Luna envenenada
La pisada salvaje de la soledad,
Pone a pruebas sin escrúpulos el presente.
El alma conserva las pavesas
De las huellas de ayer.
Atípico cuaderno de ruta de intactas páginas,
Donde se mezclan y despliegan
Los experimentos surrealistas, la tortura,
Y la mortal amputación de los sentimientos.
Intento dar sentido a esta brutal sensibilidad,
Lágrimas condenadas a la hoguera de hielo
La luna envenenada subyace y acepta la muerte...
A través del cristal
La vida pasa a través de los cristales
Cuajados de recuerdos y dolor.
Desatada la locura del atardecer
A orillas de la frontera del destino,
Profundo sueño del que no quiero despertar.
El cazador de sombras intenta calmar la sed
Con el rocío del amanecer.
Evasión brutal para olvidar algunos capítulos
De la propia vida.
El suspiro de la tormenta artificial
Intenta recomponer las palabras heridas,
Y la adolescente y abierta llaga sonámbula.
El cansancio y el sueño prometen cumplir las promesas.
El erizo tropieza con el egoísmo ajeno.
Reloj sin tiempo
Trenzado el camino del reloj sin tiempo,
Disfraz de humo reedificado sobre el pasado.
Enhebro los cromosomas del miedo y dolor,
Y la esclava, bastarda y marcada sangre.
La noche devuelve el eco del enquistado estuario
Y las lágrimas talladas con el envenenado cincel de la soledad...
Flor de nieve
Enfundada en la madrugada la ardiente
ausencia,
Bajo los acordes del aislamiento y el abandono.
La alegría sepultada en el ataúd del recuerdo,
Atrapados los latidos en el instante detenido.
Desesperada grita la ardorosa planta devoradora,
Que ofrece resistencia al pozo húmedo
Y a la eterna flagelación.
En algún rincón de la memoria, relatado como un cuento a revés
Las olas dan forma a las rocas, la arena delimita la orilla.
El dolor trasladado al mundo interior,
La angustia escondida tras una garganta sobrecargada,
En el pecho una flor de nieve,
Que busca un nuevo cielo, un único horizonte...
El delirio de las letras
Creo rozar el delirio y la locura al
navegar por tu piel
Inmersa en la tinta de estas letras.
En el horizonte de tu sangre se proyecta el olor a vida.
Creo pisar el Olimpo de los Dioses, gobernado por muros insalvables.
Donde termina el dulce cielo de sal, te busco en el tiempo...
Hoguera de hielo, glaciar de fuego, fabricados de ilusiones.
Bajo las sábanas perfumadas de esperanza deseo beberme tus días,
Sucios de tortura y traición, mentiras y adversidad...
|