Luis Felipe Ruano

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TU SUEÑO TIENE UN DIA DE JULIO

El ave rara del norte que trajo sus heraldos de frío.
Su sangre sabe a sal y su sonido,
al menos su sonido
intenta una esperanza no culpable.

¿Recuerdas ayer nuestra tarde cómo quemaba,
cómo se iban quemando tantas tardes?

Nuestra sangre sabe a sal
y nuestros hijos, ¿a qué saben nuestros hijos sino a sal,
sal hambrienta y lengua de siglos, y a qué saben
los hijos sino a pecho, garganta que va ahogando
cuanto ama?
Ascenso de mi corazón que es también sal, lengua,
siglos, historia
llena de desastres.

Aquel muchacho atravesó la hierba que impedía sus ojos.
Hoy ha visto que le echaban sombra:
no era hierba lo verde,
el campo no era campo ni ríos las aguas ni espantapájaros
lo que se descolgaba sobre las alambradas.







SIÓN

Éramos nosotros, sí, que soñábamos.
A esa hora es que se toma el sueño que trae la selva,
el fabuloso de inabarcable intensidad…

Es el sueño de larguísimo suelo flotante,
el que traen los peces con su taciturno
velo de sombra.

Después de entonces ya no se sueña más…

Después son estos dos mundos:
uno para los hombres y su divisa de equidad sangrienta,
otro para esa barca recién edificada sobre las olas
que un terciopelo de pleamar, diamante enarbolado,
desgarra sin piedad con multiafilada indiferencia.

Entonces estamos nosotros, ya no éramos, somos,
como puede ser el mar…

Pero llegó la noche y con ella sus serpientes de cuero
soberbio, sus interminables bandadas de pájaros,
oscureciéndola,
y un estrépito de graznidos sobre la ciudad y su silencio
frío y terrible.






ÚLTIMOS ENSAYOS DE VUELO

Quedó la materia, eso nos dicen,
apenas una insignificante nubecilla de polvo.
Cerramos los párpados sólo un momento
y un mudo relámpago deificó la catástrofe
y su mar sobre los hombres.

Yo sabía. Alguien muy bajo habló y contó del misterio
de aquella gigantesca cola azul, aquel cuerpo blanco
y aquellas manos que se levaban ya
a una distancia insalvable.

Sucedió tras unas cercas enormes,
mucho más enormes que la deuda de vida
que no me pagan
y más enormes que la enorme tristeza
que ya nos sobra tanto.

Y nos agrupamos como corderillos
porque solamente nos fue permitido
decir adiós.

Entonces alzó el vuelo el inmenso pájaro blanco
y una fosforescencia de humo se llevó
todo lo nuestro.


Luis Felipe Ruano. Ciudad de La Habana 1961. Títulos publicados: “PETRARCA FURIOSO”. Poesía. Sonetario. Premio “Pinos nuevos” 1996. “SI BEMOL PARA UN ACTO BREVE”. Poesía. Editorial Letras cubanas 2001. “MIGUEL. UN PUNTO DE FUGA”. Ensayo. Sobre la poesía de Miguel Hernández. Editorial Alquibla. Universidad de Alicante. “NUEVOS JUEGOS PROHIBIDOS”. Antología de la nueva poesía cubana. 1997 “PALMERAS, GIRASOLES, UN RÍO”. Ensayo. Sobre la pintura de Víctor Manuel. Editorial Alquibla. Universidad de Alicante “NUEVE CÍRCULOS”. Poesía. Editorial letras Cubanas 2007.

Contacto:[email protected]

 

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II Antología digital de Poesía
"Una voz en el abismo"
2007