Carlos Enrique Cartolano

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Sortilegio del cortinado

Mi cortina se hincha con los nuevos vientos del sur Como
Un vientre encinto de la tarde ya rancia desfalleciente
Pero enérgica como leona en celo

La miro con mansedumbre de durazno Considero
Su invasión como un ademán de vida Una invitación
Para aspirar Hinchar el tórax Resucitar

De tantas impurezas Polución en las conciencias
En vecinos o lejanos Pastores o rebaños
Rescatar verdad y justicia trizadas Sangrantes

Las pantallas y los parlantes ofrecen una versión
Integral del día Pero como no hubo huracanes
Callan lo del viento y mi cortina

Olvidan tanta resurrección La conversión
De tanto pasivo asesino o mentiroso La feliz
Transmutación del mundo en sólo un día


 

 

 

 

 

Pies de noche

Nuevamente tus pies varados como barcas en la sábana
Mientras dormís con luna en la frente y una estrellita en cada pecho
Los aprisiono para que latan en mi abrazo todo el barro
Arena y pedregal recorridos
Como si fuéramos diferentes:
Yo pudiera sentir tu sendero
O vos besaras la tierra con mis labios

Permanezco contemplándote
Y acerco mis pies a los tuyos Imaginándome
Cuadrúpedo O murmuración de palomas
En los aleros del patio
Tu sueño es una cesta de peces Y mi amor insomne
La brisa sobre el trigo recién molido
Compartimos noches Pies y pieles felizmente diferentes

 

 

 

 

 


Ave nocturna

Boca arriba en la cama Cansina la mirada apoya
Un punto de luz en el estuco:
Es de noche y vamos quedando solos Es finito
El aire de la habitación

Porque las puertas permanecen abiertas
Y dirimimos el paso de los hijos:
Es de noche y vamos quedando de espaldas
Con los ojos abiertos

La soledad es una rosa blanca que pierde
Su aroma
O un distante aleteo que no cobra aún
La dimensión del ave

 

 

 

 

 


Poema del puente de madera

Por él llegué Por él
Me iré
Por este puente de madera
Que ata dos mundos

De un lado el mar y
Las campanas
Del otro llantos vegetales
Mi cama
Los manuscritos
Que me siguen
Como cable a tierra

He estado parado sobre él
Tratando de medir
Con la aguja de mi cuerpo
El punto exacto que establece
La confluencia mágica

Pero es inútil:
Cuando los cíclopes suspiran
Todo es impreciso
(Reservemos la explicación
para la física cuántica)

Voy y vengo por este puente
De madera
Con la cabeza hirviendo
Y el estómago frío
Intento justificar un equilibrio
Que no gobierno

 

 

 

 

 


Presente

¨…Que sea, pues, como si yo estuviera
a tu lado…¨
Walt Whitman

 

Se acabó la leña
Tampoco quedan brasas ni mis huellas
Calzan en los fantasmas
De arena He puesto un corcho
En la botella de vino:
Me ha sorprendido el frío

Las valijas sueñan todavía
Ignorantes del cepo
Que les impone el silencio de mi partida

Vamos                  Una vuelta de llave
Aún un pensamiento furioso:
Verdemente heredada
Mi presencia se refleja
En las hojas del eucalipto

 

 

Carlos Enrique Cartolano es argentino, casado, con cinco hijos, nacido en 1947; vive en un barrio rural distante unos treinta kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Ha publicado ¨Los Cantos van al Canto¨ (1969); ¨Poesía Varia¨ (1982, en colaboración) y ¨La resurrección de Neruda¨ (1997). Los poemas enviados forman parte del inédito ¨Cuerdas¨. Ahora escribe su primera novela, que por el momento llevará por título: ¨Trampa de arena¨.

Contacto:[email protected]

 

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II Antología digital de Poesía
"Una voz en el abismo"
2007