ADIÓS
PADRE
Padre me voy: voy a
jugar en la muerte,
padre me voy. Dile adiós a mi madre,
y apaga la luz de mi cuarto: padre, me voy.
Leopoldo María Panero
Padre me voy
me voy definitivamente
a jugar con la muerte
mis días se han tornado
tenebrosos
y ya no tengo tu mano
sobre mi hombro
ni tu sonrisa cariada
y benévola
Padre lo he decidido
tengo que irme pronto
ya hice las maletas
y es inminente mi partida
despídeme de mamá, de mis
hermanos,
de la abuela
y de mi mascota favorita
Padre me voy
sí pero aquí te dejo
mis poemas
para que los leas y después
los quemes
pero antes te darás cuenta,
tal vez,
de lo que en vida
te odié
EL DÍA DEL
ENTIERRO DE UN AMIGO
Todos los presentes
lloraban por la muerte de mi amigo
leyeron poemas
corearon canciones de iglesias y pasillos
y contaron
una que otra anécdota
sobre su vida
en este mundo
cuando me quedé solo
frente a la lápida
de mi difunto amigo
le arrojé semen y vino
porque fue lo único
que a él
en vida
le interesó
EL AMOR DE LAS
PUTAS DEL BAR
Fíjate, incluso las
putas en el bar
piensan en él
beben demasiado
y casi se olvidan del negocio
Charles
Bukowski
¿Quién dijo que las putas
no tienen derecho a enamorarse?
es verdad que algunas ni besan
a sus clientes
otras sí
a otras les gustan los tres platos, a otras dos,
a otras ni uno
pero ellas
se ponen como gallinas pisadas
cuando el poeta
llega al bar
porque mientras él las penetra
también les lee al oído poemas de amor
que
jamás olvidarán.
BEBERÉ MI
INFANCIA
La ciudad y Dios duermen
y yo solo soy un vagabundo
con horas extras que vive moribundo
en su quinta guerra mundial.
Soy un demonio de cuerpo invisible
que se sumerge en el dolor de sus asesinatos,
de sus heridas profundas, de sus úlceras.
Solo estoy en compañía de mis fantasmas
donde sólo beberé mi infancia.
Los muertos duermen, descansan en sus guaridas,
con hambre se vuelven cazadores violentos.
Lo sé porque yo también soy otro muerto,
que en cada estación va dejando un amor falso,
un hijo mal parido,
un muerto más para los obituarios.
La ciudad y Dios duermen
y yo solo soy un vagabundo
que tiene miedo de seguir viviendo
y que solo pretende cerrar los ojos
y descansar a orillas del río X
Me dicen que estoy muerto
pero que debo seguir viviendo.
Solo sé que beberé mi infancia
y desapareceré ante los millones de ojos
de buitres de esta ciudad.
DECADENTE DESCENSO
Este andar de los
huesos
este andar de la carne
este escalar los siglos
y venir de tan lejos en abuelos perdidos
Vicente
Huidobro
Vagaremos sin rumbo
sin señas sin recuerdos sin infancias
por esta ciudad abierta de piernas
como mujer ninfómana o enloquecida por amor
con nuestros cansados soliloquios
para libertinos o yeguas de la Apocalipsis
Vagabundear por esta ciudad
que nos mira con los ojos en llamas
y nosotros locos o ebrios
seguiremos prematuros
sin nervios sin párpados sin riñones
solo para seguir en nuestro decadente descenso
y seguir naufragantes dispersos fantasmales
para tan solo caer de cabeza y sin entrañas
perdidos golondrinos abandonados
suplicantes por seguir este viaje a ninguna parte
sin rumbo sin brújula sin mapa territorial
En busca tal vez del abuelo fallecido
del padre canceroso o de una puta asesina
en esta ciudad muerta o de muerte
tan solo seguiremos como un soldado moribundo
o un apostador sin su as bajo la manga
ante el crudo aguacero que nos odia
o de la tormenta de acero que nos decapita
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