El pueblo debe saber por qué debemos luchar unidos contra la política económica neoliberal o NEOLIBEALISMO. Es fácil comprender.

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En su política dirigida a  favorecer a las clases dominantes y gobernantes, el neoliberalismo propone políticas de reparto de las empresas y recursos del Estado para enriquecer más a los ricos. De aquí su insistencia en PRIVATIZAR las empresas publicas, que no es otra cosa que  su venta a los grandes monopolios o a sus testaferros. A este  regalo de todo lo que pertenece al Estado  le han puesto un nombre: REFORMA DEL ESTADO. La llamada “clase política” que algunos le denominan “casta política” es la que más empeño pone en la PRIVATIZACION DE TODO LOS BIENES PÚBLICOS.

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Como resultado  de la política económica neoliberal se produce una inevitable dolarización de la riqueza y la pobreza, trayendo como consecuencia el surgimiento de  una pequeña minoría de multimillonarios a los que se enfrenta la inmensa mayoría, en todos los países capitalistas. Esta situación tiene asustados a los  explotadores millonarios. Para apoyarlos han acudido sus “ideólogos”, con su invento del “neoestructuralismo”, que no es otra cosa que  una “teoría” que defiende y apoya los fundamentos del neoliberalismo. De este  “neoestructuralismo” provienen a)la defensa y promoción de la “autoayuda” y las “microempresas”; b) la política de “identidad” y c) el “desarrollo alternativo”.

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Las políticas de “autoayuda” son pagadas o “financiadas” por FUNDACIONES NEOLIBERALES Y GOBIERNOS EXTRANJEROS, con el propósito de aplacar las protestas  populares y su descontento. De este modo se pretende  desviar  las  exigencias  de las masas empobrecidas  para que el Estado atienda sus necesidades. A esto le llaman “populismo” Promueven el trabajo familiar sin pago, el trabajo en dobles turnos y la “autofinanciación”.  Esta “autoayuda” está íntimamente ligada a las “microempresas”, proveedoras de mano de obra barata para la comercialización de los productos de las grandes empresas, o también para la fabricación de mercancías utilizando a subcontratistas. Estos “microempresarios” no tienen vacaciones, salarios ni pensiones, tampoco  tienen acceso a programas de salud (seguro). Sin embargo la publicidad sobre  los  “éxitos” de las “microempresas” es constante. Son  esfuerzos de toda clase para meterle a la cabeza  de la gente del pueblo que el éxito individual es siempre posible, para alejarlo de la lucha contra la opresión y explotación.

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El “neoliberalismo” tiene  como segunda arma  la “política de “identidad”, centrada en  cuestiones de  ecología,  identidad étnica y  de género.  Se destina grandes sumas de dinero  en promover organizaciones ecologistas (los verdes) , la defensa de la mujer , el derecho a la “opción sexual”. Todo esto desvinculado del sistema económico social, desligado de las contradicciones de clase y la explotación de las grandes masas de la ciudad y el campo. Se  destinan grandes fondos para movimientos feministas, pero con la condición de que no se vinculen  con los movimientos  que luchan por el empleo estable de la mujer. Lo mismo ocurre  tratándose de folklore y el idioma de  indígenas, olvidando que lo fundamental es el apoyo al campesino  abandonado en su pobre parcela. 

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En lo que se refiere al “desarrollo alternativo”, el “neoliberalismo  maquillado, es decir el “neoestructuralismo, propugna  las “alternativas populares, que no otra cosa que la combinación de la “autoayuda” y la “micro cooperación”, sin ninguna vinculación con los movimientos populares que se oponen al neoliberalismo  que  enriquece  cada vez máx. a los ricos y empobrece más a los pobres. Sigue igual el declive de las inversiones del Estado, la escasez del crédito y de la asistencia técnica, a lo que se suma la escasez de tierras. En esta situación, la “descentralización, no puede significar otra cosa que dividir, localizar y despolitizar a obreros y campesinos. La respuesta debe centrarse en  unificar a las masas campesinas sin distinción étnica , ni  diferencias de género o de  región o localidad. Hay que forjar un movimiento  democrático, popular y nacionalista para cambiar  el mismo sistema, que en estos momentos, se encuentra sumido en una profunda crisis. No hay que olvidar que la crisis que nos azota tiene carácter  estructural; exige cambios radicales y estos cambios solo puede hacerlo el PUEBLO UNIDO.

 

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