¡CONSTRUYAMOS EL FRENTE NACIONALISTA DEMOCRATICO Y POPULAR!
PRIMERO LA ESTAFA Y LUEGO LA EXPULSIÓN DE LOS COMERCIANTES DE SANTA ANITA

Las peripecias  de los comerciantes del mercado mayorista de Santa Anita, han llegado a su fin, pero nos dejan una lección amarga. Primero fueron engañados y después expulsados. Triste experiencia que no debe volver a repetirse.

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Un experto en invasiones de los terrenos del Estado, Herminio Porras Oroya, ex diputado fujimorista y, como tal, miembros de la “clase política”,   el año del 2003 encabezó una invasión ocupando 80 hectáreas destinados  a un mercado mayorista. El astuto y experimentado invasor se adelantó a la Municipalidad y lotizó  todas estas hectáreas, por un monto de 20 millones de soles.

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Herminio Porras Oroya contó con la negligencia y hasta el silencio cómplice  de las autoridades para consumar su delito. No era difícil impedir la ocupación de  los terrenos que  se permitió “lotizar”. Es seguro que el dinero recaudado por la ilegal lotización,  fue destinado, en gran parte, a comprar el silencio de autoridades corruptas. La respuesta a una usurpación de terrenos, máxime sin son del Estado, debe ser inmediata. Pero la Municipalidad de Lima  permitió la usurpación.

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Modestos comerciantes han sido engañados miserablemente  por una mafia  de traficantes de terrenos, capitaneada por un “ex diputado”. Esta es la calaña  a la que pertenecen las Canchayas y los Mencholas, congresistas, que son típicos de  un país que viene exigiendo cambios profundos, desde su misma estructura económica.

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Se ha denunciado los propósitos ocultos  de las autoridades municipales interesadas en rescatar  las 80  hectáreas del mercado de Santa Anita. Se dice que pretenden entregar esa gran área a inversores chilenos, o construir  un gran mercado para después entregarlo al gran capital comercial extranjero.

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La gran burguesía importadora también llamada compradora,  no puede admitir que los medianos o pequeños comerciantes, ocupen espacios que considera suyos. Los grandes monstruos del comercio como  Wal Mart, Carrefour, Metro, etc. son los que ocupan los que mejores terrenos,  desplazando a medianos y pequeños comerciantes. ¿No estarán reservadas las 80 hectáreas del mercado de Santa  Anita  para uno de estos gigantes imperialistas?

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Los apuros tardíos  de la Municipalidad de Lima por rescatar  los terrenos del mercado de Santa Anita, no son ajenos a la proximidad de la suscripción del TLC. La burguesía compradora  necesita espacios grandes para la venta de  todo lo que importará  de EE.UU.  No hay que olvidar que  con ese  Tratado, el mercado peruano será incorporado  al mercado  USA, será su mercado.

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Una enseñanza  del “drama de Santa Anita” , que no debe olvidarse es  que las invasiones  cuentan con el silencio cómplice de las autoridades. Es un silencio que compran los organizadores de ocupaciones de terrenos del Estado, para beneficiarse económicamente. Es el caso de Herminio Porras Oroya y las autoridades municipales que debieron expulsar al usurpador  inmediatamente después de la invasión.

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Cuando han pasado años de una ocupación de terrenos del Estado, es justo y necesario encontrar una solución al problema creado por las mismas autoridades por su negligencia y complicidad. Los ocupantes, por el tiempo transcurrido, deben ser reubicados  de acuerdo a condiciones previamente acordadas. 

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Las autoridades corruptas son tan responsables, como las mafias, estilo Herminio  Porras Oroya, de las invasiones de terrenos del Estado  con fines de enriquecimiento a costa de  modestos  hombres del pueblo que necesitan  un espacio para vivir o trabajar.

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