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ALAN GARCÍA EN LA MISMA ONDA DEL HITLER NORTEAMERICANO |
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Destacadas
personalidades de los EE.UU. han manifestado que su actual mandatario,
George W. Bush, está conduciendo a la sociedad norteamericana al
salvajismo, como consecuencia de la profunda crisis militar, económica,
política y moral
que ese país está viviendo. 1 Una
encuesta publicada últimamente por “The Guardian” da a conocer que
la opinión pública
norteamericana
considera más peligroso a G.W. Bush
que a los jefes de Estado
norcoreano e iraní, y solo sería superado por
Osama Bin Laden dirigente de Al Qaeda. Iguales resultados arrojan
las encuestas realizadas en el Reyno Unido con
relación a la política exterior de la administración Bush. Se le
presenta como el sucesor de Hitler. 2 Bush
ha promulgado una ley que aprueba la tortura en los interrogatorios
de sospechosos de terrorismo y a la vez
permite de inmediato
iniciar
los procesos judiciales correspondientes ante “comisiones
militares”. El senador
republicano, Artlen Specter, ha denunciado que la referida ley,
hace retroceder 900 años el estatuto jurídico de su país.
3 Otra
cuestión que viene escandalizando a la opinión pública mundial, es el
hecho conocido de la instalación de campos de concentración
norteamericanos en los países del la Europa oriental, con autorización
de los gobiernos títeres de esos países que han restaurado el
capitalismo después de
la desaparición de la URSS. Existen
aeropuertos
donde aterrizan los aviones con su cargamento de
supuestos “terroristas” traídos
especialmente del Medio Oriente y Asia. 4 Una
superpotencia, con un inmenso poder
económico y militar, dirigida por un Presidente que se permite
aprobar leyes ferozmente represivas, representa un serio peligro para el
mundo y para los intereses de su propio pueblo.
Sobrada razón
tienen los que, en los mismos EE.UU. han dicho
que con Bush
se está
retornando a la barbarie. 5 Ahora
queda claro
que, con el pretexto de la “guerra contra el terrorismo”, se
viene aplicando una política hitleriana bien planeada, para instaurar una
dictadura militar mundial bajo
el imperio de la fuerza bruta, sin leyes, al margen de los más
elementales principios del
Derecho internacional 6 Alan
García pretende convertirse en el Bush peruano. También utiliza el
pretexto del “terrorismo” para exigir la aprobación de la pena
de muerte. Ya sabemos qué entiende por terrorismo la derecha oligárquica
y reaccionaria que representa el Bush criollo. Los que luchan por los
intereses del pueblo, los que se oponen a la dominación y explotación
imperialista,
esos son “terroristas”, para Alan García y
su partido. 7 Se
ha dicho con razón que Estados Unidos, hoy en día, es una
“democracia imperial”, cuya característica
se extiende
al exterior. Que esto es cierto, lo demuestra
lo que pretende
hacer en el Perú
el APRA.
No solo quiere
imponer la pena de muerte para
fusilar “terroristas”. Tampoco quiere ONGS,
que cobijan a la “izquierda caviar”, una “izquierda”
domesticada
que nada tiene que hacer con las luchas populares, nacionalistas y
antiimperialistas. 8 La
erosión de
la democracia formal es
inevitable en todo país imperialista, fomentado y estimulado por
la gran burguesía monopolista y su “clase política”. Nuestra
“democracia formal”
también es erosionada
por una “clase política” que hace lo que le ordenan sus amos
extranjeros, representantes de las grandes transnacionales. En la
actualidad, el jefe de esa “clase política” lacaya, es Alan García Pérez. 9 Por
obra del
imperialismo y sus sirvientes, hoy
la democracia burguesa, formal, retrocede “hacia estructuras
marcadamente feudales”. Esto es cierto tanto a nivel nacional como
internacional. Son las grandes multinacionales
las que manejan
los partidos políticos. Esto ocurre
en EE.UU. y Europa, y también
en los países del “tercer mundo”. Los millones de Soros
hicieron a Toledo, presidente del Perú. |
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