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Edgar A. Norabuena Figueroa |
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TRAZO DE NUBES PARA UN POEMA “Ahora que recojo tus
alas, imposible mariposa, me urge olvidar tu
cintura, tus dedos cubriendo las
letras de mi nombre, el dulce tic tac de tus
gemidos.” Tahuel
Si
deseas volar,
llévate mis alas.
Tarde
siembra alfileres
sobre imposibles puentes…
Esperaré tus senos nácar
en la playa que para mí pintaste… Se
mantendrá vivo el sol hasta
perturbar la paz de tu ombligo.
Noche
finge dormir
sobre aqueste pedazo de indecible espejo. Relojes
no me obligarán a buscarte, zarpar
es no volver a verte nunca
más… Si
deseas volar,
hazlo en mi cielo.
Mañana
le desabrocha
la blusa de seda a la dormida Aurora…
Te
pintaré en mi lienzo
blancas nubes para que reposes tus sueños ala entre
ellas notarás lo
blanca que eres para mí…
para mí…
para mí...
EN/SAYO
DE ACUARELAUSENCIA
“Pintaba mis muertos con vivos colores…” Gitana
Alguien
esboza acuarela: AZUR:
infinito mar…
ROJO: playa medita único faro roto; VIOLETA:
carreteros ciegos escriben ebrios versos,
espino erizo dibuja caminos
para llevar carta a madre pelícano. A
caracol dormido… se lo llevan las olas…
Debajo del incendiado caparazón cangrejo
las arenas son tan dulces como el retorno,
como la barca mecedora que
el roto espejo de su rostro borra… Líneas
en cuyo eje dos amorosas Esfinges preguntan relojes
pecho oscuramente luminosas de espalda. De
pronto, todas
las aves vuelan… lienzo
y mundo sin alas quedan. Desde
hace siglos, atado
al silente muelle alguien
espera el imposible retorno de las garzas. Debajo
de este borde ciego, sogas
calabazas atan barcas para
guiarlos de regreso a casa… A
gaviota enamorada, no se le miran las alas…
TRAZOS
PARACUARELA DE UNA TARDE EN BARRANCA
“Heidi es una mujer
delgada como las patitas de las
garzas.” Madalha
Garzas
trazan arena líneas
pecho que se pintan de espuma y sol. Labios
mudos… blanco aroma de sal; vida
lienzo que no se deja de pintar… Entre
estos maderos, yace
una barca infinita anclada
a los pañuelos de un muelle soñador. Ahora, todo
sabe a cáliz vacío y
emerge en el ambiente un
guardado aroma a misa episcopal. Ojos
que murieron por tus mares, mares
que murieron por tu alborada. …pintor enloquecido
corre desnudo por los marcos de su lienzo… Zarpar
es buscarte; anclar, esperarte. Y
en el eterno péndulo de la duda tus
olas fugitivas y azules me cavan una tumba… …orillas
de tu blusa gitana. Camposanto
arena… y
estas manos inmensas, aqueste
pecho luminoso y
todas estas palomas que siempre pinté para ti…
en vano. Tus
uñas cubrirán mi rostro de olvido el
ojo de tu aguja le negará el paso a mis camellos trepadores, tu
gemela Esfinge olvidará el amamantar de Edipo. Porque,
entre
estos cuatro maderos; cabe
una inmensa barca y
toda la vida que se deja de vivir…
A/PUNTE DE ACUARELA
“Los bermejos
carreteros escribían versos que
la brisa mascullaba entre el
ardor del crepúsculo.” Violeta
Otra
vez… La
muda llovizna no
inventa más palabras para mí. Podría
zarpar, ir
en busca de tus estelas… las
crueles gaviotas borran
tus huellas el
viaje es eterno… siempre lo es... partir es no retornar... Tic
tac…
atardece gotera…
tam bor. Con_cierto
de invisibles gaviotas VUELAN
SIN ALAS entre
la luz / penumbra. Húmedo
el silencio otra
vez sangra… (quisiera
decir que sangro). Horizonte
de pañuelos incendiados
incendia dos… OLVIDO GOTA AGUJA PENUMBRA mudas e inertes… muelle
:
mi pecho. Barca
:
tus alas. Otra
vez…
EN/SAYO SOBRE UNA TARDE NO VIVIDA
“Envejecieron los niños
mucho antes de nacer…” Tahuel
Recuerda que vendrás ayer para irte mañana… “Tarde
recuesta berilo
sobre prado verdenero.”
Recuerda estas horas que nos quemarán las mejillas
allá en los minutos por parir… “Viento
arrastra pedazos de sonrisa; polvorienta
vereda donde se llora”
Recuerda las cartas que escribiremos,
las que no enviaremos por carecer de sobres
mientras relojes fumen nuestra edad… “Pasan
muchachitas anónimas, tejen
Odiseo y destejen Edipo en
sus fugitivas miradas.”
Recuerda tu cuerpo ebrio sobre mi barca
hasta naufragar sobre nubes rosa que tendrán tu nombre… “La
noche apaga las llamas del crepúsculo.”
Recuerda recordar lo que aún
no hemos vivido…
Recuerda
que nuestras vidas se detendrán
una tarde sangrienta como ésta…
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Edgar Alberto Norabuena Figueroa, nació en Huarás – Ancash (1978), ha publicado los poemarios “El grito del silencio” (1998), “Itinerario de la gaviota cansada” (2000), estudió Lengua y literatura en la Universidad “Santiago Antúnez de Mayolo”, dirige la revista literaria “Letra Libre”. Sus trabajos pueden visitarse en: http://letralibre609.blogia.com. (Los poemas forman parte del poemario: “Gara/batos y otra líneas”, inédito y que mereció una mención honrosa en los Primeros Juegos Florales Universitarios (2006). Contacto:[email protected] |
II
Antología digital de Poesía
"Una voz en el abismo"
2007