleza .

No está fuera de propósito ilustrar el carácter intrínseco, la significación profunda del alzamiento fascista. No se trató solamente de una ceremonia sino de un momento muy importante del sistema de educación, y de preparación totalitaria e integral del hombre italiano, que la revolución fascista considera como una de las tareas fundamentales del Estado. Si el Estado no realiza esta tarea, o consiente, de cualquier modo que sea, en que se discuta, pone pura y simplemente en juego su derecho a la existencia.

La Autoridad

"En total, el fascismo no es solamente legislador y fundador de instituciones; es también educador y promotor de la vida espiritual. Quiere rehacer no las formas de la vida humana, sino su contenido: el hombre, el carácter, la fe. Y con este fin, quiere una disciplina y una autoridad que penetren en los espíritus y reinen en ellos en absoluto. Por eso su insignia es el "haz de los lictores", símbolo de la unidad, de la fuerza y de la justicia.

Contra el materialismo histórico y la lucha de clases

"Tal concepción de la vida hace el fascismo la negación absoluta de esa doctrina que constituía la base del socialismo seudo científico o marxista: la doctrina del materialismo histórico, según el cual la historia de la civilización humana no se explicaría más que por las luchas de intereses entre los diferentes grupos sociales y por la trasformación de los medios de producción. Nadie piensa en negar que los hechos económicos - descubrimientos de materias primas, nuevos métodos de trabajo, inventos científicos - tengan importancia. Pero, pretender que basten para explicar la historia humana, con exclusión de todos los demás factores, es un absurdo; el fascismo cree ahora y siempre en la santidad y en el heroísmo, es decir, en las acciones por las cuales no obran ningún motivo económico, próximo o lejano. La negación del materialismo histórico, según el cual los hombres no serían en la historia más que comparsas que aparecían y desaparecerían de la superficie, mientras que en las profundidades se agitan y trabajan las verdaderas fuerzas directrices, conduce a la negación de la lucha de clases, permanente e ineludible, consecuencia natural de esta concepción economista de la historia, y sobre todo a la negación de la lucha de clases considerada como factor preponderante de las transformaciones sociales. El socialismo, una vez herido en estos dos principios fundamentales de su doctrina no conserva más que la aspiración sentimental - vieja como la humanidad - de un régimen social en el cual deben ser calmados los sufrimientos y los dolores de los más humildes. Pero aquí. el fascismo rechaza la idea de la "felicidad" económica, que se realizaría socialmente y casi de un modo automático, en un momento dado de la evolución económica, asegurando a todos el maximo de bienestar. El fascismo rechaza la concepción materialista de una "felicidad" posible y la abandona a los economistas de la primera mitad del siglo XVIII; por consiguiente, niega la fórmula bienestar-felicidad que trasformaría a los hombres en animales, no pensando más que en una sola cosa: ser alimentados y engordados, es decir, reducirlos -a la pura y simple vida vegetativa"

Contra las ideologías democráticas

"Después del socialismo, el fascismo se bate en brecha contra el conjunto de las ideologías democráticas y las rechaza, tanto en sus premisas teóricas como en sus aplicaciones prácticas. El fascismo niega que el número, por el solo hecho de ser número, pueda dirigir a la sociedad humana; niega que ese número pueda gobernar, por medio de una consulta periódica; afirma la desigualdad irremediable, fecunda y benéfica de los hombres, que no pueden volverse iguales por un hecho mecánico y extrínseco, tal como el sufragio universal. Se pueden definir así los regímenes democráticos: son aquellos en los cuales se da al pueblo, de vez en cuando, la ilusión de ser soberano, cuando la soberanía verdadera y efectiva en ellos, reside en otras fuerzas, a veces irresponsables y secretas. La democracia es un régimen sin rey, pero con muy numerosos reyes, a veces más exclusivos, más tiránicos y más ruinosos que un sólo rey que fuese un tirano. Esto explica por qué el fascismo, habiendo manifestado siempre, antes de 1922 - por razones de contingencia - tendencias republicanas, ha renunciado a ellas antes de la marcha sobre Roma, convencido de que la cuestión de formas políticas de un Estado, no es hoy esencial, y que el estudio de las monarquías pasadas y presentes, de la repúblicas pasadas y presentes, demues. tra que monarquía y república no deben ser juzgadas "sub specie aeternitatis" pero representan formas en las cuales se manifiestan la evolución política, la historia, la tradición y la psicología de un país determinado. Ahora bien, el fascismo se eleva por encima de la antítesis monarquía-república sobre la cual se ha retrasado la democracia, cargando a la primera con todas las insuficiencias y presentando a la segunda como un régimen de perfección. Pero se han visto repúblicas profundamente reaccionarias y absolutistas y monarquías que admiten las experiencias políticas y sociales más atrevidas".

Las Mentiras de la Democracia

"La razón y la ciencia, - decía Renán (que tuvo iluminaciones pre fascistas), en una de sus Meditaciones filosóficas, - son productos de la humanidad, pero querer la razón directamente por el pueblo, es una quimera. No es preciso para que exista la razón que la conozca todo el mundo. En todo caso, si esta iniciación debiera hacerse, no se haría por la baja democracia que parece que debe conducir a la extinción de toda cultura difícil, y de las más altas disciplinas. El principio según el cual la sociedad no existe más que para el bienestar, y la libertad de los individuos que la componen parece estar conforme con los planes de la naturaleza, planes en los cuales sólo la especie se toma en consideración y el individuo parece ser sacrificado. Es muy de temer que la última palabra de la democracia así entendida (me apresuro a decir que no se puede entender de otro modo) no sea un estado social en el que una masa degenerada no tuviese otras preocupaciones que gozar de los placeres innobles del hombre vulgar".

"Así habla Renán. El fascismo rechaza, en la democracia la absurda mentira convencional de la igualdad política, el espíritu de irresponsabilidad colectiva y el mito de la felicidad y del progreso indefinido. Pero, si la democracia puede ser interpretada diferentemente, es decir, si democracia significa no colocar al pueblo al margen del Estado, el fascismo ha podido ser definido por el autor de este libro como "democracia organizada, autorizada".

Democracia y Nación

Los individuos forman las clases, según las categorías de intereses; están sindicados según las diversas actividades económicas y cointeresadas; pero son, ante todo y sobre todo, el Estado. Este no es ni el número ni la suma de los individuos que forman la mayoría de un pueblo. El fascismo, por tanto, se opone a la democracia que asimila el pueblo a la mayoría de individuos y lo rebaja a ese nivel. Y sin embargo, es la forma más pura de la democracia. Por lo menos, si el pueblo es concebido, como debe serlo, en su aspecto cualitativo y no cuantitativo, si significa la idea más poderosa, por ser la más moral, la más coherente, la más verdadera que se encarna en el pueblo como conciencia y voluntad de un pequeño número o de uno solo, como un ideal que tiende a realizarse en la conciencia y voluntad de todos. De todos los que, en virtud de la naturaleza o de la historia, forman étnicamente una nación, siguen la misma línea de desarrollo y de formación espiritual, como una sola conciencia y una sola voluntad. No se trata de raza, ni de región geográfica determinada, sino de un agrupamiento que se perpetúa históricamente, de una multitud unificada por una idea, que es una voluntad de existencia y de poder: es conciencia de sí, personalidad."

Concepción del Estado

"Esta personalidad superior es nación en tanto que Estado. No es la nación quien crea al Estado, como en la vieja concepción naturalista, que servía de base a los estudios de los publicistas de los Estados nacionales del siglo XIX. Por el contrario, la nación es creada por el Estado, que da al pueblo, consciente de su propia unidad moral, una voluntad, y por consiguiente una existencia efectiva. El derecho de una nación a la independencia no está fundado en la conciencia literaria o ideal de su propia existencia, y menos todavía en una situación de hecho, más o menos inconsciente e inerte, sino en una conciencia activa, en una voluntad política que obra y que está presta a demostrar su derecho: es decir, en una especie de Estado ya "in fieri" ... El Estado, como voluntad ética universal, crea el derecho.

"Una nación existe mientras es un pueblo. Un pueblo se eleva cuando es numeroso, trabajador y organizado. El poder es la resultante de este trinomio fundamental"

"El fascismo no niega el Estado, sino que afirma que una sociedad cívica nacional o imperial no puede concebirse si no es bajo la forma de Estado".

Antiindividualismo y Libertad

"Nosotros somos los primeros en haber afirmado, en presencia del individualismo demoliberal, que el individualismo no existe más que cuando está en el Estado subordinado a las necesidades de éste, y que a medida que la civilización toma fuerzas más complejas, la libertad del individuo se restringe cada vez más".

El sentido del Estado se agranda en la conciencia de los italianos que sienten que sólo el Estado es la garantía indispensable de su unidad y de su independencia; que solamente el Estado representa la unidad en el porvenir de su raza y de la historia.

El fascismo ha dado al Estado su actividad soberana. Ha reivindicado, contra todos los particularismos de clases y de categorías, el valor ético del Estado; ha dado al gobierno del Estado, reducido al papel de instrumento ejecutivo de la asamblea elegida, su dignidad de representante de la personalidad del Estado y la plenitud de su poder de mando; ha sustraído a la administración a las expresiones de todas las facciones y de todos los intereses.

"Que no se pretenda negar el carácter moral del Estado fascista, porque a mí me daría vergüenza hablar desde una tribuna, si no sintiese que represento la fuerza moral y espiritual del Estado, ¿qué sería del Estado si no tuviese su espíritu, su moral lo que da fuerzas a sus leyes y gracias a lo cual consigue hacerse obedecer por los ciudadanos?

El Estado fascista reivindica plenamente su carácter ético: es católico, pero ante todo es fascista, exclusiva y esencialmente fascista.

"El catolicismo es parte integrante de él y nosotros lo declaramos abiertamente, pero que nadie piense embrollar las cartas con sutilezas filosóficas o metafísicas "

Un Estado que es consciente de su misión y que representa a un pueblo en marcha, un Estado que transforma continuamente a ese pueblo hasta en su aspecto físico. El Estado debe decir grandes cosas a ese pueblo, agitar grandes ideas y grandes problemas, y no concretarse a llevar la administracción ordinaria". (Como se hace en las democracias, agrega el autor).

La concepción de libertad no es absoluta, porque en la vida nada hay absoluto. La libertad no es un derecho sino un deber. No es un regalo: es una conquista; no es una igualdad: es un privilegio. La concepción de libertad cambia con los momentos. Hay una libertad en los tiempos de paz, que no puede concederse en los tiempos de miseria`.

'En nuestro Estado no falta la libertad al individuo. La tiene en mayor grado que el hombre aislado; puesto que el Estado lo protege, es una parte de] Estado. El hombre aislado carece de defensa".

"Nosotros anunciamos hoy al mundo entero la creación del poderoso Estado unitario italiano de los Alpes a la Sicilia y este Estado se define en una centralización unitaria, en la cual el pueblo circula cómodamente. En efecto, señores, o introducís el pueblo en la ciudadela del Estado y éste lo defenderá, o permanecerá fuera y lo atacará.

"En el régimen fascista la unidad de todas las clases, la unidad política, social y moral del pueblo italiano se realiza en el Estado, y solamente en el Estado fascista".

"Antiindividualista, la concepción fascista es para el estado; y es para el individuo, en cuanto éste se armonice con el Estado, conciencia y voluntad universal del hombre en su existencia histórica. Está en contra del liberalismo clásico, nacido de la necesidad de reaccionar contra el absolutismo, y que ha terminado su función histórica desde que el Estado se ha convertido en la conciencia misma y en la voluntad del pueblo. El liberalismo negaba al Estado en interés del individuo; el fascismo reafirma al Estado como la verdadera realidad del individuo. Y si la libertad debe ser el atributo del hombre real, y no del fantoche abstracto en el cual pensaba el liberalismo individualista, el fascismo está por la libertad. Está por la única libertad que puede considerarse cosa seria, la libertad del Estado y del individuo en el Estado. En efecto, para el fascista todo está en el Estado y nada humano ni espiritual existe a fortiori, nada tiene valor fuera del Estado. En este sentido el fascismo es totalitario, y el Estado fascista, síntesis y unidad de todo valor, interpreta, desarrolla y domina toda la vida del pueblo."

Antisocialismo y Corporativismo

"Ni individuos, ni grupos (partidos políticos, asociaciones, sindicatos, clases) fuera del Estado. El fascismo se opone, pues, al socialismo que paraliza el movimiento histórico en la lucha de las clases, e ignora la unidad del Estado que funde las clases en una realidad económica y moral; y también está en contra del sindicalismo de clase. Pero el fascismo quiere que, en lo órbita del Estado, las exigencias reales que dieron nacimiento al movimiento socialista y sindicalista sean reconocidas, y las hace valer en el sistema corporativo, donde esos intereses se concilian en la unidad del Estado".

"Representamos un principio nuevo en el mundo: representamos la antítesis neta, categórica, definitiva de la democracia, de la plutocracia, de la masonería; en una palabra, de todos los inmortales principios de 1879.

`El Ministerio de las Corporaciones no es un órgano burocrático, no entiende tampoco de substituir a las organizaciones sindicales en su acción necesariamente autónoma, tratando de encuadrar, seleccionar y mejorar a sus adherentes. El Ministerio de las Corporaciones es un órgano gracias al cual. tanto en el centro como en la periferia, se realiza la corporación integral, se establece el equilibrio entre los intereses y las fuerzas del mundo económico. Esta realización es posible en el terreno del Estado, porque el Estado sólo se levanta por encima de los intereses opuestos de los individuos y de los grupos, para coordinarlos hacia un fin superior, facilitando esta tarea el hecho de que todas las organizaciones económicas reconocidas, garantizadas y protegidas en el Estado corporativo, vivan en la órbita común del fascismo.

Nosotros hemos constituído el Estado corporativo y fascista, el Estado de la sociedad nacional, el Estado que concentra, controla, armoniza y modera al mismo tiempo los intereses de todas las clases sociales, que se ven protegidas igualmente. Y mientras antes, durante los años del régimen demoliberal, las masas obreras que miraban al Estado con desconfianza, estaban contra él y lo consideraban como un enemigo de todos los días y de todas las horas. hoy no hay un italiano que trabaje que no busque su puesto en las corporaciones, en las federaciones, que no quiera ser por lo menos una molécula viviente de ese grande e inmenso organismo viviente que es el Estado Nacional Corporativo Fascista".

Contra las Doctrinas liberales

Frente a las doctrinas liberales, el fascismo está en un estado de oposición absoluta, así como en el dominio político y económico. Es preciso no exagerar -por simples razones de polémica actual - la importancia del liberalismo en el siglo último, y, puesto que no fué más que una de las numerosas doctrinas florecidas en ese siglo, hacer de él una religión de la humanidad para todos los tiempos presentes y futuros. El liberalismo no gozó más que de quince años de favor. Nació en 1830, por reacción contra la Santa Alianza que quería retornar a Europa al régimen anterior a 1879 y tuvo su año de esplendor en 1848 cuando el mismo Pío IX fué liberal. Inmediatamente comenzó la decadencia. Si 1848 fué un año de luz y de poesía, 1849 fué un año de tinieblas y de tragedia. La república romana fué muerta por otra república, la república francesa. El mismo año lanzaba Marx el evangelio de la religión socialista, en su famoso "Manifiesto de los Comunistas". En 1851, Napoleón III da su golpe de Estado antiliberal y reina en Francia hasta 1870. Este fué derribado por un movimiento popular, a continuación de una de las más grandes derrotas militares que registra la historia. El vencedor fué Bismarck, que ignoró siempre la religión de la libertad y sus profetas. Es sintomático que un pueblo de alta civilización, como el pueblo alemán, haya ignorado por completo durante todo el siglo XIX la religión de la libertad. No hubo más que un paréntesis, representando por lo que se ha denominado "el ridículo parlamento de Francfort", que duró una estación. Alemania ha realizado una unidad nacional fuera del liberalismo, contra el liberalismo, doctrina que parece extraña al espíritu alemán, esencialmente monárquico, mientras que el liberalismo es la antecámara histórica y lógica de la anarquía. Las etapas de la unidad alemana son las tres guerras de 1864, de 1866 y de 1870, dirigidas por "liberales" como Moltke y Bismarck. En cuanto a la unidad italiana, el liberalismo ha tenido una parte muy inferior al aporte de Mazzini y Garibaldi que no eran liberales. Sin la intervención del antiliberal Napoleón, nosotros no hubiéramos tenido la Lombardía, y, sin la ayuda del antiliberal Bismarck en Sadowa y en Sedán, es muy probable que no hubiéramos tenido a Venecia en 1866 y que en 1870 no hubiéramos entrado en Roma. Durante el período de 1870 a 1915, los mismos sacerdotes del nuevo "Credo" acusan el crepúsculo de su religión, que es batida en brecha en literatura, por el decadentismo y por el activismo en la práctica. Activismo: es decir nacionalismo, futurismo, fascismo. El siglo "liberal", después de haber acumulado una infinidad de nudos gordianos, trata de deshacerlos por la hecatombe de la guerra mundial. Pero ninguna religión impone un sacrificio tan terrible. ¿Tenían sed de sangre los dioses del liberalismo? Ahora, el liberalismo está a punto de cerrar las puertas de sus templos desiertos. porque los pueblos sienten que sil agnosticismo en materia económica, su indiferentismo en materia política y moral conducirían, como ya se ha producido, a una ruina segura de los Estados. Por esto todas las experiencias políticas del mundo contemporáneo son antiliberales, y es supremamente ridículo querer clasificarlas fuera de la historia como si la historia fuese una cátedra reservada al liberalismo y a los profesores, como si el liberalismo fuese la palabra suprema e incomparable de la civilización".

Valor y Misión del Estado

"El principio esencial de la doctrina fascista es la concepción del Estado, de su esencia, de su papel, de sus fines. Para el fascismo, el Estado es el absoluto ante el cual los individuos y grupos no son concebibles más que en el Estado. El Estado liberal no dirige el funcionamiento y el desarrollo material y espiritual de las colectividades, sino que se limita a registrar los resultados.

El Estado fascista es consciente, tiene una voluntad y es por eso que está calificado de Estado "ético". En 1929, decía yo en la primera asamblea quinquenal del régimen: "Para el fascismo, el Estado no es el vigilante nocturno que no se ocupa más que de la seguridad personal de los ciudadanos. Tampoco es una organización con fines puramente materiales, como, por ejemplo, garantizar cierto bienestar y relaciones sociales relativamente pacíficas, para lo cual bastaría un Consejo de Administración. No es tampoco una creación de política pura, sin contacto con la realidad material y compleja de la vida de los individuos y la de los pueblos. El Estado, tal como lo concibe el fascismo y lo realiza, es un hecho espiritual y moral, porque concreta la organización política, jurídica y económica de la nación, y esta organización en su génesis y en desarrollo es una manifestación del espíritu. El Estado es el garantizador (le la seguridad interior y exterior, pero es también el guardián y el transmisor del pueblo, tal como está formado en el curso de los siglos en el idioma, en las costumbres y en la fe.

El Estado no es solamente el presente, sino también el pasado y, sobre todo,el porvenir. Es el Estado quien sobrepasando los estrechos límites de las vidas individuales, representa la conciencia inmanente de la nación. Las formas bajo las cuales se presentan los Estados cambian, pero la necesidad subsiste. El Estado es el que forma los individuos de virtudes cívicas, los hace conscientes de su misión y los conduce a la unidad; armoniza sus intereses en la justicia; trasmite las conquistas del pensamiento en el dominio de las ciencias, de las artes, del derecho

y de la solidaridad humana; eleva a los hombres de la vida elemental de la tribu a la más alta expresión humana de poder, que es el imperio; trasmite a través de los siglos el nombre de los que murieron por su integridad o por obedecer sus leyes; da como ejemplo y recomienda a las generaciones futuras, a los capitanes que han acrecentado su territorio y a los genios que lo han aureolado de gloria. Cuando el sentido del Estado se debilita y prevalecen las tendencias disolventes, las naciones declinan".

La obra nacional del "Dopolavoro"

Y por último, en la escuela fascista no podía faltar el complemento necesario para el bienestar colectivo del Trabajo. Para ello fué creado el "Dopolavoro" (vacaciones obreras), institución severamente controlada por el Estado y la cual ha sido creado por decreto real del 1º de Mayo de 1925 y cuyos articulados principales establecen lo siguiente:

" La obra nacional del "Dopolavoro" está instituída con asiento en Roma, y tiene por objeto:

a) Favorecer el empleo sano y provechoso de las horas libres de los trabajadores intelectuales y manuales, por medio de instituciones destinadas a desarrollar sus capacidades físicas, intelectuales y morales.

b) Proveer al acrecentamiento y la coordinación de estas instituciones, procurándolas a ellas y a sus adherentes, toda asistencia necesaria y erigiéndolas eventualmente en instituciones dotadas de la personalidad moral.

La obra nacional del "Dopolavoro" tiene personalidad jurídica, y podrá recibir y administrar subsidios, asignaciones, legados o donaciones de cualquier naturaleza y valor que sea, comprar y poseer bienes y realizar todos los demás actos jurídicos necesarios para la obtención de esos fines.

El patrimonio de la Obra nacional del "Dopolavoro" está constituido:

a) Por una asignación de 1.000.000 de liras. otorgada por el ministerio de Economía

nacional;

b)Por los subsidios de las administraciones públicas, de asociaciones y de

particulares;

c)Por entregas, donaciones y legados de establecimientos y de particulares ;

d) Por la contribución de los adherentes al "Dopolavoro";

e) Por sus rentas patrimoniales.

Pueden ser reconocidos como miembros honorarios de la Obra nacional, las instituciones del Dopolavoro" los establecimientos, las asociaciones y los particulares que concurren con sus donativos en dinero o en contribuciones periódicos a la realización de los fines de la Obra nacional.

La administración de la Obra está confiada al presidente y al Consejo de administración.

El presidente representa a la Obra y convoca y preside el Consejo.

El Consejo fija los programas y las directivas generales de la Obra. aprueba el proyecto de presupuesto y las cuentas definitivas, provee a la gestión de los fondos, decide la aceptación de los subsidios, de los legados y de las donaciones, constituye y disuelve las instituciones anexas del "Dopolavoro", y decide sobre la admisión y licenciamiento del personal"

********************************************************************************************************

 

 

Información de contacto:

Correo: [email protected]

-

Hosted by www.Geocities.ws

1