Augusto Rodríguez

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ADIÓS PADRE

Padre me voy: voy a jugar en la muerte,
padre me voy. Dile adiós a mi madre,
y apaga la luz de mi cuarto: padre, me voy.
Leopoldo María Panero

 

Padre me voy
me voy definitivamente
                    a jugar con la muerte

mis días se han tornado tenebrosos
y ya no tengo tu mano
                             sobre mi hombro
ni tu sonrisa cariada
                             y benévola

Padre lo he decidido
                       tengo que irme pronto

ya hice las maletas
                      y es inminente mi partida

despídeme de mamá, de mis hermanos,
de la abuela
                  y de mi mascota favorita

Padre me voy
sí pero aquí te dejo
                         mis poemas
para que los leas y después
                                   los quemes

pero antes te darás cuenta, tal vez,
de lo que en vida
                        te odié

 

 

 

 

 

EL DÍA DEL ENTIERRO DE UN AMIGO

Todos los presentes
lloraban por la muerte de mi amigo

leyeron poemas
corearon canciones de iglesias y pasillos

y contaron
una que otra anécdota
sobre su vida
               en este mundo

cuando me quedé solo
frente a la lápida
                  de mi difunto amigo

le arrojé semen y vino
porque fue lo único
que a él
            en vida le interesó

 

 

 

 

 

 

EL AMOR DE LAS PUTAS DEL BAR

Fíjate, incluso las putas en el bar
piensan en él
beben demasiado
y casi se olvidan del negocio
Charles Bukowski

 

¿Quién dijo que las putas
no tienen derecho a enamorarse?
es verdad que algunas ni besan
                                        a sus clientes

otras sí
a otras les gustan los tres platos, a otras dos,
                                          a otras ni uno

pero ellas
se ponen como gallinas pisadas
cuando el poeta
                       llega al bar

porque mientras él las penetra
también les lee al oído poemas de amor
que
       jamás olvidarán.

 

 

 

 


BEBERÉ MI INFANCIA

La ciudad y Dios duermen
y yo solo soy un vagabundo
con horas extras que vive moribundo
en su quinta guerra mundial.
Soy un demonio de cuerpo invisible
que se sumerge en el dolor de sus asesinatos,
de sus heridas profundas, de sus úlceras.
Solo estoy en compañía de mis fantasmas
donde sólo beberé mi infancia.
Los muertos duermen, descansan en sus guaridas,
con hambre se vuelven cazadores violentos.
Lo sé porque yo también soy otro muerto,
que en cada estación va dejando un amor falso,
un hijo mal parido,
un muerto más para los obituarios.
La ciudad y Dios duermen
y yo solo soy un vagabundo
que tiene miedo de seguir viviendo
y que solo pretende cerrar los ojos
y descansar a orillas del río X
Me dicen que estoy muerto
pero que debo seguir viviendo.
Solo sé que beberé mi infancia
y desapareceré ante los millones de ojos
de buitres de esta ciudad.










DECADENTE DESCENSO

Este andar de los huesos
este andar de la carne
este escalar los siglos
y venir de tan lejos en abuelos perdidos
Vicente Huidobro

 

Vagaremos sin rumbo
sin señas sin recuerdos sin infancias
por esta ciudad abierta de piernas
como mujer ninfómana o enloquecida por amor
con nuestros cansados soliloquios
para libertinos o yeguas de la Apocalipsis
Vagabundear por esta ciudad
que nos mira con los ojos en llamas
y nosotros locos o ebrios
seguiremos prematuros
sin nervios sin párpados sin riñones
solo para seguir en nuestro decadente descenso
y seguir naufragantes dispersos fantasmales
para tan solo caer de cabeza y sin entrañas
perdidos golondrinos abandonados
suplicantes por seguir este viaje a ninguna parte
sin rumbo sin brújula sin mapa territorial
En busca tal vez del abuelo fallecido
del padre canceroso o de una puta asesina
en esta ciudad muerta o de muerte
tan solo seguiremos como un soldado moribundo
o un apostador sin su as bajo la manga
ante el crudo aguacero que nos odia
o de la tormenta de acero que nos decapita

 

 

Augusto Rodríguez (Guayaquil, Ecuador, 1979) Ha publicado los poemarios: Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005), La bestia que me habita (2005). Sus textos aparecen en varias antologías locales y del extranjero. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005) y Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005). Es miembro fundador del grupo cultural Buseta de papel.
Contacto:[email protected] 

 

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II Antología digital de Poesía
"Una voz en el abismo"
2007