Jose A. Balmón

Volver a poetas seleccionados

 

 

 

 

hay una luz encendida

 

 

 

hay una luz encendida

en el último piso de aquel bloque en ruinas

hay una niña asomada a la ventana

y hay una nube de moscas

revoloteando alrededor de su pelo sucio

hay un crucifijo tirado en el suelo

y hay un portal con una vieja loca

y un perro destripado que aún mueve la cola

 

hay al final de la calle

un descampado con niños jugando a la guerra

hay una televisión rota

un libro medio enterrado en el barro

y hay una margarita de plástico

escondida detrás de aquella montaña de escombros

 

hay junto a los restos de la araucaria

unas piedras donde aún toman el sol los mayores

hay en el aire olor a comida improvisada

y hay una melodía que llega de arriba

tal vez del último piso de aquel bloque en ruinas

aquel que tiene una luz encendida

a pesar de que hace ya mucho

que allá arriba es de día

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

qué será de nosotros

 

 

yo no lo sé de cierto, pero supongo

que una mujer y un hombre

algún día se quieren,

se van quedando solos poco a poco

algo en su corazón les dice que están solos,

solos sobre la tierra se penetran,

se van matando el uno al otro.

  JAIME SABINES

 

 

 

 

qué será de nosotros

cuando uno de los dos falte

cuando nuestra casa de toda la vida

cambie el bullicio de la familia

por la quietud de los recuerdos

cuando llegue esa tarde

en que el aburrimiento

la nostalgia

o cualquier foto vieja y olvidada

nos invite a pasar revista

a tantos años juntos

y terminemos preguntándonos

acurrucados junto al brasero

qué ha sido de nosotros

 

qué será de nosotros

cuando el tiempo ya no ponga

sino imponga sus condiciones

cuando la vergüenza

el cansancio

o un destello de honestidad

nos haga reconocer

que todas nuestras promesas y sueños

se fueron quedando por el camino

cuando descubramos que aquello

que llamábamos amor

no es hoy mas que una débil rutina

a la que nos aferramos para continuar unidos

 

qué será de nosotros

cuando la memoria se haga tan endeble

que no recordemos el nombre

la sonrisa

o la voz de quien lleva toda la vida a nuestro lado

cuando las piernas comiencen a fallar

y precisemos la ayuda de alguien

para subir la compra hasta la casa

cuando estas manos

que tantas y tantas veces recorrieron tu rostro

apenas si puedan agradecerte

entre temblor y temblor

que seas tú y no una anónima enfermera

quien me cambie los pañales

y abra la ventana

para que se ventile un poquito el cuarto

 

qué será de nosotros

en definitiva

cuando ese instante

del que nunca hemos hablado llegue

y uno de los dos

se vea forzado a aprender

a esas alturas de la vida

a vivir sin el otro

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

como cada noche

 

 

 

 

como cada noche

regreso a tu lado

y amparado en tu cuerpo

arrincono temores

flaquezas

resueltas desilusiones

e inconfesables fracasos

 

entretanto tú me miras

sonríes

yo me abandono al sentir tus labios

escarbando entre mi pecho

curiosos hasta que dan

con ese rescoldo mínimo y deshabitado

del que cada noche renaces

renqueantes

mis debilitados sueños


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sin fuerzas

 

 

hoy no me siento con fuerzas

para levantar la voz

o dar mi vida por una causa perdida

tal vez será el maldito trabajo

o este día nublado

que me está haciendo polvo la cabeza

quién sabe si no estaré acomodándome

a los recién estrenados ceros

que engrosan mi cuenta corriente

o si estas afiladas canas

que ya empiezan a invadir mis cabellos

no estarán sorbiendo de mi cerebro

el ya de por sí escaso manantial

de mis ideales libertarios

no lo sé

y apenas si tengo fuerzas

para levantar la voz

y susurrarte en confianza cómo me siento

quisiera pensar que es tan solo añoranza

por todas esas noches que el tiempo hizo ceniza

o si es que tanto desengaño

no habrá envenenando sin remedio

el diminuto rincón de felicidad que aún habitaba en mí

antes de que convirtieras tu ausencia

en una muerte renovada y serena

permanente como mis ardores post-almuerzo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

soledad

 

 

 

Hoy mi soledad me basta,
que en ella sé lo que espero,
lo que por ella he perdido
y lo que con ella tengo.
 
EMILIO PRADOS

 

como esta madrugada

así es nuestra recién estrenada soledad

una soledad húmeda e inesperada

que de pura novedad

tiene más de bullicio

que de soledad verdadera

una soledad que se nos atraganta

y a la que le cuesta respirar

que da bandazos de una pared a otra

sin encontrar el más leve indicio

de su rincón definitivo

una soledad frágil e impaciente

que a marchas forzadas

comienza a sufrir en sus carnes

que no es bien recibida

ni por quienes

hasta hace unos minutos

se empeñaban en llamarla a gritos

 

 

 

 

 

Jose A. Balmón nació en Barcelona en 1971. Es Licenciado en Psicología y Diplomado en Pedagogía Terapéutica. Sus poemas y relatos han aparecido en diversas antologías y revistas literarias, y le han valido premios como el reciente I Certamen Internacional de Poesía Viña del Mar (Chile). Actualmente trabaja en el libro de cuentos “La muerte de Papa Noel”, y las novelas “La calle” y “La última andanza de John Pillow”. 

Contacto:[email protected]

 

Volver atrás

II Antología digital de Poesía
"Una voz en el abismo"
2007