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¡GLOBALIZACIÓN! |
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¡Globalización! Todos hablan de globalización, y están de acuerdo con la globalización. Por eso, la clase obrera y el pueblo trabajador en general deben saber qué es la vendita “globalización” y que debemos hacer frente a ella. 1 La globalización es la dictadura de las “multinacionales”, es decir de los grandes monopolios imperialistas que gobiernan y dominan el mundo. Son 200 grandes empresas las que dictan la política mundial y las que manejan a su antojo los gobiernos de todos los continentes, con poquísimas excepciones. Como resultado de esta dictadura se ha formado un mercado mundial controlado por las multinacionales. Pero en este mercado mundial subsisten las grandes diferencias del pasado: países ricos y países pobres; potencias imperialistas de capitalismo altamente desarrollado y países del denominado “tercer mudo”. Países sumidos en el subdesarrollo. 2 La respuesta a la globalización imperialista debe ser la globalización de las luchas de las masas trabajadoras y todos los pueblos del mundo contra los 200 grandes ladrones (las multinacionales). Es necesaria la unidad antiimperialista, para defender los intereses nacionales. Esta unidad debe englobar a la inmensa mayoría de nuestra población, sin sectarismos, pero con una clara y definida plataforma de lucha. Nada debe esperarse de la mal llamada “clase política” y sus partidos, hoy entregados a sus conocidos trajines electorales. Ninguno de estos partidos ha condenado la globalización y el neoliberalismo. Todos ellos están conformes con la “modernidad” globalizadora del imperio del norte y la dictadura de las 200 multinacionales. 3 Con la “globalización” y su “neoliberalismo”, las relaciones laborales se vienen convirtiendo en nuevas formas de esclavitud. Esto es lo que viene ocurriendo en la que fue China de Mao Tzedong, y en todas las “maquilas” de los países de Asia, África y la América Latina, en los cuales se vive una verdadera desintegración social, producto del deterioro de todas las relaciones sociales que hoy se basan en la mercantilización total de la vida, especialmente del trabajo. Si no detenemos a tiempo este rumbo siniestro, lo que nos espera es un verdadero colapso apocalíptico. Para evitarlo hay un solo camino: la unidad nacionalista, antiimperialista y democrática. 4 Un argumento que pone al desnudo el carácter rapáz de las grandes multinacionales y sus ideólogos es el siguiente: mientras más sean sus ganancias y sus ingresos, podrán invertir más, y, en consecuencia, podrán crear más puestos de trabajo y mayor empleo . Dicen que solo así desaparecerán la desocupación y la pobreza. Esta mentira descarada es puesta al desnudo con la polarización creciente de la riqueza y la pobreza en el mundo de nuestros días, en el cual, frente a un puñado de ricos, viven sumidos en la miseria miles de millones de seres humanos, especialmente en Asia, África y la América Latina. 5 Es necesario saber que el pastor bautista norteamericano, Jesse Jackson, ha denunciado las “inmoralidades” del presupuesto norteamericano, que oculta los 100,000 millones de dólares destinados a las guerras de Afganistán e Irak, y su “principal iniciativa en política interior, la Privatización de la Seguridad Social que requerirá 4,5 billones de dólares en 20 años para empezar” . “Desde este punto de vista, tiemblo por mi país si el Congreso acepta el presupuesto de Bush”, dice el Rvdo. 6 Los ideólogos de las multinacionales nacionales, ocultan o ignoran que el sistema capitalista siempre ha generado crisis económicas. Con motivo de la “globalización” , ya se anuncia una crisis de dimensiones superiores a la gran crisis de 1929 que, finalmente, condujo al mundo a la Segunda Guerra Mundial. Hoy, los factores que provocan las crisis propias del capitalismo, se están acumulando en forma global. Esto quiere decir que la globalización conducirá al mundo a una crisis globalizada. No hay que olvidar una verdad irrefutable: EL SISTEMA CAPITALISTA SIEMPRE GENERA CRISIS. La “globalización” no evita la competencia; todo lo contrario la estimula. De aquí surge la intensificación de la explotación, y la búsqueda desesperada de nuevos esclavos, única forma de producir más barato y conquistar nuevos mercados. Este es el “secreto” del TLC y el ALCA. |
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